MIS PRIMERA 5.30 HRS.
Dio la vuelta e ingresó a una zona en donde se podía percibir el olor a comida recién hecha, mi respiración comenzaba a ser dificultosa debido a la caminata que el arrogante Terrence Grandchester me había obligado a emprender para alcanzar sus zancadas. Se detuvo ante una puerta con un círculo de cristal que permitía ver en el interior a las personas que trabajaban en medio del vapor y el fuego de las grandes hornillas industriales.
Se giró en mi dirección y me detuve a dos pequeños pasos de estrellar mi cuerpo con el de él, le fruncí el ceño en muestra de que su actitud no era de mi agrado –¿Todo bien? Eres lenta, por eso llegas tarde a todos lados. –Odio su arrogancia y me inquieta su mirada, ese tono azul y el poder que intenta ejercer con ella.
–No soy lenta y todo está bien – Mantuve mi postura erguida lo más que pude, este infeliz no me va a intimidar en lo absoluto, si ha creído que no podré con lo que me asigne, que daré la vuelta me iré… se ha equivocado. Haré de esto la mejor experiencia de mi vida tomando lo que mejor me convenga… al que si mataré, cuando tenga algún tipo de poder sobrenatural, será al maldito Decano por exponerme a esto.
Abrió la puerta abatible de la cocina y no la sostuvo para mí sino que la soltó en el momento que di el paso para ingresar y la estúpida puerta intentó lanzarme para fuera de nuevo –Gracias, eres muy amable y cortes–ironicé mientras le lanzaba una mirada con los párpados entrecerrados.
–Insisto, eres lenta… –Se dirigió hacia una chica que por lo mucho tendría unos 25 o 26 años, se veía de la misma edad que "Mr. Arrogante", con una filipina blanca y una malla negra en la cabeza sujetando su cabello –Dorothie –Su voz sin ninguna pizca de educación –Ella será tu ayudante por las tardes, hará sus prácticasprofesionales–Ironía de su parte, ¿qué creía, que no estaba estudiando? –estará de 2:00 a 7:30 de la tarde y al igual que los demás practicantes tendrá 30 minutos para comer, ella estará subordinada a ti y tomarás las medidas que consideres convenientes.
–Sí, está bien –Dorothie no expresó más y se dio vuelta para regresar a su área de trabajo y continuar con lo que estaba haciendo.
Me quedé anclada en mi lugar. Terrence se inclinó un poco hasta que su aliento acarició mi oído y me dijo –¿Ves como si eres lenta? Tu jefa se ha ido a sus deberes y tú sigues aquí de pie… sin moverte–Se incorporó en toda su estatura y sonrió moviendo su cabeza negativamente.
–Si fueras más claro en tus indicaciones tal vez no tendría dudas–Me moví en dirección de Dorothie y por el rabillo del ojo vi como salió de la cocina, sentí como si me quitaran una gran roca de mis espaldas. Me acerqué a Dorothie y ella por primera vez me sonrió y llamó a todos.
–Es la primera vez que nos asignan a un becario y eso es digno de un brindis –Un chico rubio de ojos azules sacó una botella de zumo de manzana, sirvió seis vasos en medidas iguales
–Soy Candy y NO soy cheff –Aclaré inmediatamente antes de que todos pensaran que yo sabía algo del "arte culinario" –Soy Ingeniero en Informática y por mi forma de vestir me mandaron con ustedes –Sonreí con mis palabras y todos hicieron lo mismo
–No te preocupes, aquí tus conocimientos aunque sean muy básicos son bienvenidos. Él es James, está estudiando para ser chef–Dorothie señaló al chico rubio–Él es Peter, es nutriólogo y le encanta cocinar–Señaló a un chico afro –Dan es nuestro repostero–Era un tipo muy atlético de piel trigueña y ojos castaños –Raphael es chef –Es un chico italiano de sonrisa hermosa con dientes muy blancos y perfectos –Soy Dorothie y soy la responsable del comedor de esta empresa, todos los días hacemos desayuno, comida y merienda para 800 personas, se divide en turnos de 45 minutos y grupos de 270 personas aproximadamente. Es decir que a partir de las 2:00 p.m que inicia tu turno y que coincide con la salida a comer del primer grupo hasta las 4:30 es andar a prisas porque atendemos a todos los comensales… es fácil no te espantes–Creo que eso lo mencionó por mi expresión, señaló a mis espaldas y vi que todas las mesas estaban ocupadas y muchas personas comiendo, había un gran murmullo, risas y muchas expresiones en los rostros de los comensales– la merienda es más sencilla, solamente es poner panecitos y bocadillos, café e infusiones. Tomamos turnos para lavar la loza y preparar la verdura y demás…
–Espero ser útil.
–Lo serás –Dorothie levantó su vaso con zumo –Brindemos por Candy y porque el Licenciado Terrence ha pisado por primera vez nuestro lugar de trabajo –Llamó mi completa atención que mencionara al "arrogante" dentro del brindis en mi honor.
–Candy, me ayudarás con la loza en lo que te acostumbras a esta área de trabajo– James tomó mi mano y me dio un pequeño "tour" por cada uno de los lugares que correspondían al área de comedor, primero una pequeña bodega llena de enseres de limpieza, luego nos dirigimos a la cámara fría en donde estaban las carnes, el almacén de despensa y por último a la cámara de refrigeración para las verduras y frutas. Puso en mis manos unos guantes de látex nos encaminamos hacia los fregaderos más grandes que jamás había visto. Me subí los puños de mis mangas, me puse la bata blanca y la red negra para el cabello.
Los demás estaban recibiendo al segundo grupo proporcionándoles sus charolas con cubiertos y sus vasos para el agua. Todos ordenadamente pasaban haciendo avanzar la inmensa fila que parecía interminable –Comencé a trabajar en este lugar hace tres años –James se portó amable al iniciar una plática interesante –Estoy estudiando la carrera de chef y aquí estoy obteniendo experiencia, Dorothie es muy buena enseñándome sus conocimientos, para nada es egoísta.
–Es bonita ¿Te gusta? –Le sonreí pícaramente.
–No, reconozco que es muy atractiva pero ella está en una relación con Peter –Levanté mis cejas en muestra de admiración. –Yo no tengo novia… ¿Y tú tienes novio?
–Mmm, nop, el chico que me gusta… está enamorado de una de mis mejores amigas. –Bajé la mirada para no ver la expresión de "Oh, lo siento"
Terminé el turno lavando, lavando, lavando…. Un mundo de trastes, ollas y vasos. James me ayudó porque sola no hubiera terminado ni en una semana.
–Candy, ven por favor –Me llamó Dorothie. –Te enseñaré las medidas para poner la cafetera y las infusiones. –Memoricé las cantidades tanto de agua como de café y té para cada aparato y los coloqué en la mesa que me indicó, pusimos las charolas de pan y bocadillos que ya estaban listas.
–¿Ustedes también comen por turnos? –Pregunté porque mi estómago me impulsó a hacerlo.
–En este preciso momento ya hemos terminado, la cocina está limpia, los trastos limpios y a esta hora ya no se ponen vasos para lavar sino térmicos. Así que ya podemos sentarnos a comer… en un momento más verás a varios desfilar pero no nos interrumpirán porque cada quien puede servirse y tomar lo que desee.
Serví la porción para comer, me dejé caer en una silla acojinada que mi espalda agradeció. Estas serían mis primeras 5.30 hrs. de "Prácticas Profesionales" y yo estaba muerta de cansancio, no sé cómo iba a tener ánimo de hacer mis deberes de la escuela si los ojos se me cerraban y me faltaba 1 ½ hrs. para completar el turno…. Maldito decano y maldito Terrence "arrogante" Grandchester…
Estaba a punto de tomar un bocado cuando vi lo que Dorothie había descrito como "no nos molestarán" –Candice White –Esa voz me sacó de mi relajación –Sé buena, rápida y sírveme un café –Miré al infeliz "arrogante" incrédula de que estuviera pidiéndome que le sirviera un café ¿Acaso no tenía secretaria para que ella se lo sirviera?, acto seguido miré a Dorothie y a los demás que estaban a la mesa conmigo, con su mirada me dijo "Sólo Hazlo". Solté de mala gana mi cubierto e hice mi camino fuera de la cocina hacia la mesa en donde estaba la cafetera.
–¿Con cuántas de azúcar? ¿Le gusta con crema?
–Prepáralo como para ti. – Por un momento perdí todo el sentido de lugar y de lo que estaba haciendo, el aroma delicioso de café recién hecho me hizo salir de mi cansancio. Puse un sobre y medio de azúcar con dos de crema integrándolos en seco en el fondo del vaso y por último vertí el contenido caliente, lo agité y sin pensarlo lo llevé a mis labios…
–Creo que eso era para mí –Su mano y su mirada me envolvieron sacándome de mi ensueño cafetero…
–Lo siento… –Bajé la mirada –En seguida le preparo otro, deme un momento más –¡Qué estúpida soy! Como pude cometer tan grande error… Deposité el café en la mesa y él lo tomó sonriendo y reluciendo su actitud arrogante.
–Tomaré este… no tengo tiempo para perder en tus demoras.
–¿Se le ofrece algo más? Antes que quiera que ocupe mis 30 minutos de comida para atenderlo. –Levantó su ceja y negó con la cabeza. Sus dos hermanos y un chico que iba con ellos de bata de médico y un gafete que decía "STEVENSON …Servicio Médico" rieron sonoramente –¿Ustedes también desean Café o alguna otra cosa?
–No–Contestaron de diferente forma y con la risa en los labios, cada quien se sirvió su propio vaso de café. Ingresé de nuevo en la cocina, tomé mi plato y lo arrojé a la basura con mucho coraje, mis ganas de comer se habían esfumado dando paso a un buen santiamén de ira aderezado con bilis.
Pensé en salir en punto de las 7:30 p.m. pero no fue posible, salí con todos a las 8:00 p.m. dejamos el lugar limpio y recogido. En ese tiempo con mis nuevos compañeros me enteré que por la mañana había un grupo diferente al de la tarde a excepción de Dorothie, ella era la única que estaba desde la mañana y descansaba tres días a la semana en compensación. Ella entrenaba al otro chef para hacerse cargo del turno matutino; a partir del verano se dividirían los equipos y Dorothie solamente trabajará por las tardes.
Llegué a casa a las 9:30 p.m. y mi familia ya había cenado. No tenía la menor intensión de encontrarme con nadie especialmente con mis hermanas para escuchar su burla en un desagradable "te lo dije". Era la primera vez que mi forma de vestir me metía en un gran aprieto, y no les daría el gusto de hacérselos saber.
Caminé hacia la cocina para hacerme un emparedado de crema de maní con mermelada de arándanos y un gran vaso de leche. Ensuciaría la menor cantidad posible de trastos, aprendí que es muy cansado lavarlos, secarlos, acomodarlos…Por educación no podía beber de la botella de leche porque de poder hacerlo no ensuciaría un vaso en toda mi vida….
–¿Tienes hambre? Parece que no comiste por la forma en cómo devoras al emparedado…
Respingué al escuchar la voz de mi nana –Ponny, me has dado un gran susto...
–Perdona no quise asustarte. –La sonrisa tierna de mi nana me alegró mi día.
–Perdóname nana pero no me ha ido bien–no quería contarle a nadie que no fue lo que esperaba, con mucha reticencia me había animado a enlistarme en la estúpida idea del Decano y mis emociones se habían esfumado ante la sonrisa del "arrogante" y su grandiosa idea de enviarme al comedor de la empresa, solamente porque me vio en jeans. –Vengo muerta… todavía tengo deberes de la universidad… me muero de sueño…
–Has comenzado bien tu primer día de trabajo, sino fuera pesado no dejaría la experiencia que requieres para valorar cada dólar que gastarás. Serás una buena administradora.
–Lo dudo, si me quedo en el trabajo que me han asignado gastaré mucho en detergentes y perfumes… huelo a –Pasé mi nariz "olfateando" mi ropa imitando a un perrito–todo menos a mí… huelo a jitomate "sofrito", cebolla "salteada" sopa "al dente" …–Mi nana frunció el ceño sorprendida.
–¿De dónde sacaste esos términos de cocina?
–Me mandaron al comedor industrial de "Grandchester: Asesores financieros" y no a la escuela pública que yo esperaba… por favor nana, no le digas a nadie… guárdame el secreto. Me muero de la pena…
Mi nana sonrió –Tarde o temprano se enterarán, y bien dices… hueles a comida y no a niños.
–Vengo muerta, lavé tantos trastes que perdí la cuenta en el número 10–Descansé mi cabeza en la mesa aspirando lo más profundo intentando llenar mis pulmones con la mayor cantidad de aire. –Me voy a dar una ducha y a descansar… te quiero nanita –le di un beso en su cabeza de buenas noches en señal de despedida e hice mi camino hacia mi habitación, cada peldaño de la interminable escalera me costaba mucho subirlo… si cada traste que lavé contara por un año de vida a estas alturas sería "la princesa de los mil años" eso sin contar la verdura y fruta que preparé.
Mi espalda, manos y pies me están palpitando como si cada parte tuviera su propio corazón. Mis manos están tan blancas de tanta agua con detergente… estúpidos guantes que dejaron colar agua, todo se me resbalaba así que me los quité en el vaso número dos.
Las primeras 5.30 hrs. de 340 de "Prácticas Profesionales"… puse a llenar la tina de hidromasaje que papá había mandado a colocar en el baño de mi habitación, me asentaría muy bien un baño caliente para relajar cada músculo de mi adolorido y atormentado cuerpecito. Mientras llenaba la tina, abrí mi armario y por primera vez observé el basto número de jeans… Por un momento pensé si Karen y Susana tendrían razón al insistirme ser presentable o si ellas habían pasado alguna vez una humillación como yo tuve hoy a causa del infeliz "arrogante"… mi respuesta fue un firme NO, mis hermanas son tan "bien vestidas" y saben de moda que nunca pasarían un momento bochornoso.
Escaneé de nuevo mi armario y tomé la firme decisión de nunca cambiar, me gustaban mis jeans y mis cazadoras, mis blusas, playeras, zapatos… todo… yo soy exactamente lo que mi armario revela. Tomé un pijama de algodón de un cajón, puse música para relajarme y dejé solamente la luz del escritorio de estudio. El agua seguía llenando la tina así que aproveché los minutos para prender mi portátil y comenzar con mis deberes.
Mi móvil sonó y lo contesté con suma extrañeza pues no eran muy comunes de mantener una conversación a menos que sea algo urgente.
–Hola, habla Candy –Contesté
–Hola Candy, soy John… emm… ¿Cómo te fue en tu primer día de prácticas? – Me tumbé en la cama porque su voz me puso al 100, todo mi cansancio desapareció
–Me fue… bien… en realidad no era lo que esperaba, pero será una buena experiencia –Cerré mis ojos, la oscuridad dentro de ellos me permitieron observar dos puntos azules… eran los ojos del arrogante y déspota Terrence, los abrí de inmediato y me concentré en John – Me asignaron en el comedor –John es muy importante para mí y no sentí pena delante de él.
–¿Cómo? ¿En Dónde? Pero si tú estás especializándote en Ingeniería… Candy, si quieres mañana puedo acompañarte a hablar con el Decano e informarle –Ya había pasado por mi mente esa posibilidad y la había descartado por completo, no le daría a Terrence la oportunidad de verme humillada.
–Lo he descartado por completo pero te agradezco tu preocupación –Me levanté a cerrar el grifo de la bañera. Tenía tantos deseos de sumergirme pero no se comparaban en nada con los que tenía por escuchar la voz de John.
–Candy, sé que es tarde y tal vez ya quieras descansar… –Se escuchaba nervioso y mi corazón latió más fuerte… pero la decepción destelló por mi mente en una fracción de segundo… ¿qué tal si me llamaba para saber cómo acercarse a Diana? –¿Diana te ha mencionado algo acerca de mí? –Lo sabía, lo sabía… no llamaba por mí
–Emm… nop… ¿Cómo de qué o por qué?
–Candy… ¿No te imaginas por qué?
–Sí –Mi corazón se apachurró exprimiendo todo su contenido, sentimientos bañados con sangre… mi corazón herido estaba desangrándose. – A ti te gusta ella y quieres saber si ella me ha confesado algo acerca de ti…
–No, ¿Qué te hace pensar en eso?
–El interés que demuestras por ella… siempre la buscas e intentas estar cerca de ella…
–Pero no es por ella… –¿No? Entonces ¿por Sam? –Es por ti –¿Qué? Repítelo porque no escuché bien… bueno sí… pero lo dijo muy rápido… quiero escucharlo de nuevo.
–John… –¿Qué le digo? ¿Qué él también es dueño de mis pensamientos? –yo…
–Candy, no es la forma por aquí… pero quiero dormir sabiendo que te lo dije y despertar muy temprano mañana con el único deseo de que no tendré miedo a tu rechazo… Candy me gustas mucho y quiero pedirte que seas mi novia
–John – pensé que nunca lo diría –Tú también me gustas, siempre me has gustado y encantada de la vida por ser tu novia.
–Candy, quisiera tenerte entre mis brazos… mañana te lo pediré de la mañera que debe de ser ¿Puedo recogerte para llevarte a la universidad?
Estoy muy emocionada… sabía que este día era especial… todo es especial… –Me encantaría pero tengo que ir a mis prácticas y si no llevo mi auto se me…
–No te preocupes, de ahora en adelante yo te llevaré y pasaré por ti… ¿Te gustaría?
–Sí, claro… si ya somos novios –¡Qué bien se escucha eso! –Me encantaría pasar cada tiempo libre contigo.
Hablamos un tiempo más y el agua de la bañera estaba un tanto tibia… sin importarme me introduje disfrutando el suave y relajante masaje. Mi corazoncito bombeaba con cada latido "te-amo-te-amo", mi mente evocaba el nombre de John y mis ojos cerrados traían la imagen del arrogante tomando de mi mano su vaso de café.
FELIZ FIN DE SEMANA!
SU AMIGA ABBY
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