La serie saint seiya no me pertenece, ni ninguno de sus personajes, (bueno solo Milo jijiji) estos pertenecen a Masami Kurumada, por lo que no los utilizo con fines de lucro, solo los utilizo para poder plasmar un poco lo que pienso. ^^

Advertencia: ninguna, tal vez algunas palabras ofensivas, pero nada de gravedad.

N/A: Eh aquí el segundo cap, si lo se me tarde, pero es que me vigilan O.o suena raro y demente pero lo hacen T.T no puedo estar a 100 metros de la computadora, porque sino el sensor maternal se enciende. Lo bueno que no siempre puede vigilar y es por eso que lo subo hoy =) y bueno viendo que no tengo remedio actualizare cada semana U.U ni modo un saludo a todos los que leen estoy .

Ira

La ira puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacía uno mismo.

"Es mil veces más fácil no decir lo que pensamos en un momento de ira, que disculparnos después."
Anónimo

-No tienes mi perdón, así que lárgate de una vez-dijo encolerizado el joven

-Aioria, no seas duro con él, deja el pasado atrás. Recuerda que los rencores solo envenenan el alma-dijo una voz pausada y tranquila.

-Lo sé hermano, pero él, junto a Shura jamás tendrán perdón-dijo Aioria mirando con odio a su acompañante

-¿Por qué tú no lo puedes perdonar, cuando yo ya lo hice?-pregunto Aioros a su hermano "menor"

-Una cosa es que tú los hayas perdonado Aioros y otra muy diferente que yo haga lo mismo. Ellos dos hicieron 13 años de mi vida miserables y con un perdón no lo van a solucionar-dijo con odio el castaño

-Aioria se que te hice mucho daño y que no me merezco tu perdón, pero Shura no tiene la culpa yo se lo ordene. Recuerda que tú también pensaste que yo era el patriarca-termino el géminis con voz pausada

-No se me olvida Saga, pero él debió ver, se suponía que eran amigos y él simplemente mato a Aioros sin ninguna consideración-reflexiono el leo

-Aioria tu también dudaste de tu hermano…-Saga de pronto fue interrumpido por un golpe certero en la mandíbula inferior. Aioria se le había echado encima sin ninguna palabra, le propinaba golpes a diestra y siniestra, mientras Aioros trataban de controlarlo.

-¡Aioria basta! ¡Aioria!- repetía una y otra vez Aioros, el cual después de muchos esfuerzos pudo separar a su hermano de Saga.

-Aioria te comportas como un chiquillo malcriado-reprendió el castaño obscuro a su hermano menor

-No te pongas de su lado, bien sabes que él no debería estar aquí. Nunca debió resucitar-dijo sombrío el león

-¡Aioria basta! Sabes que lo que dices es horrible, nuestra diosa decidió que fuera así y tu ni nadie debería cuestionar su decisión-inquirió Aioros ya algo molesto

-Lo sé, pero no lo merecen quizás la diosa les haya dado el indulto, pero te aseguro que muchos no lo hará-dijo Aioria mirando a Saga con odio

-Aioria deja ya de decir esas cosas por favor-pidió Aioros mirando a Saga dolido

-¿Por qué rayos lo defiendes tanto Aioros?-pregunto con premura el león

-Lo defiendo porque eres injusto con él Aioria, por eso-dijo el guardián de sagitario algo tenso

-¿Solo es por eso?...ahora que lo pienso bien ¿Por qué venias con él?-pregunto pensativo el castaño casi rubio

-A…bueno… fue porque me lo encontré en la entrada eso es todo-dijo no muy seguro el de la novena casa. Aioria lo miro dudativo con una ceja en alto, ya que si conocía a su hermano, como pensaba que lo conocía sabía que estaba mintiendo. Aunque también cavia la posibilidad de estar equivocado, pero ese pensamiento se esfumo cuando vio a su hermano mirando a Saga con ¿cariño?

-¿Qué está pasando aquí? Exijo saberlo Aioros, se que mientes ¿Por qué?- pregunto molesto Aioria

-Yo… tenía algo que decirte Aioria… veras lo que te voy a decir no es fácil y mucho menos agradable… para ti claro-dijo Aioros serio y con las cejas fruncida

-¡Dilo ya! sabes que odio los rodeos-exclamo exasperado el gato

-Saga y yo estamos juntos, lo amo-dijo Aioros algo nervioso esperando la reacción de su hermano. Aioria había simplemente alzo una ceja e hizo una extraña mueca que a Aioros se le antojo iracunda

-¿Qué dijiste?-pregunto Aioria tranquilamente pensando que había escuchado mal

-Que Saga y yo somos pareja-repitió calmadamente el castaño obscuro

-Entiendo… pareja-repitió Aioria con calma. Una calma demasiado espeluznante para el de sagitario. Y de pronto como una bomba nuclear, el león había explotado.

-¡¿Cómo carajos te atreviste, si quiera a verlo como hombre?! ¡¿Cómo?! ¡¡¡Estuviste 13 años muerto por su causa y ahora dices que lo amas!!! ¡¿Es que acaso estas mal de la cabeza o simplemente el estar muerto tantos años te afecto?!-grito el león casi desquiciado por la cólera que sentía.

-Aioria cálmate, por favor estás haciendo una tormenta en un vaso de agua-dijo Aioros tratando de contener la furia de su hermano

-¡¿Qué me calme?! ¡¿Es que acaso tú te calmarías si anduviera con un espectro de Hades o una marina de Poseidón?! ¡¿Eh?! ¡No claro que no! ¡Pero tú vas y te revuelcas con el que te mato!-volvió a despotricar el león-¡Ni siquiera pensaste en nadie, simplemente en ti! ¡Pero era de esperarse siempre haces lo mismo, nunca piensas en los demás!-dijo acusadoramente el dorado de leo con un dedo señalando a su hermano

-¿De qué hablas Aioria?-pregunto su hermano desconcertado por la declaración del león

-¡Sabes perfectamente de lo que te estoy hablando! ¡Nunca pensaste en los seres que te queríamos, cuando te dejaste matar por Shura!-dijo Aioria sin saber realmente lo que estaba diciendo- Nunca pensaste en las consecuencias… y menos en mi-dijo Aioria más bajo que lo demás pero lleno de rencor

-¿Qué no pensé en las consecuencias? Claro que lo hice, y en lo único que pensaba era en ti. Pero tenía un deber con mi diosa, como caballero que soy-dijo Aioros con el gesto serio y molesto

-¿Y tu deber de hermano? Estoy de acuerdo en que no me ibas a cuidar para siempre… pero tenía 7 años Aioros. Era un niño, estaba aterrado y triste porque me habías dejado. No sabes cómo me golpearon, como me torturaron para que dijera dónde estabas. Y los años siguientes no fueron mejores… ¡Estoy tan decepcionado de ti! ¡¡¡LARGATE!!! ¡¡¡LOS DOS FUERA DE MI CASA!!!-grito iracundo Aioria, tanto así que su grito parecía un rugido de león. Aioros miro dolido a su hermano, sus ojos se habían llenado de humedad, salió de ahí aprisa con Saga por detrás. Este no había dicho nada por petición de Aioros, pero realmente quería darle un buen golpe al menor. Se había pasado y había lastimado a Aioros.

Aioria respiraba entrecortado, jamás se había descontrolado de tal forma. ¡Pero cómo era posible que le dijera eso Aioros! ¡Por Athena! ¡¿No podía decirle mejor que se había enamorado de uno de los espectros de Hades?! ¡A no tenía que decirle que amaba a Saga, el maldito bastardo que lo había mandado a matar y no conforme con eso casi mataba a su Diosa! ¡¿Acaso todo mundo estaba loco?!

Volvió a respirar como si se estuviera ahogando y se recargo en un pilar hasta quedar sentado. Y de pronto como si su mente le jugara sucio, en su mente se formo la imagen de la mirada dolida y llena de lágrimas de Aioros, y la culpa se hizo presente. Ahora que lo pensaba bien, se había pasado de la raya. Jamás debió recriminarle cosas pasadas y tan dolorosas para los dos. Pero es que simplemente no lo había podido evitar ¿Y ahora que haría? ¿Disculparse? Seria lo ideal, pero su orgullo se lo estaba impidiendo. Volvió a meditar el asunto, pero fue interrumpido por uno de sus compatriotas griegos el cual lo miraba divertido.

-¿Qué gato? ¿Cerciorándote que el piso este limpio o qué?- pregunto su amigo con una sonrisa

-Jajaja que gracioso Milo-dijo el león con sarcasmo

-¿Y ahora por qué tan enojado gatito? ¿Acaso perdiste tu bolita de estambre?-volvió a reír Milo.

-Mira bichejo desagradable, no estoy de humor para tus chiste-dijo fastidiado el castaño

-¿Y ahora que tienes? Es raro que no me hayas regresado el insulto ¿Estás enfermo?-pregunto Milo sentándose a su lado

-No, me pelee con Aioros-dijo serio el castaño. El peli azul lo miro curioso y con una ceja levantada

-¿Y eso?-pregunto Milo con seriedad

-Bueno es que me dijo que esta con Saga ¡¿Puedes creerlo?! ¡¿Con Saga?! ¡Por Athena con el que lo asesino!-dijo finalmente Aioria

-Hay gato no deberías tomártelo tan en serio, sabes si él es feliz tu también deberías serlo ¿no crees?-pregunto Milo con una sonrisa

-¡Pero no con el que lo mato!- insistió Aioria

-Vamos gato no seas duro con él, si lo ama y Saga lo ama déjalos amarse ¿no? Después de todo no todos los días se puede amar y ser correspondido-suspiro el escorpión- Además de que dudo mucho que por lo que un rato de enojo tuyo haya hecho se vayan a separar y menos para darte gusto a ti.

-Quizás en eso tengas razón pero es que…por Athena… es tan difícil perdonar -dijo el minino dando un bufido de frustración

-Hay gato si no sabes perdonar no esperes que te perdonen. Piensa que lo que te digo, no hagas lo que no te gustaría que te hicieran-reprendió su amigo peli azul

-¿De cuándo acá ese brote de madurez?-pregunto realmente intrigado el león

-Ya sabes uno tiene que aprender de sus errores, sino, no habría servido de nada morir y revivir ¿no lo crees?-dijo Milo haciendo un ademan de simpleza

-En eso tienes razón bicho, nunca creí decirlo pero Milo has madurado-dijo Aioria sonriéndole a su amigo

-Tu igual gatito nada mas que no te has dado cuenta, anda y discúlpate con el arquerito que si no vas a andar deprimido todo el mes-dijo levantándose el peli añil

-¿Todo el mes? No entiendo-pregunto Aioria confundido

-Bueno, es que conociéndote como te conozco te vas a ir a disculpar hasta que tu orgullo te deje y créeme eso puede tardar hasta un mes-replico divertido el de escorpión

-Ok me iré a disculpa, espero me perdone si no ya no se qué hare-dijo desolado el castaño

-¿Pues qué más? Seguir intentándolo hasta que lo haga-dijo sonriendo Milo

-Sabes que no tengo tanta paciencia-

-Aunque no la tengas inténtalo, bueno ya me voy que si no se me hace tarde para ir con Kanon al pueblo, nos vemos gato y piensa en lo que te dije-dijo Milo despidiéndose de su amigo

-Si bicho lo hare-dijo autónomamente Aioria

Asi pasó un día, dos y tres, y Aioria no iba disculparse con su hermano, el cual lo había estado evitando o simplemente lo ignoraba. Hasta que cansado de la situación, Aioria tomo valor de no sabía dónde y fue hacia su hermano.

-Aioros ¿podemos hablar?-pregunto el castaño claro, al obscuro.

-Claro-exclamo indiferente Aioros, mientras caminaba detrás de su hermano.

-Aioros…yo… lo siento, no debí decir lo que dije y mucho menos juzgarte como lo hice perdón-dijo avergonzado Aioria

-No, no tienes mi perdón Aioria-dijo el arquero a un asombrado Aioria

-¿Qué dijiste?-pregunto el león desconcertado

-Que no te perdono-dijo tranquilamente el de la novena casa

-Aioros no estoy para bromas de mal gusto-dijo el león al borde de un ataque de ira

-No es broma, si tú no perdonas a tus semejantes, tus semejantes no te perdonaran, así que no te perdono Aioria-termino el castaño con una sonrisa tierna

-Aioros me estás haciendo enojar, ¡¿Que carajos quieres que haga para que me vuelvas a hablar?!-pregunto colérico el de la quinta casa

-Bueno primero que nada disculparte con Saga, después aceptar las disculpas de él y de Shura y por ultimo respirar y contar hasta 10000 para controlar tu ira ¿Entendido?-dijo el arquero calmadamente

-¡¡Jamás!! ¡Ni aunque me torturaran, no lo hare!-exclamo Aioria

-Entonces nos vemos, no tengo tiempo para estar perdiéndolo contigo-dijo llanamente el de la novena casa, y empezó a caminar.

-¡Aioros! ¡Está bien, está bien! Pero no me pidas que seamos amigos del alma ¿Entendido?-dijo Aioria con el ceño fruncido

-Ok, con eso me doy por satisfecho-dijo el arquero divertido

-Bueno, camina que hay que empezar-dijo resignado el león

-Lo vez no es tan difícil-dijo sonriéndole a su hermano

-Si como digas-finalizo la conversación el león.

Ese día Aioria comprendió que con enojarse no solucionaba nada. También se dio cuenta que su hermano no era rencoroso, era vengativo y ventajoso, pero como buen león que era, y hermano de este sabría en que momento regresarla. ¿Para que enojarse y gritar, si se puede desquitar después? Con ese pensamiento una sonrisa se instalo en la cara de Aioria, pobre Aioros no sabía lo que le esperaba. Si fuera él estaría pendiente día y noche, no fuera a ser que algo le pasara…