¡Hermanito! – La enana corrió para abrazarme pero por alguna razón ese rubio me daba mala espina – ¿Cómo has estado? – logro distraerme dándome muchos besos en el rostro acompañados de sonrisas – te extrañe tanto! Emmett! Mírame!
La mire sonriéndole, pero ella coloco su cara triste, me acaricio el rostro entonces mi sonrisa llego a mi ojos, la extrañaba muchísimo, mi hermanita menor siempre fue como el juguete de los mayores, la llevábamos a todos lados, siempre atentos con ella, se acostumbro demasiado y estos años viviendo en las peores condiciones para ayudar a los niños con necesidades parecía que la habían cambiado.
¿Cómo estás? – gesticule –
Maravillosamente – dijo ella aun abrazándome – no puedo decir lo mismo de ti – escondió su rostro en mi pecho – ¡necesitas una mujer Emmett! No puedes estar solo por la vida, como si nada… y mucho menos con esas mujeres con la que andas.
Enarque una ceja ¿cómo podía ella tan siquiera saber eso? Tenía años sin verme, y solo cuando llega ¿ya sabe los demonios que me atormentan que no quiero salir con nadie?
¡Estás loca! – dije tomándola de la cintura caminando hasta el sofá –
¡Alice! – reprendió mi madre –
¡Lo siento Emmett! – Dijo ella, podía ver como sus mejillas se sonrojaban, mi hermana nunca tenia pena de nada y me extraño mucho esa actitud – mira – se dirigió al rubio y la castaña – ¡El es Jasper! Mi novio
Bajo la mirada ante la última confesión, me miro de reojo mientras mi padre y Edward estaban intentando no reírse.
Lo siento – comenzó a decir ella, zafándose de mi agarre para colocarse a su lado – se que mientras tus llamadas no te dije nada, ni a nadie – continuo – solo Bella lo sabia – mire a la castaña que me miraba alzando la ceja, quería reírme parecía que me retaba con la mirada pero volví a prestarle atención a Alice – ustedes nunca me visitaron en los refugios así que ni al caso.
¿Y tú eres? – lo mire directamente, me di cuenta de un cambio de movimiento y mire a la menuda castaña parada a un lado de mi hermana que curvaba sus labios reprimiendo una risita – Alice ya dijo la introducción, pero tú tienes que hablar, no puedes llegar aquí como si nada, esperando que ella resuelva todo, reformulo la pregunta ¿De dónde saliste tu?
Mi nombre es Jasper Hale – me tendió la mano y la apreté con fuerza, al soltarla me senté en el sofá de una sola persona que estaba a mis pies – Soy médico pediatra, trabajo como colaborador para la fundación.
¿Hale? – Pregunte tratando de hacer un cálculo mental que no venía a nada, pues de nuestra clase ese apellido no existe – ¿De los Hale de donde?
No soy de su clase si a eso te refieres – me encaro el descarado rubio con cara de furia queriendo matarme por el simple comentario, la cara de mi hermana ardía de lo roja que estaba y la castaña me miraba en desaprobación – Estudie con muchas dificultades, finalmente me gradué de medico con meritos, si quieres te traigo el registro y mi numero de certificación.
Con mis medios no será necesario – replique enarcando una ceja, por alguna extraña razón esa chica menuda me estaba regañando con la mirada –
¡Basta Emmett! – La voz de mi madre enojada me saco de mis pensamientos – ¿De cuando acá te importan las clases sociales?
Desde que uno de ellos se intereso en mi hermana – me levante de golpe del sillón – no quiero sorpresas.
Pues vaya que las tendrás – mi hermana me miro con tristeza – he vuelto por algo muy importante.
Enarque una ceja mirándola a ver con que saldría ahora, ella siempre era así, loca e impredecible, eso se lo debíamos a mi madre por apoyar sus locuras y dejarla hacer lo que le daba la gana.
Estoy embarazada – dijo de pronto, mi quijada cayo, ni hablar de la de mi padre y mi hermano, mi madre se coloco a su lado respaldándola de todas las maneras posibles – quería decírselos en persona, quiero tener al bebe aquí, con ustedes.
¿Qué? – Pregunte casi inconsciente de lo que decía – ¿Qué payasada estás diciendo ahora Alice?
Estoy embarazada de 3 meses – dijo ella ahora llorando – no quiero que sea motivo de pelea, si hubiese sabido que sería de esta manera nos hubiéramos quedado en la fundación en África.
Alice - dije tratando de contenerme – ¿te vas de la casa por año y medio y vuelves para decirnos esto? Pensé que tenía una hermana más inteligente.
Ella rompió a llorar como loca, no podía verla de esa manera, simplemente me había decepcionado por completo todas las tonterías que había dicho, el tipo ni siquiera trabaja, puede ser todo lo doctor que quiera pero será un mantenido de mi casa, le di la espalda intentando salir con toda la velocidad que había entrado unos momentos antes, no podía creer tanta mierda, cerré la puerta detrás de mí pero escuche que la volvieron abrir, sentí los pasos rápidos pero casi silenciosos detrás de mí, me voltee para mirar y me estampe con una pequeña mano que me pego fuertemente en el labio rompiéndolo en el costado.
Me lo toque y vi la sangre sobre mis dedos, mi mirada viajo al pequeño cuerpecito que estaba plantado frente a mi dándome la cara, como si de un hombre se tratara.
¿Qué demonios te pasa Emmett Cullen? – me grito, entre mi confusión pude ver a mi familia y al rubio parados en la entrada de la casa mirándonos – La enana está embarazada, no puedes tratarla como puta e irte como si nada.
¿De qué mierda hablas? – Escupí toda mi rabia con ella – ¡Ni siquiera sé quien rayos eres!
Isabella Swan – dijo con rabia contenida – y si no fueras tan grande y no me dolieran los nudillos te molería a golpes por insensible.
¿Pero es que estás loca? – Le dije alzando las cejas, esa chica tan hermosa y de ojos expresivos no podía ser la tonta e inocente amiguita de mi hermanita – ¡me golpeaste! ¿Qué te crees hombre?
¡Ya quisieras tu tener una mujer como yo! – me dijo provocándome, se acomodo los pechos mirándome fijamente, no podía negar que tenía sus técnicas, era hermosa, los cabellos caían sobre sus pechos invitándome –
¡Ja! – Reí – deja de decir tonterías – trate de subirme a la camioneta, pero ella me tomo del brazo ahora mirándome con otra expresión en el rostro ¿eso era ternura? – discúlpate con Alice.
No – dije secamente –
No seas idiota – me miro fijamente a los ojos de nuevo – no quiero lastimarte de nuevo, te juro que hay una explicación, no lo hizo porque quiso.
Si claro – le dije devolviéndole la mirada – seguro la explicación es que se olvidaron del condón.
Ahora eres tu el grosero – me dijo enarcando una ceja – es tu hermana y por mas que no quieras ese bebe es tu sobrino también.
Mire a Alice quien se escondía en el pecho del rubio, su tristeza me mataba, pero no podía ceder, ella me había decepcionado.
No es justo con ella – me dijo Isabella apretándome un poco más el brazo – solo quería venir para decírtelo a ti, ella esperaba abrazos y fanfarrias, a ti te encantan los niños hasta yo sé eso.
Tu vivías metida aquí – le dije mirándola fijamente –
Por eso – me miro sonriéndome – te conozco y sé que te mueres por felicitarla.
Me decepciono – le dije abriendo la puerta de la camioneta y me zafé de su agarre –
Tú y yo sabemos que la adoras – ahora tomo mi mano halándola un poco para que la mirara – no le hagas esto.
Cerré mis ojos con fuerza, colocándome una mano en la cara tratando de alejar de mi todo enojo, Isabella tenía razón, ya lo hecho, hecho esta, tendré un sobrino y eso nadie lo podía cambiar.
Está bien – le dije, mis ojos se encontraron con los de ella en un cálido agradecimiento –
Salí de la camioneta, la chica aun no me soltaba la mano, en cambio la acariciaba con ternura como dándome fuerzas para que no hiciera una tontería.
Gracias – susurro bajito – escúchala, es muy importante para ella.
Llegamos frente a mi hermana, ella me miro con tristeza, solté la mano de Isabella y la estreche entre mis brazos, si bien la había extrañado todo esto me había tomado por sorpresa, no sabía cómo actuar, jamás pensé que hiciese algo así.
Lo siento – dije contra su cabello – a veces no sé cómo actuar, por eso quería irme.
Buen gancho Bella – dijo Edward alzándole la mano a la castaña, se dieron un palmazo sonando esos 5 – Jamás pensé que alguien se atreviera a golpear a Emmett.-
El es un caballero – voltee a mirarla y ella me sonrió, con su pequeña mano toco el lado lastimado de mi labio quitando los rastros de sangre seca que tenia – lo siento, pero te lo merecías.
Voltee los ojos, esta era peor que mi hermana y tenía pinta que sería mi perdición si seguía mordiéndose ese labio invitándome a devorarla.
Todos comenzaron a entrar de nuevo a la casa, Alice me soltó y entraba de la mano de mi madre, por alguna extraña razón Isabella seguía mirándome con esa carita como si no hubiese hecho nada malo, finalmente soltó mi mirada y encontré la de mi padre que reía.
Es la amiguita de tu hermana – dijo pícaramente – y tiene novio.
