Disclaimer: Full Metal Alchemist y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiromu Arakawa; éste texto tiene fines exclusivamente de entretenimiento y ningún fin de lucro.

Capítulo 2

El joven aprendiz

Era una tarde tranquila de septiembre. El padre de Riza apenas había llegado del instituto y ella cocinaba un delicioso estofado para ambos. Riza pensaba que su vida austera era la mejor vida que me pudieran haber asignado. El viento ya olía a otoño y el paisaje era cada vez más ocre. De pronto, se escuchó como si alguien tocara a la puerta. Por cortesía se acercó a la puerta pues no quería que su padre hiciera esfuerzo, sin embargo él se adelantó y dijo –Yo abro-. Así que se acercó a la puerta y saludó al solicitante como si ya lo conociera. –Pasa, llegaste justo a tiempo para la comida-. Dicho lo anterior se pusieron cómodos en el comedor.

¿Con que vienes a aprender alquimia, eh?

Sí, maestro.

Riza espiaba tras la cortina de la cocina. Temía que su corazón de impetuosos latidos la delatara. El que un chico entrara a su casa era un suceso inesperado, es más, bastante sorpresa era estar a pocos metros de un muchacho. Además, era bastante apuesto. Por un momento se perdí tanto en su asombro, que se percató que el estofado estaba a punto de quemarse, entonces se apresuró en apagar el fuego, pero en el camino tiró al piso un cucharón de aluminio que hizo demasiado estruendo.

-Riza ¿Qué pasó hija? ¿Estás bien?

- Sí padre –gritó desde la cocina- Fue solo una cuchara. Pero no te preocupes, ya estoy por servir la comida.

- Perfecto hija, pues hoy será un plato más, que tenemos un invitado.

Riza se ruborizó a tal grado que agradeció estar sola en la cocina donde nadie la veía, y es que de pronto sintió emoción de saber que alguien que no era su padre probaría los alimentos que ella preparaba con tanta devoción. Con sumo cuidado puso la mesa y sirvió su estofado. Ya estando los tres en la mesa, el señor Hawkeye presentó a los dos jóvenes:

Riza, él es Roy Mustang, mi próximo aprendiz de alquimia, viene de un lugar muy lejano. Debido a que sus habilidades son excepcionales para su edad, le permití quedarse para su duro entrenamiento. También está advertido que no debe acercarse a ti. Roy, ella es mi adorada hija Riza, es estudiante y una excelente cocinera. No es necesario recordarte que entre las muchas coas que no debes hacer es acercarte a ella, por supuesto espero que lleven una relación cordial, pero nada más. En fin ¡Buen Provecho!

A Riza todavía no le encajaba la idea de que ese chico fuera a vivir en su casa, seguramente su padre sería estricto con ambos, a juzgar por todas las prohibiciones que le imponía a Riza y por el secreto que ella contenía tatuado en la piel de su espalda. A partir de ese momento su vida cambiaría. ¿Qué pasaría? ¿Se llevarían bien? ¿Sería un muchacho respetuoso? ¿Le gustaría su sazón para cocinar? Y… de pronto una pregunta traviesa la hizo sonrojar: ¿Ese muchacho sabría besar?