Comienzo dando disculpas por la tardanza en el fic. Dicho esto, continuemos.
Viaje Fantástico al Corazón de la Utopía es una canción (si lo puedo llamar así) compuesta por el humorista y folclorista chileno Felo, al que admiro mucho, aunque algunos lo cataloguen como alguien aburrido. Si bien la canción en sí es más una sátira a la realidad que se vive en Chile, el nombre me fue lo suficientemente llamativo para nombrar mi historia.
Ya comenté que se trata de un Longfic y que haré referencias descaradas a diestra y siniestra. De lo último, seré tan obstinado en ello, que posiblemente (y solo, posiblemente) terminaré convirtiéndolo en un crossover. Haré un apartado de referencias a las franquicias que menciono, las cuales no creo necesario explicar para entender la trama. Trataré que las referencias no afecte el desarrollo, aunque, sinceramente, solo busco pasarlo bien escribiendo.
Además, pondré referencias musicales en ciertos pasajes de la historia, como recomendaciones para escuchar en el momento, cosa que se complemente con la lectura. Este recurso lo usan algunos usuarios y decidí ocuparlo también (por favor, no me culpen de plagio).
Después de la larga intro y como de costumbre, responde los siguientes comentarios:
J0nas Nagera: Gracias por comentar y en eso tienes razón. Gran parte de la historia se la llevará Luan, por ser ella quien desencadene los eventos que ocurrirán. De todos modos, también quiero que toda la familia Loud tenga su momento de destacar. Lo de la ancianita, vendría bien el dicho «el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones», que se interpreta de 2 formas: una sugiere que solo decir que se quiere hacer tal cosa no basta, hay que hacerlo; y la otra (que aplica acá), que actuamos con buena fe, pero sin conocimiento que hacemos un mal.
Sergex: Agradecido de tu comentario. Espero lograr una sensación enorme con la historia, de principio a fin, y espero satisfacerme por haber hecho las cosas como he querido.
Ahora siéntase cómodos, porque el viaje fantástico al corazón de la utopía comienza oficialmente ahora. Así que espero lo disfruten.
Al vivir en una familia tan numerosa, sientes la necesidad de destacar entre tus hermanos. Yo pasé por eso mientras crecía, me preguntaba qué cualidad especial tenía que me diferenciara. Felizmente, encontré mi respuesta en la comedia, porque me siento realizada cuando le saco una sonrisa a alguien.
He hecho de todo para encontrar nuevas formas de comedia: bromas, videos, shows de comedia en general… Pero hoy, presiento que este día, luego de terminar mi espectáculo, ocurrirá algo especial, que me llevará hacia lo más grande que haré en toda mi vida.
¿Por qué les digo esto? No lo sé en verdad, una simple corazonada. Tan solo dejemos que el tiempo nos lo diga.
Luan Loud, aspirante a comediante.
«En búsqueda de un presagio»
Luan y la familia Loud, en:
¿Dónde salió todo mal? (parte 1)
—Ƶ—
Casa Loud
Royal Woods, Michigan
10:00 AM
—¡Gravity Falls!
—¡Hora de Aventura!
—¡Gravity Falls!
—¡Hora de Aventura!
En una típica mañana de verano, las gemelas de 6 años, Lana y Lola, discutían acerca de qué programa ver. Lana quería poner Gravity Falls en la televisión, mientras que Lola quería ver Hora de Aventura.
Lana era una niña rubia vestida de gasfíter, que tendía a permanecer con su cuerpo enlodado, ya sea por realizar labores de reparación de gasfitería, mecánica u otros; o simplemente porque se la pasaba jugando en la tierra con algún animal que encontraba en la calle.
Por el contrario, Lola era una niña de comportamiento refinado, que acostumbraba a vestir con traje de princesa rosa y una tiara en su cabeza, costumbre que adquirió al participar constantemente en concursos de belleza infantil. Sin embargo, su personalidad era bastante pedante y egoísta, muy distinto a su contraparte gemela, que poseía una amabilidad y benevolencia muy destacada, sobre todo con los animales.
Lincoln, el único hermano de la familia, que usaba camisa naranja, pantalones azules y que poseía cabello particularmente blanco para sus 11 años de edad, tomó el control del televisor en la mesa y se unió a la discusión:
—Esta vez, seré yo quien elija lo que veremos hoy. En unos minutos, comenzará Jaime y Sus Tentáculos y no me lo perderé por nada.
—¡No es justo! —se quejaron las gemelas al unísono.
Luan, la hermana comediante de la casa, desayunaba tranquilamente en la mesa, viendo a sus hermanos discutir. Estaba en pijama amarillo de camisa y pantalón, con sus pies descalzos y manteniendo su cabello en forma de cola de caballo y un par de curiosos mechones de pelo que se asemejaban a antenas de insecto, sobresaliendo de su frente.
Mientras Lincoln cambiaba de canal, un anuncio comercial se mostró en pantalla:
«Nueva york tendrá el honor de presentar el primer gran festival nacional de comedia independiente.»
—¡No la cambies, Lincoln!
El anuncio llamó en un parpadeo la atención de la comediante, principalmente porque lo tenía muy memorizado. Lincoln, sorprendido por el exabrupto de su hermana, se detuvo fijamente, como si estuviese jugando al encantado.
«Un escenario sobre el centro de Broadway, 3 días, albergando a docenas de comediantes de todos los rincones del país, mostrando sus talentos para ganar el premio mayor.»
—¡10.000 dólares! —dijo Luan, al unísono con la voz en off del anuncio, llamando la atención de sus hermanos.
Luan sentía en su interior un deseo enorme por participar en aquel escenario.
«Dentro de 2 semanas: "Com-Circus". Transmisión por stream: Webflix y Witch TV.»
—Como quisiera estar ahí —dijo Luan, con ilusión.
—¿Y por qué no le preguntas a nuestros padres si vas? —preguntó Lincoln, fijando su mirada en la curiosa expresión de esplendor en el rostro de su hermana—. Yo fui a Florida con papá, para participar en el programa Legend. Y recuerda que Lola fue el año pasado a California, para estar en el concurso Little Miss Sunshine.
—¡Ay, Lincoln! —exclamó Lola, muy molesta— ¡Ya había olvidado ese bochorno!
—Vaya que fue divertido, hermana —dijo Lana.
Luan, pensando en la sugerencia de su único hermano varón, llevó tristemente su mirada a su desayuno, que consistía en una taza de té y un pan de molde tostado con mantequilla:
—No sé, Lincoln. A veces, siento que no confían en mí. No me siento capaz de pedirles algo como eso. Pero no pierdo la esperanza. —Mostró una sonrisa, para luego levantar sus pupilas hacia sus hermanos— Sé que ese espectáculo tendrá una nueva edición el año que viene y ahí estaré yo.
Luan recordó algo importante para ese día, tomó tu teléfono para mirar la hora en la pantalla y se dirigió a Lincoln.
»Recuerda que al mediodía tenemos nuestro espectáculo en el orfanato Tupolev. Me prometiste que volverías a trabajar conmigo en Negocios Graciosos, como en los viejos tiempos.
—Gracias, casi lo olvidaba —Levantó su pulgar derecho en señal de aceptación.
En un instante, Lincoln volvió a la discusión del programa a poner con las pequeñas gemelas. Luan aprovecho la situación:
—Oigan, chicos, ¿acaso nadie se interesa en ver Jimmy Two Shoes?
Todos la miraron, confundidos.
—¿Quién?
Luan, al saber que nadie conocía dicha serie, suspiró de la decepción.
—Sí… ¿Para qué insisto?
—ΜΛΦΛΜ—
Luego de desayunar, Luan preparó sus cosas para continuar nuevamente en su empresa de show de comedia Negocios Graciosos, junto a su hermano menor de pelo blanco y asistente. Para la ocasión y por petición de una amiga, Luan programó un show en un humilde orfanato llamado Tupolev. Era un recinto fundado por miembros de la iglesia ortodoxa rusa, hace aproximadamente 45 años, lo cual era notorio por el aspecto tan antiguo en su construcción, una rústica y enorme casa hecha de adobe, con frases escritas en el alfabeto cirílico(*), dentro de un enorme terreno donde abundaba el pasto y árboles de diversos frutos. En un espacio, se montó un pequeño escenario, donde se reunieron los niños huérfanos, algunos adultos y los colaboradores del recinto, viendo a los hermanos Loud en su show. Este espectáculo era de libre acceso al público, lo que algunas personas ajenas también se presentaron.
Música recomendada
«Il Buono, Il Brutto, Il Cattivo», de Ennio Morricone
(OST de la película del mismo nombre)
Los hermanos recrearon una escena de película Western, interpretando a una aborigen americana Lenape por parte de Luan, y un vaquero con poncho y sombrero café por parte de Lincoln. Como en dichas películas, ambos estaban parados, mirándose tensamente para desenfundar sus armas. Cuando escucharon la señal, la que provino del globo de un niño, reventado por el exceso de aire y la radiación del sol, Luan logró ser más rápida que Lincoln, y lo mojó gracias a su pistola de agua.
—Parece que tuviste un sueño húmedo, vaquerito. ¡Ja ja ja ja!, ¿entienden?
Aunque la rutina estaba planificada, Lincoln se sintió molesto. Más allá del chiste de doble sentido y las risas del público, su malestar estuvo en ser empapado más de lo que esperaba.
En el segundo duelo, Lincoln debía ser el que mojara a su hermana. Pero sin esperarlo, al escuchar la nueva señal, proveniente del carreteo de un loro peleando con su dueño organillero por comida, Luan desenfundó antes, volviendo a mojar a su hermano, sin respetar lo acordado.
—Se te aguó la fiesta… ¡ja ja ja ja!, ¿entienden?
Lincoln no le gustó para nada ese gesto y, por coraje, le echó a Luan toda el agua de su pistola, dejándola tan empapada como él.
»Así que quieres jugar sucio…
Luan tomó uno de los pasteles en una de las mesas y lo mandó directo a la cara de su hermano de pelo blanco, quien lo recibió en seco. Éste último no se quedó de brazos cruzados, se limpió la parte de los ojos con sus manos y tomó otro de los pasteles, el cual llegó directo a la cara de su hermana. El enojo les hizo lanzarse todos los pasteles entre los 2, desmedidamente.
—¡Tramposa! —gritó Lincoln.
—¡Mal perdedor! —gritó Luan.
Pero, sin quererlo, el público se estaba riendo y soltaban carcajadas por cada tortazo en la cara. Cuando se les acabaron los pasteles, los chicos se calmaron y se dieron cuenta del involuntario resultado, así que se miraron sonrientes y dieron las gracias por presenciar el show, haciéndolo pasar descaradamente como parte del espectáculo.
—ΜΛΦΛΜ—
Fue en el momento de que se estaban quitando los disfraces, cuando apareció una joven vestida de payaso, muy familiar para ambos. Se trataba de una muy buena amiga de Luan, la que le solicitó venir al orfanato, una niña rechoncha de una edad similar a la de Lincoln, cabello marrón y enormes zapatos rojos de payaso.
—¡Luan, que gusto verte por aquí!
Los hermanos vieron a la niña payaso y la reconocieron de inmediato.
—¡Giggles! —contestó Luan con felicidad— ¡Qué bueno verte, amiga! ¿Cómo has estado?
Se trataba de Giggles, a quien una vez Lincoln tuvo una cita en la escuela… junto a otras 3 chicas… y en el mismo día, sin contar a su gran amiga llamada Ronnie Anne Santiago —la hermana menor de Bobby, novio de su hermana mayor, y quién ya no vive en la ciudad. El hermano de cabello blanco la recordaba más por aquel lío que por algún aspecto en particular de la joven.
—Fue un bonito espectáculo, justo como esperaba de ti, Luan —mencionó Giggles—. Me gustó que vinieras. Quería mostrarte en donde trabajo ocasionalmente.
Los hermanos se sintieron alegres.
—Al contrario, Giggles —dijo Luan, con una jovial sonrisa—, nosotros estamos felices que nos hayas llamado, así nos hacemos conocidos.
—Gracias por eso—dijo Lincoln, también sonriente por el agradecimiento.
—Y tú también lo hiciste muy bien, Linky, te felicitó, deja estrecharte la mano.
Lincoln, inmediatamente, le acercó la mano y se la estrechó. Al momento, sintió un objeto pequeño en la palma, que le era muy familiar. Se había arrepentido muy tarde de darle su mano, sobre todo cuando sintió la molesta descarga eléctrica que esperaba sentir por su imprudencia. Al soltarse, Giggles le mostró el aparato con orgullo.
—¡Ja ja! ¡Los clásicos nunca pasan de moda!
—¿Cómo es que sigo cayendo en ese truco? —dijo Lincoln, molesto y con una sensación de hormigueo en su mano, por la descarga.
La joven sostenía una caja de donaciones que decía «Ayude a los niños del orfanato Tupolev, de la iglesia ortodoxa rusa», junto al extraño y representativo símbolo que asemejaba una cruz cristiana, con la diferencia que la línea vertical era atravesada por 3 líneas, 2 perfectamente horizontales y una más en diagonal. Luan vio esto, introdujo su mano derecha en su bolsillo y sacó 2 billetes de 1 dólar para dejarlos en la caja.
—Gracias —dijo la joven disfrazada de payaso.
—¿Estás en servicio? —dijo Lincoln, luego de ver el gesto de Luan y juntando monedas para la caja.
—Sí, así es. Necesitamos las donaciones, somos 12 voluntarios que tratamos de reunir dinero para los niños sin hogar. En un par de meses, estaré cumpliendo mis 3 años participando.
—Entonces, si quieres celebrar tu cumpleaños —dijo Luan, en tono de broma— contrata a Negocios Graciosos, donde su risa…
—¡Es nuestro negocio! —se sumó Lincoln a la frase de presentación.
—¡Gracias por todo! —dijo la chica, entre risas que, estaban dando paso a una tristeza alicaída—. Pero… realmente no será posible…
Los hermanos vieron, con incógnita, el cambio de ánimo inesperado.
—¿Pero por qué lo dices? —preguntó Luan.
—Mmm… porque el orfanato cerrará dentro de 3 semanas, un mes si ocurre un milagro. No podemos reunir el suficiente dinero para seguir manteniéndolo.
—Y si lo cierran —dijo Lincoln—, ¿Qué ocurrirá con los niños del orfanato?
—Serán reasignados a otros centros… eso espero, en estos casos nunca tenemos garantías del gobierno para afirmar que los niños estarán bien.
Todos se miraban con incomodidad. La preocupación del cierre del orfanato Tupolev les bajó un poco los ánimos. En eso, se acercó otra persona, un hombre con un refinado aire londinense, cincuentón, un peinado noventero cuyo copete poseía unas canas que le otorgaba un cierto atractivo y rasgos faciales que lo hacían ver mucho más joven de lo que era. El hombre estuvo también en la presentación de Luan y Lincoln, y quería felicitarlos por igual.
—¿Puedo molestar?... Fue un bonito espectáculo, niños —dijo aquel hombre, en forma discreta al notar el ambiente alicaído.
Luan miró al hombre, calmando un poco su pena.
—Gracias, señor.
—Oigan, ¿Han participado antes en escenarios grandes? Llámese festivales, fiestas o eventos con enorme público.
—Solo mi hermana —dijo Lincoln, mirando a Luan con orgullo—. Ella es la profesional, yo soy un mero asistente.
—De acuerdo. Lo supuse porque hubo mucho cuidado al detalle visual y me reí mucho con su rutina. Hace mucho que no veía jóvenes tan dedicados y preparados como ustedes. Ahora solo encuentro gente más interesada en los Stand up Comedy, donde solo hablan y se fijan en detalles del momento. Demasiada improvisación para mí, sin preocupación por un verdadero espectáculo.
—Me gusta hacer las cosas lo mejor que puedo —dijo Luan, feliz de que alguien hubiese notado los detalles que impregnaba en sus shows.
—De acuerdo. ¿Saben? Vengo de muy lejos, de Nueva York, y estoy buscando comediantes talentosos de todo el país. Mi esposa tuvo la ocurrencia luego de ver a un comediante callejero, mientras caminábamos un día cualquiera. Le gustó tanto que me convenció de hacer el mayor festival de talento emergente de Estados Unidos, y los quisiera invitar a ustedes a que se nos unan.
—¿En serio… señor? —preguntó Luan, entrecerrando levemente los ojos, por creer tener en frente a un posible estafador. Ya había tenido malas experiencias al respecto.
El señor, habiendo comprendido la mirada de desconfianza de la joven de cabello con cola de caballo y frenillos, sacó algo de su bolsillo derecho y lo mostró junto a un periódico que tenía en la otra mano.
—Este… es mi número —Le entregó a Luan una tarjeta de presentación, de papel color dorado brillante, cuya inscripción principal recitaba: «Maxwell Sheffield(**), productor de obras de Broadway».
»Y esta… una foto mía —Le entregó el periódico The New York Times, una edición de hace una semana, donde precisamente aparecía el hombre en la portada y el titular relacionado decía: «Famoso productor de Broadway organizará festival de comedia independiente – Maxwell Sheffield traerá a los mejores comediantes de todo el país a centro de Nueva York, donde el ganador recibirá 10.000 dólares».
Luan, cuyos ojos se abrieron por el atractivo y familiar premio, abrió de inmediato las páginas que indicaba la portada. Vio que quería ver, incluso había unas indicaciones para inscripciones.
»Y si eso no les convence, busquen mi nombre por internet. Tengo obras en cartelera que les puede interesar.
—¡Esto es un sueño! —dijo Luan, con enorme júbilo—. ¡Com-Circus! ¡Usted es el organizador del Com-Circus!
Luan mostró el periódico a Lincoln y Giggles y estos quedaron igual de estupefactos.
—¡Increíble, Luan! —dijo emocionado Lincoln—. ¡Es lo que has querido todo este tiempo!
—¡Vaya, no sé qué decir! ¡Me gustaría mucho inscribirme en su concurso!
—¿Inscribirse? —dijo el productor—, eso es para quienes no he visto en persona, por lo que ellos pasarán por audiciones. En su caso, lo que acabo de ver es suficiente muestra del enorme talento que poseen, talento que quiero ver en mi escenario. Y aunque no ganen, recibirán un pequeño consuelo de 600 dólares, solo por participar.
Luan se sintió aún más emocionada al saber que entraría directamente y de saber que ya tenía un pequeño incentivo monetario.
—10.000 dólares —dijo Giggles, al leer el artículo—. Es poco más de lo que necesitamos para que el orfanato siga en funcionamiento.
—¿En serio, Giggles?
Luan miró fijamente a su gran amiga. De pronto, un sentimiento en particular nació en su interior: el deseo de usar su habilidad para hacer un bien. El participar y ganar haría ver que el esfuerzo que puso, para ser una comediante de nivel, rendiría frutos. Y se sentiría mejor, si gracias a ello, ayuda a levantar el orfanato donde su amiga colabora.
—Cuando estén durante el concurso —dijo el hombre—, me llaman para dejarlos entrar. El personal con el que trabajo es muy quisquilloso al recibir personas.
De todos modos, para Luan todo llegó de forma muy repentina.
—No sabe cuánto deseo participar, lo he querido desde que lo anunciaron en la televisión… pero quisiera pensarlo bien antes de decidir.
Lincoln miró a su hermana con extrañeza, al igual que Giggles, quienes esperaban una inmediata aceptación. En cuanto al señor londinense, mostró algo de decepción, pero no perdió la esperanza.
—Sé que debes pensarlo. Pero aún hay tiempo, cuando tengas una respuesta, llama a ese número y me avisan… casi me olvido, ¿cuáles son sus nombres?
—Soy Luan Loud.
—Y yo, Lincoln Loud.
—y formamos la empresa Negocios Graciosos, donde su risa…
—¡Es nuestro negocio! —dijeron los hermanos al unísono.
—Entonces… —dijo el londinense— esperaré su respuesta, hermanos Loud.
El señor continuó su camino, confiando que los hermanos aceptarían su propuesta. En cuanto a Luan, mirando el periódico y la tarjeta, sabía que tenía esa posibilidad de participar. Podría salvar a muchos niños huérfanos.
—Luan —dijo Giggles—, si te ayuda, durante la semana de Com-Circus yo iré con mi familia de vacaciones a Nueva York. Si quieres una estadía, habla conmigo y te reservaremos habitaciones, para ti y Lincoln… Para toda tu familia si ellos quieren ir también.
Luan, estaba más alegre. Sentía como el destino alineaba, literalmente, las estrellas y formaba un camino hacia su sueño. Solo tenía una sola elección y debía tomarla.
NOTAS
*El alfabeto cirílico es aquel que es usado en países de origen eslavo, como Rusia, Ucrania y Bulgaria, entre otros. Muchos de estos países tienen sus propias variantes y, como el alfabeto latino, no se vincula a un solo idioma.
**Maxwell Sheffield es un personaje que aparecía en la serie The Nanny.
REFERENCIAS
Episodios de TLH
- Funny Business
- Dance Dance Resolution
- Legend
Franquicias varias
- Adventure Time
- Gravity Falls
- Jamie Got Tentacles
- Jimmy Two Shoes
- Little Miss Sunshine
- The Nanny
- Netflix (por Webflix)
- Twitch (por Witch TV)
