CAPITULO 2
-¿Alguna novedad?-
- Vamos despacio pero seguros. El primero en caer va a ser el individuo Sirius Black. Un par de semanas más y ya será nuestro por completo. Podremos hacer de él lo que queramos-
-Muy buena noticia. Ya lo creo que sí. ¿Algo más?-
-Lonna Lupin. Según nuestras fuentes estuvo esta mañana en el Caldero Chorreante contándole a Lily Potter que su matrimonio estaba acabado-
-Por supuesto que lo está. Muy buen trabajo, pero quiero que lo remates. No me importa como lo hagas, pero remátala-
-Si, su Majestad-
…
Hermione se despertó felizmente dolorida.
Remus y ella se habían reconciliado ¡Y de que manera! Incluso se había atrevido con el sexo anal y aunque no estaba muy convencida de poder sentarse en condiciones por lo menos durante una semana, la experiencia no había sido mala del todo. Remus había sido maravilloso con ella, cuidadoso y tierno mientras experimentaban, apasionado e insaciable el resto de la noche.
Y con la promesa de hacer todo lo posible para superar todos sus problemas, esa noche durmieron abrazados, y cuando ella despertó, él estaba a su lado, completamente desnudo, tumbado boca arriba.
Muy despacio le retiró la fina sábana de algodón azul pálido que les cubría y se quedó contemplando el cuerpo de su marido. Recordando la primera vez que le vio desnudo y que hicieron el amor, en esa misma casa, en esa misma cama.
Le acarició con suavidad por el pecho y lentamente fue bajando su mano hasta su vientre. Sonrió maliciosamente ante su ocurrencia. Sabía que a Remus le iba a encantar su idea, así que se deslizó por el colchón y comenzó a besar y a lamer el pene de su marido.
Remus estaba teniendo un increíble sueño erótico. Estaba con Jewel en la tienda y de pronto ella se agachó, le desabrochó el pantalón y se introdujo su miembro en la boca. Gimiendo de placer, él colocó sus manos entre su pelo de color dorado y comenzó a incrementar el ritmo. ¡Merlín, esa mujer tenía la más increíble de las bocas! Y sabía a la perfección que era lo que le gustaba en cada momento.
De pronto, algo le hizo despertar. No estaba soñando, alguien le estaba haciendo una felación. –Lonna- gimió abriendo los ojos. Ella le sonrió sin parar con lo que tenía entre sus manos, mejor, entre sus labios.
Sin querer perderse en detalles de porqué estaba soñando con Jewel cuando quería salvar su matrimonio, se dejó llevar.
Sin duda, esa era su manera favorita de despertar.
Cuando recobró las fuerzas se levantó. Por desgracia tenía que ir a trabajar, aunque lo que le hubiese gustado realmente era quedarse desnudo entre esas sábanas, con su mujer al lado sin nada de ropa.
…
Estaba preparando el baúl que Gracie se tenía que llevar al colegio cuando alguien llamó a la puerta. Unos segundos más tardes apareció Lily con Violet.
Los tres niños se pusieron a jugar juntos y las dos mujeres bajaron a la cocina a tomar un te.
-Vaya, parece que hoy estás de mejor humor- dijo Lily.
-Que quieres que te diga que no sepas. Después de un par de orgasmos, el mundo se ve de otro color-
Ambas mujeres rieron y Hermione le contó a su amiga como había sido la reconciliación.
-De todos modos, deberías decirle a Remus que la despidiera.-
- Confío en mi marido y parece verdaderamente decidido a intentarlo de nuevo, pero no quiero presionarle-
- Hubiera sido muy necio por su parte no hacerlo. Y hablando de necios. Sirius nos tiene muy preocupados a James y a mí-
-¿Porqué? ¿Qué ha hecho esta vez?-
- Le han pillado drogándose en horas de trabajo-
-¡¿Qué?-
- Según me contó anoche James, desde que Sirius se separó de su segunda mujer comenzó a tomar drogas, a apostar, a beber, a ir con prostitutas y cada día va a peor. Por eso Regulus discutió con él y ahora no se hablan, por lo visto está dilapidando la herencia familiar, y Regulus no está dispuesto a quedarse en la ruina por costear los vicios de Sirius-
-Oh, no. Dios mío, eso es horrible, Lily-
-James está desesperado, ya no sabe que hacer para ayudarle-
- No me extraña. Yo hablaré con Remus a ver si entre todos podemos hacer algo-
Lily se marchó, quedando el día 1 de Septiembre en el andén nueve y tres cuartos de King´s Cross.
Faltaba tan poco para que Gracie se marchara y para que ella empezase a trabajar de nuevo… Solo cinco días.
…
Remus quería volver a casa pronto esa noche, quería disfrutar de sus hijos y de su mujer. ¡Merlín! lo que habían hecho la noche anterior había sido…wow…no encontraba palabras. Se pasó todo el día pensando en ella, quería hacerla el amor de nuevo, pero primero quería que hablasen sobre los hechos que los había llevado hasta ese punto, si iban a darse otra nueva oportunidad tenían que saber que es lo había fallado esa vez en su matrimonio.
Jewel se había pasado el día intentando acercarse a él, pero por suerte había sido un día especialmente movido y habían tenido tanto trabajo que no habían podido ni hablar, pero en cuanto todo se tranquilizase un poco la iba a dejar claro que entre ellos no iba a volver a pasar nada y que o cambiaba de actitud con él o iba a tenar que despedirla. No iba a tirar por la borda su matrimonio y su familia por un calentón. Ellos valían muchísimo más que eso.
A la vuelta, la compró a Hermione un bonito ramo de flores y una cesta de surtidos de Zonko para cada uno de sus hijos.
Cuando entró en la casa, los niños se estaban peleando y Lonna intentaba poner paz entre los dos.
Remus sonrió.
-¿Qué pasa aquí?-
En seguida los dos se abalanzaron sobre él contándole que el otro tenía la culpa. Remus miró divertido a su mujer que le mandó un beso y le dijo – Bienvenido a casa, cariño-
-El que deje de gritar antes de que cuente tres tiene un regalo- dijo Remus. No había terminado de decir la frase cuando sus dos hijos se quedaron mudos. Lupin les dio a cada uno su bolsa y los niños gritando de alegría se pusieron a intercambiar sus cosas y a jugar con ellas como si nada hubiese pasado.
-¿Podemos salir al jardín?- preguntó Alex.
- Claro que si, pero primero darle las gracias a papá por el regalo-
Ambos se abalanzaron sobre Remus, le dieron un par de besos rápidos y salieron corriendo.
Hermione se acercó a él y la dio un rápido beso en los labios. -¿Qué? ¿Solo me merezco eso por haberte salvado de las fieras?- Hermione rió y le puso un dedo en los labios.
-No adelantemos acontecimientos, querido- le pasó los brazos por el cuello y comenzó a besarle lenta y profundamente, pero de pronto algo la paró.
-¿Qué llevas ahí dentro? Preguntó ella sintiendo un extraño bulto dentro de su túnica.
-Vaya, casi lo olvido- dijo –Esto es para ti- añadió sacando un ramo de flores silvestres.
Hermione las olió y suspiró. Cuanto había echado de menos a ese Remus. Hizo aparecer un jarrón con agua y a continuación se abrazó a él de nuevo y le susurró -¿Por dónde íbamos?...Ahhh, si, por aquí…- y volvió a besarle.
Cuando Hermione dejó sus labios para comenzar a besarle el cuello, Remus gimió –¡Oh, Lonna! Llevo todo el día pensando en ti, pensando en esto, en tu boca por todo mi cuerpo y la mía por todo el tuyo- le confesó.
Hermione paró lo que estaba haciendo y le preguntó incrédula - ¿En serio?-
Remus asintió, cogió la mano izquierda de ella y la llevó hasta su dura erección. –Ha estado así casi todo el día por tu culpa, porque no podía dejar de recordar lo de anoche, ni lo de esta mañana- le susurró al oído mientras ella le masajeaba por encima de la tela de sus pantalones.
-¿Sabes algo?-
-Qué-
-Yo tampoco he podido dejar de pensar en ti- le respondió al tiempo que se ponía de rodillas y le comenzaba a bajar la cremallera del pantalón –Ni en ti- le dijo a su firme erección. Justo cuando introdujo la punta entre sus labios oyó a Gracie gritar.
-¡Mamaaa!- pero decidió no hacerla caso. -¡Mamaaa!-
-¿Esto es un complot en nuestra contra o algo parecido?- le preguntó a Remus.
-¡Mamaaaaaaaaa!-
-Anda, ve a ver que quiere-
-Lo siento, Remus, yo…- le dijo mientras se ponía de pie. Su marido la dio un rápido beso en los labios y la sonrió.
-¡Maaamaaaaaaaaaa!- ahora también la llamaba Alex.
Cuando Hermione se asomó a ver que pasaba resultó que los niños solo querían que les diera permiso para encender una de las vengalas que venían en el paquete. Remus llegó detrás de ella y les encendió a los niños un par de ellas.
Mientras los cuatro miraban las divertidas formas que adquirían las vengalas, Remus se colocó detrás de Hermione, la abrazó por la cintura y apoyó su cabeza sobre el hombro de ella.
Ahora se daba cuenta de lo alejado que había estado de su familia.
…
Sirius Black estaba nervioso buscando por todo el apartamento, necesitaba encontrar algún frasco con droga. Tenía que tomar un poco, la necesitaba.
Buscó y buscó por cada rincón de su casa y no encontró ni un mísero envase. Eso realmente le enfureció, solo quería beber un poco para relajarse de los días tan horribles que estaba teniendo.
Sus jefes le habían suspendido de empleo y sueldo hasta nueva orden y después había tenido una pelea horrible con James, en la que incluso habían llegado a las manos. Por si fuera poco su hermano le había puesto una demanda y estaba intentado incapacitarle para administrar la herencia de la familia. Ese maldito bastardo se quería quedar con todo y dejarle en la calle. Ojala no le hubiese defendido en el juicio y le hubiese dejado pudrirse en Azkaban.
Con las manos temblorosas y sudando se apareció en el Callejón Knocturn para comprar un par de dosis a su proveedor habitual.
-Me alegro de verte- le dijo el hombre. Era bajito, rechoncho y normalmente tenía muy mal aliento. -¿Cuánto quieres?-
-Dos frascos – cuando el hombre le enseñó las pequeñas botellitas transparentes de cuatro centímetros de altura, Sirius recapacitó, miró en sus bolsillos el dinero que llevaba y le dijo – Mejor dame cinco-
-¿Ya se te han terminado las tres que compraste antes de ayer?-
-Ese no es tu problema-
-Vamos, amigo, no te pongas así conmigo, solo te lo digo porque si esto se te está quedando pequeño tengo algo más fuerte para ti. Es una poción nueva, pero muy buena. Cuando te la tomas te da un subidón increíble, además te permite mantener relaciones sexuales sin problema. ¿Qué me dices?-
Sirius se quedó pensando unos instantes. No le interesaba meterse ninguna mierda nueva, con lo que tomaba le iba bien. –De momento paso-
- Eres un buen tío, me caes bien, así que esta…-le dijo enseñándole el frasco de color verde -…va por cuenta de la casa. Si quieres la pruebas, sin ningún compromiso, y si no la tiras. Eso depende de ti-
-Si, ya veré. Gracias- respondió y le pagó.
Rápidamente se apareció en su casa. Se dirigió al salón y allí se bebió el primer frasco de su droga habitual de un tirón. Le hizo efecto rápidamente. Notó como la droga se mezclaba con su sangre, dándole un profunda y placentera modorra. Se sentía como después de haber echado el mejor polvo de su vida, relajado y feliz. Y los temblores y los sudores se habían ido.
Se lamió los labios, todavía podía sentir el regusto de la poción, a azúcar tostada. En ese momento cayó profundamente dormido.
…
Remus, que se había tomado la mañana libre para acompañar a Gracie a la estación de tren, estaba con los niños esperando a que Hermione bajase. Hace tiempo se había sacado el carnet muggle de conducir y les iba a llevar a todos hasta King´s Cross. Tenían un largo camino y si no se daban prisa iban a llegar tarde.
Guardaron el baúl en el maletero y entraron todos en el coche.
Gracie, que llevaba sobre sus rodillas el gato que habían comprado en el Callejón Diagon como mascota, no paraba de preguntar nerviosa sobre la casa en la que estaría. Ella quería Gryffindorf, igual que su padre, sus tíos y sus primos Harry y Violet.
-También te puede tocar Ravenclaw. Yo estuve a apunto de ir a esa casa, pero después terminé en Gryffindorf- dijo Hermione sin pensar.
-¿Tu? pero si siempre nos has dicho que no habías ido a Hogwarts- dijo Gracie.
Hermione miró a Remus preocupada. –Es que estuve unos meses trabajando allí, y un día me probé el sombrero seleccionador y estuvo dudando entre esas dos casa, pero al final me dijo que si fuera alumna del colegio hubiese ido a Gryffindorf. Fue muy divertido- mintió Hermione.
Gracie pareció quedarse satisfecha con su respuesta y siguió intentando dilucidar cuál sería su casa.
Según iban llegando a la estación, Hermione se iba poniendo más nerviosa. ¿Y sí se encontraba consigo misma? No sabía como iba a reaccionar, no sabía como iban a reaccionar ninguna de las dos. ¿Y cuando su yo adolescente se encontrase con Grace? La niña ya sabía por boca de sus primos que en su casa había una chica que se parecía mucho a ella y a Lonna. Hermione había tenido que explicar a Gracie y a Harry y a Violet que era una sobrina segunda suya con la nunca había tenido contacto.
Por lo visto a raíz de esa conversación, Harry, se hizo muy amigo de ella. Algún verano intentó que las dos se juntaran pero Lonna nunca aceptaba, poniendo excusas. Sabía por su sobrino que su otra yo pensaba que Lonna se avergonzaba de ella y de su familia muggle. Nada más lejos de la realidad, nunca podría avergonzarse de ellos, pero prefería que la niña pensara de esa manera que atreverse a verla en persona.
Las manos la temblaban tanto que Remus se debió de dar cuenta y la dio un fuerte apretón en su muslo izquierdo para tranquilizarla.
La noche anterior habían hablado sobre ello, pero no podía terminar de quitarse esa extraña sensación de nerviosismo del cuerpo.
Al llegar al andén nueve y tres cuartos buscó con la mirada, pero solo reconoció a Lily Potter con Violet y a Molly Weasley despidiéndose de la pequeña Ginny. Por un instante su mente volvió a recordar cuando ella iba a Hogwarts con todos ellos y la entró mucha nostalgia. A pesar de todo el tiempo que había transcurrido seguía recordando esos bonitos momentos con mucho cariño.
Molly les vio y se acercó con Ginny a saludarles.
Lonna les contó que era el primer año de Grace y Ginny la dijo que no se preocupase, que ella iba a ayudar a su hija para que se adaptase bien.
¡Oh, cielos! Se acababa de poner a llorar.
Abrazó a Ginny y le dio las gracias y cuando la niña subió al tren Remus pasó un brazo sobre sus hombros y la apretó con fuerza contra su pecho.
-No llores, mami – la dijo Alex –Seguro que Gracie se lo pasa muy bien en el nuevo colegio-
Parecía que se estaba relajando un poco cuando su sobrino Harry bajó del tren, seguido de Ron Weasley.
-¡Tía Lonna!-
-Madre mía Harry, estas altísimo – le saludó Lonna sonriendo.
-Vaya, tío, tenías razón, es igualita que Hermione- dijo Ron.
A ella se le paró el corazón en ese instante y a punto estuvo de desmayarse cuando vio aparecer a su otra yo de detrás de Ron.
-Mira tía, estos son mis amigos, Ron Wealsy y Hermione Granger, tu prima o tu sobrina, no se muy bien- las palabras del chico apenas la llegaron al cerebro, lo único de lo que fue consciente fue de que alguien la abrazó con fuerza.
-Hola- dijo Ron
-Encantada de conocerla por fin, Señora Lupin- dijo Hermione sonriendo.
Remus la dio un sutil empujón y ella pareció reaccionar –Si, igualmente- respondió, pero estaba temblando como una hoja.
-Yo soy Remus Lupin, su marido. Es un placer conoceros, chicos- les dijo para dar tiempo a su mujer a que se recuperase. –Nuestra hija Gracie empieza este año Hogwarts-
-Si, ya la hemos visto, estaba en el mismo compartimento que Violet y Ginny – dijo Harry.
En ese momento el se oyó el silbato del tren y todos los niños que quedaban en el andén subieron rápidamente.
Gracie se asomó por la ventana para despedirse de sus padres y de su hermano.
-Pásatelo muy bien, cariño- le dijo Remus. Hermione no podía hablar, tenía un nudo en la garganta.
Lupin se abrazó a su esposa. –Nuestra pequeña Gracie- susurró contra su pelo.
-¿Y yo cuando voy a poder ir a Hogwarts?- preguntó Alex.
-No te preocupes, cariño, antes de que te des cuenta tendrás tu carta y podrás ir- dijo Hermione.
Mientras Molly y Lily se despedían de Hermione, Remus no podía apartar la mirada del tren que se iba alejando más y más de ellos. Los ojos se le empañaron. Su pequeña Gracie se iba de casa, ya no podría verla dormir, ni sentársela en sus rodillas para contarla historias, ni hacerla trenzas en el pelo, ni…
-¿Quieres que te acompañemos hasta la tienda?- le dijo Hermione rodeando la cintura de su marido con el brazo izquierdo y sujetando de la mano a su hijo.
-¿Sabes qué? Jewel puede apañárselas solita por un día. ¿A dónde os apetece ir en vuestro último día de vacaciones?- preguntó Remus.
-¡Al zoo!- gritó Alex
-Pues no se hable más. Al zoo-
…
Mientras Alex disfrutaba viendo el espectáculo de los delfines, Lupin hablaba con su esposa. Estaba preocupado por cómo se había tomado ella todo el incidente de la estación de tren, pero Hermione era una mujer increíble y a pesar del shock inicial lo estaba llevando realmente bien.
Y pensar que alguna vez había querido dejarla por tener un poco de sexo con su empleada… ¡Imbécil!
Su mujer y su hijo rieron cuando un delfín salpicó a casi toda la grada, y él los miró atentamente. Se sintió orgulloso de su familia y feliz por la vida que había conseguido, que ella le había ayudado a conseguir, porque sabía de sobra que de no ser por todo lo que ella había hecho ahora mismo ninguno estaría allí. Pensó también en su niña, en su Gracie. Era su alegría y le daba pena que no estuviese allí disfrutando con ellos, pero la navidad llegaría pronto y la podría tener de vuelta con él. Y Alex, ese niño era un diablillo, pero tenía un corazón enorme, siempre preocupado por todo el mundo, e inteligente como su madre.
Hermione le miró y le sonrió.
-Te quiero- dijo Remus.
-Yo a ti también-
…
Hermione estaba en su despacho, algo desorientada. Todos los años, después de volver de vacaciones la costaba un poco adaptarse a la rutina.
-Bienvenida- la saludo Bradley Bradford cuando entró al despacho. Era un hombre un par de años más joven que ella, que trabajaba en su mismo departamento.
-Gracias Brad. ¿Qué tal todo?-
-Como siempre. Nada que merezca la pena ser reseñado. ¿Y tú? ¿Te has separado ya de tu marido?-
Hermione se río. Todos los meses la preguntaba lo mismo – Nunca Bradford-
-Ya veremos. Algún día te darás cuenta de que yo soy tu hombre ideal y tendrás que rendirte a mis encantos-
-Sigue soñando-
-Por cierto. El jefe quiere verte. Reunión general – anunció.
-Ahora mismo voy-
…
Remus sabía que algo estaba mal. Jewel nunca se retrasaba y ese día había llegado veinte minutos tarde y de muy mal humor.
Tenía que hablar con ella y dejarla claras las cosas, pero no encontraba el momento oportuno. Por su experiencia con Lonna sabía que cuando una mujer estaba tan enfadada era mejor dejarla que se la pasase o si no podías salir con un ojo morado.
Por fin, a eso de media mañana ella le dijo -¿Dónde te metiste ayer?-
-¿Perdón?-
-Se suponía que ibas a acompañar a tu hija a la estación de tren y luego ibas a venir a trabajar. Sin embargo me dejaste sola todo el día -
-¿Tuviste algún problema?-
- No, pero esa no es la cuestión-
- Yo creo que si, Jewel. Da la casualidad que soy tu superior, soy uno de los socios de esta tienda y si por el motivo que sea falto un día, tú no eres quien para reprocharme nada-
A la chica se la llenaron los ojos de lágrimas lo que a Remus le hizo sentirse como un bastardo, pero no le quedaba otro remedio.
-Y ya que estamos teniendo esta conversación, quiero que dejemos algo muy claro. Nunca va a volver a pasar nada entre nosotros dos-
-¿Qué te ha hecho la arpía de tu mujer para que cambies así de opinión?-
-No la insultes, Jewel. Eso no te lo voy a consentir y no me ha hecho nada, simplemente entre tu y yo no puede volver a suceder nada-
-Remus, tu sabes lo que siento por ti y se que a tu correspondes a esos sentimientos, así que no entiendo a que viene todo esto ahora. Te he dicho muchas veces que no me importa que estés casado, incluso hace diez días estuviste apunto de mantener relaciones sexuales conmigo en el almacén. Y el otro día estuviste tonteando conmigo delante de tu esposa ¿Qué es lo que ha cambiado ahora?-
- Yo amo a mi esposa. Lo nuestro fue…bueno, yo estaba confuso y tu eres muy atractiva, pero las cosas han cambiado y…-
En ese momento un cliente entró por la puerta, interrumpiéndoles. La chica se metió en el almacén a ordenar y por suerte para Remus, no volvió a salir en toda la tarde.
…
- Estamos teniendo muchas quejas y reclamaciones, ya que la ola de ataque a elfos domésticos está aumentando y estos tienen miedo de salir de las casas de sus amos por miedo a ser agredidos o asesinados-
-¿Se sabe ya quien está detrás de los ataques?- preguntó Hermione.
- Alguien que se hace llamar "El Emperador Exterminio"-
- ¿Es que los criminales de hoy en día no tienen autoestima?- dijo Bradley.
-Esto no es ninguna broma. Hace unos minutos me ha llegado un informe del departamento de aurores diciéndome que han enviado un panfleto amenazando a los vampiros, hombres lobo, centauros y demás criaturas mágicas. Además animan a los magos y brujas que se unan a su causa para acabar con las lacras sociales e instaurar un nuevo orden en la comunidad mágica-
- ¡Por favor, otro loco de esos no!- protestó Hermione.
