Renuncia Legal: Todo esto le pertenece a JK… yo tan solo robo a sus personajes y los pongo en situaciones humillantes.
Advertencia: Espero este capitulo no les resulte demasiado enredoso, aclaro que si esperan encontrar a un Harry valiente y sabio, un Ron maduro y responsable entonces los voy a decepcionar. Si tienen dudas o quieren hacerme un comentario lo agradeceré mucho, la falta de reviews produce fallas al corazón de la historia y probablemente le de un paro cardiaco si definitivamente no recibe ni uno, esta de màs decir, que no he aprendido primeros auxilios para un fic en curso.
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-Hermione por mas que insistas no voy a ir- declaró con un tono que no admitía réplicas- Además tengo clase con Dumbledore-se excusó, pobremente al ver la mirada de reproche que le brindaba su amiga.
-Esta bien, pero al menos ¿podrías prestarme tu capa? – al ver que Harry iba a hablar, levantó una mano evitando que emitiera sonido alguno- ya sé que lo consideras peligroso, de hecho yo también lo considero así, pero necesito recuperar el libro, si no, Madame Pince no me va dejar acercarme a la biblioteca en un kilómetro a la redonda. Sé que te pido arriesgarte y probablemente nos den una detención, pero no creo sea mas arriesgado que en primer año cuando sospechabas de Quirrell y violamos como veinte reglas, nos enfrentamos a un perro de tres cabezas, casi morimos y todo eso guiándonos solo por tu instinto. En segundo, no cuenta porque estuve petrificada, pero aún así, descubrí al basilisco o en tercero cuando utilice un giratiempo y liberamos a un prófugo de la justicia. Yo no tuve ningún momento de vacilación porque supe que hacíamos lo correcto y si mal no recuerdo en ese entonces no oí ni una queja tuya. Te pido solo tu capa Harry, es lo único, porque yo ya tengo un plan- sabía que utilizaba métodos de persuasión muy bajos pero ¿que otra cosa podía hacer? Si no cedía talvez aplicaría un poco de psicología inversa, rogar de rodillas no era una opción, primero le robaba la capa a su amigo antes que suplicar.
El chico de anteojos suspiro, dejándose caer en el sillón que se encontraba mas cercano, desde que Hermione le había contado esa loca historia el día anterior, acerca de cerdos carnívoros, casitas de enanos y Malfoy jugando al baseball con un tronco como si estuviera en las grandes ligas, no dejaba de pedirle que le acompañara a robar las pociones de Snape. Se masajeó las sienes, preguntándose si tanta lectura no le habría afectado el cerebro, suspiró con cansancio, negarle algo a su amiga no podía y menos cuando ella siempre había estado a su lado como acababa de mencionar. Siempre que alguien le necesitara estaría ahi, él siempre veía por sus amigos y en este momento, Hermione lo necesitaba, aunque fueran puras alucinaciones suyas.
-Iremos juntos en cuanto se desocupe la sala común, ya inventare algo para retrasarme para las clases, le avisare a Ron- mala idea, en cuanto mencionó al pelirrojo la cara de Hermione cambió, de alegría a una de absoluta indiferencia.
-Te agradecería no le comentaras nada, si estoy en este lío es por su culpa- la amenaza iba implícita, acompañada por una mirada de advertencia.
Harry Potter tragó saliva con dificultad para después asentir obedientemente, aunque no sabía como Ron tendría la culpa de todo eso, quiso preguntar, pero logró abstenerse a tiempo, era mejor no tentar su suerte.
La castaña sonrió e inmediatamente fue a sentarse en otro sillón junto a su amigo para después posar su vista en el fuego de la chimenea.
Y pensar que hace unos días si alguien le hubiera dicho que se perdería en una dimensión donde habría personajes de cuentos muggle con Malfoy, le hubiera restado unos cinco puntos como mínimo para que no volviera a tratar de ser gracioso.
No entendía muy bien lo que ocurrió, la noche anterior ni siquiera pudo conciliar el sueño, una de las tantas teorías que se le ocurrieron y la mas sensata era que la poción con la que Peeves perseguía a Malfoy hizo contacto con el libro trayendo como consecuencia que este creara una realidad con base en el tema del que trataba y era ni mas ni menos una crítica acerca de lo grotesco que eran los cuentos muggle, en donde alteraban a los personajes denigrándolos de tal manera, que los hacían parecer monstruos de armario, unos cerdos que se comían al lobo feroz, una cenicienta que por las noches se dedicaba al oficio mas antiguo del mundo y a una blanca nieves que ejerció algún tipo de poligamia al casarse en secreto con los siete enanos del cuento, ella había encontrado el libro una semana atras en el área de literatura pero le resulto curioso que se titulara "Cuentos Muggle: método de perversión infantil". Después de leerlo deseo fervientemente tener frente a si al autor para debatir unos cuantos puntos, consideró en su momento presentar una queja a Dumbledore, pero aunque no lo había tratado mucho podía asegurar que le ofrecería un caramelo de limón, se reiría como si el asunto fuera un chiste, después divagar entre un tema y otro para finalmente decir algo incoherente dando por sentado que ella entendería su acertijo.
Acudió en primer lugar con su jefa de casa pero apenas le planteó el problema, la profesora le informó que en ese caso tendría que acudir con el director quien a su vez acudiría al consejo escolar ya que se trataba de propiedad de la escuela. Hermione ya se estaba poniendo en pie para ir a la dirección cuando McGonagal le dijo que la mayoría era sangre pura por lo que seria difícil eliminar el ejemplar de la biblioteca.
-¿Hermione?
Aunque en este momento tenia asuntos mas importantes como, por ejemplo, robar una cuantas pociones a Snape y de ahí probar con alguna para que pudiera regresar a la dimensión y rescatar el libro ¡Ya podría Merlín ir ayudando a aquel que se interpusiera entre su libro y ella! Con o sin Harry lo rescataría, por nada del mundo provocaría que le prohibieran la entrada a su centro del saber, conocía lo suficiente a la bibliotecaria como para saber que si no entregaba el libro jamás le permitiría sacar algún otro, aparte de que aplicaría un reporte en su expediente escolar por extraviarlo. El desaparecerlo de la biblioteca quedaba relegado a segundo plano aun no sabía como o si tendrían algún hechizo contra robo pero encontraría la forma, de eso no había duda y la culpa de que tomara semejantes medidas era de los estirados del consejo escolar, que nadie dijera que Hermione Granger no lo había intentado por la vía legal, no le dejaban salida alguna que hacerlo por la puerta trasera aunque claro primero tendría que recuperarlo para posteriormente entregarlo ya después digamos que simplemente desaparecería sin dejar rastro que la incriminara…
-¡Hermione!
Su nombre, pronunciado unos decibeles por encima de lo normal acompañado de una sacudida, fue lo que la saco de sus cavilaciones. Levantó la mirada para encarar a quien quiera que le llamara, le molestaba que la interrumpieran cuando estaba pensando, generalmente así sacaba las ideas para salvarles la vida a sus dos amigos y a ella porque no siempre le llegaban las instrucciones como si de antena de televisión se tratase.
-La…la sala ya esta vacía- Harry tartamudeo al ver a su amiga molestarse por haberla interrumpido en sus pensamientos, pero es que ya llevaba rato llamándola y ella no daba señales de oírle. Era irónico como varias veces se había enfrentado a Voldemort con valor pero al estar frente a Hermione este brillaba por su ausencia.
-¿Qué?- preguntó tontamente, para después observar a su alrededor y darse cuenta que efectivamente la sala ya estaba vacía a excepción de Ron compartiendo saliva con Lavender y Ginny un poco mas allá que los veía expectante ¡Esperen!
-¿Qué le dijiste a Ginny Harry? No quiero que haya mas involucrados ¿Es que no te puedes callar nada?- lo miró furiosa, a este paso su problema se convertiría en un circo.
-Yo…yo… yo no le dije nada Hermione lo que pasa es que quiere hablar conmigo y... y darme unos puntos de vista para mejorar el rendimiento del equipo... ¿no podemos ir mañana?- se había puesto rojo y las manos le sudaban pero es que de verdad quería hablar con la pelirroja.
Hermione solo movió la cabeza, contaba con tener a Harry unos días mas antes de que el virus del amor le nublara la razón a él también, pero al parecer no contaba con que se extendiera demasiado rápido, había perdido a sus dos amigos en las garras de ese sentimiento que te hace volar por las nubes y por el cual cometes locuras, no quería ni imaginar cuando ambos lloraran por los rincones causa de el rompimiento.
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Blaise Zabini patrullaba los pasillos del ala norte en el segundo piso, el toque de queda desde hace mucho que había iniciado, por lo que "supuestamente" ningún alumno debería estar fuera de su respectiva sala común, y decimos supuestamente, si no que le preguntaran a Marietta Edgecombe y Zacharias Smith dos pasillos atrás que "intercambiaban impresiones de las clases".
Para alguien ajeno al colegio, seria del todo normal ver a Zabini hacer las rondas, pero no lo seria para el colegio entero ya que ni le tocaba hacer patrulla y ni era prefecto. La culpa no la tenia él, no señor, porque ni siquiera le interesaba hacerle de pastor para meter a los borregos extraviados a sus corrales, la idea en sí era estúpida y anticuada ¿Acaso el anciano pensaba que todo eran chocolates, flores y muchos colores?
Hasta un ciego se daría cuenta que el castillo era un almacén de adolescentes fácilmente excitables con hormonas viajando a mil revoluciones y si agregamos el pequeño detalle de ser mixto, simplemente era echarle mas leña al fuego, la culpa de que ahora estuviera cansado de tanto caminar, dando vueltas y perdiendo su valioso tiempo no la tenia nadie mas que Draco Malfoy.
-¡Maldito Malfoy!-masculló, mientras se detenía junto a una armadura para tomar un descanso. No es que no estuviera en forma pero, apenas habia cubierto la mitad del total que le tocaba, y honestamente eran demasiados pasillos, corredores, uno que otro armario que hacia ruidos demasiado conocidos como para saber que los estudiantes buscaban todo menos escobas y productos de limpieza. Como Draco no le entregara esa misma noche el cromo de Herpo el Loco considerado el primer mago tenebroso de la historia y del cual solo quedaban dos, ya podría apañárselas en un armario junto con Goyle y Millicent Bulstrode, la muy zorra ya se la debía; si creía que por tratar de darle una poción del amor en el desayuno no se vengaría, estaba sumamente equivocada, nadie, absolutamente nadie obligaba a Blaise Zabini a salir, ni mucho menos a tener sexo. Y Gregory, esa bestia que solo servia atracarse todo lo que encontrara comestible desde que habia descubierto que se podía jugar con la varitas y no precisamente en la mano le habia dado por tratar de meterse a su cama. Blaise no tenia problema alguno con probar los sabores del pay pero en este caso ese no era un pay, era un maldito pastel que al menor descuido se lo iba a tragar entero.
Se recargo en la fría pared para descansar un poco mas, al fin de cuentas nadie supervisaba las rondas, se le hacia raro que Draco se desatendiera de su deber de prefecto, el año anterior no habia quien lo aguantara, se la pasaba alardeando todo el día "Mi padre esta muy complacido…" "Dumbledore se ha dado cuenta de a quien le corresponde ocupar los mejores cargos dentro de la comunidad estudiantil" ahora pocas veces se le veía en la sala común y si se le encontraba se veía ausente, a veces con prisas preguntando aquí y allá una forma de entrar a Hogwarts -Blaise no pudo evitar una sonrisa burlona al acordarse lo que le contesto Nott hace unos días. El rubio se acerco a él pero escogió un mal momento para hacerlo, cuando se encontraba en su habitual lectura de cada tardeb y de mal humor "A Hogwarts se entra por la puerta, creo que después de pasar tantas veces por ahí ya lo sabrías Malfoy" ese día la palabra pálido adquirió un nuevo significado- y el hecho de que cada vez se volvía mas repetitivo en el tema de la purificación de sangre. Había que ser idiota para no unir las piezas, todo eso nos daba que probablemente el Señor Oscuro lo habia integrado a sus filas, no le extrañaba pero su pregunta era ¿Para que le serviría un mequetrefe que aún para ir al baño necesitaba la aprobación de su padre? ¿Para matar?
Probablemente y sin temor a equivocarse le temblaría la mano si es que llegaba la hora, ¿Deshacerse de Potter? Ese no era más que una marioneta frente al escenario ¿Quien movía los hilos? Ése era Dumbledore ¿Quien se encargaba de sacarlo de apuros? Ese trabajo le tocaba a Granger, aunque aun no entendía ¿Que hacia Weasley?-no pudo evitar hacer un gesto de desprecio- Ese era un zángano, un cero a la izquierda, un apéndice que para lo único que servia era para estorbar y hacer junto con Potter un dúo de incomprendidos, sufriendo las desventuras de la vida, uno la falta de padres y otro por no tener en que caerse muerto, dicho sea de paso se autoproclamaban justos y buenos ambos siendo injustamente tratados, eran los únicos que reconocían el peligro, los únicos inteligentes siempre ansiosos porque el mundo se compadeciera de ellos "!OH! el pequeño Harry ¡Pobre niño, es tan valiente! ¡Tan bueno! ¡Tan inteligente! ¡Su amigo Ron es un gran muchacho noble y desinteresado un ejemplo de lealtad!" simplemente era patético.
Suspiró mientras reanudaba su caminata, le importaba muy poco quien perdiera o ganara la estupida guerra, Nott, Higss y él ya tenían planes y obligaciones que eran mas importantes que enredarse en conflictos infantiles, por ellos el planeta entero podía rodar a su antojo, no era la primera vez que un psicópata intentara tomar el control absoluto de el mundo mágico y no seria el último. Mas tardaría en caer que un nuevo surgiría y probablemente mucho mas despiadado, el ser humano así como los mas diminutos organismos aprenden de sus errores adaptándose rápidamente y utilizando la nueva información a su favor, evolucionan y perfeccionan el arte del camuflaje; un dato que muy pocos se tomaban la molestia de observar de la naturaleza del ser humano. Inicio otra vez el recorrido ansioso ya por terminar.
Casi llegaba al final del pasillo cuando una silueta paso frente a este, al parecer llevaba prisa pues si al menos hubiera volteado a la izquierda lo hubiera visto. Blaise apuró el paso, mientras una pequeña llama de curiosidad se encendía en su interior. Muy pocos alumnos se arriesgaban a salir a deambular después del toque, para cuando salió, solo pudo ver una cabellera castaña que en este momento se perdía entre la oscuridad, ya se había hecho una idea de quien era y observar el pelo enmarañado solo lo confirmaba: Granger, todos pensaban que era la recta, inocente y virtuosa mejor bruja de los últimos siglos, pero una serpiente huele a otra desde la distancia, la reconoce con solo ver sus ojos, hasta ahora nunca la habia visto atacar, tan solo se escurría entre los corderos con la imagen de uno, pero el día que la mariposa saliera del capullo con un solo movimiento de sus alas provocaría un huracán.
Hubiera querido seguirla, algo le decía que la encontraría con las manos en la masa, contra todo pronostico tomo el corredor derecho para continuar, tarde o temprano se enteraría de lo que tramaba, una idea se le ocurrió, si iba por la mañana a ver que libro habia sacado de la biblioteca se daría una idea de la ultima travesura de la Gryffindor. A su parecer eran simples travesuras, el día que quemara una parte del colegio entonces cambiaria de opinión al respecto, si bien la admiraba pues tenia la facilidad para mostrar las dos caras de la luna una tranquila y relajante, otra tempestuosa e intimidante que ejercía poder sobre algo tan peligroso como el mar, era tremendamente estúpido de su parte sacar y registrar como si fuera lo mas normal del mundo todo tipo de libros donde indicaban desde como preparar una poción multijugos hasta dos o tres libros de magia oscura disfrazados de inocentes lecturas.
Siguió su camino pensando en como cobrarse el favor que le estaba haciendo a Malfoy ¿Galeones? Él tenia mucho mas que la familia entera del niño mimado, ¿Alguna conquista? Era muy exigente como para que Draco le consiguiera alguna que valiera la pena, ¿Trabajo escolar? Prefería hacerlos el mismo no toleraba la mediocridad ni el nivel con que lo hacían los demás, su madre le habia enseñado (y habia predicado con el ejemplo) que si quería la calidad y excelencia para sobresalir tendría que encargarse en persona, ¿Influencia? Si quisiera eso se acercaría a Nott, Harper, Higss y Zabini ¡Pero que decía, él era Zabini, ya estaba en el circulo mas selecto! Ya encontraría la forma de que Draco Malfoy le sirviera de algo.
Se perdió entre las sombras con rumbo a su sala común nadie tenia porque enterarse que no habia terminado el recorrido, después de todo, la honestidad no era su fuerte.
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Finalmente tuvo que robar la capa de su amigo. Bueno, robar era una palabra muy fuerte, tal vez sería tomar prestada, porque en cuanto terminara la regresaría sin demora.
Hermione estaba mas que segura que si le decía a Harry que no iba a esperar hasta mañana para ir al despacho de su ex-profesor de pociones, el-niño-que-vivió la encadenaría a algún sillón de la sala común, porque en su escala los motivos por los que valía la pena quebrantar normas y ganarse detenciones, un libro ocuparía el ultimo lugar, ella lo entendía, cada quien tiene claras sus prioridades, por ejemplo si el niño-que-vivió se metía en problemas ella vería la forma para salir airosos de el asunto, pero también le importaba su historial académico intachable aunque tenia ciertas dudas si se utilizaría un expediente para cada alumno o solo bastaría que los profesores se acordaran de cada cara, de cada estudiante, de cada generación por todo el tiempo que llevaba en funcionamiento el colegio, aun así, nunca tendría una mancha en la dudosa existencia de dicho expediente y si para ello tenía que fingir darse por vencida, simular ir a dormir, esperar que sus compañeras se durmieran, dejar una almohada en su cama como si de su cuerpo se tratase, colarse a la habitación de los varones, tomar la capa e ir en estos momentos a un pasillo de el despacho de Snape, lo tenía claro.
Además estaba el hecho de que necesitaría a alguien que le ayudara a identificar las pociones con el poder suficiente como para crear un mundo con tan solo hacer contacto con hojas de papel y Harry Potter podría ser todo lo héroe que quisiera pero sin el estúpido libro de el príncipe no tenia ni idea de antídotos ni pociones.
Tan absorta en sus pensamientos iba, que cuando se encontró frente a la puerta del despacho se sorprendió mas, se repuso al instante. Sin esperar, llamó dos veces conteniendo la respiración.
Ocho…
Nueve…
Diez…
Nada pasó, exhaló sumamente aliviada, que el ahora profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras no se encontrara era un punto a su favor, de lo contrario recurriría a embrujarlo, solo que algo le decía que sería un contrincante sin igual y si alguien saldría herido no sería el hombre.
Volteó a ambos lados asegurándose de que no hubiera nadie cerca, mas nada perturbaba la escalofriante tranquilidad en esa parte de las mazmorras, sacó la capa de una bolsa interior de su uniforme, cubriéndose al momento y volviéndose invisible al ojo humano, giró la manija y casi grita de felicidad al descubrir que estaba abierto.
La habitación apenas iluminada con velas tenía un aspecto tétrico, a la derecha e izquierda había dos estantes repletos de tarros de cristas llenos de partes de animales o plantas suspendidos en pociones de colores, justo detrás del escritorio se encontraba un armario lleno de ingredientes y una mesita llena con al menos diez frascos de pociones.
Ni lo pensó dos veces, casi corrió a tomar el primer frasco, lo metió en la bolsa interior de su blusa, estaba tomando la segunda cuando la puerta se abrió de golpe revelando a un furioso Severus Snape quien se detuvo un instante para después observar casi retadoramente justo donde ella se encontraba, Hermione no pudo evitar preguntarse si el estar siempre sospechando era natural en él.
En lo que le parecieron horas, no se movió, ni siquiera respiró normalmente por miedo a que la descubriera, tal parece eso fue en vano porque en dos zancadas el profesor se acerco arrancándole de un tiron la capa.
¡Maldición!
Al principio pareció sorprendido pero se repuso rápidamente.
-Señorita Granger ¿Que hace aquí?- preguntó Snape con voz débil pero amenazante.
-Yo… tengo una duda acerca del ensayo que nos dejó- contestó, llevando las manos a su espalda un tanto para esconder la botella de poción que no logro esconder a tiempo pero también porque le temblaban descontroladamente.
El profesor la taladró con sus ojos oscuros. Hermione le sostuvo la mirada rogando que pudiera soportar una invasión si es que intentaba utilizar Legeremancia con ella, recordó que Harry había comentado una vez que tenia que estar en blanco para evitar el intruso ingresara, antes de que intentara vaciar su mente de recuerdos y emociones Severus apartó la mirada para dirigirla a la mesa donde era mas que notorio faltaban dos frascos.
-¿Qué hace en mi despacho señorita Granger?- insistió.
-Solo es…tenia una duda… es todo- balbuceó mirando a todas partes mientras su cerebro trabajaba horas extras buscando una salida.
-¿Una duda?- el hombre la veía inquisitivamente- ¡No me ofenda con semejante excusa! Me faltan dos pociones que estaban cuando yo salí, son muy peligrosas pues aun están en periodo de prueba, ¿Dónde están? Si no me dice ya puede ir empacando sus pertenencias, va a ser expulsada por robo.
Hermione no dijo nada, tan solo se limitó a hacer la cosa mas estúpida entre las estúpidas, apretó fuertemente la botella en la mano izquierda mientras que con la derecha le arrebato la capa invisible que aun colgaba de la mano del hombre emprendiendo la carrera hacia la puerta, sin embargo no contó con que trataba de escapar de un ex-mortifago, hábil profesor en Pociones y Defensa Contra las Artes Oscuras, excelente duelista, veterano de guerra, experto en Legeremancia, hombre de confianza de Dumbledore, agente infiltrado, posible loco inventor de pociones y varias virtudes mas.
No llego siquiera al umbral de la puerta cuando una mano se cerró alrededor de su brazo obligándola a detenerse pero no pudo mantener el equilibrio y cayo de espaldas llevándose consigo al profesor, mientras caía inconscientemente apretó el frasco logrando que este se estrellara dejando salir su contenido.
Lo último que Severus Snape vio fue su despacho pues tuvo que cerrar los ojos, un remolino surgido de la nada los envolvía elevándolos por una gélida obscuridad, la sensación cambio bruscamente pues ahora caían en picada hacia la nada. Se prolongo un poco mas ese estado hasta que finalmente aterrizaron de bruces en un soleado jardín trasero de una casa un poco destartalada.
Hermione se levantó tratando de enfocar su vista después de estar prácticamente viajando a ciegas y de repente ser deslumbrada, mas allá cuatro casas se veían iguales a su anterior viaje, cayo en la cuenta de que estaban en los cuentos entrelazados, reviso su vestimenta y era la misma que la vez anterior, su uniforme había sido reemplazado por un vestido de colores chillones con agujeros por todas partes y sucio.
-¿Y bien?- la zarandeó impaciente el profesor Snape- ¿A que lugar nos ha traído?- parecía todo menos asustado.
La adolescente volteo a verlo solo para encontrarse con la imagen que la perseguiría de por vida, Severus vestido de príncipe con pelo corto limpio, corona y espada le acompañaban dándole el aspecto de un heredero de la realeza con problemas alimenticios ya que su pálida piel contrastaba con su capa roja y dorada, casi soltó una carcajada al ver al hombre amargado vestido con colores Gryffindor posiblemente los mas odiados por él.
-¿Se la esta pasando bien Granger?- daba miedo pues estaba lívido de rabia- ¿Desde cuando roba mis pociones?
-¡Es la primera vez!- se defendió.
-¿Primera vez de quien?- los interrumpió una joven un poco mayor que Hermione pero que se comía con la mirada al príncipe gruñón- ¿Acaso tuya cariño?
Hermione la reconoció como a cenicienta con su vestido sucio y lleno de remiendos solo que en este universo se dedicaba también a otro oficio, iba a intervenir pero algo llamo su atención, de inmediato se alejo, el maestro podía arreglárselas con una acosadora que le ofrecía favores sexuales por un rato.
La joven que los había interrumpido se acerco a Severus para delinear con su dedo índice el labio inferior de un petrificado hombre.
A Snape le temblaron los labios y empalideció mas si se podía, tenia suficientes problemas y presiones como para embarcarse en los viajes estrafalarios de una empollona insufrible y encima le tocaba una acosadora sexual, volteo a verla y exigirle los regresara a Hogwarts pero ya no estaba, la vio mas allá corriendo hacia lo que parecía un montón de periódico.
-Yo puedo enseñarte el arte de la pasión- la cenicienta se había inclinado a susurrarle al oído con voz sensual- Solo tienes que desposarme para alejarme de mi madrastra, te prometo noches enteras.
-Y yo te voy a dar una muestra de Artes Oscuras si no alejas tus sucias manos de mi ropa- un gesto de asco adornaba su rostro pues se sintió insultado ante tal ofrecimiento.
-No te me vas a escapar- amenazó entre dientes la muchacha- ¡AHHH! ¡HA MANCHADO MI HONOR!- grito a todo pulmón mientras se jalaba los pelos como si hubiera perdido la razón.
-¿Qué sandeces dices?- desconcertado ante tal actitud solo pudo quedarse con la boca abierta cuando escucho lo siguiente.
-¡Debe de casarse conmigo!- lo señaló acusadoramente mientras lloraba dramáticamente- ¡Estoy embarazada!
Snape abrió los ojos como platos "¡Pero, ni la había tocado!" se hubiera justificado solo que estaba demasiado sorprendido que no pudo emitir sonido alguno.
-¿Cómo?- la castaña que en esos momentos llegaba con su libro recuperado había alcanzado a escuchar lo último.
El hombre se dio la vuelta encarándola, ignorando todo lo posible a la loca que seguía gritando y haciendo uso de todo su autocontrol logro hablar.
-Sácame de aquí-bramó furioso.
-Tiene que… besarla- iba a decir "Tiene que besarme" pero se contuvo a tiempo, era preferible intentar que lo hiciera así y en caso de que no funcionase, besaría a Snape aunque de vuelta en el castillo lo obligaría a que le lanzara un Obliviate para olvidar ese mal trago.
-¿Qué?- trató de aparentar nervios de acero aunque por dentro estaba entrando en pánico- ¿No hay otra forma? ¿Tiene que haber otra? – Empezó a buscar entre sus ropas la varita pero no la encontró.
-No la hay, si se apresura volveremos rápido al castillo o de lo contrario terminara casado y con hijos- explicó Hermione.
Al parecer funciono, porque en cuanto menciono las palabras "casado" e "hijos" Severus Snape adopto un aire resuelto, se acerco a la muchacha que seguía exigiendo se casara con ella y como si le fuera a dar el beso a un Dementor unió su boca con la de una absurda cenicienta.
-¡Quisiera tener un cámara fotográfica!-la castaña no pudo evitar el comentario y es que un momento donde su profesor mas odiado besa a alguien en contra de su voluntad valía la pena inmortalizar.
Ambos fueron arrancados de ese mundo tal y como llegaron; en medio de un remolino, sumiéndolos en total oscuridad y que ejercía presión en sus pulmones dificultándoles respirar, aterrizaron en el despacho de un amargado hombre atormentado con el pasado.
Hermione en cuanto toco tierra se puso en pie recogiendo la capa de Harry, su libro y alejándose lo mas que pudo de el hombre, no sabia si había escuchado su último comentario pero era mejor mantener la distancia solo por si acaso.
Snape se levantó tambaleante, sujetándose del escritorio para no caer, levantó la cara con la expresión más furiosa que la chica le hubiera visto.
-No le cuente a nadie ¿Entiende?- al ver que ella asentía continuo- Bien, ahora, ¡LARGO DE AQUI! ¡NO LA QUIERO VER EN MI CLASE EN UNA SEMANA!
Hermione salió disparada hacia la puerta abriendo de un tirón, echo a correr por el pasillo y no paró hasta estar como mínimo dos pisos de distancia de las mazmorras.
Se apoyó en la pared jadeando por el esfuerzo, observó el libro que llevaba en las manos, estaba todo cubierto de tierra, Madame Pince le iba a picotear los ojos en cuanto lo viera, del bolsillo de su capa saco un pequeño frasco de la poción que se había guardado antes de que la descubrieran, no sabia para que le iba a servir pero ni loca la iba a regresar a el profesor de Pociones y mas si no la quería ver en un tiempo aunque ya se podía imaginar la cara que pondría cuando la viera la próxima clase, no iba a faltar ni aunque la amenazara con lanzarle una imperdonable. Centró su atención en la capa de Harry, estaba segura que en cuanto se enterara de que Snape la había tenido en sus manos correría a desinfectarla.
Descanso otro poco hasta que su respiración se le normalizo entonces continuo lo que le faltaba para llegar a la sala común, esperaba no encontrarse a nadie para no tener que dar explicaciones su cuota semanal de meterse en líos ya quedaba saldada.
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