Capítulo 2

Se encontraba en la cama tapada hasta la nariz. La cena, se la había pasado intentando parecer normal- cosa que nunca era, pero dejémoslo así- pero la verdad es que me encontraba en una especie de ataque de histeria. Tenía un terrible debate interno en el que la parte pesismista frente a la optimista iba ganando la primera. Te odia. No te perdonará. Se alejará como si tuvieses la peste. Llegará, me verá y saldrá con las maletas por la puerta. Todo esto se repetía con una voz fantámagórica dentro de mi cabea, una y otra vez. A veces tener imaginación es definitivamente malo.

Me cambié de postura de nuevo, llegando a la vez . Bueno, me dije a mi misma firmemente, que sea lo que tenga que ser. No vale de nada torturarse, mañana se verá todo.

Anunciaba el despertador. Y seguía sin dormir, se ve que no tengo poder ni sobre mi misma. Me levanté de la cama y me dirigí al baño. Cuando me vi en el espejo poco más y me da un infarto. Bien, otra razón más para que huya de mi parecer un gremlin que ha comido después de las doce. Pasé a ducharme. Oh, como adoraba esa ducha... Esta Esme sabía como hacer una casa. Cuando salí me sentía totalmente relajada, los chorritos del hidromasaje eran una marabilla. No penséis mal, pervertidas.

Me dirigí de nuevo a la habitación, dónde me vestí tranquilamente. Cogí de nuevo unos vaqueros, que Alice tanto detestaba y yo tanto adoraba. Me planteé el ponerme una camiseta que me solía poner bastante que tenía el símbolo de irritante con esto mismo escrito debajo. Pero creo que no era muy buena para la ocasión. Miré una que tenía un gnomo de jardín y que me había comprado por dos razones: mi adoración por la película Amèlie y por que me recordaba a Alice ( ella era más hada o duende que gnomo, pero bueno... da igual.) Me decidí por ella.

Volví de nuevo al baño, dónde me peine evitando lo posible mirar mi cara de búho en el espejo. Mi reloj de pulsera marcaba ya las 7.30 y pese a que era muy temprano decidí bajar a desayudar, ya que la noche anterior con los nervios que tenía apenas había comido. La escalera era de caracol, y siempre me tentaba a intentar bajar por la barandilla, tal y cómo hacía Emmet, pero sabía que los riesgos no eran lo mío, y tampoco tenía demasiada suerte.

Ya me había olvidado bastante del tema de Edward, había conseguido relajarme, por fin,asi que iba silbando la canción de la peli de Blancanieves hacia la cocina cuando... - grité mentalmente.¡ No puede ser! Al parecer muy mental no había sido, porque Carlisle, Esme y un tío ultramegasuper( me falta el cachi) guapo cuyo nombre era EDWARD ( sí Edward) se giraron a verme. Esme alzó una ceja, y yo la miré cual psicótica recién salida del psiquiátrico con las manos aferradas a la cara. Tan pronto me di cuenta de todo esto, me di una bofetada mental. Si intentas arreglarlo no vas por buen camino, me dijo mi patético cerebro. Controlé los músculos de mi cara intentando que formaran una sonrisa ( que seguramente daría mucho miedo), me quité las manos de la cara y respiré profundamente intentado sacar valor. Pero cuando miré a Edward de nuevo se me fue todo el que tenía. No sólo por el hecho de que osiblemente me odiase, si no porque, joder, sólo me toca a mi cagarla con un tio que parece un modelo. Esto dificultaba las cosas. No era precisamente una chica hechada para delante, ni siquiera para hacer amigos.

Esme que vio que tenía el cuerpo, y el cerebro paralizado, cogió a Edward de la mano y tiró de él hacia mi. Esmeeee! No! Grité en mi cabeza.

Mira , Bella- me dijo sonriendo- éste es Edward.

Me salió una risilla nerviosa que no pude controlar, pero por no dejra mal a Esme al menos, a mi ya me había puesto en ridículo, intenté saludarlo de nuevo. Alcé la mirada para encontrarme con su cara y me topé con aquellos ojos verdes que todavía recordaba, pero que , en contra de lo que esperaba, no postraban ni odio, ni furia ni siquiera alegría, eran los mismos que vi al última vez que le vi. Ojos tristes.

Ehh... ehhh.. ¨ho- hola- teartamudeé. Alzando la mano para que la estrechara a modo de saludo.

El la cogió y y la apretó suavemente para soltarla casi al instante.

hola- dijo en voz baja. Se apartó de vi dándome la espalda y se dirigió de nuevo hacia Carlisle.

Entre el toque de su mano y su dulce voz, me había quedado totalmente paralizada, bajé la mano, que todavía seguía en el aire y miré a Esme, que para mi sorpresa miraba a Edward con una mirada melancólica. Era muy raro verla así. Pero no era de extrañar, pese a estar embobada en los ojos de Edward me había fijado en que no había sonreído, ni una sola vez. Creo que esto me va a costar más de lo que pensaba. Aunque al menos te habla, me recordó mi cerebro. Cierto, cierto, tuve que autoadmitirme.

Esme- le dije en voz baja- ¿ estás bien?

Ohh- dijo volviéndose hacia mi- Claro, claro.- dijo recuperándo su sonrisa.

Edward se encontraba en el jardín, desde la cocina podía verlo. Apenas había llegado era cierto, y tal vez no se sintiese cómodo, pero a los cinco minutos de llegar ya había buscado algo a su aire. Estaba sentado en uno de los bancos de madera que Esme tenía en el jardín, con las piernas apoyadas en el banco para poder poner su cabeza sobre sus rodillas, que se podía ver a través de sus vaqueros rotos. No vestía como los chicos que normalmente me gustaban, ya que llevaba esos pantalones rotos y una sudadera negra, pero no podía negar que le quedaba genial. Tal vez le quedase bien todo al muy... (ohhh, si, ataque de envidia cochina).

Dejé de mirarlo y terminé de hacer mi desayuno justo en el momento en el que el torbellino Alice entraba por la cocina arrasando el lugar. Saltó sobre mi como era habitual, y trató de robarme un cacho de tostada, también como era habitual, pero en ese momento su mirada se fijo en la ventada y sus ojos se abrieron a más no poder. Edward pese a estar de espaldas y a haber cambiando físicamente en lo que respecta a su estatura y a sus rasgos marcados, ya de adulto, tenía algo que todavía lo hacía inconfundible, su pelo cobrizo, que llamaba terriblemente la atención. Y yo parecía no ser la única que lo notase porque al instante Alice corría hacia la puerta que daba al jardín.

Oh, no. ¡Se lo que va a hacer, que no lo haga! Pero ya estaba encima de Edward abrazándolo.

Bueno, aquí el segundo cap. es más corto que el anterior, pero si los hago así actualizaré antes. Muchísmas gracias a quienes comentaron y a las alertas y favoritos. Gracias a -DuLce aMoR- ,Dakota Potter y a kxprii .