Hola!

Este es el segundo "capitulo"

Esta es una Karin bastante... fuera de contexto... lean y entenderan.

Disfruten!

Nos vemos abajo!


No era ninguna tonta. Las cosas en su hogar no eran las mismas.

Su esposo se había vuelto ausente, ya casi no llegaba a casa.

No platicaba con ella de sus problemas, ni de sus amigos y ya casi no salían para hacer apariciones públicas.

Pero tenía un brillo diferente en los ojos. Una chispa que nunca antes le había visto; al menos no hacia ella.

-Me voy, regreso en una semana. –Ni siquiera le dio un beso en la mejilla.

-¿Podemos hablar?

De inmediato su marido se puso pálido.

-Karin, yo…

-Por favor, Sasuke. Nos lo debemos.

Caminaron al despacho, se sirvieron un whisky y se sentaron en el sillón de cuero.

-Déjame mandar un mensaje y soy todo tuyo.

-No, eso no es cierto. Nunca lo haz sido y nunca lo serás.

-Maldición. –Lo que había leído no le satisfacía. -¿No podemos dejarlo para otro momento?

-Quiero aprovechar que los niños se han dormido y estamos solos.

-En verdad, ahora mismo tengo prisa.

Seguramente… alguien lo estaba esperando.

-No te quitaré mucho tiempo, después puedes irte con ella.

Sasuke abrió los ojos con incredulidad.

-No es lo que tú piensas. Es del trabajo…

-No me mientas, ¿si? –Torció un poco la boca. –Solo esta vez.

-Karin, yo lo lamento tanto. Pero las cosas se me salieron las manos.

-Nunca te había visto así, haz cambiado, ¿sabes?

Las miradas se cruzaron.

-Te ves tan lleno de vida, tan entusiasmado, tan feliz. –Palmeó el lugar a lado de ella. –En estos años juntos, no sabía que tu sonrisa fuera tan linda.

Sasuke se sonrojó. –Lo dices como si fuera un ogro. Además cuando estoy con los niños, me hacen reír con mucha facilidad.

-Pero no es lo mismo.

Casi se podía decir que eran unos viejos amigos platicando.

-Lo siento mucho, no quería que las cosas fueran así. –Le cogió la mano con cariño. –Tal vez debí haberme esforzado un poco más.

-No, lo cierto es que entre nosotros solo había cordialidad. –Brillaba la argolla de matrimonio, la cual, ella sabía que solo usaba en casa y ante los medios. –Siempre te voy agradecer que aceptaras a Toshiro como tu hijo, que lo quieras y cuides. Eso me habla de tu gran corazón.

-Y ahora me siento cada vez más culpable…

-No tienes que. La amas, yo lo sé. –Sus ojos se le empezaban a nublar. –Y no creo que te arrepientas de eso.

-No llores, por favor. –Era un hombre y odiaba las lágrimas. –Podemos hablar esto tranquilamente.

-No me voy a poner histérica si es lo que estas pensando. –Años juntos, y eran dos extraños. –Solo hay quedar en un trato.

-Quiero seguir viendo a los niños. –Karin no esperaba menos. - Y te daré lo que acordamos en el prenupcial. De todas maneras, yo fui el que falló.

-De acuerdo. El lunes el abogado de mi familia puede visitar al tuyo. –El final era tangible y se empezaba a sentir triste. –Vamos a hacer el divorcio como gente civilizada.

-Está bien. Si me necesitaras a mitad de la noche, no sé, que se enfermen los niños…

-No te preocupes. No estoy manca. –Se levantó y desarrugo su falda. –Te deseo lo mejor, Sasuke.

El pelinegro viò la mano que le extendía, su aún, esposa. La recibió y le regaló un abrazo. –Gracias, Karin.

-No hay de qué.

Salieron del despacho y Sasuke dudaba en las escaleras, veía hacia arriba.

-Mejor, no. –Le tendió la maleta. –Si se despiertan, ¿Qué les dirías?

-Que me voy de viaje, ellos lo sabían.

-Pero cuentan con que regreses a casa. –Se acomodó las gafas. –Déjame hablar con ellos, los iré preparando. Toshiro lo entenderá y Kyosuke es pequeño, pero eventualmente también lo asimilará.

-De acuerdo. Es justo. –Empezó a caminar a la salida, y la mujer lo detuvo.

-Gracias. Gracias por querer a Toshiro, por ser un buen padre. –La voz se empezó a quebrar. –Gracias por estos años de matrimonio, por intentar amarme.

-No hay nada que agradecer, lo hice por quise. –Le dio la cara. –Siempre has sido una buena amiga.

-Siempre una amiga, Karin, siempre. –Su conciencia le recalcó las palabras.

-Se que no es tiempo, pero… -Bajó la maleta. –Me gustaría que los niños la conocieran; no ahora, pero si en unas semanas.

-¿Semanas? –La pelirroja frunció las cejas. –Es muy pronto.

-Si, supongo.

Había algo más, algo por lo que quería que no pasara mucho tiempo…

-Sasuke ¿está embarazada?

Pensó en negarlo, pero era algo estúpido. Se enteraría tarde que temprano. –Si, en un mes más; va a tener al bebé.

Su mundo se terminó de quebrar. Iba a tener una familia nueva, con un hijo…

-¿Es bonita? Porque con lo guapo que eres, va a ser un bebé muy bello. -El Uchiha volvió a sonreír. -¿Te quiere, como tú a ella? ¿Será buena con los niños? ¿Quiere conocerlos? ¿Los querrá? -Abrió la boca para contestar. –No sabes que, no me digas nada. Duele, sea lo que sea, me duele. Pero mientras menos sepa, mejor.

-De acuerdo. –La sintió cerrarle el abrigo.

-Hace frio, abrígate bien.

Se miraron fijamente.

-Adiós, Sasuke.

-Adiós, Karin.

Le besó la frente y salió a la calle.

La dueña de la casa se cayó al suelo y empezó a llorar con fuerza.

-Te amo, Sasuke. Me enamoré de ti… -Se quitó las gafas y observó a su alrededor. –Una mansión, ¿y de que me sirvió? Nunca me amaste.

Su amor creció casi sin querer. Pequeños detalles la enamoraron.

Nunca se esperó que quisiera casarse con ella, después de embarazarse de otro. Sai, había sido un novio, al que había querido. Mucho más joven que ella, de apenas 17 años cuando ella ya contaba con 23. Su relación estaba condenada al fracaso y así fue. Ella no se enteró hasta después de su estado.

Angustiada había corrido a contarle a Sasuke, con el que mantenía una amistad "cordial" sin llegar ser íntimos o mejores amigos.

Sus padres la hubieran echado de su casa en el mejor caso, o la habrían mandado a abortar.

Él le había propuesto que se casaran, para que ese niño naciera. Y así fue. Fueron una familia.

Y en un resbalón, había quedado embarazada de Kyosuke.

Siempre pensó que su matrimonio duraría, que estarían juntos para siempre. Con o sin amor, así lo pensó.

No había contado en que su marido se enamoraría. Y no precisamente de ella.

Estaba destrozada, pero nada podía hacer.

Ya había hecho mucho por su bienestar, así que no lo iba a tener atado a ella.

-Es lo mejor. Es lo mejor para todos.

Dejo que la tristeza y las lágrimas la compadecieran un poco más. Tarareo una melodía, una canción antigua…

-Que momento más oportuno para recordarla... Canción para una esposa triste, que oportuno.

En cuanto el sol saliera, Karin pondría una sonrisa, besaría a sus hijos… y se enfrentaría a una nueva vida.

Sin él.


NOTAS DE LA AUTORA:

Si alguien quiere escuchar las canciones con las que surgieron la idea...

Para Sakura: CASI EL HOMBRE PERFECTO de ANA CIRRE

Para Karin: (esta es mas viejita) CANCION PARA UNA ESPOSA TRISTE de TORMENTA

Si ustedes habrá un capitulo desde el punto de vista de Sasuke, si no; bien puede acabar aqui y no perjudica en nada.

Espero sus reviews!

Saludos!

aDiOs!