Mi primera historia … un poco largos los caps pero espero que les gusten…

Besos… Vann :D

Capítulo 2

Renesmee POV

La mirada y el semblante tenso de Alice solo indicaban que algo estaba mal, y con mi presencia ahí estaría peor.

-¿Alice?-. Dije cuando llegué a donde ella estaba. A su lado estaba Jasper.

-¿Qué ves?-. Preguntó de nuevo Jasper.

-Es… Es… no lo sé… no lo sé-. Dijo y su mirada volvió al fin. –Era Aro, eso estoy segura, pero él mandaba a alguien a algo a algún lado.

Alguien, algo, algún… pero que específica era mi tía.

-La visión no era nada clara-. Concluyó Alice.

-Saldré a algún lado, tal vez soy yo-. Dije.

-No, eso ya lo superamos, sigue sin poder verte, pero puede ver a los demás, si no vio bien lo que pasará, no lo verá bien-. Me dijo Jasper.

-Ah.

-Pero, no era hacia acá, de eso también estoy segura-. Dijo Alice tomando una libreta y haciendo rápidos trazos.

Subí a mi habitación.

-Listo, regresé-. Le dije a Josh, seguía en el teléfono.

Estuve como una hora intentando explicarle al idiota como hacer una de las treinta ecuaciones que nos habían dejado hacer.

Cuando colgué bajé para ir a hacer lo que nos dijo Alice.

Puedo decir que me dio miedo ver a Jasper.

-¿Cuánto llevabas sin alimentarte?-. Le pregunté cuando acabo con el milésimo animal.

-A… algo

-Jasper-. Le dije como regañándolo.

-Es que, es que, hoy tuve un caso especial y bueno, en las fotografías había sangre y…, tú entiendes, me dio sed-. Dijo tranquilamente.

-Ah… ¿Sangre?-. Pregunté.

-Ah, si. Eso también lo vi. Un nómada se quedó un tiempo y mató como a tres personas no muy lejos de aquí-. Intervino Alice. -De hecho un día fue a la casa, pero como la "Doña social" no estaba, claro que no se enteró-.

-Ayyy, perdón por intentar tener una vida-. Dije rodeado los ojos. -¿Y que tiene que ver eso con el caso de Jasper?

-Pues, están culpando a mi cliente-. Dijo Jasper sereno.

-Claro, como si un humano pudiera dejar un cuerpo tan destrozado-. Dije sarcástica.

-Ya ves, es cosa de canadienses-. Dijo y me guiñó el ojo. Tomó a Alice por la cintura y caminamos a la casa.

Cuando entramos alguien tocó la puerta. Alice abrió.

-Hola vecinos-. Dijo el señor Greenwood. –Les quería comentar algo-. Eso era un "invítenme a pasar".

-Ah, si claro. Pase-. Dijo Alice. Nos sentamos en la mesa y Alice le sirvió café al señor y a mí.

-Bueno, como saben, se aproxima la temporada de nieve y la mayoría de los vecinos queremos que la calle esté lisa, por eso les quería pedir su apoyo, claro en caso de que ustedes también quieran, para pagar a unos trabajadores que nos harán el favor de tener la calle limpia. ¿Contamos con ustedes?, claro es algo cara y en caso de que, al contrario de mí, estén en una mala situación económica…

-No estamos en mala situación económica-. Lo interrumpió Alice con tono rudo.

-Uno como iba a saber, mis disculpas, bueno ¿Contamos cono ustedes?

-Aja-. Dijo Alice con el mismo tono anterior.

El señor Greenwood tenía unos cuarenta y tantos años, vivía con su esposa, no tenían hijos y su perro era una molestia.

Era como una mujer… cuando empezaba a hablar, no se callaba.

Nos contó su vida, bueno, más bien nos presumió esto, aquello, el otro, y como iba a ser parte de una cosa internacional aceptó que un estudiante fuera a su casa de intercambio seis meses, y como creía que somos raros, no se cansó de echarnos indirectas de que "mejoráramos" nuestro comportamiento.

Alice se hartó y lo echó de la casa.

Al día siguiente, viernes, fui a la escuela, y bueno, yo estaba en el grupo de los populares, iba a fiestas todos los fines de semana…

-Alice, ¿Puedo llevarme el auto?-. Le pregunté mientras veíamos una película romántica.

-¿Hoy?

-No-. Dije sarcástica. En la esquina del ojo vi la sonrisa de Alice.

-Bueno, como quieras.

-No, no, era broma, te la creíste. ¿Entonces si puedo?

-Si, pero recuerda, no más de las tres eh.

-Alice, eres la mejor tía del mundo.

-Ah, si, ya sabía, pero gracias-. Dijo.

Cuando acabó la película, me arreglé, me puse la gabardina, me despedí y tomé el auto.

Mientras manejaba por la oscura carretera a una velocidad increíble (Alice me dijo que lo heredé de mi papá) saqué mi celular.

Como cualquier adolecente, me gustaba lucirme, y digo con un Porsche (que ahora era plateado) podía hacer maravillas.

Busqué el número y marqué.

-Mary, hola-. Dije cuando contestó. -¿Si paso por ti?-. Pregunté. Siempre hago planes antes de informárselos a Alice.

-Si, si por favor, ya estoy, ¿En cuanto vienes?

-Llego como en diez minutos-. Mi casa y su casa estaban como a cuarenta minutos, pero a la velocidad que iba…

-Ok. Adiós bebe-. Me dijo. Era una de mis mejores amigas, obviamente bromeábamos entre nosotras.

-Bye bebe-. Dije aguantando la risa.

Si, era triste que no viera a mis papás desde hace poco más de diez años, pero gracias al cielo podía divertirme con personas que me hacen olvidar lo anterior y me hacen feliz de cualquier manera.

Toqué la bocina. Mary salió, ella era rubia con el pelo corto, de ojos cafés, nariz respingada, bronceada (artificial) y de muy buen cuerpo. Se subió al auto sonriendo.

-Este es aún mejor que en el que fuimos la vez pasada-. Dijo Mary viendo todos los detalles del Porsche y acariciando los asientos de piel.

-Lo sé-. Dije y pise el acelerador.

En mi escuela, la mayoría de las personas era adinerada, por lo que siempre rentaban un lugar popular para lucirse haciendo la fiesta.

Esta vez, la chica rentó "City", un antro que estaba de moda.

Entramos, saludamos y bailamos un rato…

-Hey, Nessie, ven, te reto a un fondo-. Me dijo George, un buen amigo. Siempre ganaba yo, pero nunca se rendía.

-Una, dos tres-. Dijo. Bebí el alcohol lo más rápido que pude. Bajé el vaso. Gané, como siempre.

-No, no, no, otra vez, es que te dejé ganar, solo eso-. Me dijo George.

Acepté… volví a aceptar… otra vez…

Estaba en estado de ebriedad y bailando sexy con un chico sexy.

Íbamos camino al auto Mary y yo, abrazándonos… yo seguía con un vaso rojo en la mano.

-¡I just had sex! And it felt so good-. Cantó Mary, ebria también.

-¡Felt so good!-. La acompañé en el canto.

-Mujer, te quiero, ven acá-. Dijo Mary y me abrazó. –Te amo, te amo wey-. Dijo.

Me empecé a carcajear cuando noté que estaba llorando.

-Mary, Mary, no puedo conducir-. Le dije balbuceando y hablando en un tono que no pensé que saliera de mí.

En ese momento se me atoró el tacón en un hoyo y caí torciéndome el tobillo y llevándome a Mary al piso con migo. Las dos nos carcajeamos.

-¿Están bien?-. Nos dijo Josh divertido. A su lado estaba Jason, les gustaba a los dos.

-¿Quieres acompañarnos?-. Le dije y solté otra carcajada.

Él me tendió la mano, la tomé y me jaló bruscamente para que así me pegara a él.

-Gracias-. Le dije y me despegué. Jason hizo lo mismo con Mary, pero esta no se despego, en vez de eso se pegó más, puso sus manos en la nuca de Jason y lo besó.

-Bah, consíganse un hotel-. Dijo Josh.

Después de un rato, tambaleándonos, nos fuimos al auto y lleve a Mary a su casa.

Llegué a la mía.

-¡Renesmee Carlie Cullen!-. Oh, oh. Alice dijo mi nombre completo esto no resultaría bien.

-¿Qué?-. Dije. Con mi ebriedad, no resultaría nada bien.

-¿Cómo que "qué"? ¡Estás ebria! ¡¿Cómo se te ocurre? ¡Estás castigada!-. Dijo Alice, furiosa.

La cabeza me daba vueltas, los oídos me zumbaban y necesitaba dormir.

-Aja-. Dije.

Mi estómago se comprimió y una mezcla subió hasta mi boca, corrí al baño a vomitar.

Me tiré en la cama, mareada y aturdida.

Levanté mi cabeza, mi recámara normalmente era cálida, pero estaba fría y el viento resoplaba.

Fruncí el ceño. Debajo de la ventana todo estaba lleno de nieve por que la ventana estaba abierta. Yo la había dejado cerrada.

No me podía molestar en cerrarla, cerré los ojos y caí en profundo sueño.

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