CAPITULO 2: LLEGADA A HOGWARTS
- Hoggy Warty, Hoggy Warty Hogwarts...-canturreó Michelle.
- Dios mio, creo que cada año el uniforme me va mas corto…-se lamentó Lily.
- A nosotros ya nos va bien.- comentó Sirius entrando por la puerta del compartimiento seguido de los demas. Habian hecho turnos para cambiarse.
- A mi tambien. Tendre que comprarme otro.-dijo Amelia.
- Si porfavor, no tenemos ganas de verte con un uniforme corto.
PUM! Puñetazo para Padfoot.
El tren se paró del todo y pudieron bajar. Se dirigieron a los carruajes que los llevaron a Hogwarts y entraron en el Gran Salón para sentarse.
- Quiero comer! – comentó Sirius.
- Callate, eres insoportable!- le contestó Amelia desde la mesa de al lado, la de Hufflepuff.
- Queridos alumnos. Antes de empezar quiero presentarles al nuevo profesor de Cuidado de criaturas magicas, el profesor Nippet.
El hombre en cuestión se levantó, un poco intimidado por todos los alumnos. Era joven y de pelo paja, bastante atractivo.
Todos aplaudieron.
- Que muermo!- gritó Sirius.
Amelia cogió el plato que tenia delante y se lo estampó en toda la cara a Sirius.
- Uy, parece que a nuestra Am le gusta el nuevo profesor.- dijo James carcajeandose.
- Pero que dices Jamie, - consiguió pronunciar Sirius frotandose la nariz- si a esta solo le gusta jugar al quidditch, pegar a los tios y aplastar ciudades, como Gotzilla.
Otro plato voló con Sirius como blanco, pero esta vez el muchacho lo pudo esquivar.
La comida salió como por arte de magia (Literalmente) y empezaron a comer. Cuando no quedó nada por zamparse todos subieron a dormir.
- Estoy cansadisimo...-bostezó James.
- Pues yo hiperactivo.- dijo Sirius.
- Buenas noches.- se despidió Lily al separarse en las escaleras.
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Necesitaba airearse la mente, porque de dormir no tenia ninguna gana. Bajó a la sala común. Se sorprendió al encontrarse a Amelia.
- Que haces aquí?
- Dios, de toda la gente que hay tenias que ser tu.
- Hola a ti tambien. Que haces aquí?- repitió.
- En cuantos idiomas te digo que no te importa, Sirius?
- Esta no es tu sala común.
- En serio? Perdón, me he equivocado.
- Explicamelo.- exigió Padfoot sentandose al lado de la Hufflepuff en el sofá rojo.
- Lily me dio la contraseña por si queria hablar o pedirle algo, y como no podia dormir he venido, pero parece que no quiere levantarse porque me ha tirado la almohada en la cara.- respondió Amelia.
- Hombre, es un acto reflexivo al ver tu monstruosa cara.
Sirius cerró los ojos y alargó un brazo para defenderse como acto reflejo, pero no hubo impacto, solo notó como algo se ponia en el camino de su mano. El chico abrió los ojos para encontrarse a Amelia medio hechada hacia adelante con los ojos muy abiertos y el puño quieto en el aire. Obviamente se había detenido por algo en el momento en que le iba a pegar... y Sirius descubrió por que. Amelia parpadeó confusa, como en shock porque la mano de Sirius estaba en su pecho. Se quedaron en silencio unos segundos sin moverse en absoluto. Porfin el muchacho habló:
- Anda, pero si tienes tetas...
Amelia estampó el puño contra la barriga del chico, pero Sirius no dejó de sonreir. Amelia se quedó quieta, medio estirada encima de Sirius al haberle dado un puñetazo.
- Y tu de que te ries?- preguntó.
Sirius alargó su dedo y apretó la nariz de la chica como si fuera un botón, aún entre carcajadas.
- Me encanta cuando te enfadas!
Am se enderezó y se sentó en el sofá, para luego resoplar y hacer volar su flequillo. No conocía a nadie tan raro como Sirius.
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- Horarios.- anunció Lily repartiendo una hoja a cada uno.
- A mi no.- le dijo Narcissa a la chica cuando esta le alargó una hoja sin darse cuenta. – Yo estoy aquí de infiltrada.
- Como siempre.- suspiró Lily, y se dirigió a repartir los de segundo.
- Bueno, lo que iba diciendo...-dijo la rubia atrayendo la atencion de los cuatro merodeadores.- vosotros creeis que estaria bien ponerme esa camisa? Esque es bastante transparente y me ganaría la fama de guarra.
- Por mi te la puedes poner.- dijo James con una sonrisa boba en la boca.
- Y la reputación de guarra ya te la ganaste hace tiempo.- sonrió Sirius.
- Eh chicos.-dijo Arnold Bones acercandose a ellos.- Habeis visto a Am?
- No, por que?- preguntó Narcissa, sin mirarle a la cara, por cierto ¬¬.
- Esque se dejó una cosa en casa y mi madre me la ha mandado para que se la de.
- Creo que ayer mencionó no-se-que de que se pasaría un rato por herbología, pero no se si se refería a ahora.- dijo Narcissa.
- Gracias, adios!
- Dios, que bueno que está el hermano de Amelia...-suspiró Narcissa.- Que culo.
- Pues Am no lo ha heredado.- comentó Sirius.
- No hos metais con ella.- intervino Remus.- Es muy buena chica.
- Y ademas es guapa.- sentenció Peter, que hacía una eternidad que no hablaba.
Se quedaron un momento en silencio en el que Narcissa se quedó comiendose muy despacio una patata y mirando de un lado a otro a los merodeadores, que parecian estar mirando a Peter de una manera indefinida.
- Pet...-dijo Sirius.- Ya sabemos que es guapa... pero en lo que consiste es en hacerla rabiar porque... quiere ser un chico!
- Pues yo creo que es guapa y no le voy a amargar la vida.- colcuyó Wormtail.
- Este par tiene razón.- empezó a hablar Narcissa refiriendose a Pet y a Remsie.- No teneis que meteros con ella, porque aunque no lo muestre le afecta. Vale que sea muy poco femenina, que tenga un sentido de la moda pesimo, que no le importe que come ni cuantas caloria tiene (aunque la muy cabrona se conserva bien) y que no haya mostrado interés alguno por los chicos (creo que nos lo habría dicho a las Hell's girls), pero es muy buena persona...
- Con amigas como tu no hace falta enemigas.- dijo Amelia detrás suyo.
Narcissa se hechó a un lado y ésta se sentó.
-Encima que intento defenderte...-repuso la rubia.- Por cierto, te has encontrado ya con tu hermano?
- No.- respondió esta cogiendo unas tostadas.
- Y donde estabas?
- Me he quedado dormida.
- Pobrecillo, y yo le he enviado a los invernaderos con el frio que hace.- se lamentó Narcissa.
- Pues ves a calentarle.- propuso Remus.
- Buena idea.- dijo la Slytherin despues de reflexionar...un segundo.
Se levantó y salió pitando. En ese momento Lily llegó a la mesa y se sentó junto a Am.
- Por que siempre hos acoplais en la mesa de Gryffindor?
- Porque la comida es mas buena.
- Pero si es la misma en todas las mesas.- se quejó la Gryffindor cogiendo tres tostadas.
- Tendrás que inventarte otra escusa.- rió Peter.
- Es obvio que quiere estar cerca de mi, soy irresistible.- dijo Sirius.
- Si, seguro...-murmuró Amelia y levantó un poco la mirada a la vez que la ceja izquierda.
- No sueñes, lo que quiere es tenerme al lado...-dijo James.
- Anda, que pardillos.- suspiró Remus y miró a Amelia con una sonrisa en los labios.
La chica sintió que se derretía y se obligó a bajar la vista por si había puesto una cara boba y pudieran descubrirlo.
- Dios, y ahora toca Pociones. Y encima con los Slytherin!- se lamentó Peter, al que nunca le había salido bien una pocion.
- Mierda, biene McGonagall. Me voy.- dijo apresuradamente Amelia.- Nos vemos despues de clase Lil. Adios Fracasados. Adios Peter. Adios Remus.
Y se retiró.
- Nos ha llamado fracasados!
- Eso hos pasa por meteros con ella.- rió Peter.- Venga, que al final vamos a llegar tarde.
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Estaba completamente aburrida. El profesor de Defensa era muy guapo y simpatico y como era el primer dia les había dejado libre los ultimos cinco minutos, así que había decidido ir a la biblioteca. Sacó un papel y la pluma y empezó a hacer dibujos. Escrivió "Remus Lupin" de forma extravagante y luego lo decoró con senefas y corazoncitos a su alrededor.
- Que haces? – preguntó una voz varonil que ella conocía muy bien.
Amelia se apresuró a tapar el nombre que había decorado.
- Hola Remus. Ya habeis salido de pociones? Donde están Peter, James y Sirius?
- James y Sirius... castigo como siempre. Es increible, es el primer dia. Y Peter dijo que tenía que hacer no-se-que de transfiguración.
- Oh...- susurró ella bajando la mirada. Sentía todo el calor en su cara.- Bueno, creo que yo voy a ver si encuentro a Lily y a las demás.
- Acabo de hablar con Michelle en los jardines.
- Gracias, hasta luego.
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- Que haces aquí sola?
- Me has asustado.
- Lo siento.
- Miraba el lago.
- Para escribir una canción?
- No, solo para contemplarlo.
- Pareces triste.
- Esque acabo de leer el "Principito" y me ha hecho pensar.
- Has llorado?
- Por supuesto.
- Buena chica.
Amelia sonrió mientras se sentaba al lado de Michelle, que aún estaba absorta mirando el lago con el libro entre las manos.
- Me encanta. Es tan inocente y a la vez sabio. Dice unas cosas muy bonitas. He estado hablando con Remus sobre el libro ahora mismo. La verdad es que el Principito me recuerda a él.
- Tienes razón. Los dos son incocentes.
- Te gusta? – preguntó la Ravenclaw aún mirando al lago.
- Si, es un libro que me marcó de por vida.
- No me refería al libro.- aclaró Michelle.
- Oh...-dijo Amelia con un peso en el estomago.- Mmm...un poco.
Michelle solo agachó la cabeza.
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- Me gusta tu hermano.
- Que directa.
Narcissa se sentó junto a Michelle y Amelia.
- Que haceis aquí? Hos he estado observando desde el castillo. Llevais como media hora y sin decir nada.
- Sip.- comunicó Lily tras ellas y tambien se sentó.
- Que hareis estas vacaciones de navidad?- preguntó Narcissa.- Yo tengo reunion familiar.
-Acabamos de llegar a Hogwarts y ya estas hablando de vacaciones?- repuso Lily.
- Intentaré buscarme un novio.- sonrió Narcissa- a ver si vosotras ya haceis algo tambien. Sobretodo tu Am, a ver si te enamoras ya.
La hufflepuff sonrió tímidamente y agradeció mentalmente a Michelle por no decir nada sobre Remus.
- Dios me congelo.- comentó la Slytherin.
- Vamos a dentro.- propuso Michelle.- Llevo tanto rato fuera que no me siento nada.
Lily rió como una niña pequeña y se levantó de un salto, seguida por sus amigas que, entre risas y empujones amistosos llegaron al calor del castillo.
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- Ey Evans!
- Que quieres Potter?
- Nunca me habias llamado por mi apellido por mucho que me odiases.
- Al grano.
- Nada solo queria saludarte.- se encogió de hombros el muchacho.- Ahora toca herbología.
-Y que?- preguntó ella, la nariz roja.
- Que podriamos ir juntos hacia allí.
- Para que?
- Por si te entra frio por el camino y quieres que te caliente.- Lily lo miró de forma matadora.- Porque si.
- James, tengo frio, estoy constipada y me duele la cabeza así que dejame ya. Ademas, sabes que no te soporto, siempre despeinandote para hacerte el interesante y siendo el don juan de Hogwarts... te odio!
Avanzó a paso rapido.
- Eh Evans, no hablas en serio no?
- Pues si.
James le cogió la mano y Lily se la soltó bruscamente, tanto que el anillo que llevaba saltó por los aires.
- Genial.- dijo Lily sorbiendose los mocos.
- Ha sido culpa tuya, a quien se le ocurre llevar un anillo que le va grande?...Que haces?- preguntó sorprendido James al ver que ella se arrodillaba en la hierba.
- Agacharme, que no lo ves?
- La hierba está fria y mojada.
- Ya lo noto, creeme.
- Y estas resfriada. Solo es un anillo.-dijo James.
- Me lo regaló mi abuelo.- respondió Lily hurgando entre las hierbas.
- Dile que te compre otro.- dijo el Gryffindor.
- Está muerto, idiota.
- Oh... En ese caso buscalo despues porque llegamos tarde a herbología.- propuso el chico.
- Si, será lo mejor.
James le tendió una mano para que se levantara, pero ella la rechazó y se levantó sola para dirigirse a toda prisa a los invernaderos.
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- Que haces?- preguntó Sirius a Michelle.
- Nada, pasear por el castillo.
- Que aburrida que eres.
- Tu que harias?- preguntó la Raenclaw.
- Hacerle la vida imposible a Snivellus.
- Mira que eres...- riñó ella.
- Tu crees que James tiene alguna posivilidad con Lily?
- Que pasa, eres un enviado?
- Solo tanteo el terreno.
- Muy astuto.
En ese momento Michelle tropezó y fue a parar de morros al suelo. La falda voló y dejó ver... todo. La Ravenclaw se giró hacia el Gryffindor.
- Y-Yo no he visto nada.- murmuró Sirius con una cara de bobo que no se la quitaba nadie.
Bofetada para el Gryffindor. La Ravenclaw se fue corriendo totalmnete avergonzada.
- Eh, yo no tengo la culpa de que se te hayan visto las bragas!
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- Está lloviendo.
- Ya lo se.-sonó como un gemido lastimero.
James se arrodilló a su lado. Lily levantó la vista. El pelo rojo estaba empapado, igual que todas sus ropas. James se hubiera ruborizado por el hecho de que se le trasparentaba el sujetador si no fuera porque Lily parecía desolada. Las lágrimas se habian mezclado con las gotas de lluvia, pero ella volvió a bajar la vista y seguir buscando.
- No lo encuentro...-se lamentó.
- Por que lloras?
- Porque era el unico recuerdo de mi abuelo y porque me encuentro fatal.
James llevó su mano a la frente de la chica.
- Estas ardiendo. Te llevaré a la infermería.
- Tengo que encontrarlo.- dijo Lily sin hacerle caso.
De repente la muchacha se agarró a las ropas del chico y lloró desconsoladamente. James se compadeció de ella. De repente un destello plateado surgió entre la hierba. El anillo! Lo cogió entre sus manos.
- Lily?
Se había desmayado.
