Capítulo 1: El señor de los demonios
El equipo BLU avanzaba con precaución por lo que el dragón al que habían rescatado de Pyro había llamado "mar de Gehenna", o lo que era básicamente la playa más popular del Inframundo. Según palabras del dragón, un guía turístico, en ese momento estaban en temporada baja y no había apenas visitantes, por lo que los humanos habían tenido suerte de no toparse con algún demonio poderoso con ganas de juerga. El dragón, que se llamaba "Inútil Total", se había ofrecido a acompañarles a la ciudad más cercana con la condición de que Pyro no volviera a subirséle encima.
Los mercenarios habían encontrado más extraño que el nombre del dragón, que ya era raro de por sí, el hecho de que hubiese ciudades y turismo en el Inframundo. ¿No se suponía que era un sitio de sufrimiento donde las almas eran castigadas por toda la eternidad?
-Claro que es el sitio dónde las almas de los humanos vienen a ser castigadas con el fin de expiar sus pecados, pero no todos los demonios podemos vivir a base de explotar a los Prinny- explicó el dragón cuando le cuestionaron sobre eso.
Antes de que los mercenarios pudiesen preguntar que era eso de los Prinny, un gritó de dolor llamó su atención. Sonaba como una niña pequeña, cosa que puse en alerta a los mercenarios. ¿Era acaso que estarían torturando de verdad a una niña o era quizás un malévolo habitante del Inframundo intentando atraer su atención hacia una trampa letal?
De pronto, algo que parecía ser un pingüino azul de peluche pasó volando a gran velocidad delante de ellos. El pingüino chocó contra una roca y explotó, haciendo que Demoman soltara un "mola" por lo bajo. A ese pingüino, le siguieron dos más que compartieron el mismo destino, un tipo pelirrojo que se estrelló contra la roca (pero que no explotó) y una niña pequeña, a la cual el tipo paró con sus brazos antes de que se chocara.
-Oh no, problemas. Yo me abro- comentó el dragón al ver la escena, echando a volar en un parpadeo, lo cual apenó a Pyro ya que había comenzado a considerarlo una mascota.
-¡Eh, vuelve aquí! ¡¿Eres un dragón o una gallina?!- le gritó Soldier indignado mientras el dragón se alejaba.
-Pues si que ha resultado ser inútil total- comentó Scout.
-Callaos, viene alguien- ordenó Spy, indicando al resto del equipo que se escondiera con un gesto.
Los mercenarios se apresuraron a ocultarse tras una enorme roca cercana. Y lo hicieron justo a tiempo, puesto que cuatro nuevos seres entraron en escena. Uno de ellos era un minotauro de pelo plateado, armado con un hacha y vestido con una lujosa capa roja y una corona a juego, otro era una especie de zorro de nueve colas antropomórifoco, un tercero era un niño con una capucha roja que portaba un báculo y el último una mujer joven de pelo rubio vestida con una pesada armadura blanca ...que dejaba al descubierto la parte superior de los pechos y el culo a modo de tanga.
-¡Ja!¿Y este es el tipo al que nos han mandado asesinar?- rió secamente el minotauro.- Lo llego a saber y mando a algún subordinado mío.
- Haced conmigo lo que queráis, pero dejad a esta pequeña en paz- pidió el tipo pelirrojo, que parecía ser un joven un poco más mayor que Scout.
-¿O qué? ¿De verdad te crees que un debilucho cómo tú está en condiciones de negociar?- se burló el zorro, que por su voz parecía ser una hembra.
- Además, nos han enviado a matarte igualmente. A la pequeña nos la llevamos para que así el Overlord tenga que pagar un rescate millonario por ella- añadió la mujer de la armadura.
-Sicily, tienes que huir- le pidió el pelirrojo a la niña con urgencia.
-¡No voy a dejarte sólo!- exclamó la niña con valentía, pero acto seguido algo la hizo gemir de dolor, haciendo que se llevara una mano al hombro.- Agg, esto duele mucho...
Los mercenarios contemplaron la escena consternados. Aquellos dos estaban objetivamente jodidos si ellos no hacían algo.
-La cosa está chunga. ¿Deberíamos intervenir?- consultó Engineer a su equipo.
-Parece muy peligroso y no es asunto nuestro- evaluó Sniper.
-La tipa de la armadura es asunto mío: me está poniendo cachondo- comentó Scout, salivando mientras miraba a la mujer con ojos lascivos.
-Scout, controla- le riñó Demoman.-Estos tipos parecen demonios y si una mujer demonio viste sexy, hay un 90% de posibilidades de que se trate de una Súcubo.
-¿Y qué es eso?- preguntó el bostoniano confundido.
-Demonios femeninas que son diosas del sexo. Según los escritos medievales, roban la energía vital e incluso el alma de los que se acuestan con una- respondió Medic.
-Pues a mi esa puede robarme lo que quiera- sentenció Scout.
-Pequeña niña necesitar nuestra ayuda, pero equipo necesitar plan- dijo Heavy ignorando a Scout. El ruso se negaba a dejar abandonada a su suerte a una simple niña, aunque fuese un demonio. Aunque ahora que la miraba bien, la niña portaba un par de pequeñas alas blancas en la espalda, más parecidas las de los querubines que a las de las típicas representaciones pictóricas de los demonios.
-Yo estoy con Heavy. No sería correcto limitarnos a mirar la escena- concordó Engineer.- Pero, ¿acaso podemos con ellos?
Antes de que alguien dijese nada más, Soldier se colocó de un salto sobre la piedra. Los mercenarios ahogaron una exclamación ( y algunos insultos) ante la acción temeraria de Soldier, pero ya no había tiempo para dudar: debían pasar a la acción así que procedieron a prepararse mientras Soldier les valía de distracción.
-¡Cobardes de mierda! ¡¿Cómo os atrevéis a acosar a una niña pequeña?!- gritó Soldier a los agresores.
Los dos heridos y los cuatro atacantes se giraron hacia él, sorprendidos ante la súbita aparición del mercenario.
-¿Y esto que es?- dijo la demonio zorro con desprecio en su voz.
- Parece un humano- le respondió la mujer de la armadura.
-Patético...- se burló el niño.- ¿Qué pretende un humano contra noso...?
Antes de que el niño de la capucha terminase su frase, Soldier le disparó cuatro cohetes, mandándolo a volar por los aires y haciéndole caer directo a la lava.
-¡Kevin!-exclamó la mujer zorro al ver a su compañero precipitarse hacia la lava.- ¿Pero cómo te atreves? ¡Me debía dinero!- le gritó al americano mientras acumulaba una gran cantidad de energía en su mano. Soldier retrocedió, al reconocer la energía como algún tipo de magia, y parecía ser mucho más poderosa que la de su compañero de piso. Sin embargo, la energía mágica se vio cortada cuando una bala atravesó la cabeza de la mujer zorro, no matándola como lo habría hecho si hubiera sido humana, pero si causándole el suficiente daño como para incapacitarla. Demoman aprovechó que la mujer zorro estaba débil para lanzarle un par de stickies, haciendo que finalmente la demonio corriese el mismo destino que el tal Kevin al denotarlas.
Los dos demonios restantes se pusieron en guardia y apartaron la atención de sus víctimas, Medic aprovechó la ocasión para escabullirse sin ser visto y atender a los heridos. Engineer, quien sin posibilidad de construir sus centinelas no sabía como ayudar en combate, decidió acompañar a Medic, no fuera a ser que se le ocurriera hacerle algo malo a la niña, como robarle un órgano.
-Primero a ella- susurró el joven pelirrojo al reconocer a Medic como un sanador (si hubiera sabido cómo era Medic en realidad, probablemente habría preferido entregársela a sus perseguidores, si bien en aquella ocasión Medic no tenía previsto experimentar con los heridos ya que no disponía del equipo necesario para ello).- Le han clavado una especie de dardo en el hombro. Creo que es un supresor de magia- explicó.
-Duele...- se quejaba la niña, que parecía estar a punto de caer desmallada.
Engineer arrancó el dardo del hombro de la pequeña con delicadeza, lo dejó en el suelo, y Medic procedió a curarla con su pistola médica. Spy, quien observaba todo siendo invisible, esperando la ocasión adecuada para atacar certeramente, aprovechó para hacerse con el dardo, pues quizás le sería útil.
Mientras tanto, el minotauro se dispuso a atacar a Soldier y Demoman con su enorme hacha, pero la súbita ignición de su preciada capa le hizo detenerse en seco.
-¡No! ¡La capa no! ¡Me costó una millonada!- decía mientras trataba de apagarse el fuego primero rodando por el suelo y luego saltos y manotazos como un loco. Tras la roca, Pyro reía como si fuera un niño travieso, pistola de bengalas en mano. Heavy aprovechó que el el enorme demonio estaba distraído para embestirle, el empujón mandándolo a la lava junto a sus compañeros.
Ya sólo quedaba la mujer de la armadura, quien contemplaba la situación estupefacta. ¿De verdad una élite de asesinos como ellos estaba siendo derrotada por una panda de humanos salidos de la nada de una manera tan patética?
-Eh, ¿qué pasa guapa?- le preguntó Scout en tono seductor detrás de ella. La demonio se giró hacia él.- Tienes un buen culo, y yo un cubo de pollo... ¿Lo hacemos?
La demonio se giró hacia él, dispuesta a lanzar un puñetazo a la cara del impetuoso humano que había osado ligar con ella, pero se detuvo en seco cuando el dardo que le habían disparado a la niña se hundió en su espalda, drenando su magia y causándole un gran dolor hasta el punto de dejarla inconsciente.
Con la última del cuarteto de demonios incapacitada, el equipo celebró su victoria.
-¡No me lo puedo creer! ¡Hemos ganado a una panda de demonios sin plan ni nada!- celebró Scout.
-Todo gracias a mi heroico arrojo- comenzó a decir Soldier con el pecho hinchado de orgullo. A continuación echó en cara a sus compañeros:- porque vosotros, panda de caguetas, os habríais quedado escondidos un rato más.
Los mercenarios detuvieron la celebración cuando vieron a la niña acercarse a ellos. Al parecer, la pistola médica de Medic había hecho que se recuperara rápidamente. Ahora que la pequeña se encontraba mejor se daban cuenta de que era una niña realmente adorable: su pelo marrón que formaba una especie de lazo de forma natural, su vestido blanco con pequeños lacitos celestes y sus enormes de un rojo más bien tirando al rosa le daba un aire realmente dulce. No parecía humana, pero tampoco parecía para nada un demonio.
-Vosotros me habéis salvado...- comenzó a decir la niña con tono tímido.
-No fue nada. Es el deber de un buen soldado defender a los civiles indefensos- le respondió Soldier.
-¡Muchas muchas gracias!- agradeció la pequeña con entusiasmo.- ¡Pensaba que no lo contaba! Esos malditos rufianes. Atacarme por la espalda con un supresor de magia ha sido de cobardes. ¡Pero vosotros le habéis dado una lección!- exclamaba la joven alegre.
-Si que te has recuperado rápido- dijo su acompañante, con una medio sonrisa. Al parecer, Medic también había terminado de curarle a él. Era todo lo contrario que la niña pequeña: alto, extremadamente paliducho, de pelo revuelto magenta, vestido con un abrigo de cuero negro pese al calor y unos ojos rojos que le daban una mirada siniestra. Aún así, su tono de voz era tranquilo y nada amenazante.- Es sorprendente que un grupo de humanos haya sido capaz de despachar a cuatro demonios con tanta facilidad.
-Bueno, en verdad no eran tan fuertes: sólo usaron una sucia artimaña para ganarme- comentó la pequeña.- Si no hubiera sido por el supresor, podría haberles ganado usando un simple hechizo. Aún así, no hay duda de que sois un grupo de humanos muy especiales.
-Esto... ¿gracias?- dijo Demoman sin saber si considerar "especial" como cumplido o no.
-Oh, ¿dónde están mis modales? Me llamo Sicily y este es Xenolith. ¿Quienes sois vosotros?
-Somos el equipo BLU, una élite de mercenarios que no tiene rival. Yo soy el carismático, americano y valiente líder: Soldier. Y este es mi pelotón: Scout, Pyro, Demoman, Heavy, Engineer, Medic, Sniper y Spy- presentó Soldier.- Encantado de conoceros, Cecilia y Xenomorph.
-Eso suenan más a profesiones que a nombres- comentó Sicily confundida.- Y es Sicily, no Cecilia- le corrigió.
-Hemos cogido la costumbre de llamarnos así- le respondió Medic. Y en un susurro añadió- y no te creas la mitad de lo que dice este: tiene serrín en vez de cerebro, le faltan un par de tornillos y se inventa cosas, como que es el líder. Tampoco insistas en lo de los nombres: si tienen más de tres sílabas y no son comunes, los va a decir mal por mucho que el corrijas.
-Oh, vale... En fin, si hay algo que pueda hacer por vosotros, sólo tenéis que decirlo- se ofreció Sicily.
-A decir verdad, estamos atrapados aquí y no podemos volver a casa en un año, por lo que necesitamos algo de lo que vivir. Así que, si conoces a alguien que pueda ofrecernos algún puesto de trabajo nos harías un enorme favor- se le ocurrió a Engineer.
-¿Un trabajo? ¡De eso puedo ocuparme yo!- exclamó la pequeña encantada de ayudar.- Cuando le cuente a mi hermano cómo me habéis rescatado seguro que os ofrece un buen puesto. Es un tanto tacaño, pero como mínimo os dejará quedaros a vivir en el castillo con comida incluida.
Los mercenarios pidieron un momento a solas para discutir acerca de la oferta de Sicily.
-¡Toma ya!-celebró Demoman, entusiasmado ante la idea de trabajar.-Y tu decías que no era asunto nuestro- le echó en cara a Sniper.
-No nos han confirmado que nos vayan a pagar- le replicó este con tono serio.
-Que más da: vamos a vivir en un puto castillo- le recordó Scout.
-Vivir en un castillo está sobrevalorado- gruñó Soldier, pensando en su casa.
-Por favor: a la casucha del mago apenas se le puede llamar castillo- le dijo Spy con desdén.
-¿De verdad creéis que es buena idea?- cuestionó Medic, un poco preocupado.- Por mucho que me fascine todo esto, no hay que olvidar que vamos a compartir techo con demonios, y nunca he leído nada bueno acerca de ellos.
-Sólo mira a esa pequeñaja: ¿de verdad crees que tiene malas intenciones?- le tranquilizó Demoman.
-¿Y qué hay del tal Xenolith?- insistió Engineer, también preocupado.
- Honestamente, no creo que sea peligroso- insistió Demoman.-Sólo hay que ver como le han apaleado los otros demonios y él ni siquiera tenía un cacharro de esos clavado.
-Curioso... Heavy pensar que como Demoman saber de seres fantásticos estaría en contra de trabajar para demonios, pero parecer estar entusiasmado por trabajo- comentó el ruso intrigado ante la actitud de su compañero.
-El trabajo es el trabajo: un buen DeGroot siempre debe estar dispuesto a trabajar, no importa las circunstancias- explicó el escocés con orgullo por su linaje.
Mientras los mercenarios debatían, Sicily se acercó al lugar donde habían explotado los pingüinos (que se encontraban completamente calcinados) y con un destello de luz los devolvió a su estado original. Los tres pingüinos se miraron entre ellos y comenzaron a dar vueltas sobre si mismos como si fueran bailarinas.
-Bueno, esto está listo por aquí- celebró Sicily con una radiante sonrisa al ver que los pingüinos estaban ya bien.- ¿Qué hacemos con ella?- le preguntó a Xenolith señalando a la demonio inconsciente.
-Creo que deberíamos de llevarla con nosotros- sugirió este.- Quizás a tu hermano le interese saber quién tenía intención de secuestrarte.
-A ti querían matarte- le recordó ella.
-Podemos ocultar ese detalle- comentó Xenolith como si lo ocurrido no le hubiese afectado.
-Entiendo que no quieras preocupar a Etna, pero aún así deberías decírselo. ¿Y si vienen más demonios a por ti?- insistió Sicily.
-Llevo toda mi vida con demonios persiguiéndome para matarme y no quiero que Etna se vuelva a ver implicada en algo así- replicó este. Sicily le miraba fijamente, sin darse por vencida.- Vale, consideraré contárselo si es oportuno- cedió Xenolith.
Sicily iba a insistir aún más, pero los mercenarios habían terminado de hablar y se acercaron a ellos para dar su respuesta.
-Aceptamos la oferta- anunció Engineer a Sicily y Xenolith en nombre del equipo.
-¡Genial!- exclamó la pequeña.-En ese caso os llevaremos al castillo. Ummm, acercaos un poco: nunca he llevado yo sola a tanta gente.
Los presentes se agruparon alrededor de Sicily y en un abrir y cerrar de ojos el paisaje de lava, playa de gravilla y árboles calcinados y resecos se transformó en el interior de un lujoso, aunque un tanto lúgubre, castillo.
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?- exclamó Scout sorprendido y confundido a partes iguales.
-¿De verdad pensabais que os iba a traer a pie? Hubiésemos tardado días- dijo Sicily con una sonrisa.
-Oh princesa: ha vuelto pronto- dijo una mujer de larga melena rubia y vestido negro al verles llegar.
-Sí, hemos tenido un problemilla, pero estos caballeros de aquí lo han solucionado- contestó la aludida.- ¿Ha vuelto ya mi hermano?
-Debería haber vuelto hace una hora, pero ya sabes como es: seguramente habrá acabado peleándose con alguien por algún motivo tonto- explicó la mujer.
-Típico de su alteza- comentó Xenolith con resignación.
-En fin, pasemos al salón a ver la tele y picar algo mientras esperamos -decidió Sicily.- Prinnies: preparad un buen almuerzo, por favor- pidió a los pingüinos.
-A la orden, dood- respondieron estos.
Los tres pingüinos salieron en dirección a uno de los pasillos. Pyro les siguió con la mirada.
-¿Eres la princesa?- le preguntó Engineer mientras pasaban a la sala del trono, decorada con lujosos tapices y enormes antorchas... y en cuyo centro había un simple televisor con unos cuantos cojines y envoltorios de patatas fritas y chucherías a su alrededor, desentonando totalmente con el entorno.
-Así es. Soy la hija del antiguo rey y hermana del actual Overlord- le confirmó Sicily.
-¿El rey de los demonios? ¡Entonces eres la hija de Satanás!- exclamó Soldier asustado.
- Por favor, no digas tonterías: yo soy la hija del rey Krichevskoy- le corrigió la pequeña.
-Eso suena a ruso...Eso significa que eres peor que la hija de Satán: ¡eres la hija del satanás comunista!- la acusó Soldier con ira. Heavy dejó escapar un bufido al oír esas palabras.
"Vaya, Medic tenía razón: le falta un tornillo al pobre hombre" pensó Sicily con cierta pena. "Espero que podamos conseguirle un psicólogo".
Antes de que Soldier se desbocara aún más, Heavy le propinó un golpe seco en la nuca, dejándolo inconsciente. Sicily miró al enorme humano consternada.
-Ser por el bien de todos. No convenir que Soldier se descontrole cuando estemos ante gran demonio- explicó el ruso.
En ese instante, una energía sobrecogedora llenó la estancia, aunque sólo los mercenarios parecieron inmutarse de ello. Sabían que algo tan maligno y acechador como la siniestra figura que les había recibido al llegar al Inframundo se acercaba hacia ellos. La presencia se acercaba más y más, y por la mente de todos los mercenarios pasó un único pensamiento: había sido un error ir allí. Los mercenarios tragaron saliva al oír unos pasos entrar en la estancia.
El temor se esfumó cuando entró quien parecía ser un chico de unos trece años, de pelo azul que formaba un par de antenas azules y vestido con únicamente una bufanda roja y unos pantalones a juego. Junto a él iban dos chicas más o menos de la misma edad. La primera de ellas era pelirroja y vestía... ¿acaso se le podía llamar a eso ir vestida? Llevaba un top que más bien parecía un sujetador, unos pantalones que más bien parecían unas bragas y unos guantes y medias bastante largos, ambos de color negro. La otra chica tenía una larga melena rubia e iba un poco más tapadita, con una blusa blanca sobre lo que parecía ser un bañador de color rojo. Los tres recién llegados sólo se parecían en que tenían los ojos rojos y las orejas puntiagudas. Además, las dos chicas tenían pequeñas alas de murciélago en su espalda.
-¡Sicily! ¡Ya he vuelto!-anunció el recién llegado.- He traído chocolate, pero es todo para mi- acto seguido en un susurro apenas audible añadió:- Aunque puedes cogerme un poco cuando quieras.
-¡Bienvenidos a casa!- saludó la aludida con una sonrisa a los recién llegados.-¡Tenemos compañía!
El chico miró a su alrededor y contempló al grupo de mercenarios.
-¿Qué hace toda está gente en mi castillo?- preguntó el demonio, con molestia en su voz.
-Espera... ¿este crío es el rey de los demonios?- preguntó Scout estupefacto.-¡Si apenas levanta dos palmos del suelo!
Al oír las palabras del mercenario, la expresión de molestia del demonio se transformó en una expresión de enojo, las antenas de su pelo alzándose hacia el techo.
-¡Ese tono de falta de respeto no me gusta nada!- exclamó el Overlord..- Sicily, ¿quién es este cretino?
-Se llama Scout y es uno de los humanos que me ha salvado la vida- respondió ella.
-¿Humanos?- preguntó la rubia, animada y entusiasmada ante la idea de que unos humanos les estuviesen visitando.
-¿Qué te han salvado la vida? - preguntó la pelirroja, confundida ante la idea de ver a Sicily en peligro. La niña no era precisamente débil, y además le habían acompañado Xenolith y unos cuantos Prinnies... bueno, en realidad con ese destacamento si que podría haber estado en peligro.
-¡¿Qué diablos ha pasado?!- quiso saber el demonio indignado al oír aquellas palabras.
Sicily y Xenolith procedieron a explicar todo lo ocurrido, aunque ocultaron el hecho de que los atacantes habían tratado de asesinar a Xenolith. Los mercenarios se limitaron a corroborar la historia cuando el demonio les preguntaba, aunque ellos ocultaron el hecho de que algunos se estuvieron planteando el no entrar en combate.
Tras oír todo aquello, la postura del Overlord ante los mercenarios se relajó, pero ahora toda su furia se había posado en la inconsciente mujer de la armadura.
-Eh tú, despierta- ordenó el Overlord a la cautiva. Al ver que no reaccionaba, le dio una patada brusca, haciendo que el supresor mágico se le cayese. Unos segundos después, ella recuperaba la consciencia y miraba a su alrededor confundida.- ¿Para qué coño tú y tus aliados habéis atacado a mi hermana?
-¿Eh? ¿Quién eres tú?- preguntó la mujer, medio aturdida, tras parpadear un par de veces.
-Soy Laharl: ¡el Overlord supremo! ¡Y tú has provocado mi ira!- se presentó el demonio.-
-¡Ostia puta!- gritó la mujer alarmada.- Por favor señor, perdone mi vida, sólo soy una mandada que estaba haciendo su trabajo- rogó de rodillas.
-¡¿Has intentado asesinar a mi hermana y ahora me pides clemencia?!- le gritó Laharl enojado.
-En realidad estaba intentando asesinar a su acompañante- corrigió esta, revelando la verdad.- A la princesa sólo estaba intentando secuestrarla para pedirte un rescate millonario.
Al oír esas palabras fue la chica pelirroja la que se alzo furiosa.
-¡¿Qué coño te traes con mi hermano?!- le gritó. A continuación, se giró hacia Xenolith y le preguntó con igual enfado- ¡¿Y tú por qué cojones no dices nada?!- ante tal pregunta, el aludido no hizo sino encogerse de hombros. La pelirroja gruñó con frustración y sacó una lanza de la nada.- Príncipe, déjamela a mi, que la reviento.
-Espera... ¿tú eres su hermana?- dijo la mujer. Un sonrisa siniestra se dibujo en su rostro.- En ese caso, incluso si me cuesta la vida, aún puedo cumplir mi misión... ¡Muere!
La mujer se abalanzó furiosamente sobre Etna, dispuesta a matarla con sus propias manos, pero esta en un rápido movimiento agarró la lanza con fuerza y procedió a utilizarla como un bate de baseball, lanzando a la de demonio de la armadura contra la pared.
-Madre mía... Perdonad la que se está liando. No es apropiado recibir invitados en estas circunstancias- se disculpó la joven rubia ante los mercenarios.- Yo soy Flonne, encantada de conoceros- se presentó pese a las circunstancias.
Los mercenarios estaban demasiado concentrados en la escena que se había formado a su alrededor para responder. En ese instante, la demonio de la armadura había tratado de levantarse, pero antes de que pudiera hacerlo Xenolith se había abalanzado sobre ella la y la había garrado por el cuello. Una expresión de odio se había dibujado en el tranquilo rostro del usualmente tranquilo demonio, lo que sobrecogió a los mercenarios.
-Una cosa es que quieras asesinarme a mi, pero otra cosa muy distinta es que también quieras matar a mi hermana- le dijo este con odio puro en su voz.- ¿Quién te envía?
-No pienso decirlo- respondió ella medio ahogada.
-Xenolith, para- le detuvo su hermana.- No te manches la manos con esa perra. Al menos no hasta quien diga quien la envía.
Xenolith miro de soslayo a su hermana y soltó a la demonio, quien comenzó a dar bocanadas de aire.
-Prinnies: encerrad a esta tipa en las mazmorras- ordenó Laharl a otro grupo de pingüinos que rondaba por allí.- Ponedle en la televisión un programa de esos infantiles para ángeles de dos años hasta que se anime a hablar.
-¡No! ¡Programas infantiles de Celestia no!- suplicó esta.
-Entonces ya estas cantando quien te envía- le insistió Laharl, con malicia en su voz.
-Nunca- se negó con rotundidad pese al pánico.
-Eres muy leal, eso hay que reconocerlo. A ver que dices mañana cuando esas canciones desafinadas no te dejan dormir por la noche...- dijo el demonio antes de lanzar una risa malvada. A continuación se volvió a dirigir a los pingüinos:-¡Llevárosla!
-¡Sí, dood!- replicaron estos al audísono y en un parpadeo ataron a la demonio de la armadura y se la llevaron de sala del trono, mientras esta pataleaba.
Laharl dio un largo suspiro para relajarse, se sentó en su trono y se dirigió en tono serio a los mercenarios.
-Y en cuanto a vosotros, si habéis pensado por un segundo que os voy a agradecer que hayáis salvado a mi hermana, os vais a llevar una decepción- les dijo el demonio. Los mercenarios iban a protestar, pero el Overlord habló de nuevo.- No obstante, si habéis sido capaces de de derrotar a cuatro demonios nada más poner un pie aquí significa que tenéis potencial. Por lo tato, en vista de que alguien quiere asesinar a dos de mis mejores vasallos, he decido aceptaros como escoltas.- Los mercenario se aliviaron al oír aquello: al menos ya tenían un sitio donde pasar al noche y una forma de sustento. Ahora sólo les quedaba sobrevivir un año bajo las ordenes de ese crío.
Por la mente de los mercenarios pasaban pensamientos distintos ante el reto que se les planteaba. Sniper y Demoman simplemente estaban satisfechos con haber encontrado un trabajo tan pronto, aunque el escocés pensaba también en si tendrían una buena bodega en el castillo: apenas le quedaban un par de botellas de su Scrumpy y él necesitaba alcohol para sobrevivir. A Heavy no le agradaba del todo la idea de trabajar para un rey que no sólo era apenas un adolescente, sino que además parecía ser un tirano, pero su supervivencia dependía de ello así que no iba a protestar.. .además, era aún pronto para juzgarle y quizás sus ideas preconcebidas fueran erróneas
Medic estaba entusiasmado con la idea de convivir con demonios, ya que eso le abría las puertas a nuevos conocimientos de magia y medicina...y a nuevas maneras de experimentar. Scout sólo esperaba que el resto de mujeres de la corte de Laharl no fueran niñas y adolescentes y que hubiera al menos alguna demonio adulta joven, apuesta y bien dotada a la que poder ligarse, a falta de Miss Pauling. Pyro ni si quiera había prestado atención a lo que había ocurrido: había estado todo el rato contemplando las enormes antorchas de la sala del trono. Engineer se planteaba si quizás habría otra manera de volver a casa sin usar el portal de Halloween y por dónde debería empezar a investigar.
Spy estaba deseando meterse de lleno en los dramas de la corte: conspiraciones, intentos de envenenamiento, amores prohibidos...aunque quizás había leído demasiada novela rosa sobre el tema y tenía las expectativas muy altas.
Por último, Soldier seguía inconsciente, soñando sobre los pasados presidentes de los Estados Unidos y él luchando contra un robot gigante en forma del isotipo de la bandera comunista.
-Y ahora tengo que hablar en privado con Etna y Xenolith- informó Laharl, interrumpiendo los pensamientos de los mercenarios.- Flonne, Sicily: id a enseñad a mis nuevos siervos su nuevo hogar.
Las aludidas asintieron con energía y condujeron a los mercenarios hacia la entrada principal. Desde allí, subieron unas escaleras y llegaron a un pasillo piso superior, en el que había gran cantidad de habitaciones cerradas frente a unos grandes ventanales en los que se veía un cielo de las nubes más oscuras que el grupo de humanos hubiese contemplado jamás.
-¿Veis? ¡Os dije que no tendría reparos en contrataros!- les decía Sicily mientras caminaban.
-Pero ha dicho que no nos estaba agradecido- replicó Demoman.
-Esa es sólo su manera de actuar- explicó Flonne.- Finge que no le importan las cosas para hacerse el malote, pero en el fondo aprecia vuestra acción y es por eso que os ha contratado. Etna no necesita para nada una escolta... aunque Xenolith si que necesita un poco de ayuda.
-Luego ese Laharl es un adolescente en toda regla- dijo Scout sin guardarle respeto ninguno a su nuevo jefe.
-Bueno, técnicamente podría decirse que sí ya que está en plena etapa de pubertad para los demonios- admitió Flonne.- Entonces, sois mercenarios, ¿no?- les preguntó. Estos asintieron como única respuesta.- Que guay. Nunca he tenido la oportunidad de conocer mercenarios humanos. Supongo que podéis quedaros con las habitaciones de la 22 a la 31. Están reservadas para los soldados de élite, pero no hay muchos en el ejército de Laharl así que no creo que nadie ponga ninguna pega, sobre todo después de que hayáis salvado a Sicily. Aquí todos le tienen mucho aprecio.
-No quiero sonar maleducado, pero es que hay algo que me lleva incordiando desde que os hemos conocido- dijo Medic de pronto.-¿Por qué Sicily no se parece en nada a los demás demonios? Esas alas son más propias de un ángel según nuestra literatura.
-Eso es porque soy un ángel- respondió esta como si nada.
Los humanos abrieron la boca sorprendidos.
-¿Cómo ser eso posible?- preguntó Heavy por todos. Acto seguido puso cara de asco al notar como la baba de Soldier, a quien cargaba, se le caía sobre el hombro
-Es una larga historia... quizás debería dejarla para otro día, ya que hoy estoy muy cansada- dijo ella evitando responder. Esa historia era algo que a su hermano no le hacia gracia publicar a los cuatro vientos, y aquellos humanos, pese haberla salvado, seguían siendo completos desconocidos.
-Por si os interesa, yo soy un ángel caído- les informó Flonne, cambiando de tema al notar al incomodidad de Sicily.- Pero estoy estudiando para volver a ser una aprendiz de ángel.
-Pero, ángeles y demonios son enemigos, ¿no?- quiso saber Demoman.
-En realidad no- respondió Sicily.- Sólo es que tienen muchos prejuicios los unos contra los otros, pero mi hermano, Flonne y yo nos estamos esforzando porque las relaciones entre Celestia y el Inframundo mejoren.
-Perdonad que corte vuestra conversación, pero necesito ir a al baño- interrumpió Spy.
-El de este piso está el tercer pasillo que hemos dejado atrás, segunda puerta a la derecha- le explicó Flonne rápidamente.
-Merci- agradeció el francés antes de esfumarse sin más.
-Que os apostáis a que Spy no ha ido al baño y que su intención es espiar la conversación privada de nuestro nuevo "jefe"- le susurró Scout a sus compañeros, poniendo desdén en la palabra jefe.
-No me extrañaría- gruñó Sniper.
-¿Qué estáis murmurando ahí?- quiso saber Sicily con curiosidad.
-Nada, nada. Sólo que Spy es un pijo tiquismiquis y seguro que se pone a limpiar el retrete antes de hacer lo que le toque, así que va a tardar un rato- mintió Demoman.
- ¿Un mercenario al que le importa la pulcritud? Eso si que no me los esperaba...¡Es genial!- exclamó Flonne.
"Esta chica es fácil de impresionar" pensaron todos los mercenarios presentes y despiertos.
Efectivamente, tal y como Scout había predicho, Spy no había ido al baño, sino que se había vuelto invisible y se había dirigido directamente a la sala del trono. Desde allí, evitando colocarse en un lugar donde el Overlord pudiese verlo (no fuera a ser que tuviera poderes para detectarle), procedió a escuchar la conversión.
-Entonces estáis seguros de no tenéis ningún enemigo en común en este Inframundo- les decía Laharl a sus vasallos.
-A Xenolith sólo le perseguían los fanáticos del rey, y esos no tenían nada en contra mía porque siempre fui "la más sorprendente hazaña de rescate del rey Krichevskoy"- le recordaba Etna.
-¿Qué hay de Maderas?- insistió Laharl.
Etna soltó una carcajada seca al oír aquel nombre.
-Ese tipo se caga encima cada vez que oye mi nombre: no creo que se atreva hacernos nada a mi hermano y a mi- le replicó. Luego se quedó callada unos segundos y se puso a pensar.- A no ser...
-¿A no ser que qué?- le insistió Laharl con impaciencia.
-Quizás haya encontrado apoyo de alguien a quien considere lo bastante fuerte como para enfrentarse a mi- respondió ella finalmente.
Ahora fue Laharl el que soltó una carcajada.
- Yo soy el único que puede enfrentarse a ti en este Inframundo- rió este.
- Cierto, cierto. Sobre todo ahora que tengo todos mis poderes de vuelta- admitió Etna.- Además, Maderas no sabe de la existencia de Xenolith. ¿O quizás sí?
-Si ese tal Maderas es aquel demonio que robó tus recuerdos hace unos años, lo único que sabe de mí es que como vuelva a acercarse a ti va a morir- expuso el aludido.- Literalmente. Le eché una maldición cuando aún tenía aquel amuleto tras enterarme de lo que te había hecho.
-Ah, por eso es que sólo me responde si le hablo por teléfono- rió Etna con malicia.- Chico listo.
- Espera... ¿cuánto tiempo llevabas observando a Etna después de que os separarán?- preguntó Laharl, consternado.
- Desde que el rey murió, pero siempre mantuve mis distancias- respondió Xenolith.
-Si no fueras mi hermano, tu acusaría de stalker y te pondría una orden de alejamiento- le dijo Etna con tono de exasperación.
-Volviendo al tema, ¿descartamos a Maderas entonces?- consultó Laharl.
- Yo lo pondría en "posible sospechoso, si el tipo es de verdad tan tonto"- decidió Etna.
-¿Y alguien de otro Inframundo que se te ocurra?- insistió el Overlord,
-Hasta donde me alcanza la memoria, no he salido nunca de este Inframundo- respondió Xenolith.
-Yo no he hecho muchos enemigos fuera. Y los pocos que me he hecho ya están muertos- fue la respuesta de Etna.
-Luego sólo podemos esperar a que esa tipa cante- gruñó Laharl.- En fin, ya veremos mañana, ahora estoy cansado y necesito echar una siesta.
-Vago... - le insultó Etna.- Bueno, yo voy a ver la tele si no te importa. ¿Qué vas a hacer tú, Xenolith?
-Me pasaré por la enfermería para una revisión: la doctora quiere asegurarse de que lo que haya usado ese humano para curarme no interfiera con mi tratamiento- explicó este.
Al ver que Xenolith se acercaba a la salida, Spy optó por marcharse de allí, no el fuera a descubrir. Además, probablemente las encargadas del tour ya le echarían en falta. Al menos se marchaba satisfecho: había tomado nota mental de todo lo dicho y no sólo se había asegurado de que el Overlord no les estuviese ocultando novedades acerca del asunto, si no que había descubierto algunas cosas interesantes sobre Xenolith y Etna... por no hablar del hecho de que parecían existir más inframundos a pare del que habían acabado cayendo él y sus compañeros. Aunque viendo como se las traían esos dos, lo mejor sería no hablar nada acerca de lo que había escuchado, no fuera a meterse en un lío con ellos.
Aquel año en el infierno empezaba muy interesante.
En el siguiente episodio:
* Aparece una imagen en la que se muestra al BLU atrincherados en la sala del trono con las armas en alto*
"– Etna – ¡Rebelión en el castillo! ¡Los mercenarios que había contratado el rey han montado un motín!
– Engineer – Espera, ¡¿qué?!
– Sniper – ¡Esto es un ultraje! ¡Somos profesionales y siempre cumplimos nuestro trabajo, no importa cuando odiemos a nuestro jefe!
*Aparece ahora una imagen en la que se ve a Laharl atado y siendo disparado por Sniper*
– Etna – En un abrir y cerrar de ojos, el Overlord muere a manos de los violentos humanos
– Laharl – Que manía de matarme en estas cosas...
– Etna – De la noche a la mañana, los macabros mercenarios imponen una terrible dictadura.
– Soldier – ¡Le está bien empleado a Satán!
*Aparece una imagen en la que Sicily, Flonne, Etna y Xenolith montan en unos robots con forma de Prinnies *
– Etna –¡Lo que los malvados humanos no se esperan es que el equipo de héroes "Etna y los fabulosos", dirigidos por la carismática y hermosa Etna, está dispuesto a darlo todo para salvar al reino!
– Xenolith – Anda, mi primera preview de Etna. Me hace ilusión y todo.
– Etna – En el siguiente episodio de "Defensora Espacial Etna" capítulo 2: "el épico sacrificio de Xenolith". ¡Yo seré la luz que salve al mundo!
– Xenolith – Y ya se me ha ido la ilusión.
– Scout – ¡Eh mamá! ¡Salgo en un crossover! "
Para los que os habéis alarmado con la preview: es una broma. En Disgaea salen este tipo de preview al terminar cada capítulo, así que he decidido incluirlas en este fic.
