-Shin-chan…

Midorima sonrió ante el jadeo de su acompañante.

-Hace años que no me decías así.

-Hace años que no hacías eso…

-"Hacíamos" – le corrigió.

Takao intentó reír, pero un movimiento del peliverde lo hizo jadear.

-Shint… ah…

Se encontraban detrás del club, en un pequeño cuadrado que estaba rodeado por edificios, aún escuchaban el murmullo de la música en el interior, pero en esos momentos le ponían mayor atención a sus respiraciones y al susurro de la red…

Midorima dio un paso hacia atrás y tiró a la canasta que habían instalado entre los dos, Takao siempre tenía un balón en el casillero que le habían asignado en el club. Jugaban un uno a uno a diez canastas.

Takao tomó la pelota y pasó a través de Midorima y por todo el cuadrado, encestando en el lado contrario. Empate de nueve.

-Un solo punto y ganaré – Midorima acomodó sus lentes y botó la pelota.

Takao sonrió y se posicionó de defensa.

-No creas que vas a pasar tan fácil.

-No planeaba pasar.

Tomó impulso y saltó, a punto de soltar del balón.

-¡Eso no! – Takao corrió directamente a él, tomó impulso y Midorima trató de acelerar su tiro sin afectar s precisión. Pero Takao no saltó, en un instante tenía a Kazunari frente a él, rozando sus labios con los propios. Midorima se congeló y dejó caer el balón, momento que el moreno ocupó para tomarlo y correr feliz hacia la canasta contraria, anotando sin problemas.

-Diez a nueve, yo gano.

-¿Sabes que a eso se le llama trampa? – comentó el peliverde, estoico pero con las orejas coloreadas.

-Lo sé, pero nunca dijimos que sería con reglas.

Ambos rieron, la alarma del reloj de Tkao sonó, anunciando las once de la noche.

-Shin… feliz cumpleaños.

Midorima sonrió y jaló a su acompañante, dándole un abrazo.


Al interior del club, los dos antiguos ases buscaban a sus supuestos acompañantes, al separarse de Kuroko lo habían intentado buscar, pero el maldito chico podía activar sus poderes de fantasma cuando quisiera. Kagami solo había estado siguiendo a Aomine, por lo que cuando se vio rodeado de personas que bailaban, salió de su sopor y jaló al moreno, que estaba alegremente disfrutando con una chica bastante bien dotada.

-Calma, tigre, si quieres bailar con ella no es necesario que recurras a la violencia – rio el moreno, Kagami respondió con un gruñido imperceptible gracias a la música.

-Sabes que no vengo solo, ¿por qué estas bailando? Deberíamos buscar a los demás.

-Si quieres tú ve a buscarlos, se supone que esto es una fiesta, así que haré lo que se me dé la gana - dicho esto se giró de nuevo a la chica y consiguió retomar el bamboleo que tenía antes.

El pelirrojo intentó salir de la multitud, pero se habían integrado tanto a ésta que apenas y podía moverse sin tocar a nadie.

Un par de chicas se le atravesaron en el camino y comenzaron a frotarse contra él, como un tiburón volteado, Kagami entró en un estado catatónico del que no salió hasta sentir que una de las dos se pegaba demasiado a su lugar especial. Tratando de no ser grosero, empujó de a poco a ambas muchachas e intentó seguir su camino. Una lata se interpuso en su labor y cayó, llevándose de lo que mejor pudo agarrarse…

Escuchó protestas y una risa nerviosa, miró su estado y palideció. Se había llevado a una de las chicas en su camino hacia el suelo, ahora, ella estaba colgada de su cuello con la espalda pegada al sucio suelo del lugar. Su alrededor comenzó a llenarse de gritos alentadores que le dieron asco. Comenzaba a tartamudear una disculpa cuando sintió una punzada en su nuca, se estremeció y miró a la multitud que lo rodeaba.

En una esquina, para muchos, oculto, pero para Taiga completamente visible, Tetsuya miraba la escena estoicamente, estaba cruzado de brazos y sus ojos no mostraban emoción alguna, e incluso si lo hicieran, él la conocería. Intentó levantarse, pero la chica que tenía de lapa se pegó más contra él y se le lanzó con la boca por delante. Sabía a alcohol y a tabaco, repugnante.

Se soltó lo más rápido que pudo, ya sin gentileza alguna, dejando a la chica sobre el suelo. Corrió codeando gente y se acercó a su sombra, pero en un parpadeo (literalmente) ya no estaba. Lo buscó con la mirada y al no encontrarlo bufó una grosería en inglés, vaya noche.

Estaba mareado.


Tetsuya se sentó solo en la barra, pidió lo mismo que el sujeto de al lado y lo probó, ácido, pero bueno. ¿Por qué se enojaba? Aquella chica era la que se le había lanzado a Taiga… pero ¿Qué hacía él ahí en primer lugar? Sabía que a Kuroko no le gustaban las multitudes, así que no había razón para que lo buscara en una de ellas… eso si lo estaba buscando, ¿se habría enojado por cómo lo trató al entrar? También que él fue un maldito insensible, sabía que ese tema no se toca.

Tomó un trago largo de la cosa que le sirvieron, ¿de qué sería?...

Divagó sobre lo que posiblemente contenía. Limón, eso era seguro… ¿Sal? Tomó otro trago, Menta… y estaba frío, ya sentía adormecida la lengua y un poco embotada la cabeza.

-Tetsuya

Giró y vio a Akashi acercarse a él… dos Akashi.

-Tetsuya... ¿Estás bien?

¿Estaba bien? ¿Bien de qué? ¡Estaba genial!

Le sonrió con todos los dientes y palmeó el banco a su lado, tomó el vaso que tenía enfrente y lo vació en su garganta, sin poder evitar una ligera mueca al final.

Akashi vio a su compañero y le arrebató el vaso.

-¿Qué estabas tomando? - olió el vaso y lo que supuso no le gustó mucho

Tetsuya se encogió de hombros y movió las piernas, que no le llegaban al piso.

-Señale lo que tenía el tipo de al lado y me lo dieron.

Akashi giró y en efecto vio un vaso similar al de su compañero, solo que medio lleno y abandonado. El barman se acercó a recogerlo y Akashi le tomó de la muñeca, asustándolo.

-¿Qué es esto?

El chico se estremeció bajo la mirada del pelirrojo.

-U-un mojito...

-¿Hecho con vodka?

-¿Qué? No, es ron blanco.

Akashi puso el vaso bajo la nariz del otro.

-¿Esto huele a ron blanco?

El chico olió y palideció.

-Debieron cruzárseme las botellas...

-Por ambisiniestro puedes perder tu trabajo y tal vez ser demandado por intoxicación.

-N-no yo...

-¡Akashichi!

Un cierto rubio se colgó del cuello del heterocromático, quien perdió fuerza en el agarre que tenía con el chico y éste aprovechó para escapar.

-Ryota…

-¿Uh?

El rubio estaba sonrojado a más no poder, claramente igual o más ebrio que Tetsuya, encaró la fría mirada de Seijirou y le sonrió, tambaleándose un poco

-Kise…

Ryota sintió un golpe a su costado y al bajar la mirada vio una cabellera celeste tratando de ponerse correctamente en pie, sosteniéndose del rubio y fallando rotundamente.

-¡Kurokochi!

Trataba de buscar una mejor forma de sostenerlo, pero éste apretó fuertemente su camisa, enterrando su cabeza en el hombro.

-¿Por qué?...

Akashi negó ente el comportamiento de ambos y trató de llevarlos a una de las butacas en la zona de comensales, pero el Peliceleste les impidió el abance

-¿Por qué no pude entrar?...

Ambos milagros se miraron entre ellos, Ryota con duda y Akashi con resignación

-¿Sólo porque no soy un prodigio? ¿Y por qué ese Bakagami si pudo? Yo amo el basket, más que cualquiera de aquí, yo merecía entrar… pero no…

Kise comenzó a sentir humedad en su hombro… ¿estaba llorando? ¡¿Después de tanto tiempo?!... Aunque él también comenzaba a sentir lágrimas en los ojos.

-Y después… tuve que enamorarme de ese mastodonte, ese maldito insensible… hic… ¿Por qué?

-¿Kuroko?

Y el nombrado mastodonte salió de entre la multitud, desarreglado y jadeando. Akashi estaba a punto de explicar la situación cuando el modelo se interpuso entre él y su borracho –y ahora sensible- amigo.

-No te acerques.

Kagami se quedó estático, la dura mirada que recibía era incluso más dura que aquellas que recibió aun estando en la escuela.

-¿Kise? ¿Qué…

-Ah, ¡aquí están todos!

Aomine salió de quien sabe dónde, poniendo un pie delante del otro, pero no a la altura que deberían quedar. En la mano traía una botella de algo que ninguno de los otros había visto.

-Tienen que probar esto, un chico de por allá las trajo de bandolero, tienen no sé cuánto de alcohol pero están muy buenas – achicó los otros tratando de enfocar las caras de los demás, pero solo veía borrones, una mancha rojiza le hizo sonreír – ¿tú si vas a probarla verdad, Taiga?

-Aomine…

-Ya, ya, no te hagas del rogar – se acercó a la mancha con la botella por delante, colisionó con el otro chico y le obligó a beber el contenido… no notó mucha resistencia… y el otro ¿estaba sentado?

-Aomine… - Kagami no debería hablar si estaba tomando… entonces ¿Quién? – ese es Akashi.

Lo último que escuchó el moreno ex jugador de Too es un eructo poco saludable y un dolor en la parte baja de la espalda


Bueeno, traigo otro capitulo de esta cosa...

poco más de una semana después... pero bueh...

Renumerando, tenemos a Tetsu borrachito, también a Kise y a Daiki... próbablemente al capitán.

Mido y Takao se fueron a hacer otra cosa aparte de jugar al basket y Atsushi ha de estar por su quinta coca de cereza.

Tomatazos y escupitajos son agradablemente recibidos, tengo nueva chamarra lml.

Gracias por leer y adiós.

-L