NOTA:

Clasificación M por futuras escenas vulgares y eróticas.

Disclaimer: Los personajes pertenecen a DC Comic. La historia esta basada en los TEEN TITANS de la serie animada y mezclando los personajes originales junto con sus historias de los comic.


Aroma.

II.


El olor le hizo gruñir con fuerza, los colmillos se asomaron entre sus labios mientras que sus ojos se convertían en los de un felino.

Cuando Chico Bestia se dio cuenta, él ya se encontraba en busca del aroma que se había colado por sus fosas nasales. Corrió velozmente por el pasillo de su habitación hasta llegar a la barandilla de las escaleras, con sus manos se colgó de estas y lanzo su cuerpo por debajo, dando un giro perfecto en el aire para poder ir al siguiente piso.

Cayó de canclillas en el siguiente nivel. Sus ojos miraron por los pasillos mientras olfateaba a su alrededor. Él estaba seguro que de ahí provenía el aroma, muy, muy seguro.

—¿Bestia?

Aquella voz lo hizo regresar de la nebulosa en la que había estado. Negando fuertemente con la cabeza, el cambia pieles logro que la metamorfosis de sus rasgos volvieran a la normalidad, enderezándose en el proceso para poder mirar a Robin a unos cuantos metros de él.

El chico maravilla tenía una ceja levantada al ver frente suyo a Chico Bestia. Aunque al principio que le vio caer se sorprendió, después, la extrañeza le lleno al verlo tener ese comportamiento extraño de animal. El joven tintan le miro atreves de sus pestañas, con la cabeza algo baja y con una de sus manos en la nuca. La otra ceja del moreno se unió a la primera.

—¿Te encuentras bien, Chico Bestia?—Pregunto—Te vez un poco nervioso.

El cambia pieles soltó una risita incomodo, mirando como su lider con un poco de vergüenza. Aun así, agradeció enormemente que Robin apareciera, si alguien podía dominar a un omega era el alfa, y el que un día fue pupilo de Batman tenía un aura demasiado poderosa para apaciguarlo.

—Bueno, hu, realmente lo estoy.—Dijo un poco más relajado—Solo quería practicar mis saltos sin transformarme sabes, y afinar un poco más mi olfato desarrollado.—Una sonrisa enorme apareció entonces en los labios del cambia pieles mientras apuntaba con su dedo índice su nariz.

Robin separo sus labios para decir algo más, pero una tercera persona acercándose por el pasillo lo distrajo. El chico maravilla pareció olvidar entonces al otro titán y con una sonrisa se viro por completo para mirar de frente a su compañera. Chico Bestia siguió su ejemplo, sintiendo como el aroma de nuevo le inundaba las fosas nasales.

—Raven, ¿Lo has encontrado?—Pregunto el moreno mientras se encaminaba hacía la chica.

La hechicera asintió en modo de respuesta, levantando un libro entre sus manos para mostrárselo a su lider. Entre tanto, el cambia pieles solo pudo embelesarse con la joven gótica, pues esa mañana la chica no llevaba su capa e iba vestida con aquel traje que usaba casi a diario. El leotardo negro se ajustaba perfectamente a su cuerpo, mostrando sin censura cada curva y hueco que tenía. Lo estrecha que era su cintura, o como la curva de sus caderas se ensanchaba para ir a sus muslos perfectos y descubiertos, o aquel plano vientre hecho por las horas de entrenamiento, sin olvidar aquellos pechos llenos dignos de una actriz porno.

Chico Bestia casi podía suspirar por lo hermoso que le resulta el cuerpo de su compañera. Aun que Raven era pequeña y de compleción menuda, era muy perfecta, como su rostro que, sin quedar atrás, era muy fino. Los años habían hecho que los rasgos infantiles fueran desapareciendo un poco, dejando atrás las mejillas redondas, que fue el único real cambio en sus facciones.

—Hey Rae.—Le hablo sin poder contenerse, mirándola como si fuese lo único que se encontrara en el lugar.

La joven lo miro y asintió en su dirección antes de volver a tener toda su atención con Robin. Eso casi le hizo rugir de ira al cambia pieles que reprimió el deseo de ir a cogerla de la mano y alejarla cuanto pudiera del moreno. Pero lo único que hizo en cambio fue cruzar los brazos y recargarse contra la barandilla, mirando cómo se alejaban los otros dos titanes por otro pasillo.

—Suele ser molesto, ¿No, amigo Chico Bestia?—Le preguntaron de la nada.

Aun así, el joven titán no se sobresaltó. El olor de su amiga extraterrestre era inconfundible y ya lo había percibido. Aun así, viro el rostro para mirarla.

Starfire estaba de cabeza a su lado, flotando en el aire entre ese nivel y el siguiente. Su cabellera pelirroja caía hacía bajo como si fuera una cascada, dando una extraña impresión al ver su cuello y hombros libres de cabello. Chico Bestia ya estaba acostumbrado a eso, la tamaraniana había tomado ese hábito de andar flotando por todos lados el último año, alegando que le era más fácil y cómodo hacer eso al haber cambiado su falda morada por un pantalón del mismo color.

—¿El que, Star?, No entiendo muy bien a que te refieres.—Chico Bestia intento que toda su atención estuviese en su compañera.

Pero fracaso, sus ojos fueron de nueva cuenta a la dirección por la que se perdieron los otros dos titanes. Starfire entre tanto jamás había volteado a ver a su compañero de piel verde, ella había seguido mirando a los titanes que se marchaban. Con poco cuidado, giro para estar derecha antes de sentarse sobre la barandilla, apuntando con su mano en dirección a los titanes.

—Que a Robin le guste pasar tanto tiempo con Raven.—La tristeza se impregno en las palaras de la chica.—Lo comprendo, Raven es muy parecida a él en muchos aspectos. Es solo que…Ella sigue siendo una chica, y según he comprendido los términos terrestres, a ella le puede llegar a gustarle… O, Robin pude tener sentimientos románticos hacía ella.

Un gruñido de enfado nació desde el pecho del cambia pieles, el estado de alerta y protección como Bestia se instaló en él de inmediato. Mierda que él estaba celoso. Jamás se había planteado la posibilidad de que eso ocurriera, y siempre había ignorado las señales, confiando ciegamente en la relación que parecía tener Robin con Starfire.

—No.—Dijo tajante—Eso no ocurrirá.

—Ellos pasan mucho tiempo juntos y-…

—No.—Le corto inmediatamente.

Starfire le miro sorprendida. El titán más joven de la torre siempre solía ser quien animara a una persona cuando una situación así ocurría, así que no había sido muy difícil para ella acercarse a recibir un poco de su entusiasmo para manejar mejor las cosas. Pero ahora mismo pensó que esa no era la mejor idea, pues Chico Bestia tenía la mandíbula tensa y sus ojos verdes chispeaban de rabia.

—¿Qué ocurre amigo?—Pregunto ella algo preocupada—¿Algo te aflige?

El cambia pieles alzo una ceja ante eso, algo extrañado ante el cambio de tema, hasta que se percató del aspecto que daba. Un risilla nerviosa llego después de ello, e intentando una mirada amistosa, contesto;

—Creo que me pase. Lo siento Star.—Chico Bestia puso una de sus manos sobre el hombro de la pelirroja—Solo que creo absurdo que Robin mirase a alguien que no fueras tú, digo, ¡El tipo se pone todo raro cuando está cerca de ti!... ¿No es esa clara evidencia de que los únicos sentimientos románticos que tiene son hacía ti?

Aquellas palabras hicieron sonrojar furiosamente a la tamaraniana, que después sonrió bobaliconamente olvidándose por completo de la extraña actitud de su compañero de equipo.

—¿Tu lo crees, Chico Bestia?—Pregunto esperanzadoramente, mirando con entusiasmo al titán.

—Por supuesto.—El cambia pieles miro misteriosamente después a la chica.—Es elemental, mi querida Star.

Starfire rió divertida ante la alusión se Sherlock Holmes del joven, después solo asintió antes de decir que iría a su habitación, dejándose caer hacía tras para ir en picada a los dos siguientes niveles. Chico Bestia miro a la dirección en que la chica fue aun después de escuchar como la puerta corrediza automática de cerraba, cuando estuvo completamente seguro de que ella se había ido, empezó a caminar en dirección al pasillo por donde sus otros compañeros habían ido, transformándose en el camino en un roedor para ir más rápido.

La podía sentir, a la Bestia al alzándose en su interior, creando metamorfosis en su pequeña transformación. La pupila enorme comenzó a hacerse fina, y el globo ocular tomo una tonalidad rojiza, en las patas diminutas las garras comenzaron a emerger, creando un extraño sonido al golpear el suelo. Y de los labios pequeños los colmillos sobresalieron.

El aroma de la que debía ser su pareja le iba inundando mientras se acercaba lentamente a una puerta al final del pasillo. El cambia pieles podía escuchar los susurros de las frases aun al estar a unos metros del lugar. La puerta se corrió cuando estuvo frente a ella, dejándole entrar velozmente en la estancia.

Esa era la única biblioteca en la torre de los titanes, y esta no era precisamente de libros interesantes como los que Raven leía. Ahí estaban archivados todos los informes que Robin, cada uno escrito a mano. El lugar entero olía a papel viejo y tinta, y los estantes eran demasiados, pero Chico Bestia logro encontrar a quienes buscaba rápidamente, en una zona un poco más recluida del lugar. El lider de los titanes estaba sentado en un sillón y frente a él se encontraba la hechicera, ambos separados solamente por una mesa donde se encontraba un libro abierto.

El cambia pieles se quedó en un pequeño rincón, mirando. Observando su compañera de equipo. Sus ojos se deslizaron por su pequeña y perfecta figura, y la necesidad le invadió. Dura, hambrienta, dolorosa. Su cuerpo se inflamo, se endureció, cada musculo en su pequeña figura se tensó. Empuño sus pequeñas manos para soportar el dolor.

Era arrasador, casi partiéndolo en dos mientras seguía respirando aquel dulce aroma que provenía de Raven. Permitió que el dolor pasara sobre él, atreves de él, era lo único que encontraba para concentrarse. Para no transformarse en sí mismo e ir a por su pareja.

Su cuerpo entero la exigía, ardía solo para ella. Siempre había sido así, la bestia en dentro suyo ya lo había decidido, y a él no le desagradaba mucho la idea. El solo ver como sus piernas desnudas le hacía hervir la sangre de excitación.

La hechicera levanto su rostro repentinamente, mirando alrededor discretamente. Chico Bestia maldijo por aquello, sabiendo que sus descontroladas reacciones habían alertado a la chica. La pudo sentir, su búsqueda mental, le rozó como las alas de una hermosa mariposa, pero ella no logro entrar a su psique.

Si él hubiese podido sonreír en ese momento, lo había hecho.

Años de interacción con su padrastro le hacían precavido ante aquellos que podían entrar en su cabeza. Quizá fuera fácil manipularlo, en muchas ocasiones era el primero que caía, pero en los costos periodos que iba de visita con la Doom Patrol, Mento lo había hecho resistente. Él había superado los traumas y había salido hacía delante, usando su cerebro nuevamente. Aunque no lo hiciera muy evidente.

—¿Pasa algo?—Robin pregunto al percatarse de la distracción de la chica.

Raven solo negó con la cabeza, aun así, preocupado, el chico maravilla puso su mano sobre una de las de ella.

Los colmillos sobresalieron aún más del hocico del roedor, un gruñido de advertencia casi se escapó del pequeño animal, pero Chico Bestia se sobre puso, sabiendo que eso si haría notar su presencia en el lugar.

Bien, él ya había tenido su momento terapéutico con su pareja.

Él debía irse.

Pero él no quería.

Cyborg le había dado esta nueva práctica de estar cerca de Raven cada día, eso le haría sentir más seguro y menos ansioso. Pero ella no se lo ponía fácil, la chica gótica parecía evitarlo como a la peste, retirándose de su lado cada que podía, sin siquiera dirigirle una palabra. Eso le dolía, le hería profundamente que no le desease cerca.

Aunque hubo una época en que ellos habían compartido tiempo. Ella siempre estaba ahí para él, ayudándolo, apoyándolo con su presencia. Le había hecho salir de la deprecion en la que se había sumido después de aquellos acontecimientos, después se dio cuenta que ella también necesitaba un apoyo. Terra y Melchor los habían dejado destrozados, desesperanzados en esa cosa de las relaciones, compartiendo esos sentimientos ellos habían sabido sobre llevar las cosas, pero repentinamente Raven se alejó.

Corto la relación de tajo, sin explicaciones.

Quizá fue en ese momento que la Bestia se hizo más latente, desesperado por buscar la cercanía de su pareja salió a flote descontrolado. Ese no fue un buen día para él, la metamorfosis completa regreso de golpe, lo obligo a huir por una semana de la torre, escondiéndose en los bosques. Cuando regreso noto que la brecha entre él y ella se había hecho más grande.

Por lo tanto, era aún más probable que por ello se encontrara en el filo de la locura ahora, agonizando con toda esa mierda de un vampiro loco cazando a su presa. Esa locura lo hizo seguir ahí, mirando desde el pequeño rincón a la chica, grabando en su cabeza sus formas, los pliegues que se hacían en lo alto de sus muslos al inclinarse, o en vientre. Amando cada imperfección en la perfección de cuerpo de mujer.

Ho, como quería él acariciar esos pliegues.

La hechicera se tensó, un pequeño jadeo salió de sus labios y sus pálidas mejillas adquirieron un tinte rosado.

Gloriosa.

No pudo evitar pensar Chico Bestia al percatarse de aquello. Sabía que su grado de excitación la había alcanzado. Raven solía tocar más de lo debido los sentimientos de los demás, y su búsqueda por la intromisión de hace momentos la había llevado a ese punto. Y el cambia pieles lo disfruto. Ella no había desistido del sentimiento, simplemente había controlado sus reacciones frente al chico maravilla, y ahí tenía el resultado, la bestia dentro de él había estado desesperada por el toque, aunque fuera una muestra tan lejana y extraña. Había dejado que la gótica solo tocara lo que quería que sintiera.

El aroma del deseo líquido hizo que las fosas nasales del joven titán picaran. La esencia natural que emanaba la chica combinada con el del tesoro que escondía entre sus piernas le hizo sentir aquel dolor de nuevo. Insoportable, cruel y crudo. Atravesando con más fuerza el pequeño cuerpo del roedor del que ahora portaba. Un jadeo salió del animal por ello. Y Raven miro en su dirección.

Raven lo sintió, todo, de golpe. Un rugido. Un dolor. Una necesidad. Otro jadeo salió de sus labios a la vez que el deseo vertiginoso la hacía tambalearse. La joven poso sus manos sobre la orilla de la mesa para sostener su peso, aterrada, confundida y excitada, miro a Robin en busca de ayuda, ignorando el despliegue de poder que hizo que la mesa de madera bajo sus manos se astillara, dejándola irreparable.

El chico maravilla se levantó de su asiento inmediatamente, rodeando la mesa destruida para osar sus manos sobre los hombros de la chica. El simple toque hizo que todo el deseo que sintió se apagara, cada pulgada del cuerpo del joven dejo de arder.

El cambia pieles controlo el gruñido de furia al ver como otro macho tocaba a su compañera, pero cuando la nebulosa en la que estaba se esfumo, él pudo oler la preocupación en Robin. La protección que debía tener un alfa con sus omegas, eso hizo que retrocediera, calmando el instinto.

—Raven…—Murmuro el lider de los Titanes—Creo que tu bestiario no será suficiente. Necesitamos más información sobre los demonios.

—Época de elección, Robin. Yo realmente no tengo tiempo.