Capítulo 2: ¡Strappa despierta!
—Su amigo... Cree que es mujer.
—¡¿Qué?!
Ese fue el grito de todos al oír eso. ¿Qué insensatez acababa de decir ese señor?
—Shhh. No griten, están en un hospital. Y si, aparentemente su amigo piensa que es mujer e insiste en que se llama Strappa.
—¡Ahhhh si! — Recordó Luis, golpeando su cabeza con las manos.
—"Ahhh si", ¿qué? — Preguntó Yayo, nadie entendía porque Luis hizo eso.
—Cuando pasó lo del golpe, Alex ensayaba sus líneas del blog, y tocaba Strappa. Estaba hasta incluso vestido así cuando ocurrió todo. ¿Doctor cree que eso tenga algo que ver?
—Pero que estupidez... — Yayo se cruzó de brazos mirando hacia otro lugar, se negaba a creer todo esto.
El médico por el contrario, lo analizaba seriamente, con una mano en el mentón.
—... Puede ser. Si estaba con ese personaje del que hablan al tener el accidente, existe la posibilidad de que si algo dentro de su cerebro se dañó con el golpe, ese algo tenga ese serio pensamiento de que es mujer. En 1 semana estarán listos los resultados.
—¡¿Doctor está usted hablando enserio?! — Al parecer era Eduardo el único que no se creía o no quería creer nada de esto.
—Si joven. Ah, ¿y es usted Yayo?
—S-si. ¿Por?
—La señorita Strappa... Digo, el joven Alex está pregunte y pregunte por usted. Es al primero que quiere ver.
A Luisito se le escapó una risilla y a José una risota. La verdad es que para el creador de No me Revientes, nada de esto era gracioso.
—Yayo y Strappa sentados en un árbol, se besan sus bocas, se manosean sus espadas...
Gutiérrez solo le dedicó una mirada de "te vas a morir" al altísimo Pepe.
—Es en la habitación B al fondo, por si gusta ir.
No dijo más nada, únicamente comenzó a caminar rumbo a donde le habían indicado, con cara de pocos amigos. Pero el doctor lo detuvo un poco.
—¡Ah! Joven Yayo, solo tenga cuidado con ella... él, está delicada la herida y podría abrirse.
El pelinegro asintió y reanudó su camino, atrás solo alcanzaba a oír las risas estúpidas de sus compañeros, hasta parecía que la culpa de Luis se había esfumado. ¿Acaso no veían que nada de esto era gracioso?
—Malditos pendejos.
.
El doctor ya se había retirado, por lo tanto los chicos estaban solos otra vez, pero ahora en compañía de Ryan que ya había llegado.
Quien por cierto, desde que le contaron lo de Strappa, no dejaba de reírse, según él ese sería el tema de su próximo vídeo.
—¡Estás loco! Está bien que toda esta situación esté de poca madre pero no podemos dejar que sea viral.
—Pepe tiene razón Ryan — Agregó Luisito. —, no podemos colgarnos de esta situación tan chusca que ocurre con nuestro amigo Alexito, vaya que no.
—Lo apoyo. Más bien deberíamos cuidarlo de que esto no se haga viral.
Dijo Juxi, pero luego todos voltearon su vista al frente al ver caminar hacia ellos a Yayo, con la mirada completamente perdida. Observaron como se detuvo unos momentos dispuesto a hablar.
—Ya. Es todo. Renuncio.
No dijo otra palabra más. Lo vieron seguir su camino hacia la salida sin entender que rayos había pasado. Obviamente lo siguieron los cuatro, el chisme era importante. El rubio tomó la palabra primero al alcanzarlo.
—¡Yayo! ¡Espera! ¡¿Qué ocurrió?!
El nombrado solo siguió su camino hasta afuera, donde se encontraba su auto. Se dio media vuelta, y aplaudió una sola vez, sin ninguna emoción aparente en la cara.
—Esto es una estupidez. Strecci ya cruzó la línea. Yo me largo.
Subió a su auto y sin pensarlo lo encendió para largarse de una vez.
La cara de todos era un poema, pero en especial Pepe, quien se rascó la cabeza.
—¿Yayo tiene auto?
—¡Chavos! — Interrumpió Luis, ignorando por completo a Pepe. —Tenemos que ir a ver a Alex. Yayo solo suele ponerse así cuando tocan temas de Batman. Esto debe ser algo serio.
—Yo la verdad no sé wey... Todo esto se me hace tan irreal... — Ryan no estaba convencido.
—Pues entre que son penes o clítoris desarrollados, yo si quiero ir a ver el mitote.
Pepe se unió y al final terminaron yendo todos como idiotas hacia la habitación indicada.
.
Antes de abrir la puerta, se detuvieron un poco detrás. Juxi tomó la palabra.
—Recuerden que el doctor dijo que lo traten con cuidado, qué la herida se puede abrir y que...
—¡Shh shh! ¡Si, ya! Recordamos eso, ahora a entrar.
Adentro se encontraba Alex con una bata azul y cubierto por la sábana de la camilla. Aún había restos del maquillaje en su cara, y su alborotado cabello era acompañado por unas vendas sobre su cabeza que cubrían las puntadas de la herida.
—¡Hola chicos!
Saludó Strecci con una afeminada voz.
—Santa virgencita del tepeyac.
Exclamó el pelirizado. Sus amigos no estaban mejor. Ni siquiera sabían que hacer o decir, así que le dejaron todo el trabajo a Luis, ya que después de todo era su roomate.
El joven carraspeó la garganta y se acercó a su amigo.
—Eh... y, ¿como te sientes, Alex?
—¿Alex? ¿Qué es eso? Yo soy Strappa, querido.
Todos se miraron entre sí al oír eso. Ryan quería estallar de risa pero se aguantaba, después de todo Strecci estaba delicado de salud. El paciente se acomodó un poco el cabello, chocando sin intención con la venda que cubría su herida.
—¡Auch!
—¡Cuidado! Dijo el doctor que la herida podría abrirse, ten precaución con eso.
Dijo Jux de repente.
—Eso aún no entiendo. ¿Qué me pasó? No me acuerdo, solo recuerdo que iba a grabar mi blog y ya. Traté de preguntarle a Yayo pero salió corriendo.
Alex seguía con su afeminada voz y expresiones de mujer, algo aún extrañisimo de ver para sus compañeros. Tanto así que casi ni prestaban atención a lo que decía sino más que nada a la situación en sí.
—Lo siento chicos, debo ir al baño.
Avisó el judío repentinamente, y salió del lugar. Lo próximo que se oyó fueron unas risas sin medida y como unas enfermeras llegaban a callarlo.
Strecci alzó una ceja.
—¿Y bien?...
—Eso te iba a preguntar. ¿Porqué Yayo salió así de este lugar? ¿Con la mirada perdida y cómo si se hubiera topado con Ben Affleck vestido de Batman? — Preguntó el comunicador.
—¡No lo sé! Yo solo...
•••FLASHBACK•••
El pelinegro se detuvo un instante antes de abrir la puerta, respiró hondo y de una vez por todas giró esa perilla.
La enorme sonrisa que se formó en la cara del rubio al verlo era indescriptible. Algo que seguro jamás olvidaría.
—¡Yayo! — Expresó con emoción y estiró sus brazos esperando un abrazo. Abrazo que obviamente no llegó.
"La chica" bajó sus brazos con decepción, en cambio el contrario solo miraba de una pared a otra como si el concreto fuera lo más interesante del mundo ahí.
—Yayo... Estoy confundida. No sé que hago aquí.
—De hecho... yo tampoco sé que hago aquí.
—¡Yayo! — Exclamó como niña berrinchuda. —Ayúdame, ¿qué pasó? Ah, y... ¿me podrías pasar mi ropa de allá? Esta bata es incómoda, y tú eres a quien más confianza le tengo...
Dijo con una sonrisilla traviesa, y bajó la mirada porque le daba algo de pena el asunto.
Para cuando la subió, el pelinegro ya no estaba.
•••FIN FLASHBACK•••
—Yo solo... le pregunté que me había pasado y se fue. Me dejó con la palabra en la boca. Qué mamonsito eh.
—Ya conoces a Yayo... Y Al... Strappa. Dijo el doctor que ya estás dado... dada de alta, que puedes volver a nuestra casa. Pero que tengamos cuidado contigo y que tú también te cuides mucho.
Pepe solo estaba con una cara de "¿enserio?". No podía creer que Luis ya comenzaba a tratar al cabrón de Strecci como si de verdad fuera una chica. Por su lado el camarógrafo del grupo prefería guardar distancia.
—¿Estás loco Luis? ¿Nuestra casa? No voy a vivir contigo... o con ustedes. ¡Soy una chica! Y aunque no lo parezca me doy a respetar. Y como en este justo momento no recuerdo donde vivo y no quiero volver con mis padres, dile a Ryan que le llame a su hermana. Le pediré asilo a Yoss.
—No bueno, ¡¿Strappy tú estás loco?! ¿Asilo a esa rubia neurótica? — Gritó Pepe.
—No sé quien es ese tal Strappy ni me interesa. — Strappa se hacía la indignada. Ush, le molestaba que siguieran tratándola como hombre.
—¡Oigan! Escuché de lo que hablaban y ya le llamé a mi hermana.
Un portazo se oyó dejando ver al judío nuevamente.
—Vaya que eso fue estúpidamente rápido. — Luis se rascó la cabeza.
Strecci... bueno, Strappa estaba feliz con la noticia. Por su parte Ryan sonreía maléficamente porque conocía a su hermana y de sobra...
•••Pequeño tramo de la llamada•••
—Haber déjame ver si entiendo... Me estás diciendo que Strecci se resbaló con una cáscara de plátano, se descalabró todo, está en el hospital, ¿y ahora cree que es una mujer y se llama Strappa?
—Si... eso mismo.
Las estruendosas carcajadas de Yoss seguro se escucharon hasta China. Y duraron aproximadamente cinco minutos.
—¡Voy para allá en este instante!
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