¡Hola! Aquí vuelvo con el segundo capítulo :) Ha habido poquitos reviews, pero la verdad pensé que se demoraría en que hubiera por lo menos uno xD En todo caso, muchas gracias por sus palabras chicas, me alegra que les haya gustado y que hayan quedado enganchadas, eso me ayuda a seguir escribiendo ^^ Esa vez será un POV Edward :) Nos vemos abajo.

Capitulo 2

Ante mí se presentaba un verdadero monumento a la belleza; era como si una diosa hubiera bajado del cielo solamente para abrir esa puerta y dejarme sin habla. Era una chica de hermosos ojos color chocolate y cabello largo color café oscuro; la forma de su rostro se asimila a la de un corazón, con pómulos grandes y marcados, y de piel pálida, casi en la misma tonalidad que la mía. Además, esos maravillosos labios algo gruesos, junto con esa tímida mirada penetrante y sumamente seductora con la que me miraba, me hacen desear no solamente besarla, sino que también me hacían tener la extraña necesidad de arrastrarla dentro del departamento y reclamarla como mía en el primer lugar que encontrara. Era tan hermosa, que me di cuenta de que el único motivo por el que fui capaz de pronunciar aquellas palabras fue porque no había reparado completamente en su perfecta figura.

- Mi nombre es Isabella Swan, pero preferiría que me digas Bella –Habló ella por fin. ¡Dios! Si antes pensé que su cuerpo era hermoso, su voz no tenia comparación con nada en este mundo- ¿Hace cuanto terminaste de mudarte aquí?

- ¿Y cómo sabes que acabo de llegar al edificio? –Le pregunte sorprendido.

- Bueno, si vienes a presentarte asumo que es porque eres nuevo aquí –Ella sonrío, mostrando unos hermosos dientes blancos y resplandecientes. La conocía hace menos de cinco minutos y ya babeaba, de forma casi literal.

- Es un buen razonamiento –Sonreí levemente. ¡Rayos Edward! ¿Es lo mejor que puedes decir?- Sí, la verdad mandé a traer mis cosas hace una semana, y me avisaron ayer que ya tenían todo en su lugar, por lo que llegué hoy.

- Que bueno –Dijo con una pequeña sonrisa. ¿Es mi imaginación o ella está tan nerviosa como yo?- Así que, ¿quieres la típica taza de azúcar o prefieres pasar a tomar un té o un café conmigo?

Un segundo. ¿Me acaba de invitar a entrar a su casa? Esa idea me hizo súbitamente feliz de una forma que jamás imagine. Asentí con la cabeza, y mientras cruzaba el umbral del lugar, comenzaron a pasar por mi cabeza varias imágenes poco decorosas, pero bastante placenteras… ¿Desde cuándo mi mente era tan sucia?

Caminamos en silencio hacia la cocina. Miré al pasar la sala, por lo que vi no vivía sola… ¿Viviría con su novio?

- ¿Vives con alguien, Bella?

- Sí, vivo con una amiga –Sonrió- Aun no me dices que quieres tomar, Edward.

- Ummmm… Creo que quiero un café –Reí- Sí, quiero un café.

- ¿Con cuantas de azúcar? –Preguntó. Dios, que mujer más atenta.

- Con tres estará bien –Respondí.

Me senté en una silla que se encontraba juntó a una mesa blanca. La cocina era tan amplia como la mía; se encontraba bien decorada y bien equipada. En medio de la cocina había una pequeña mesa con dos banquitos de madera, aunque había cuatro más apilados en una esquina. Mezclaba de forma perfecta varios colores… Era, definitivamente, un lugar sumamente acogedor para mí, aunque no sé si era por la mezcla de los colores o por el hecho de estar con Bella.

Mientras Bella ponía agua a hervir y yo me sentaba en uno de los banquitos, se produjo un silencio algo incomodo. Sentí la necesidad de hablar de algo, solamente para poder escuchar su voz, así que tomé un poco de aire y dije lo primero que se me ocurrió preguntar.

- Dime, Bella... ¿Hace cuanto vives aquí?

- Mmmmmmm –Meditó, probablemente sacando la cuenta- Unos cinco años, creo.

- ¿De verdad? –Me sorprendí un poco, significa que tiene más edad de la que creí-¿Qué edad tienes? –Ok, esa no es la mejor pregunta para una mujer.

- Tengo veintidós –Me miró a los ojos- ¿Qué edad creías que tengo?

- Ehhhhhhh… Unos diecinueve o veinte –Me sonrojé, me daba vergüenza haber preguntado algo como eso. Para mi sorpresa y, a la vez, mi relajo, ella rió.

- Bueno, no estás muy lejos de la realidad –Puso delante de mí una taza con café y una cucharita. Estaba tan embobado viéndola que ni siquiera noté cuando terminó de hervir el agua. Ella se sirvió una taza de té con dos cucharas de azúcar.

Se sentó a mi lado, en el banquito que quedaba libre. Apoyó su cabeza en la mano izquierda y con la derecha tomó la cucharita y comenzó a revolver su té, mientras observaba con gesto ausente el remolino que se formaba en el centro de la taza.

En un acto casi automático y sin meditación previa, tomé su barbilla y la hice mirarme.

- ¿Qué pasa, Bella? ¿Es que acaso mi presencia no es de tu agrado? –Traté de bromear un poco para relajar el ambiente.

- Es que… -Suspiró fuertemente, y antes de que pudiera decir algo, continuó hablando- Terminé hace unos días con mi novio de año y medio.

- Oh –Quedé perplejo- ¿Y por qué? ¿Qué ocurrió?

- Me engaño durante un año con una supuesta "amiga mía" –Soltó la cucharita y, mientras decía las últimas dos palabras hizo la simulación de comillas con sus dedos- Y me enteré de ello porque su amante quedó embarazada. Me alegro de no haber perdido mi virginidad con él.

Esas palabras me impactaron. ¿Ella es virgen? Eso me alegró de sobremanera, y me dieron ganas de tener el maravilloso placer de ser quien se la quitara. Imágenes pervertidas volvieron a rondar por mi mente. ¡Ya basta, Edward! ¡Detén esos pensamientos antes de que le saltes encima!

En un acto totalmente inesperado de la chica que tenia frente a mí, tomó mi mano izquierda (que seguía en su barbilla), y la apoyó en su mejilla derecha, manteniendo su mano pegada junto a la mía. Cerró los ojos y suspiro suavemente, para luego sonreír con la tranquilidad plasmada en el rostro.

Disfruté del momento y de la sensación. Yo también cerré los ojos para poder sentir lo que me estaba ocurriendo de forma más intensa. No sabía que ocurría conmigo, jamás en mi vida me había sentido así con una mujer… Ni siquiera era un hombre que se enamorara con facilidad, pero ella tenía algo que hacía de esta situación diferente. La conocía hace menos de una hora y ya no quería volver a separarme de ella, de que estuviéramos juntos hasta el fin de nuestras vidas.

Abrí los ojos para encontrarme con sus ojos, que me miraban con sumo interés. Separo su mano de la mía, que se mantuvo apoyada en su mejilla, para acariciar mi cabello con suavidad; cerré los ojos ante la sensación que me produjo el contacto y luego el movimiento de su mano. Bella era definitivamente única, y me producía cosas únicas en el mundo.

En un arrebato que antes me hubiera parecido una locura al conocer tan poco a una chica, pero que ahora me parecía de lo más normal, separé mi mano izquierda de la mejilla de Bella y la coloque a un lado de la cintura, al igual que la otra mano, y la obligué a ponerse de pie y acercarse más a mí. Aunque no debería decir "obligué", puesto que ella no opuso ninguna resistencia a mis actos.

Ella me miró desde arriba por un minuto, como si estuviera decidiendo que hacer… Y lo que decidió fue una sorpresa. Se sentó a horcadas sobre mí, dejando sus labios a escasos milímetros de los míos. Su respiración, al igual que la mía, estaba entrecortada por los nervios.

Nos miramos fija e intensamente, como queriendo alargar el tiempo para que el momento, nuestro momento, durara más. Quería besarla, quería eliminar la escaza distancia que había entre nuestros labios… Y así lo hice.

Juro que si muriera en este momento, lo haría como el hombre más feliz en el universo conocido. La sensación que me produjo solamente el contacto con los labios de Bella fue lo mejor y, a la vez, lo más nuevo que he probado en este mundo. Eran mucho más suaves de lo que parecían cuando los miraba.

Pero si antes pensé que sus labios eran maravillosos, fueron mil veces mejor en cuanto comenzó a moverlos. Los movía de forma suave y pausada. Mientras me besaba, colocó sus manos (que antes estaban en mi cuello) sobre mi cabello, enredó sus dedos en él para acercarme más a ella. Yo moví mis manos, que seguían en sus caderas, hacia su cabeza, para hacer lo mismo que ella.

No me daba cuenta de cómo pasaban las cosas mientras la besaba… Lo noté porque no me di cuenta cuando las manos de Bella comenzaban a desabrochar los botones de mi camisa y las mías se posicionaron sobre sus pechos para masajearlos de forma febril.

Entonces, cuando estábamos en lo mejor de nuestra inusitada pasión, sonó un teléfono.

¡No me maten por dejarlo hasta ahí! Eso es lo que mi perversa mente expulsa por mis dedos, yo también la odio por cortarme de esa forma, dejándolos ahí a los pobres xD ¿Qué creen ustedes que ocurra? ¿Quién creen que sea la persona que llama? Lo dejo a la imaginación de quien me lea.

De verdad lamento en el alma haberme demorado tanto en subir el segundo capítulo, pero pasaron muchas cosas seguidas: Comenzaron a explotarme en la universidad, me vino un resfriado fuerte y tuvieron que llevarse al hospital el PC en el que escribía por culpa de un virus… Por lo menos tenía la idea armada en mi cabeza. Eso sí, ya estoy mejor de mi resfriado y, aunque me siguen explotando en la universidad como si fuera una súper maquina, he logrado hacerme un tiempito para terminar y subirles este nuevo capítulo. Y fanfiction no me dejaba subir el capi -.-

¡Reviews! Gracias a todas por sus comentarios en el cap anterior, me animaron mucho más a seguir… Si escriben más, puede que la inspiración llegue más xD

Bye!