Nota: En este capítulo se va y vuelve en el tiempo varias veces, espero que no se mareen mucho, ya pasaron varios años, para ser exactos cuatro, y se recuerda las primeras enseñanzas que le da el rey en su primer año de estadía, así que ya habiendo aclarado eso los dejo que sigan la historia.

Recuerdos

Cuanto tiempo ha pasado, no lo sabría decir exactamente, a pesar de que al principio era desagradable la idea me fui acostumbrando, era respetada y temida, no por mi, si no por lo que pudiera llegar a hacer el rey en el caso de que me sucediera algo o estuviera en desacuerdo con alguna cosa, al fin y al cabo tardé menos de un año en acostumbre a los temblores de los presenten en la misma habitación en la que me encontraba, en los ojos que nunca me miraban y en los pocos seres con los que mantenía contacto y habla, ya que una princesa como lo era yo no podía mantener contacto con nadie que no sea de la gran elite del rey. Los primeros entrenamientos eran torturas, casi inaguantables, pero con las semanas se fue a costumbre, y luego a rutina, ya por dar sentado que nada podía afectarme sentimentalmente y casi nada físicamente, mi entrenamiento mental fue el peor, al mes de haber llegado al planeta Hatton, donde el rey tenía su reinado mas importante.

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Estábamos solos, el rey, Thamuz y yo sentados en la larga mesa del comedor, esta estaba repleta de comida, la cual no dude en devorar, ellos no mostraron sorpresa, ya se habían enterado del gran apetito saiya, habiendo terminado mi quinto plato, un joven siervo acerco mi sexto plato de comida, cuando este lo apoyo sobre la mesa torpemente rozo mi mano con la suya, yo sin darle importancia estaba a punto de comenzar a comer, cuando el joven solo se quedo tieso ante el tacto de mi piel con la suya, y apenas me di cuenta que mi padre lo había visto, con un maligno brillo en los ojos se dirigió hacia mi con determinadas palabras.

"Pequeña, creo que es el momento que te hagas respetar, creo que sabes a lo que me refiero" – me dijo sin dudar ya que vio mi cara de incredulidad, mire al joven que no se había movido de al lado de la mesa, estaba temblando de cabeza a los pies y su mirada era de pleno terror, me dio lastima, pena, yo era incapaz de matar a alguien, mucho menos por algo tan insignificante como rozar apenas mi piel con su mano, pero la mirada de el rey se hacia cada vez mas impaciente, y yo incapaz de hacer movimiento alguno – "ya veo… ahí tenemos a la nueva princesa, incapaz de asesinar a un simple esclavo¿acaso no eras valiente¿no era que no le temías a nada y a nadie?, si tanto te llevas el mundo por delante¿cómo es que no puedes matar una vida tan insignificante sin un destino mejor que servirte?"

Parecía que le gustaba extorsionarme con todo eso, le gustaba ver como me ofendía por haberme dicho cobarde y débil, pero yo sabia, sabia que era hermosa, inteligente, fuerte, hábil, ahora le iba a demostrar quien era mejor, no quería obedecerle, pero si no lo hacía me vería débil ante él, y lo que mas deseaba era cerrarle la bocota a ese maldito rey creído que tenia ahora como padre, pero el hecho de matar me hacia erizar cada pelo de la sien

"¡Mátalo!" – Gritó haciéndome perder mis pensamientos – "¡He dicho que te hagas respetar como mi hija¡HE DICHO QUE LO MATES!" – se levantó del asiento y golpeó la mesa con los puños, pegó tal grito que hizo temblar el lugar, aunque seguramente debió ser por el incremento de energía.

Estaba realmente furioso. Sin mostrar compasión alguna, apunte la palma de mi mano derecha hacia el joven, este solo cerro los ojos esperando su final, y así era, ni siquiera lo mire, solo cree una bola de energía en ella y la expulse yendo directo al corazón del joven, este callo de espaldas y el suelo que comenzó a teñirse de rojo intenso.

El olor metálico de la sangre me había hecho perder el apetito, así que me levante de mi asiento, dirigí una pequeña reverencia a mi padre como permiso a retirarme, lo mire dos segundos observando su amplia sonrisa de satisfacción y decidí ir hacia mis aposentos, a llorar, si… a llorar, en esos momentos no demostré debilidad, pero como no sentirme horrenda con lo que había hecho, había matado a un joven, que verdaderamente no tenia la culpa de las caprichosas leyes impuestas por el rey.

Yo había pasado mis cortos 4 años de edad en un planeta donde todo era diferente, todo ser podía acercarse, hablarme y tener un contacto conmigo, obviamente si algo no era de mi agrado podía defenderme muy bien, pero nunca llegue a pensar que mataría a alguien inocente.

Entre en mi habitación, cerré la puerta con un poco mas de fuerza de la normal y mis lagrimas cayeron al instante, deseosas de no ser mas retenidas y correr libremente por mis mejillas. Me acosté en mi cama amplia solo para contener mis lloriqueos con las almohadas así nadie me podía escuchar por mas que acercara su oído a la puerta. Lentamente el cansancio y la tristeza se convirtieron en sueño, uno tan incontenible que me dejo rendida en la cama, teniendo pesadillas, diferentes situaciones, donde en todas terminaba matando al pobre joven que se había atrevido a rozar mi piel.

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'Seguramente fue el miedo que me invadió en un primer momento, eso me hizo reaccionar de esa forma, si, seguramente' me repetía constantemente en mi cabeza. Ahora solo me quedaba lamentar y pedir perdón por mi acción¿llorar?, no, eso no servia y tampoco me sentía… ¿culpable?, pero si no tenia culpa por haber matado a tantos seres, eso significaba que no me importaba, solamente pedía perdón por costumbre, una costumbre olvidada hace mucho, hace tanto no pedía perdón a alguien por alguna razón, solo la repetía en mi cabeza ya que los muertos no escuchan¿pero acaso servía de algo¿servia que pidiera perdón aunque no sintiera remordimiento alguno?, seguramente no pero claro, una princesa como yo no tenia por que pedir perdón, ni siquiera al rey le pedía perdón cuando cometía un error, solo aceptaba la reprimenda sin palabra alguna, el resto de los seres que habitan el universo tienen que saber que haga lo que haga, nunca, jamás, en toda la existencia la princesa comete un error, quien ose ser testigo o me recrimine un error será eliminado instantáneamente, sin opción, así debía ser.

Mi mente tuvo esa lucha incansables veces, pero poco a poco iba ganando la nueva educación impuesta por el rey, muchas veces recordaba las tristes e in entendibles enseñanzas que daba un padre a una pequeña de tan solo 4 años, pero eran tan escasos que rara vez me detenía a pensar si lo que hacia estaba bien o mal, todo iba mas allá de eso, yo, como princesa tenia derecho a decidir si lo que hacia era correcto, es mas, todo lo que hacia era correcto y nadie podía juzgarme. Al principio me sentí insegura, apenada, triste por haber asesinado, pero con el tiempo parecía disfrutarlo, algo me inquietaba, un pensamiento oculto en mi mente me decía que no, no era lo correcto, pero un sentimiento proveniente de algún lugar cercano a mi pecho, me indicaba que lo hiciera, me pedía a gritos ver sangre y mas sangre, llegaba un punto en que no podía detenerme, ni el cansancio, ni nada, solo mataba sin compasión y luego, al terminar, llegaba esa inquietud; también estaba mi orgullo, que no aceptaba el hecho del error, de la inquietud de mis acciones, entonces ahí llegaban las palabras del rey, ese día que asesine por segunda vez, esa vez que tuve que hacerlo en un entrenamiento.

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En la cámara de entrenamiento, realizaba mi rutina, como cada día. Aburrida sin más diversión que aumentar la atracción de las paredes para aumentar mi fuerza y mi destreza, pero a las horas podía volverla a aumentar y así sucesivamente, pegando patadas y piñas a todas direcciones, corriendo y saltando rápidamente hasta que mi cuerpo lograra adaptarse perfectamente a la gravedad de esta. Mi padre observaba desde las ventanillas arriba de la cámara, su presencia era inconfundible, pero seguí como si nada, tal vez quería observar mi avance, seguramente.

Poco a poco me fui agotando, no demasiado todavía podía seguir una hora más, pero era mejor terminar por hoy, estaba dando la señal para que abrieran la compuerta, pero esta no se abrió. Comenzaba a impacientarme, hasta que un compartimiento dentro de la cámara se abrió, giré para ver que era lo que había dentro y llegue a distinguir perfectamente una criatura, fea, de piel verde, tan verde como un vegetal, intensos ojos rojos, cabeza prominente, pequeño de estatura y garras en vez de dedos. Algo no estaba bien a todo esto, nunca habían enviado guerreros para luchar, aunque debo decir que el hecho de tener un objetivo donde dirigir mis golpes era emocionante.

Sin llegar a ponerme en posición la criatura se abalanzo sobre mi arañando mi rostro y procurando dar un certero golpe en el estomago con una de sus piernas, tras la falta de aire caí de rodillas, el ser nuevamente se acercaba para atacarme pero esta vez fui mas rápida y bloque el golpe, y ahí comenzó la batalla, logré darle unas buenas piñas y patadas y bloquear todo intento de daño por parte de la criatura verde, hasta que callo al suelo como derrota, hice una mueca de satisfacción por mi logro pero se borro al instante al ver que se ponía de pie sin herida alguna, hasta había recuperado las energías, algo me indicaba que no andaban bien las cosas.

Pronto seguí con el entrenamiento, las gotas de sudor corrían por mi frente y por la espalda, igual derroté sin problemas al sujeto, quedó tendido en el suelo y me aseguré que esta vez no le quedaran energías para levantarse nuevamente. Pero me equivoque otra vez, la criatura vegetal volvió en sí a los pocos segundos recuperando sus energías milagrosamente, claro¿acaso era una especie de broma?, si seguía así podría darme por muerta, a pesar de haber esquivado todos los ataques y haberlo vencido dos veces me quedaban pocas energías para luchar por mas tiempo, pero la voz del rey interrumpió en ese momento mis pensamientos.

"Me supuse que a pesar de todas mis enseñanzas ibas a fallar en algo tan simple como esto" – '¿simple¿a que llamaba simple?' pensé – "¿es que no entiendes a que me refiero?" – 'la verdad que no' pensé pero no decidí contestar, debía saber que era lo que quería decirme con eso de fallar en algo tan simple – "la victoria no es victoria hasta que uno de los dos no es eliminado, simple, es así de simple lo que tienes que hacer¿te crees victoriosa por haber dejando sin energías a tu contrincante? No, eso no te convierte en ganadora de la batalla, por mas que sea un entrenamiento, además, dejaste que te toque, eres tan insignificante niña, tanto que un insecto como ese puede tocarte sin hacer mucho esfuerzo, eres débil, te equivocas al presumir lo fuerte que eres" – dijo con total desprecio.

Había tocado la tecla exacta, ciertamente algo no me gustaba, obedecer a ese sujeto hacia que la sangre me hirviera, pero claramente sabía elegir las palabras correctas¿quién era esa cosa para darse el lujo de tocarme con sus asquerosas verdosas manos?, como si pudiera llegar a imaginar que iba a vencer a una gran guerrera como yo¿el rey era lo suficientemente estúpido para dudar de lo fuerte que era?, ciertamente parecía que sí¿Qué si demostraba lo fuerte que podía llegar a ser derrotando a esa criatura?, si, era lo que debía hacer, aunque tuviera que obedecer las ordenes del rey, si lo derrotaba no servia, así que matarlo era lo que tenia que hacer, demostraré que soy muy capaz de eliminar ese insecto sin mucho esfuerzo.

A veces llego a pensar que esa "ley" suya era solo una excusa para que mate a todo ser con el que batalle, ya que era casi imposible no tener contacto en una batalla, pero esas palabras parecían tan comprensibles hasta correctas, La victoria no es victoria hasta que uno de los dos no es eliminado, ciertamente, solo si eliminaba a ese ser podría salir victoriosa, obviamente no tenia opción, mi orgullo estaba mas allá de todo, mas allá de la razón. Esa era la clave para terminar triunfadora.

Gastando mi ultimo esfuerzo logre acabar con él, dejándolo carbonizado en el suelo, sin mas energías para continuar, mejor dicho, sin mas vida para levantarse nuevamente. El rey estaba más que satisfecho por mi reciente triunfo, el segundo ser que mataba en mi vida, aunque este fue digno de una batalla antes de desaparecerlo de esta dimensión.

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Recuerdo esos momentos frescamente en mi cabeza, reviviéndolos en cada noche, en cada sueño. En verdad me asusta la idea de no sentir absolutamente nada. El día de hoy había purgado un planeta completo¿cuantos seres había matado en todo este tiempo?, quien sabe, seria realmente imposible llevar una cuenta, es mas, sentía satisfacción cuando lo hacía.

Siempre hubo esa lucha entre la razón y el sentimiento asesino que corre por mis venas, ya a mis 8 años de edad mi carácter está casi completamente forjado, fuerte física y mentalmente, audaz, de alto carácter, valiente, orgullosa, inteligente, implacable, una verdadera princesa, aunque lograban escaparse unas lagrimas en una de esas tantas noches de pesadillas y recuerdos inoportunos.

Como nuevo padre, el rey era severo, odioso, malvado, insensible, orgulloso aunque no tanto como yo, en pocas palabras abominable. Pero mas allá de eso, me protegía, a pesar de todas las cantidades de torturas que sufría, él me había protegido de todo y de todos, mucho de la elite juzgaban su decisión de hacerme princesa y criticaban constantemente que yo no cumplía con los requisitos para serlo, la actitud de esos engreídos me hacia hervir la sangre¿Cómo se atrevían a juzgarme?, eran unos incompetentes, a pesar de las veces que mostré debilidad mi padre me había defendido, y todas las veces que para mi fueron torturas, con los años comprendí que eran enseñanzas. Sí, enseñanzas, cada vez que me sometía al dolor sentimental lo hacia para que me volviera mas fuerte, para ser fría como él, a no tener sentimiento alguno, a no ser afectada por mi propia crueldad, a no poseer sentimiento alguno de debilidad, eso no cabía en el corazón de una princesa y menos en un rey.

Él hacía un juego de palabras que me confundía, haciendo saltar mi orgullo ante todo para que cumpliera su orden, era realmente odioso cuando me daba cuenta de su treta, pero al final se sentía bien al ver lo orgulloso que estaba de su princesita, era extraño pensarlo, pero él era lo mas cercano a un padre que pueda llegar a tener y superando las expectativas que tenia de mi era una forma de hacerlo feliz, eso me producía una sensación agradable de bienestar.

Con el tiempo lo había entendido, también se que mi carácter fue creciendo con mi fuerza, era de un carácter muy especial, generalmente pasivo, pero a la vez agresivo en extremo, tanto que hacia temblar a cualquiera que me mirara por unos instantes. Solo unos momentos me dedico mi rey como padre, uno que me hizo acordar tanto al saiya que me vio nacer…

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Realmente no entendía como podía ser tan indiferente al verme llorar de esa forma¿no sentía el dolor que me carcomía por dentro¿disfruta viendo lo mal que me siento?

En mi habitación, luego de una gran riña, donde el rey me quería obligar a obedecer una de sus estúpidas leyes inventadas, había asesinado frente a mis ojos a todos los inocentes seres que habían traído en una nave, para cumplir con sus nuevas obligaciones de siervos, igual eso no era lo que mas dolió, fue lo insensible que llego a ser el rey al matar a un crío, aclarando que era inservible y que solo generaba un estorbo, ya que nadie se iba a hacer cargo y su madre tampoco iba a poder.

"Por empezar hija, te enseño en esta ocasión lo que un soberano tiene como deber hacer, no exactamente esto, ya que lo hacen los consejeros, pero es fundamental que estés al tanto de cómo se llevan a caso todos los funcionamientos del reino, desde la llegada de siervos hasta los envíos de escuadrones a las misiones" – había dicho el rey, en una gran sala de despegue, donde la nave que aterrizó hace unos instantes había desbordado una gran cantidad de seres de otros planetas, parados frente a nosotros, algunos temblando y otros dudosos de la situación.

"Creo que lo principal esta claro, es momento de empezar, lo que se debe realizar ahora es la selección y el descarte" – dijo el rey sin importancia alguna – "primero se eliminan los enfermos, los viejos y los críos, espero que hagas un buen trabajo" – señaló la muchedumbre de gente que tembló ante esta y me hizo una seña para que avanzara, incrédula me que quede en mi sitio sin poder pensar claramente.

"¿Me estas exigiendo que mate ancianos, niños y enfermos?" – Solo basto con un asentimiento de cabeza de su parte para darme cuenta de la crueldad que me estaba exigiendo – "¡estas loco! Si piensas que haré tal cosa estas totalmente equivocado, hum" – hice el sonido en forma de disgusto y dirigí mi cara hacia otro lado cruzada de brazos.

"Es tu deber, quieras o no, los ancianos no sirven para las actividades que son asignadas para los siervos, son lentos, olvidadizos e irritables, ineficientes diría yo, los enfermos son eliminados antes del transporte, pero siempre queda alguno, es mejor eliminarlos antes de que contagien a los demás o por si trae alguna peste desconocida, por ultimo los críos pueden llegar a servir, pero no hay quien se haga cargo de ellos, las madres seguramente están ocupadas en algún oficio y no hay quien cuide de ellos, así que no veo el por que a tu negación, simplemente es mas para su bien que el nuestro" – me explicó todo en forma tranquila, como si fuera lo mas normal del mundo, entonces decidí seguir el mismo juego que hace siempre.

"Claro, entiendo perfectamente, pero te crees que me voy a rebajar a asesinar a unos simples críos para obedecer uno de tus tontos caprichos, es que no basta con una explicación y listo, que se encargue uno de tus adorados consejeros de sacar la basura" – le dije tan impetuosamente, demostrando superioridad en la situación, si el se pensaba que me iba a manipular así de simple estaba equivocado. Mis palabras no hicieron enojar a mi padre, este solo dio un paso adelante y señalo a un niño de tan solo 3 años para que se acercara.

"Ven pequeño, acércate un poco mas" – la madre instintivamente abrazo a su niño defendiéndolo del cruel rey – "vamos no tengas miedo ¡Guardia!" – Giró la cabeza mirando a uno de los guardias que estaban ahí cerca de la nave, este se acerco apresuradamente – "¡tráeme ese crío!" – el guardia obedeció las ordenes y después de forcejear unos instantes de la desesperada madre logro quitárselo.

El pobre niño hacia un berrinche que afectaba mis sensibles oídos, lloraba y pataleaba pero no se podía zafar del hombre que lo tenia sujeto, lo acerco al rey y este lo tomo de las prendas de vestir, alzándolo en el aire de la parte de atrás para dejar que su cuerpo quedara bien a la vista y se giró para mostrármelo.

"Vamos a empezar por algo simple, te estoy enseñando algo fundamental para el día que reines, no debes permitir que ingresen débiles, enfermos ni mocosos, el gobierno debe basarse en su gente, y si este contiene debiluchos entonces este no sirve, al mismo tiempo se obtiene respeto y obediencia¿queda claro?" – la rudeza que había en cada palabra hacia temblar a los presentes, menos a mi, que lo miraba con mi inexpresivo rostro atenta a cada palabra.

"No me importa lo que le suceda a tu estúpido gobierno, ni tampoco tus estúpidas explicaciones, me tiene cansadas tus ordenes sin sentido" – le dije

"¡Cierra la boca mocosa mal nacida!" – gritó tan fuerte que la madre y el niño dejaron de producir sonido y pasaron a llorar en silencio, ahora se notaba que lo había enfurecido, como cada vez que me negaba a sus órdenes, pero un pensamiento que se le cruzo seguro hizo que se tranquilizara y una malvada sonrisa apareció en su rostro.

"De acuerdo, veo que no tienes otra idea mas que desobedecerme, como siempre, pero vamos a hacerlo diferente el día de hoy" – en eso puso una mano alrededor del cuello del niño y provocó un poco de energía con su palma para quemarlo.

El niño gritaba y lloraba del dolor, su madre desesperada era retenida por unos guardias, era algo inaceptable, el niño estaba siendo quemado vivo prácticamente, el dolor que debía sentir era inimaginable, horrible situación, no supe que hacer, en eso el rey se detiene y vuelve a mirarme.

"Este es un dolor que no se merece, ya que tu deber era matarlo de una forma rápida e indolora, pero por tu capricho ahora es él el que sufre, sufre por tu desobediencia, por tu error" – era tan mañoso que hacía todo lo posible para dar vuelta una situación y ponerla nuevamente en mi contra – "así son las obligaciones de un rey, si no las sigue alguien siempre termina sufriendo injustamente, como en este caso" – y volvió a quemar el pequeño cuerpo del crío, y los gritos y los llantos de este volvieron, retumbaban junto con mis rápidos pensamientos.

Vio mi rostro, el dolor del niño se reflejaba en mis ojos, en ese momento lo mató así sin mas, con un poco de su inmensa energía termino eliminándolo sin dejar rastro del cuerpo, se dio vuelta y lanzó una bola de energía destrozando todo a su paso, todos los siervos, guardias y la nave fueron destruidas, la furia del rey era incontenible en ese momento, se veía realmente encolerizado y sus frías carcajadas inundaron el lugar.

Ahora me daba cuenta de la realidad, por mi culpa había muerto mucha gente inocente¿era que las palabras del rey tenían sentido o era que necesitaba echarme la culpa de lo sucedido? En ves de obedecer las ordenes del rey lo había hecho enojar y provoque que no solo el niño muriera si no que también toda esa gente incluyendo una parte de los nuestros, los guardias. En ese momento quería llorar a mares, no aguantaba mas la situación, la presión que sentía en el pecho se hacia cada vez mas grande, era como una agonía que me quemaba la garganta.

Giré sobre mis talones, apenas podía caminar bien, sentía una gran debilidad en las piernas que hacia que me tambalee un poco¿era esa de la debilidad que hablaba el rey¿ese era el hecho por el que me enseñaba todo esto, para que cuando volviera a suceder no sintiera todo esto?, seguramente, por que cuando vuelva a suceder yo me encargaré de hacer las cosas como es debido, sin mas muertes de las que debieran suceder. Algo todavía me tenia inquieta, esa sensación horrible no se iba, solo me dirigí a mi cuarto y al poco tiempo llego él."

Ni bien entré mis lágrimas comenzaron a caer por mi rostro, lloraba inconteniblemente queriendo sacar junto con cada gota el dolor que tenía en ese momento. El rey entró en ese momento y me observo por uno instantes, no me importo que me viera, mi orgullo ya había sido tocado y no me interesara lo que llegara a pensar al verme así.

Se acercó a mi cama y me indico con la palma de su mano que me sentara junto pero no me moví de mi lugar, parada en el centro de la habitación con las manos tapando mi rostro, no dejando ver mi tristeza. Él entendió que no me iba a acercar y reacciono de una forma que nunca me imaginé, se paró frente a mí y me abrazo, me estremecí al sentir al entrar en contacto con su piel, hizo un ruido con la boca para que me tranquilizara, su abrazo era cálido y protector.

"Shhh, tranquila pequeña ya todo pasó, ahora no debes sentirte mal" – sus palabras habían sido dulces en cierto punto, algo que jamás imagine – "vamos no fue intención la tuya de que todo eso pasara, ahora deja que te explique algunas cosas que seguro ayudaran a que entiendas la situación"

Me levantó sin dejar de abrazarme y me sentó en la cama, él se arrodillo enfrente para que nuestros rostros quedaran a la misma altura, retiró mis manos de mi cara para ver mis ojos enrojecidos y hizo una pequeña sonrisa, ese gesto llego hasta lo mas profundo de mi ser, aliviando el dolor, fue extraño pero sentí que no necesitaba mas llorar.

"Así es pequeña, no llores mas, necesito ahora que prestes atención, yo se, puedo ver en tus ojos el odio que me tienes, pero debo decir que reaccionando mal ante mis pedidos no llegaras a mas que enfurecerme, realmente lamento lo de tu familia, se que todavía debes recordarla, pero esto es todo lo que te puedo ofrecer y en especial esto es lo que tú me puedes ofrecer a mí"

Las claras pero confusas palabras del rey querían cobrar sentido dentro de mi cabeza, pero algo no dejaba que entendiera a donde quería llegar con eso de "lo que tu puedes ofrecerme a mí" así que deje que siguiera hablando

"Cuando digo esto me refiero que ahora eres tanto parte de mi vida como yo de la tuya, yo jamás tuve el momento indicado para hacer de mi vida una familia y mucho menos tener un heredero para mi trono, pero en cuanto te vi tuve la necesidad de protegerte y cuidarte como si fueras mi hija" – no cabía pensamiento alguno dentro de mi cabeza y miles de preguntas se formaban¿realmente el rey sentía amor de padre hacia mi?, sonaba completamente ilógico sabiendo como me había tratado todo este tiempo, pero tal ves, mi dolor le llego de alguna forma¿era posible de que pueda generar algo de sentimiento en una persona tan fría como el rey?, no parecían falsas sus palabras pero igual había desconfianza.

"Se que por tu parte no sucede lo mismo y lo entiendo perfectamente, yo jamás podré reemplazar a tu familia, pero por lo menos te ofrezco una nueva vida, la de una princesa, quería lo mejor para mi pequeña y nada mejor que esto, pero necesito que entiendas, no todo en la vida es simple e intento enseñarte a ser fuerte, a no sentir debilidad, por que las princesas no pueden tener debilidades, no pueden sentirse afectadas por la muerte de otras personas ya que en muchas ocasiones se deben sacrificar gente aunque estas sean inocentes, dando el beneficio a los nuestros, en consecuencia siempre se terminan perjudicado otras vidas, pero ¿Qué mas podemos hacer?, es nuestro deber como soberanos, entiendo tu dolor pero solo sufriendo vas a aprender a controlarlo hasta desaparecerlo, cuando niño también me sucedió lo mismo, y con cada muerte mi corazón se volvió mas duro y mas fuerte, los enemigos siempre buscan la debilidad y la mejor de las tácticas es atacar los sentimientos, pero si no los poseemos o no los demostramos entonces el enemigo no tiene oportunidad" – ahora su mirada era vacía y se posaba en algún punto infinito en la habitación – "espero que te sirvan de algo mis palabras, de ahora en adelante seguirás con tu entrenamiento y espero que sigas al pie de la letra todas mis indicaciones, muy pronto te iras a alguna misión, pero no antes de saber que estas totalmente preparada" – este se paro y se dirigía hacia la puerta pero mis palabras salieron de mi boca.

"Lo siento… siento haber desobedecido, se que por mi error murió gente inocente, no debí desobedecerte."

"Lo se pequeña" – dijo girándose – "pero lo importante es que aprendas la lección y que no se vuelva a repetir, todos cometemos errores pero lo fundamental es aprender de estos, ahora quiero que me prometas algo."

"Si lo que usted diga" – dije con un poco de entusiasmo.

"Prométeme que no volverás a llorar, nunca mas" – enseguida asentí con la cabeza – "ah y una ultima lección el día de hoy, siempre debes mantener la mente clara y el rostro inexpresivo, así el oponente nunca sabrá que es lo que piensas ni lo que sientes, ahora es momento en que descanses" – estaba por irse pero lo detuve nuevamente.

"No" – solo dije

"¿No¿Por qué?"

"No quiero que te vallas" – si, a pesar de demostrar alta inteligencia era apenas una niña de 5 años, necesitaba sentirme querida de alguna forma, aunque fuera por ese ser a veces tan repugnante.

"De acuerdo, me quedaré, pero solo hasta que te duermas" – me acosté en la cama y él se acerco para arroparme. Agarre una de sus calidas manos y me abrasé a ella sintiéndome protegida y cuidada como nunca antes, pronto el sueño se apoderaba de mi pero no antes de escuchar sus últimas palabras, acariciando mi pelo con su otra mano dijo

"Me siento muy feliz, eres mi orgullo pequeña… mi princesa saiya."

A partir de ese momento sentí que las cosas iban a cambiar drásticamente, en ese momento supe que tenía un padre, no igual al anterior, pero seguramente era mejor que nada.

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Nunca mas llore, entrené todos los días y mis fuerzas incrementaban increíblemente, mi padre se enorgullecía en cada momento, luego al tiempo me había enviado a una misión que realice con valor, habían sucedido algunas situaciones extremistas pero no al tal grado como la primeras veces, ya que solo atendía a la explicación y realizaba la orden sin queja, las primeras veces el intenso dolor de pecho volvió y las ganas de llorar se me hacían irresistibles, pero logre controlarme y al tiempo no volvió a suceder, se fue desvaneciendo tal como lo había dicho mi padre, era cuestión de tiempo y de fuerza. No obstante había algo que me faltaba todavía y era obtener mas fuerza física, aunque era increíble estaba muy lejos de alcanzar al rey, sin embargo estaba lista para enfrentar cualquier obstáculo que se interpusiera.

Nota: Bueno han pasado varios años y esta hace memoria de las 3 enseñanzas que más le marcaron, pero habrá que ver¿el tirano rey será de ahora en adelante un ser que se compadece por su princesa¿él logrará convertirla en un ser frío sin sentimientos o todo será en vano¿logrará cumplir la promesa que le hizo?, prometo actualizar pronto, dejen reviews!!