Han pasado 5 meses desde que Guasón ah sido capturado, desde aquel juicio desquiciado y desde aquel momento donde Batman se volvió el asesino más temido, odiado y proseguido en toda Ciudad Gótica.
Bruce Wayne el multimillonario "favorito "de Gótica se ah refugiado en su mansión más de lo esperado. Vive cautivo en su propio hogar tratando de olvidar, tratando de fingir que nada sucedió. Alfred veía preocupado todos los días al Señor Wayne, como era posible que esto pasara, ya no reconocía a la persona que estaba frente a él, ya no era Bruce Wayne, ya no era Batman.
-Es solo un mal sueño – repetía Bruce dormido- solo un mal sueño …..
Cerca del otoño llovía sin parar en ciudad Gótica, Alfred había enfermado (tanto trabajo para un solo hombre era agotado).
-Lo siento Señor Wayne creo que hoy me reportare como enfermo- rio un poco pero una tos terrible hizo que parara de reír.
-No te preocupes Alfred, seguro que los demás podrán sobrevivir sin ti por un par de días.
Bruce se encontraba a lado de la cama de Alfred observándolo con tanta tristeza, jamás había visto a Alfred tan mal.
-Tengo una lista de productos que deben comprar- dijo Alfred señalando una mesita cerca de la ventana.
Wayne se acerco y tomo la hoja que había encima de la mesa, la observo por un momento y regreso con Alfred.
-Quiero que seas tú el que vaya a comprar estas cosas.
-¿Yo Alfred? –bruce reaccionó un poco confundido- Pero si tenemos personal para que vayan a donde les indiques.
-Lo sé, pero-hubo una pausa y Alfred suspiro- hace tiempo que no salé de la mansión señor Wayne.
Alfred ya sa…- El hombre de la cama lo interrumpió.
-Además señor no creo poder confiar en alguien más que lo haga.
Bruce observo a su amigo era obvio que estaba mintiendo, pero verlo tan enfermo y que él no le ayudara de tal manera era simplemente cruel, así que acepto. Alfred vio como aquel hombre que tanto quería como su propio hijo se alejaba de la habitación sonriendo hasta que su vista ya cansada no pudo dejar verlo por más tiempo.
Bajo las escaleras y tomo unas llaves que se encontraban en la mesa justo en el centro del recibidor, abrió la puerta principal y vio una hermosa lluvia cubrir toda ciudad Gótica, era relajante de tal modo.
Con que así es el mundo hoy en día- dijo bruce para sí mismo, tomo una chaqueta negra, se vio al espejo y se peino un poco, observándose en el espejo pudo ver al hombre que se había convertido. Pantalones de mezclilla un poco viejos, sus zapatos no tan relucientes y una chaqueta negra que no usaba en meses. Sonrío con un poco de burla y se dirigió hacia su auto, un Lamborghini murciélago.
-Já otra broma de la vida- murmuro.
Entro al auto eh hizo sonar el dulce motor, puso música para relajarse un poco (bueno a su modo).
-Friends by Band of Skulls- ordenó Bruce al auto y en seguida la canción invadió sus oídos.
Se dirigió a la ciudad, hace tiempo que no iba por esos "rumbos". Salió de la carretera y se fue a la avenida principal. Un par de niños que jugaban en la calle observaron el carro pasar y quedaron sorprendidos, si Bruce Wayne seguía teniendo los mejores juguetes. La lluvia empeoraba haciendo que las personas abrieran sus paraguas, o que se escondieran bajo un techo, pero una joven no lo hacía, no tenia paraguas ni tampoco un abrigo que la cubriera de la tormenta. Bruce la observo por un momento, era una joven muy hermosa así que decidió ir con ella para ofrecerle un transporte. Se acerco a la banqueta donde caminaba la hermosa joven, abriendo la ventanilla pregunto galantemente.
-Creo que necesita un poco de ayuda- pero la joven siguió caminado sin observar si quiera a Bruce o al auto.
-Señorita, si sigue a este paso le aseguro que podría resbalar con ese par de zapatos, digamos que el clima hoy no le favorece- decía Bruce mientras manejaba lentamente para no alejarse de la hermosa rubia.
Ella paro, suspiro por un momento y se decidió a ver a Bruce. Quedo sorprendida al reconocerlo, el joven multimillonario que no se había visto en meses estaba justo a lado de ella invitándola a entrar a su auto (un auto ultimo modelo por cierto).
-Está bien- la joven sonrío y se dirigió al asiento del copiloto.
Al entrar al auto Bruce pudo observar como su nueva acompañante esta totalmente empapada, su cabello, sus zapatos, su blusa color gris y junto con su falda negra estaba totalmente mojada de pies a cabeza.
-Y a donde nos dirigimos madame- Wayne le pregunto con un acento singular un poco británico. La Rubia sonrió y puso los ojos en blanco.
-Al instituto Arkham, por favor.
En ese momento Bruce quedo en shock, pensó en todo lo que había tratado de olvidar y ahora se dirigía justo donde se encontraba todos aquellos hombres a los que alguna vez había enfrentado. La hermosa joven viendo la reacción de Bruce pensó un poco y dijo dudosa.
-Si quieres puedes dejarme a un par de calles adelante, en la avenida L. Brown.
Bruce volvió en sí y rápidamente contento con una sonrisa.
-Por supuesto que no, la llevare al Inst. Arkham.
Mientras avanzaban por la ciudad ella lo volteo a ver un momento y luego sonrió. "debe de conquistar así a todas las mujeres" pensó. Pero en eso el joven multimillonario la miro haciendo que ella sonrojara.
-Tienes unos hermosos ojos sabes.
-Oh … Gracias.- ella sonrió pero rápidamente se mordió el labio.
-¿desearía saber en qué piensas?- dijo Bruce con una sonrisa.
-Bueno, no creo que para alguien como tú sea imposible. Bruce Wayne el joven multimillonario, filántropo y playboy- esto último lo dijo casi como un murmuro.
Bruce pudo escuchar todo lo que dijo, incluso aquel murmuro.
-Con que playboy, eso piensan de mí o solo tú lo haces.
Ella volvió a estar roja completamente "Diablos me escucho" pensaba una y otra vez.
-B-bueno es lo que dicen.
- y ¿qué piensas tu sobre mi?- dijo Bruce con un tono un poco engreído.
Ella pensó un poco, enserio estaba tan apenada pero no dejaría a Wayne con la duda. Tomo un respiro y respondió.
-Bueno creo que sus padres fueron un gran ejemplo para la ciudad, ayudando a tantos sin recibir nada. Eso si es ser bueno, ser un héroe.- suspiro de nuevo. – y usted es un joven que ha tenido una vida difícil pero al igual que su familia pudo resistir, tomar las decisiones que nadie más pudo. Tener el valor de seguir con su vida, bueno, a su estilo. En ocasiones es un poco engreído pero sé-hizo una pausa- que es un gran hombre.
Hubo un semáforo en rojo eh hizo que Bruce parara el auto, dudo un momento en voltear a ver a su compañera, haciendo que el momento se tornara un poco incomodo, bueno para ella lo era.
-Bien creo que me conoce mejor que nadie.
-Es mi trabajo soy psicóloga-murmuro.
-Me alegro que piense eso de mí, al menos uno de los dos conoce al otro.
Ella sonrió un poco pero inmediatamente noto que no había mencionado su nombre todo este tiempo.
-Oh lo siento, mi nombre es Harleen Quinzel, pero llámeme Harley todo el mundo lo hace.
Bruce la miro con una sonrisa y paso su mano para saludarla.
-Bien Harley, mucho gusto. Yo soy Bruce.
Ambos se tomaron la mano y sonrieron como un par de niños.
