Dejaré esto por aquí y me iré (¿?)
Disclaimer: Danganronpa no me pertenece.
Si pudieras cambiar la historia ¿Qué tipo de relato harías?
2) Harukawa Maki x Iruma Miu (HaruMiu), Saihara Shuichi x Ouma Kokichi x Momota Kaito (Saioumota): Kibougamine AU. Puercadas de Iruma (?). Referencias sexuales Explícitas.
Chapter 2: Las palabras pueden tener más de un significado.
Era un típico martes en la para nada típica Academia Kibougamine, los alumnos de la clase 79 se encontraban en su mayoría, comiendo en su comedor correspondiente, porque sí, esta era la escuela más prestigiosa del país, por lo tanto, tenían que tener un comedor para cada una de las clases.
Todos hablando, riendo, comiendo, haciendo esculturas con la comida a un dios que probablemente no existe, así era el comienzo de un típico día para estos atípicos estudiantes.
Sin embargo, afuera se encontraba una cierta inventora definitiva que no se terminaba de unir a ellos, solo los observaba en la entrada, estratégicamente oculta de su vista; toda esta sesión de espionaje era solamente para clavaba la mirada en una persona en específico en la mesa.
- Iruma-chan, ya sabes que no puedes echarte para atrás ¿Verdad?- cuestionó una voz infantil a su lado, la rubia solo apretó la mano con la que se sujetaba de la pared y frunció más el ceño, decidió no prestarle atención al gremlin morado que tenía por mejor amigo, en cambio centró su atención en esa persona mientras su cerebro dorado pensaba en las mil y un maneras de cómo resultaría lo que estaba a punto de hacer, en ninguna terminaba muy bien parada.
-Sabes que pasaría si no cumples con tu parte del trato- esta vez la rubia vio al chico con su vista periférica, estaba poniendo una de sus caras espeluznantes, de esas que le hacían temblar y pegar chillidos de miedo, se estremeció para evitar que sonidos escaparan de su boca, no al menos en este momento que sus compañeros la podían oír.
Aunque odiara admitirlo, no tenía escapatoria, tenía que hacerlo, era eso o ir por toda la escuela cubierta de miel con bichos recorriendo su perfecto cuerpo, maldijo la hora en la que se le ocurrió que era una buena idea hacer una apuesta con el gremlin.
-Oh vamos, no es que sea un reto muy difícil, tú estabas muy de acuerdo al comienzo, solo tienes que ir allá y…- el pequeño monstruo no pudo terminar su oración porque la rubio cubrió su boca con su mano enguantada completamente escandaliza. Sí, al principio estaba de acuerdo, cuando estaba segura de ganar la apuesta, pero ahora era una cosa completamente diferente.
-¡N-No lo digas!- Ouma solo rodó los ojos con exasperación, podía llegar a entender si se tratara de otra persona que estuviera nerviosa por lo que tenía que hacer, pero no de la inventora.
Rápidamente obligó a Iruma a retirar su mano, como si tuviera alguna clase enfermedad, uno no sabía, la putería podía ser contagiosa, más valía prevenir que lamentar.
-Estás siendo una dramática por nada ¿Lo sabías?- dijo el chico de cabellos negros con terminaciones púrpuras de manera desinteresada mientras observaba sus uñas, como si fueran la cosa más interesante del pasillo.
-¡No es por nada! ¿Q-Qué va a pensar de mí si digo esto? Tal vez ya no me quiera volver a hablar más nunca, tal vez se asquee de mí… tal vez…- y así siguió balbuceando, cuanto más razones decía, más deprimida se veía, hasta tal punto de crecerle hongos en la cabeza, ¡Hongos!, esto ya rozaba lo ridículo.
-Iruma-chan- sin respuesta, más balbuceos incomprensibles de la rubia.
-Iruma-chan- no parecía reaccionar a su voz. Su paciencia comenzaba a agotarse ante este innecesario drama.
-Iruma-chan- Una serie de un argumentos ridículos después, ella seguía sin escucharle.
-¡Puerca!- enseguida la chica en cuestión lanzó su chillido característico, era un milagro que sus compañeros no los hayan escuchado todavía.
-¿Q-qué?- cuestionó la rubia confundida, viéndose interrumpida a mitad de su monólogo.
-En primera, si no se ha sentido asqueada de ti antes dudo mucho que lo haga ahora, y en segundo, ¡Solo hazlo! con todas las puercadas que sueltas a diario esto no debería ser difícil- la chica iba a protestar pero Ouma levantó la mano para callarla, como si estuviera regañando a un niño pequeño.
-Estoy seguro y sé lo que te digo, en vez de seguir aquí dando pena ajena ve a allá y termina con tu parte de la apuesta de una vez, porque tengo hambre y quiero ver a mis novios, así que vamos- fue el único aviso que recibió la chica antes de ser empujada bruscamente al comedor, el muy bastardo tenía más fuerza de lo que aparentaba- Y recuerda Iruma-chan ¡Fuerte y claro!- con eso hizo que todos voltearan hacia la entrada prestándole atención. Maldijo al estúpido enano de pene chiquito.
Repentinamente se intimidó con la mirada de todos sobre ella, ellos naturalmente comenzaron a comentar y preguntarle qué era lo que estaba sucediendo ¿Qué hacía Iruma en medio del comedor viéndose asustada? ¿Y por qué Ouma estaba sonriendo como si estuviera esperando algo?
Iruma inhaló tratando de calmarse, era hora de hacer esto, no se iba a echar para atrás aunque estuviera temblando de los nervios. Así que ella caminó a paso rápido, resonando sus tacones, sin importarle lo que estuvieran hablando sus compañeros; se detuvo frente a ella y los dos penes flácidos que tiene por amigos.
Ella, su novia, Harukawa Maki, la chica que inesperadamente le quería por sobre todas las cosas, la chica de la que se había enamorado perdidamente; ella le devolvía la mirada, curiosidad era la que residía en esos ojos rojos normalmente fríos, eso solo hacía a la inventora ponerse más nerviosa, pero tenía que hacerlo, sino el grenlim no la dejaría en paz, así que respiró hondo y se preparó para lo que tenía que decir.
-¡Tabla de planchar!... no ¡Maki!- observó como la aludida no se sobresaltó por el repentino aumento de volumen en su voz, ya bastante acostumbrada a ello, asintió en su lugar, dando a entender que tenía toda su atención.
No ayudó que todo el mundo se callara esperando a que ella le dijera lo que le tuviera que decir a su novia. Viejas chismosas, eso es lo que eran.
-… ¡Quiero comerte! ¡¿Bien?!- todos se quedaron congelados ante esta simple declaración, tanto, que nadie abrió la boca para regañar a Iruma como de costumbre, por lo que se vio en total libertad de seguir hablando y traumarlos a todos en el proceso.
-Y-Yo… enserio quiero comerte… Harumaki, siempre lo que querido… pero nunca te lo he podido decir. Y-yo quiero saber como sabes, quiero dejarte seca, q-quiero que lo disfrutes tanto como yo…
-¡Y-ya basta Iruma-chan! E-ese tipo de cosas no se dicen en público- exclamó una sonrojada e indignada Kaede, logrando así interrumpir a la inventora.
-¡C-Cállate Bakamatsu!, no tienes idea de lo que me cuesta decir todo esto en voz alta y tú vienes y me interrumpes- regañó la rubia más alta.
-Nyeh, ¿Pero por qué decirlo delante nuestro? Ahora voy a tener traumas por tu culpa- dijo la chica pelirroja del grupo, bajándose el sombrero de bruja, en un inútil intento de taparse los oídos para no seguirla escuchando.
-De seguro los hombres degenerados están pensando en cosas degeneradas ¡Tenko les dará una lección ahora mismo sino se detienen!- exclamó la maestra de Aikido definitiva, fulminando con la mirada a todos los chicos sentados en la mesa. La mayoría soltó un suspiro colectivo.
-Creo que quedó bastante claro el significado implícito en la declaración de Iruma-san, es imposible no tener pensamientos "degenerados" cuando la escuchas, independientemente si eres hombre- rebatió Shinguji defendiendo a su género, a lo que, a regañadientes, Tenko tuvo que callar.
-No creo que haya nadie que no entendiera lo que quiso decir Iruma-justo cuando Hoshi terminó de hablar, se escuchó un grito en la mesa, alguien más había despertado de su shock.
-¡¿Eh?! ¡Iruma-san no puedes comerte a Harukawa-san! ¡Gonta se pondría muy triste si sus amigos se empezaran a comer entre ellos!- dijo Gonta muy angustiado, a tal punto de casi llorar de solo la idea de que una de sus amigas se "comiera" a otra.
-Huh, pero en tal caso de que lo haga ¿Cómo lo haría? ¿La cortaría en pedazos para hacerlo más fácil? ¡Estoy seguro de que sería irrespetuoso para Harukawa-san! ¿Por qué Iruma-san quiere comer carne humana?- cuestionó Kiibo mientras todos lo miraban incómodamente, no queriendo responder esas preguntas.
-Iruma-san no dijo tales declaraciones de forma literal, pueden quedarse tranquilos- fue Tojou la que tranquilizó al entomólogo y al robot, sin tener que ofrecer muchas más explicaciones.
-Oh, ya veo, supongo que "comer" tiene un significado distinto al literal para los humanos- dedujó Kiibo, mirando a sus compañeros a ver si estaba en lo correcto, ellos asintieron frenéticamente, sin el corazón de decirle la cruel y traumante verdad.
-Gonta está tan feliz de que sus amigas no se coman entre ellas- todos apartaron las miradas del par más inocente del salón, realmente incómodos.
-Alguien que por favor proteja a estos dos chicos puros- pidió la chica de lentes y cabellos azules con las manos juntas, los demás asintieron en respuesta, la verdad es que era una suerte que no hubieran sido corrompidos antes por la misma Iruma.
-Propongo que les pongamos tapones para los oídos cada vez que Iruma esté cerca- propuso el aventurero definitivo a lo que todos estuvieron de acuerdo, los aludidos los miraron confundidos más no discutieron.
-Me haré cargo de ello- dijo la siempre eficiente Kirumi Tojo.
-Aquí la pregunta realmente sería… ¿Harukawa la matará por decir algo tan inapropiado?-todos miraron a Hoshi comprendiendo al instante su preocupación, Iruma comenzó a temblar en su sitio, definitivamente Maki la mataría, era raro que no hubiera lanzado su típica amenaza ya.
-Bueno, mírenle el lado bueno, ¡Su sangre servirá para conmemorar a Atua!- dijo Angie indiferente a la preocupación colectiva de sus compañeros, con lo que se ganó miradas de incredulidad y muy justificado miedo.
-No creo que Harukawa-san llegue a tales extremos- opinó el detective definitivo, aunque ni él mismo estaba muy seguro de ello y miraba a su amiga y a la inventora con nerviosismo.
-Oye Harumaki- intentó el astronauta definitivo llamar a la chica de dos coletas, intentó, pero no hubo respuesta, ella todavía parecía procesar lo que su novia le confesó.
La cosplayer definitiva se agarró la mejilla con su mano derecha, suspirando audiblemente- Todavía no puedo creer que Iruma-san haya usado el apodo de Harukawa-san para decir… eso.
-Bueno, al menos podemos decir que no nos podemos aburrir con ella- comentó Amami con una sonrisa condescendiente.
-Ahora que lo pienso…- empezó a decir la maga definitiva mientras se colocaba un dedo cerca de la boca, como si tuviera pensando en algo profundamente y haya dado con la respuesta correcta- ¡Todo esto es tu culpa!- exclamó, señalando con un dedo acusador al astronauta, este se sorprendió y frunció el ceño de forma automática.
-¡¿Por qué esto es mi culpa?!- cuestionó de forma alterada Momota, no veía como él, de todas las personas, podía tener la culpa de lo que decía Iruma.
-Está claro, fue porque le pusiste ese apodo a Harukawa que Iruma dijo lo que dijo ahora- comentó la chica más baja haciendo que todos la miraran con incredulidad, casi preguntándole con la mirada "¿Es enserio?"
Era la peor suposición que podría haber llegado en opinión de todos en la mesa, claro que hubo una persona que si creyó en su teoría, lamentablemente tuvo que ser la maestra de Aikido definitiva.
-¡Aja! ¡Así que por eso es que le colocaste ese apodo a Harukawa-san!, por su otra connotación – acusó la chica remarcando el "otro" como si esa simple deducción tuviera alguna base o fundamento.
-¡¿Qué?! ¡Claro que no! ¡¿De dónde sacaron eso?!- arremetió Momota a gritos- Solo le puse ese apodo porque me pareció lindo combinar las dos primeras silabas de su nombre y apellido, así como hago con Saishu y Oukichi- la maestra de Aikido quería seguir protestado, pero alguien más intervino.
-Chicas basta, no pueden acusar a Momota-kun por eso, no tiene ningún sentido- comentó Kaede defendiendo a su amigo, a la final las chicas no tuvieron más remedio que reconocer la derrota y admitir que la simple idea es absurda, por suerte.
Una cosa quedó clara, Yumeno es una pésima detective.
El verdadero detective definitivo tenía su vista ámbar clavada en el chico de cabellos azabaches con terminaciones púrpuras, todavía estaba parado en la entrada del comedor y en su rostro tenía plasmada su sonrisa digna de un niño travieso a punto de hacer un travesura. De alguna forma esa analogía no se alejaba de lo que era Ouma, un chico que le encanta hacer bromas inofensivas a todo el mundo, uno que ciertamente tenía que ver en lo que estaba ocurriendo aquí.
No solo lo demostraba con la actitud sospechosa, sino también el hecho de que haber llegado con la inventora, también fue él quien le gritó con el fin de hacerla hablar, claramente sabía lo que ocurría y la curiosidad de Saihara quería saber también, pero no le había dicho nada hasta ahora porque no quería que su novio tuviera problemas con Harukawa, después de todo, ella no soportaba las bromas de Kokichi y lo que menos quería era que saliera lastimado.
Por ahora observaría cómo se desarrollaban las cosas, si era necesario, intervendría y estaba seguro de que Kaito también lo haría, solo él tenía ese don para calmar a una Harukawa enojada.
Mientras todo eso se desarrollaba, Iruma todavía se encontraba parada al frente de su novia, temblando de pies a cabeza mientras pasaban por su mente los peores escenarios posibles, no estaba segura si Maki la perdonaría por esto, ¿Tal vez incluso le terminaría? ¡No, todo menos eso! no sabía si era capaz de soportarlo. Maki era la única que la toleraba por completo y es más, la quería de esa forma sin importarle absolutamente nada de sus vulgaridades, comentarios, apodos, si se iba de su lado ¿Qué sería de ella?
La aludida por fin mostró signos de seguir en el mundo de los vivos y lo primero que hizo fue dirigirle la palabra a su novia inventora.
-Miu… ¿De verdad… quieres hacer… eso?- preguntó con cuidado, la rubia alzó la vista para encontrarse con la mirada de Maki, extrañamente no se veía molesta, lo que se podía notar era lo ansiosa que estaba por su respuesta.
Tragó saliva que había estado conteniendo ¿Qué si quería hacer eso? babeaba de tan solo la idea de comer a su novia, era algo que siempre había querido hacer pero nunca había tenido el valor para confesar, y tenía que ser por esta estúpida apuesta.
Asintió tímidamente, tratando de tener de algo de valor y no apartar la mirada.
Harukawa la observó, pareciendo satisfecha con la respuesta; se levantó de su asiento en el comedor y se dirigió a una Iruma con complejo de chihuahua. Todos guardaron silencio temerosos, esperando el desarrollo de las cosas.
- Yo… Tengo que admitir que… también he querido hacer lo mismo contigo desde hace un tiempo, vayamos a mi habitación para que podamos hacerlo - la clase entera tenía los ojos como platos y las mandíbulas caídas en el suelo, de todas las reacciones que pudo haber tenido Maki nunca se les pasó por la mente que pudiera ser esta.
Hasta la propia Iruma se veía descolocada en su lugar, ni en sus más locos sueños húmedos esto pasaba. Por otro lado, Maki, estaba al frente de la rubia con las mejillas sonrojadas pero un brillo determinado en su mirado, a la final como la inventora solo lograba balbucear nerviosamente sin llegar a decir alguna palabra entendible, la asesina definitiva la cargó, poniéndola sobre su hombro como un costal de papas bajo la mirada incrédula de todos.
Así fue como se fueron del comedor, parecía que no las verían en clases por ese día.
-¡No puedo creerlo!- Kaede fue la primera en gritar.
-¡Harukawa-san fue corrompida!- exclamó una Chabashira horrorizada, nadie esperaba que llegara este día.
- ¿Quién imaginaría este giro de los acontecimientos?- dijo Korekiyo en su lugar, los humanos nunca lo defraudaban.
-No ha habido sangre ¡Pero Atua esta feliz por que Miu y Maki!- dijo Angie alegre como siempre.
-Hubiera sido mejor que tuvieran esta conversación en sus habitaciones- comentó Hoshi, bajándose un poco su sombrero, Tojo a su lado asintió.
-Gonta no entiende… ¿Harukawa-san también quiere comer a Iruma-san? ¿Por qué?- todos lo miraron con horror escrito en sus caras.
-¡Protejan a las personas puras que quedan!- exclamó una Tsumugi desesperada por conservar la inocencia de sus amigos.
-¡También hay que proteger a Saihara-kun y Momota-kun!- gritó Kaede en su lugar a lo que los aludidos la miraron con incredulidad.
-¡¿Eh?!- fue lo que dijo Saihara.
-¡Oye! ¿Yo por qué?-cuestionó Momota un poco indignado.
-Nyhe, ellos no tienen salvación, ya son novios de Ouma- comentó Yumeno, todos los miraron con pena.
-…Cierto- aceptó la rubia con un suspiro.
Momota y Saihara intentaron protestar pero dejaron de prestar atención a la conversación cuando vieron como el pequeño Líder supremo se dirigió a la cocina, los dos chicos se miraron y en un acuerdo silencioso procedieron a seguirlo.
Encontraron a Ouma sirviéndose cereales azucarados en un tazón mientras agarraba una botella de Panta… No, no lo haría, no sería capaz de hacer eso… ¿Cierto?
Para el horror de ambos, Ouma si fue capaz de hacerlo, vertió la Panta de uva en su tazón de cereal, enserio, su gusto por esa bebida gaseosa del más allá de la obsesión, además, tampoco era un desayuno que pudieran considerar el más sano, pero ya tendrían tiempo de hablar con Kokichi sobre sus hábitos alimenticios. Por ahora había otro tema que debían saber.
-Oye Kichi ¿Qué fue todo eso?- Ouma dejó de hacer lo que estaba haciendo para mirar al astronauta con esa expresión confundida que lo hacía ver jodidamente lindo.
-¿Huh? ¿De qué hablas Momo-chan? Solo era Iruma-chan diciendo sus puercadas de siempre y Harukawa-san extrañamente respondiéndole, nada muy especial- intentó de restarle importancia mientras seguía con su desayuno azucarado.
Ellos no conformes con esa respuesta se acercaron poniéndose cada uno a su lado.
-Kokichi-kun no mientas, te vimos llegar con Iruma-san, además de gritarle para hacerla hablar- dijo Saihara con voz suave pero dando a entender al más pequeño que tenía más escapatoria que decir la verdad.
El aludido ensanchó su sonrisa y soltó un suave "Nishishi" antes de hablarle al detective- ¡Como se esperaba de mi amado detective! Me han descubierto, es verdad que tengo algo que ver en esto.
En vez de contarles todo de una vez, el Líder supremo se tomó su tiempo para empezar a hablar, no fue hasta que el chico más alto se exasperó de tanto misterio.
-¡Oukichi dinos ya lo que te traes con Iruma!- Ouma rodó los ojos divertido, nunca admitiría que le gustaban las pausas teatrales.
-¡Que impaciencia Momo-chan! Y yo que ya lo iba a decir…- otra pausa teatral aquí y más caras impacientes de Momota después- Bien, Iruma-chan y yo hicimos una apuesta, el que perdiera tenía que ir a decirle a sus pareja la cosa que más desea hacer con ellos- las caras de sus novios no tuvieron precio cuando al fin supieron la verdad, sorprendidos se quedaba corto para como estaban.
Saihara se colocó la mano en la boca en un gesto reflexivo, murmurando un "ya veo". Sin embargo Momota solo frunció el ceño mirando a su novio más pequeño, en verdad quería saber tan mal ¿Qué cosa quería hacer Ouma que no quisiera decir en voz alta? Dudaba que le respondiera sinceramente pero valía la pena hacer el intento.
-¿Qué era lo que tenías que decirnos si perdías?-Saihara primero volteó a ver a Momota con incredulidad para después ver a Ouma expectante, mentiría si dijera que no estaba interesado.
Ouma no se inmutó ante la pregunta, todo lo contrario, parecía que lo estaba esperando. Se fue acercando a ellos con la gracia de un felino a punto de devorar a su presa, por alguna razón Momota y Saihara se encontraban incapaces de moverse de donde estaban, tal vez era por la intensidad con la cual Ouma los miraba en ese instante.
-Si hubiese perdido esa apuesta yo tendría que haberles dicho todo lo que quiero que me hagan…- el mensaje estaba adjunto allí, en esa simple frase, no ayudaba el hecho de que Kokichi les este hablando en un tono bajo y seductor que les puso el vello de punta.
Sin darse cuenta de sus estados o siendo perfectamente consiente de esto, Ouma siguió hablando- Sai-chan, Momo-chan… quiero que me despojen lentamente de mi ropa, que me llenen de caricias, besos y alabanzas, quiero perderme en sus toques- eso… es algo bastante específico, el detective y astronauta tragaron saliva, Ouma estaba mirándolos atentamente con esa sonrisa burlona que hacía que Saihara quiera esconderse debajo de sus sábanas para ocultar su pena; en cambio Momota quería arrancársela del rostro… a besos y dejarlo descolocado para que viera cómo se sentía tener vergüenza. Por supuesto, el más pequeño no iba a terminar allí, la tortura seguiría.
-Quiero que marquen todo mi cuerpo, desarmarme completamente, hacerme gemir hasta quedarme sin voz, que tomen todo de mí, que me hagan suyo toda la noche hasta que no sepa ni mi nombre, que ataquen en todos mis puntos débiles y créanme cuando les digo que tengo muchos, … que todos sepan que soy suyo y ustedes míos- Se encontraba dando vueltas alrededor de ellos, rozando sus manos casualmente por sus cuerpos al pasar; su voz parecía ser un hechizo para solo mantenerlos allí, completamente hipnotizados, eso sin contar con esa mirada, esa con la que se los comía sin disimular ni un poco.
Ellos no podían hacer otra cosa más que mirarlo fijamente, de vez en cuando tragar algo de saliva, pero esto definitivamente les había tomado por sorpresa, aquellas palabras solo hacían que sus mejillas se tiñeran de un profundo carmesí y se sintieran mareados de tanta información.
-¡Menos mal que no perdí esa apuesta! Hubiera sido vergonzoso exponer mi más profundos deseos oscuros- en un segundo Ouma habia cambiado su expresión a la juguetona de siempre, con los brazos hacia atrás agarrando su cabeza.
-Bueno, nos vemos luego mis amados- se despidió el chico más bajo con su tazón de cereales en la mano y huyendo rápidamente del lugar, dejando a Saihara y Momota de pie en medio de la cocina siendo un desastre sonrojado y con una serie de imágenes impuras pasando por sus mentes sin que pudieran hacer algo por evitarlo.
Tal vez Yumeno tenía razón y no eran tan inocentes.
Culparon a Ouma totalmente por eso.
