Uff... hace MUCHO que no actualizo este fic, y por gracias a quién sabe qué, hoy me llegó la inspiración, y la continuo. Espero que disfruten de la lectura.

Disclaimer: Harry Potter, junto a sus personajes e historia, NO me pertenece, sino que a J.K Rowling.


Imposible

Capítulo II

Por E. Waters

No le importaba, en realidad, cuántas veces Kingsley le insinuó o incluso le dijo de forma mordaz y a hasta un poco directa, que la quería de inmediato en el ministerio, pero sencillamente ella deseaba finalizar Hogwartrs, más que nada para cerrar un ciclo, y por qué no, para quedar bien consigo misma.

-Si fuera tú, Hermione, iría directo al ministerio.- le dijo Ron a su novia, plantándole un beso en sus delgados labios.

-Ron, ya hemos tenido esta charla antes, lo único que quiero es terminar mi escolaridad, para así recién, con todos los conocimientos básicos e indispensables como para enfrentar de lleno, este nuevo mundo mágico.

-¿Me extrañarás, no?

-Por supuesto que sí.

Y aunque el amor en los ojos azules de Ron, brillaban más que nunca, en los ojos marrones de Hermione no lo hacían de la misma manera. No es que no quisiera a Ron, al contrario, pero entre más el tiempo pasaba, más la chica se daba cuenta que su atracción por el muchacho era más fraternal, que netamente sexual.

La joven siempre, pero siempre hacía lo correcto, y si salir con Ron era lo correcto, ella lo haría. Después de todo, así funcionaba el mundo, ¿no?

¿No?

Hermione trató de disipar esos pensamientos, y concentrarse en buscar a Ginny, quien la esperaría en uno de los compartimentos del expresso Hogwarts.

Ya estaba en la mitad de su recorrido por el tren, cuando la chica logró divisar una cabellera rojiza, prácticamente del mismo tono que el de su novio, en uno de los compartimentos del tren mismo. Dándose cuenta que era Ginny, la chica abrió la puertecilla.

-¡Ginny! ¡Al fin te encuentro!

-¡Hola!

Y Ginny se acercó a su amiga, y la abrazó rápidamente. En el vagón también se encontraba Luna, por supuesto, teniendo en cuenta que era la mejor amiga de la única chica de los hermanos Weasley.

-Hola, Luna.- saludó entonces Hermione, y se sentó al lado de ésta, quedando frente a Ginny.

-Así que, Hermione, ¿serás prefecta de Gryffindor?

-Sí, Luna… y según tengo entendido, tú lo serás de Ravenclaw.

-Así es; es curioso, pensé que menos personas, querrían terminar su escolaridad en Hogwarts, ya saben por lo que pasó… pero… según los trolls de Noruega, esto se venía ya venir.- y Luna abrió mucho sus ojos celestes.

El resto del viaje, la joven conversó animadamente con Luna y Ginny, pero su mente estaba muy alejada de la realidad, y es que siendo sinceros, las intenciones verdaderas de la prefecta, no era simplemente terminar Hogwarts por ser mero trámite…

De alguna forma, la relación con Ron comenzó a volverse asfixiante, a tal punto que no soportaba sus besos o mimos.

¿Por qué?

Sin quererlo, la muchacha se llevó su dedo índice a sus labios.

Ciertamente, Hermione Granger había tenido pocos besadores en su vida… Krum, Ron y bueno… Ginny.

Al recordar ese vergonzoso episodio no tan lejano de su vida, inevitablemente se sonrojó, y tuvo que desviar su mirada de la figura de su cuñada… ¡Por Merlín! ¡Su cuñada! ¡Casi su hermana!-Aunque no lo es.-Se dijo internamente.

Porque, al fin y al cabo, amar a Ginny Weasley era incorrecto, ella no lo haría.

-Miren allí, es Nott.

La voz de Collin, una vez que todos estuvieron en la cena de bienvenida, sacó a Hermione de sus pensamientos, y alzar su vista en el acto. Tan pronto como cuando sus ojos se alzaron, pudo distinguir la figura de un chico escuálido, cabello marrón y ojos muy negros.

-¿Qué no su padre fue un mortífago?- susurró Ginny, a lo que la muchacha de pelo enmarañado, asintió ligeramente con la cabeza.

-¿Cómo se atreve…? ¡Su padre ayudó al innombrable!- dijo una chica.

-¡Y ahora se atreve regresar a Hogwarts, así nada más!-dijo otro chico.

Muchos rumores comenzaron a esparcirse por las mesas, pero aparentemente, Thedore Nott no le hacía caso a éstos, y continuaba engullendo su cena.

La prefecta de Gryffindor, posó distraídamente su mirada sobre la figura del tan nombrado Slytherin, y para su sorpresa, el joven le devolvió la mirada. ¡Qué diferente, era la negra mirada de Nott, a la azul de Ron!

-Es prefecto…- susurró la muchacha, al notar la insignia en forma de 'p', en la pulcra túnica del joven.

-¿Has dicho algo, Hermione?

-N-no, nada, Ginny, nada.

No pasó mucho más, hasta que la cena finalizó, y Hermione, tal y como su deber así lo dictaba, condujo junto a los demás prefectos, a los chicos de prime año a la torre, a explicarle el método de las reglas, contraseñas, y otras cosas más.

Al momento de entrar a la torre den Gryffindor, y al no estar junto a Harry ni con Ron, la prefecta no pudo evitar sentirse inevitablemente sola. Claro, claro, estaba Ginny a su lado, pero no era lo mismo…

No lo era...

Pero ella ya sabía, de ante mano, que volver a Hogwarts sin Ron o Harry,iba a ser complejo y en lo absoluto fácil de hacer. Siendo así, aspiró fuertemente aire, y lo botó por su boca, sólo para después morderse el labio inferior, cosa que hacía cuando estaba nerviosa o preocupada, justo como ahora.

Se arropó entonces entre las ropas de su cama, y cerró lentamente sus ojos, esperando que el sueño se apoderase de ella. Pero el sueño no llegaba, y no pudo eludir la comparación que hizo entre Nott y Ron…

¿Ronald Weasley, acaso era el hombre que ella necesitaba? O mejor aún dicho, ¿Ronald Weasley era la persona a la cual quería tener a su lado?

Otra vez, se mordió su labio inferior, al mismo tiempo que sujetaba su frazada con suma fuerza. –Al menos, estando aquí, sin él, pueda pensar las cosas más tranquilidad.-pensó Hermione, muy a sus adentros.

Finalmente, el sueño llegó, pero en vez de tener en mente los ojos azules de Ron, o los negros de Nott, tenía uno ojos marrones exactamente iguales, a los de ella.

Al día siguiente, estaba Hermione junto a Ginny sentadas en la mesa de Gryffindor, tomando el desayuno.

-Así que me toca turno con Nott…-fue lo que dijo la muchacha de cabello marrón, al ver el pergamino con sus funciones como prefecta.

-¿No te choca trabajar con un seguidor de ya-sabes-quién, aunque éste ya no exista?

-Lo que hizo el padre de Nott, fue abominable, pero no quiere decir que su hijo fuese como él. Es más, encuentro que lo que está haciendo Nott, es tremendamente valiente de su parte.

-¿Valiente?- y Ginny alzó curiosa una ceja.

-Por supuesto que sí. Imagínate, llegar a un lugar en donde prácticamente todos, están contra tu familia, sin aliado alguno… realmente eso es tener bravura.

-¿Y desde cuándo eres abogada de Nott?

-Desde nunca, sólo digo lo que pienso al respecto.

-Como sea, no me da buena espina.

-Pero eso no es importante, Ginny; o bueno, tal vez lo es, pero ahora mismo tiene el peso de una pluma. Al ser nombrada como prefecta, acepté hacerme responsable de un cargo en donde de manera casi inevitable, deberé de hacer equipo con personas que no son de mi total agrado.

-Ay, Hermione… tan lógica como siempre.

Una pequeña sonrisa se esbozó en los labios de la muchacha aludida. Seguidamente, se levantó de su puesto, bebiendo el resto de su jugo de calabaza, mirando su reloj de pulsera en el acto.

-Ya es hora de clases, Ginny.

-No me digas que es Historia de la Magia…- y la chica pecosa, hizo un mohín en su cara.

-Pues has adivinado.

Ginny puso mala cara, y tomando sus cosas, se encaminó hacia el aula en donde se dictaminaba aquella misma clase. Al igual que Harry o Ron, la muchacha prefería materias más prácticas.

El día pasó rápido, o al menos así fue a los ojos de la prefecta de Gryffindor, y en menos de lo que pudo haber esperado, estaba en la torre sur, esperando a que Theodore Nott llegase a la reunión previamente citada.

La labor de ambos, era más que clara; debían de inspeccionar el sitio de noche, puesto que había rumores que las parejas se juntaban ahí en la noche, a intimar, por no decir otra cosa.

-Buenas noches, Granger.

Cuando Nott saludó a la joven, esta pegó un pequeño salto, debido a que no estaba preparada a la llegada del muchacho, no al menos en diez minutos más.

-Buenas noches, Nott.

Y la joven esta vez pudo observar más de cerca al Slytherin, dándose cuenta que de cerca su compañero de curso, se veía ligeramente demacrado, tal vez demasiado demacrado, para tener la edad que tenía.

-¡Lumos!- exclamó el chico, y de su varita emergió una luz, la suficiente como para iluminar por ambos.

Durante la ronda, la Gryffindor miró atenta por el rabillo del ojos a Nott, y no pudo evitar preguntarse que por qué había decidido él retomar sus estudios en Hogwarts, considerando que todas las circunstancias jugaban en contra de él.

-Nott… ¿puedo hacerte una pregunta?

-No, no soy seguidor de…-

-No es eso.- dijo Hermione, interrumpiendo, para gran sorpresa, en el acto al chico.

-¿Ah no?

-No, quiero saber, qué por qué decidiste volver a Hogwarts.- soltó finalmente la chica, sacando toda su valentía de Gryffindor en el acto.

-Es un secreto.

Y Hermione Granger, entonces, creyó ver una sonrisa, en el escuálido y demacrado rostro, de Theodore Nott.

Continuará…


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