Obviamente los personajes no son míos, son de JK Rowling, yo los tomo prestados XD

Sinopsis: Es duro saber que te han engañado con otra chica, pero más duro es ser la chica con la que engañan sin siquiera saberlo, que esté la novia oficial, y luego tú. Hermione quiere hacerle pagar a ese chico lo que le ha hecho, y que mejor maestro para llevar a cabo una venganza que un Draco Malfoy, contra todo pronóstico, dispuesto a ayudarla. Eso sí, a cambio de algo.


25 de diciembre.

Cuando abrió los ojos, sintió deseos de volver a cerrarlos y dormir por el resto del día. Y es que era la mañana del veinticinco de diciembre, en otras palabras: el día de navidad. Felicidad y risas por doquier, y no estaba lista para fingir delante de sus compañeros y profesores que estaba en sintonía con ellos cuando solo deseaba echar fuego por la boca y unas alas, ya que los bonitos cuernos ya los llevaba. Se convertiría en dragona y le quemaría el trasero a ese mentiroso descarado.

Sonrió malévolamente imaginando la escena y volvió a cerrar los ojos. No quería ver ni los árboles decorados, ni los regalos, ni las sonrisas, ni la felicidad. Solo quería que ese nudo incómodo en su estómago desapareciera de una vez por todas.

Un repiqueteo sonó en el cristal de la ventana junto a su cama. Lo ignoró hasta que se hizo insoportable y se tuvo que incorporar para abrirla y dejar pasar a… ¿un águila?

¿Quién podría tener un águila en lugar de una lechuza como todo el mundo? Se preguntó mientras desenrollaba el pergamino.

–por supuesto, quien si no… – murmuró mientras leía la nota:

"no quieres celebrar la navidad, y yo odio la felicidad que rodea al mundo en este día. Salgamos de aquí antes de que nos suba el azúcar. Te estoy esperando en la puerta del castillo, y esperaré el tiempo que necesites como el caballero que soy, solo recordarte que estamos a unos cuantos grados bajo cero.

Draco Malfoy"

–pues sigue esperando… – murmuró para sí misma mientras se volvía a esconder entre las sabanas y la colcha, reconfortada por el calor que desprendían. Cerró los ojos e intentó ignorar el ruido del viento que no la dejaba volverse a dormir. Realmente debía de hacer un frío tremendo allá afuera.

Apretó los ojos con fuerza durante dos minutos más hasta que se incorporó en la cama y se destapó para levantarse.

–maldito Malfoy… – y es que no podía dejarlo esperando en la nieve por ella.

Se puso leotardos, vaqueros, calcetines afelpados, botas, camiseta y suéter de lana. Cogió los guantes, las orejeras, el gorro y el abrigo y salió de su habitación.

En la sala común de griffindor ya se oían las risas y las felicitaciones de navidad de los escasos alumnos que se habían quedado en el colegio a pasar las navidades. Los ignoró y siguió caminando hasta llegar a la puerta de entrada del colegio.

Efectivamente, Malfoy la estaba esperando apoyado en el marco de la puerta. Se incorporó al verla.

–solo he venido a decirte que no sigas esperándome. Me voy a desayunar. – le dijo llegando a su altura. Fue a darse la vuelta cuando él la cogió de la mano para detenerla. La castaña se soltó en cuanto notó el contacto de su piel.

–vas a desayunar – dijo el rubio, y para su asombro le quito de las manos las orejeras y el gorro y se los colocó en la cabeza. –pero conmigo – Iba a coger su abrigo cuando Hermione lo detuvo.

–espera ¿Qué estás haciendo Malfoy?

–te estoy abrigando, no quiero que te enfermes de camino – le quito el abrigo y se colocó detrás de ella para ayudarle a ponérselo.

La castaña se dejó hacer distraída mientras preguntaba:

–¿de camino a donde, si puede saberse?

–ponte lo guantes – le contestó sin más.

–no – contestó ella desafiante.

–bien, mejor para mi si no te los pones – y sonrió con malicia cogiéndola de nuevo de una mano.

La castaña intentó zafarse, pero esta vez él no la dejó y la arrastró al exterior del castillo. El cielo estaba totalmente blanco y el viento soplaba helado, pero no iba a nevar hasta dentro de varias horas. Draco llegó hasta un árbol y descolgó de entre las ramas una escoba que estaba muy bien camuflada.

–vamos, te ayudaré a subir – le dijo ofreciéndole el palo de la escoba para que montara.

Hermione se llevó las manos a la frente pensando si se había levantado de la cama realmente o seguía inmersa en algún tipo de pesadilla donde Draco Malfoy era amable con ella.

–a ver Malfoy ¿A dónde vamos con esta escoba? – le preguntó.

–A Hosmeade. Te dije que te llevaba a desayunar.

–¿no sabes que no se puede salir del colegio? Tampoco con una escoba.

–hay una brecha por donde se puede salir, no te preocupes, lo he hecho antes – subió a la escoba y dio una patada en el suelo para elevarse unos centímetros del suelo.

–no podemos salir del colegio – le dijo como si estuviera completamente loco.

–te equivocas. No debemos salir del colegio, pero sí podemos. Ya te dije que hay una brecha. Ahora sube, antes de que nos congelemos. – la apresuró.

–ni hablar, no voy a saltarme las normas. – y se cruzó de brazos para reforzar sus palabras, pero también para protegerse del frio.

–bien, pues regresa a tu habitación a pensar en cómo Lucke Raimon te utilizó – le dijo con burla.

Hermione apretó los labios y los puños al oírlo nombrar. Lo cierto es que desde que Malfoy le había mandado esa nota no había tenido un solo pensamiento para ese canalla, y eso era lo único que quería.

–vámonos de aquí – dijo tendiéndole la mano al rubio para que la ayudara a montar. El chico sonrió victorioso y cogiéndola de la mano y de la cintura la subió en la escoba delante de él. – Por cierto, ¿no tienes ni idea de lo que es la intimidad de las personas verdad? No puedes invadir la mente de otra persona cuando te venga en gana.

Hermione no podía verlo, pero sintió claramente su sonrisa a su espalda.

–yo te cojo, estate tranquila – le dijo ignorando los comentarios de ella. La rodeó con los brazos y cogió el mango de la escoba delante de ella. Enseguida la escoba comenzó a ganar altura y velocidad.

Hermione se puso tensa. Estaba a metros del suelo, con el pecho de Draco Malfoy pegado a su espalda y escapándose del colegio. El viento cortaba sus labios y su rostro y sus manos se congelaban por momentos. Sonrió. Su mente embotada se sentía despejada y libre, y eso era de agradecer.

Abrió los ojos cuando sintió que sus pies rebotaban en el suelo y Draco la ayudó a bajarse. Fue al ponerse a andar que sintió que su cuerpo estaba totalmente congelado.

–sabes que esto es una gran tontería ¿verdad? – dijo mirando a su acompañante.

– ¿y qué importa? – sonrió él empujándola suavemente hacia la puerta de una cafetería en la que nunca había estado antes. El calor del interior se sintió reconfortante, e incluso pesado después de estar en el frio invierno del exterior.

Apenas había un puñado de personas, el ambiente se sentía tranquilo. Escuchó a Malfoy pedir dos tazas de chocolate y se sentaron en una mesita.

–te dije que te pusieras los guantes, pero ya que no me hiciste caso, ahora puedo sostener tus manos hasta que vuelvan a su color normal – y sin dejarla reaccionar cogió las manos de ella entre las suyas y las acercó a su boca. Su aliento cálido recorrió su piel, quemándola.

Hermione se soltó rápidamente y colocó sus manos rojas y heladas entre sus piernas, fuera del alcance de Malfoy, que sonreía con burla de nuevo.

–te estás pasando, Draco Malfoy – le dijo enfadada – se que crees que soy una chica fácil de utilizar por todo lo que sabes que me ha pasado, crees que puedes reírte de mi también, pero no voy a dejarte hacerlo. Si la vida me da un golpe, aprendo la lección y me levanto. Cojo la piedra y la tiro fuera de mi camino, por lo que no pienso volver a tropezar ¿a qué quieres jugar?

–mira Granger, en nombre de los pocos caballeros que quedan en el mundo, debo salvar la reputación que otros van tirando por los suelos al utilizar a las mujeres.

–muy bien, entonces ¿Cómo era? Ah, si: te doy una semana para que me trates como a una princesa, será entonces que conseguirás un beso mío. Eso quiere decir que estaré colada por ti ¿verdad? ¿Y luego qué? ¿la chica a la que sanaste el corazón vuelve a sufrir? Porque no creo que Draco Malfoy vaya a quedarse con Hermione Granger por más de una semana y durante un juego. Eso no es lo que hace un caballero…

–bien, pues pon de tu parte. Conquístame.

–¿Cómo? – esto era de locos.

–lo que has oído. Se una chica conmigo por una vez. Muéstrate como te mostrabas con él. – la cara de Hermione era un poema. No entendía nada y eso el rubio podía verlo. – crees que en el colegio no te ven como una chica ¿cierto? – en ese momento les sirvieron las humeantes tazas de café y Hermione colocó las manos alrededor de la suya – los chicos te miran, hablan de ti. No a todos los hombres les gustan las chicas coquetas que se arreglan durante una hora cada mañana, a algunos les llama la atención la inteligencia, la inocencia.

–aunque eso fuera cierto, Malfoy. Yo no te gusto a ti. Los dos sabemos que me odias ¿Por qué hacer este esfuerzo solo para que me olvide de otro chico?

–quizá te lo debo. Y no te odio.

–¿Qué no me odias? – Preguntó incrédula – me has hecho la vida imposible desde primero. – le recordó molesta.

–son cosas de niños. Los chicos molestan a las chicas para ganar su atención. – contestó sin inmutarse. Como si no le acabara de decir que él siempre había querido llamar la atención de ella.

–fue una manera algo cruel de llamar la atención. Conseguiste que te odie.

–no podíamos ser amigos. Prefería tu odio a tu indiferencia. Prefería que supieras de mi algo más que mi nombre y que iba a Slytherin. He estado en tu cabeza de alguna forma desde primero ¿verdad?

Hermione se llevó la mano a los dientes inconscientemente.

–es cierto, te he dedicado más de un pensamiento. Pero no ha sido agradable – le advirtió. Desde luego Draco Malfoy no había estado cuerdo nunca…

–bien, pues ahora bebe tu chocolate antes de que se enfríe.

Hermione se llevó la taza a los labios. Draco la había dejado tan pasmada que Lucke estaba demasiado enterrado en su mente para dedicarle un solo pensamiento.

Se acabaron el chocolate en silencio, pero no era un silencio del todo incómodo. Draco parecía pensar en algo y ella lo observaba disimuladamente. Era un chico agradable a la vista. Su pelo siempre estaba perfecto y caía desenfadado por su frente. Sus facciones eran aristocráticas y desde luego tenía el porte de un caballero, de esos que salían en las películas antiguas y ya no existían.

–deberíamos regresar antes de que se ponga a nevar – dijo de pronto Draco, y Hermione apartó la vista cuando él la miró – es algo difícil acompañar a una dama a dar largos paseos con este tiempo ¿sabes? Estoy algo limitado – sonrió levantándose y cogió el abrigo de Hermione de la silla para ayudarle a ponérselo. Ella se dejó hacer esta vez. – Ponte los guantes – le advirtió mientras se abrigaba él – o tendré que calentarte las manos delante de todo el colegio – y de nuevo esa sonrisa burlona en su rostro.

Cogió la escoba que había dejado junto a la puerta y salieron del cálido establecimiento. El rubio subió a la escoba y le tendió la mano para que subiera delante de él.

–puedo ir detrás – dijo ella. No quería volver a sentir todo el cuerpo de Draco pegado a su espalda y sus brazos rodeándola de esa forma. Una fugaz imagen de Lucke caminando con ella agarrándola por la espalda cruzó su mente y sintió de nuevo el peso en su estómago. Seguía allí.

–si vas delante estoy más seguro de que no te perderé por el camino. Vamos, no hay discusión sobre eso. – le apresuró – lo que si te agradecería es que te recogieras el pelo. Se me hace difícil la visión cuando está golpeándome en el rostro por el viento – y ahí estaba de nuevo su sonrisa.

La castaña frunció los labios avergonzada, y es que su cabello la avergonzaba de una y mil maneras. Cogió un coletero de su muñeca y se hizo una coleta antes de montar en la escoba.

El rubio se despidió de ella en la misma puerta del castillo:

–sé que tenemos deberes y que morirás si no los acabas tres semanas antes de tener que entregarlos – Hermione iba a contestarle, pero él no la dejó – nos vemos en la comida – y se encaminó rumbo a las mazmorras.

La castaña se dirigió a su sala común. En realidad ya había terminado todos sus trabajos, pero no pensaba darle la razón. Se quedó junto a la chimenea leyendo una novela hasta que tuvo que bajar a comer.

Se sentó en la mesa griffindor algo alejada de sus compañeros. Realmente no había nadie con quien pudiera entablar una conversación. Había regresado al colegio y ni siquiera había avisado a sus amigos. Pero es que si lo hubiera hecho ahora estaría en la madriguera, y prefería pasar un tiempo sola.

Hasta ese momento había mantenido a raya sus sentimientos manteniéndose ocupada con otras cosas, pero ahora que lo único que hacía era remover su plato de comida, la ira regresaba a ella con toda su fuerza. ¿Cómo podía haber estado tan ciega? Había señales por todas partes: no se lo digas a tus padres, veámonos lejos de donde puedan conocernos, clases de informática, trabajos en la ONG. ¡ja! Todo mentira. Era en esos momentos en los que se veía con su novia verdadera.

Sonrió dejando volar su imaginación. Se imaginó a sí misma presentándose en casa con Malfoy de la mano, sonriendo como si nunca hubiera pasado nada. Imaginó la cara de sorpresa de Lucke cuando le dijera que en realidad ella también había tenido novio todo ese tiempo mientras Draco la cogía por la cintura y le besaba en la mejilla mirando a Lucke desafiante.

"y además es mil veces más guapo que tu" pensó sonriendo triunfal.

Borró la sonrisa al instante cuando al levantar la mirada se encontró con los ojos de Draco Malfoy en la mesa Slytherin. Su sonrisa era sutil, pero su cara lo decía todo: se estaba carcajeando de ella interiormente, y es que había vuelto a hacerlo, había entrado en su mente.

Se levantó de la mesa hecha un basilisco y salió del comedor.

Draco la alcanzó en el pasillo contiguo al salón.

–espera, espera. Vale, lo siento – le dijo volteándola al cogerla de la mano.

Hermione lo soltó bruscamente.

–¿es que no respetas nada? Estás violando mi intimidad – le gritó – ¿desde hace cuánto llevas haciéndolo?

–mejor no contesto a eso – dijo inocentemente, tomándoselo a risa.

La castaña soltó un chillido frustrada y se dio la vuelta, pero él fue más rápido y se puso delante de ella.

–¿Por qué no eres igual por dentro que por fuera? Por fuera te comportas como una frígida, como si tuvieras que ser perfecta, pero por dentro eres cálida, e incluso divertida.

–tu también tienes varias caras, Draco Malfoy. Siempre me has maltratado, me has insultado, me has herido de mil maneras. Y ahora, de la noche a la mañana ese Draco frio y calculador ha desaparecido para dar paso a todo un caballero, amable y encantador que pretende enamorarme. ¿Crees que voy a dejar que me hagan daño de nuevo tan pronto? No me conoces en lo absoluto, así que déjame en paz.

Esta vez, el rubio no la detuvo cuando se marchó.

–te equivocas, te conozco muy bien – y es que desde que descubrió la legeremancia había estado indagando en su mente. No sabía muy bien porque ella no sentía su intromisión. Quizá fueran sus propios deseos de que ella le dejara participar, aunque fuera de esa forma, de sus sentimientos – y se que no necesitas estar sola en este momento – se dijo a sí mismo.


Hola! He decidido dejar en la parte de abajo todas mis notas y los agradecimientos de comentarios para no marear arriba a los que tengan ganas de comenzar el capítulo.

Lo primero, quiero contestar a las personas que me dejaron un comentario, y sobre todo, agradecerles:

MARUVTA: ¿de verdad ya hace año y medio que no actualizo sentimientos en guerra? La verdad, no lo he comprobado, sé qué hace mucho pero, esto es imperdonable… la cosa es que es el momento de escribir "la guerra" y me sentía totalmente incapaz de enfrentarme a eso y hacerlo bien, no estaba inspirada, y lo fui dejando. También te digo que después de acabar este Dramione, me siento con algo más de confianza, e intentare ponerme a ello lo antes posible, pero no voy a dejarla sin continuar, eso seguro, y me disculpo por el tiempo.

Espero que esta historia también te llegue a gustar. Un beso.

Jess Granger s: pues sí, te apoyo, cualquier tío que haga una cosa así es un bastardo y merece que le corten las pelotas jajaja.

Sé que es normal que lo encuentres un poco fuera de canon, pero yo creo que Draco tiene ciertos valores intocables, lo que le hacen un caballero, y Lucke ahora es mucho peor que él en ese sentido. Es una necesidad ponerlo mejor que Lucke, pero intentare no sacarlo demasiado de su esencia.

Gracias por tu comentario. Un beso!

Sailor mercuri o neptune: me encanta recibir comentarios de gente cuyo nombre reconozco de otras historias y de verdad que te agradezco tu fidelidad y el tiempo que dedicas a hacer feliz a los autores, y me alegro que de momento te esté pareciendo interesante.

Un besote!

Ying Fa Malfoy de Potter: Yo también pienso que, pese a las apariencias, a Malfoy lo has educado para ser un caballero (cuando quiere, claro) y que eso no lo saca de canon, lo que me preocupa es sacarlo al comportarse de forma "amigable" con Hermione, y por eso intento durante la historia explicar la motivación que le lleva a eso. En fin, no sé si me explico.

En cuanto a tu problema con tu príncipe azul, ya que estoy segura de que es un príncipe si lleváis tanto tiempo juntos, la verdad, espero que podáis llegar a un acuerdo y puedas cumplir tu sueño. Si él está poniendo de su parte con terapias y de más, es porque te quiere, y quiere solucionarlo. Espero de verdad que él de su brazo a torcer por ti, a ellos siempre les cuesta un poco más, y si encima se le juntó con algún tipo de trauma… en fin, mantenme informada.

Me informé un poco acerca de lo de la terapia de constelaciones, y parece que es algún tipo de trauma que viene de familia ¿no? Ya me cuentas.

Un beso!

Andrea: me alegra que te haya gustado este primer capítulo, y espero poder leerte en el resto de la historia, dándome tu opinión.

Un beso!

También quiero decir que la historia está ya acabada, he decidido publicar solo historias que ya he terminado para que no me pase como con "sentimientos en guerra", que desaparece mi inspiración, y ahí os dejo abandonados. Consta de 10 capítulos, y los iré subiendo bastante rápido, pero entended que quiero dejar un par de días o tres entre ellos, que también me gusta recibir reviews (son como una droga jaja).

Un beso a todos los lectores, y a los que pusisteis la historia en favoritos o con alerta, eso también me hace feliz.

Hasta la próxima.