South Park no me pertenece.


Aparentemente, todos creían que su vida era perfecta. Que como su familia era "estable", no iba a tener ningún problema.

Pero no era así.

Él ya estaba harto de ser controlado por sus padres, aunque principalmente por su madre. Siempre obligándolo a hacer cosas que él no quería. Le gustaba estudiar y aprender, pero ahora estaba privado de casi todo tipo de diversión... ya no era como cuando niño, que todo era más sencillo y no debía preocuparse por casi nada, porque normalmente al día siguiente las cosas se arreglaban y todos actuaban como si nada hubiese sucedido; ya no era así. No más.

Ahora tenía que lidiar con ese estúpido curso de religión judía. Su padre estaba empezando a decirle que use un jodido kiphá (N/A: Un kiphá es el sombrerito que usan los judíos), y a él no le gustaba usar ese tipo de cosas.

Sí, aceptaba su religión, pero no era un fanático religioso ni nada por el estilo. No le gustaba tener que ser como sus padres en cuanto a las religiones, suficiente tenía con Eric burlándose de él por la estúpida circuncisión. Ni siquiera podía quejarse…

Ellos no sabían absolutamente nada.

No tenían idea de la mierda por la cual estaba pasando ahora. Ser judío, con padres sobreprotectores, exigentes, un hermano menor adoptado, canadiense y promiscuo, diabetes, hemorroides ocasionales. Quería rebelarse, pero le daba miedo. No tenía los huevos suficientes como para decírselo a su madre…

Decirle que ya no quería estar bajo sus órdenes. Si lo echaba de casa, se podría ir con Stan y todo resuelto, pero no se atrevía. No podía hacerlo, porque no les tenía odio ni nada por el estilo. Eran sus padres y los quería, a pesar de que nunca se preocupaban por él, sino por cómo los hacía quedar a ellos. Su madre había cambiado con el paso del tiempo, ya no era la misma mujer que era atenta con su pequeño hijo pelirrojo. Ya no. Ahora solo se preocupaba por cómo salía en la escuela, sus clases particulares, cursos, etc.

Y él iba a colapsar en cualquier momento. Ya no podía con tanto peso en sus hombros, necesitaba un buen respiro de toda esta mierda.

Kyle Broflovski, el chico brillante. El chico que siempre tenía prefectas calificaciones y certificados, junto con los primeros lugares en casi todo lo que hacía. ¿Pero lo disfrutaba?

Qué va. Lo odiaba. Solo se mataba estudiando para complacer a su maldita familia judía, como diría cierto castaño; y eso no era todo, una vez que terminara con la preparatoria, sus padres empezarían a obligarlo a hacer un examen de universidad. Y aunque él sí quería estudiar en una buena universidad, quería descansar aunque sea unos cuantos meses… pero no iba a poder, no con sus padres presentes.

A veces quisiera tener una vida más tranquila como la de sus amigos y compañeros, parecía que ninguno de ellos tenía problemas por los cuales preocuparse, siempre se veían tranquilos sin nada de qué quejarse.

Y ahí estaba el pelirrojo, sentado frente a su escritorio. Escribiendo un ensayo de 1000 palabras sobre la guerra mundial, una tarea que posiblemente ninguno de sus compañeros haría, y él tampoco si no fuera por su madre, que entraba a su habitación para hacer un chequeo cada 10 minutos. Corrigiéndole todo, diciéndole que estaba mal y que tenía que volver a hacerlo. Ni siquiera se inmutaba a ayudarle.

Entendía que quería lo mejor para él, pero estaba exagerando.

Cómo odiaba las tareas...

Él no se atrevía a decírselo a Stan o a Kenny, porque sabía que ellos pensarían que todo es una tontería y que él solo era un niño malcriado… pero no lo entendían. No entendían nada. Y también estaba el "gordo", pero a él le importaba una mierda lo que él hacía. Si le decía o no, no importaba; con la única persona con la cual podía hablar era con su hermano menor, pero él no lo entendía del todo. Aún era demasiado pequeño como para captar bien las cosas.

Así que tendría que aguantarse por un buen rato, y ver cómo los demás vivían una vida sin problemas ni nada por lo que preocuparse.

Porque todos estaban felices, pero Kyle no.