CÁP 2:
Dos semanas han pasado ya desde ese día. Dos malditas semanas en las que su grupo de amigos habían sido capturados por esa horda de chupasangre, después de estar tanto tiempo dándoles esquinazo, maldita sea su suerte. Eso era lo que pensaba el pequeño Tsurumasa mientras esperaba junto a Aoi a que le llegara el turno para la extracción de sangre diaria que exigían aquellos demonios de piedra como tributo por sus vidas.
-"Si encima creerán que les debemos la vida"-pensó amargado el pelirrojo mientras observaba como los niños que ya habían recibido la inyección salían de allí mareados y tomando aquella asquerosa bebida que no había dios que se lo tomara sin sentir arcadas.-No tuvieron la misma consideración con Hyouga…
-Tsurumasa…-escuchó entonces la voz de Aoi junto a él ¿había hablado en voz alta? Al ver la expresión en los ojos castaños de su amiga, bajo la cabeza revolviéndose sus rojizos cabellos-Yo también le echo de menos.-le susurró tomándolo del brazo con suavidad a modo de apoyo.
-No tenían motivos para matarlo…Hyouga no se lo merecía-murmuró Tsurumasa con evidente rencor que se asomaba en su áspera voz.
Aoi bajó la mirada con aire abatido sin poder decir nada, Hyouga había sido un buen amigo suyo y de Tsurumasa desde que tenían memoria, todos cooperaron para poder sobrevivir al mundo cuando todos los adultos que se estaban ocupando de ellos finalmente murieron, ya sean por vampiros o por aquellos monstruos que ahora gobernaban sobre la tierra. Cuando murió el último adulto, el hermano mayor de la pequeña Kinako, ellos se apañaron como pudieron para protegerla a ella y al pequeño Ryuuji. No tuvieron más opción que tomar el rol de adultos y defender a los más pequeños de los monstruos y abastecerse con los cadáveres de animales, y parte de esa supervivencia se la debían a Hyouga. Su amigo era de todos ellos el más listo con una capacidad de recordar las cosas que muchos envidiarían, eso como modo para orientarse o para encontrar un modo para escapar cuando eran perseguidos les venía que ni pintado, y también gracias a esta peculiaridad suya, Hyouga había aprendido a manejar armas como escopetas o cuchillos con tan solo haber estado observando al hermano de Kinako cuando estaba vivo, y eso les vino de perlas para poder defenderse o cazar, incluso a veces para pescar. Sin duda, Hyouga había sido una de las claves de su supervivencia durante todo el año y medio que habían estado vagando solos en busca del maldito refugio donde se rumoreaba que existía un ejército contra los vampiros.
De hecho una de las razones por las que se habían rendido y habían acompañado a los vampiros era porque ahora se sentían perdidos sin Hyouga. Él era el más listo y aunque Tsurumasa fuera el más osado para enfrentarse a los peligros y Aoi la más escurridiza a la hora de escapar de ellos, era Hyouga el que daba las instrucciones y el que les salvaba el pellejo la mayor parte de las veces. Sin Hyouga ahora ya no estaban nada seguros de su porvenir, y Kinako y Ryuuji todavía no sabían cómo defenderse, Aoi se arrepentía inmensamente el haber prohibido a Tsurumasa enseñarle a Kinako a usar una escopeta en su momento. Tener una defensa más que les cubriera las espaldas, aunque fuera todavía una niña pequeña, ya no le parecía tan mala idea ahora que Hyouga les había dejado. Pero ya era demasiado tarde para arrepentirse de eso.
-Dios…Hyouga muerto…muerto-sollozó Aoi como si todavía no hubiera podido terminar de asimilar la muerte de su amigo y camarada, mientras se daba pequeños tirones en las puntas de su cabello castaño-Ryuuji-kun todavía me pregunta por él. No deja de preguntar porque se quedó dormido en el suelo y no se vino con nosotros.
-Aun no es capaz de asimilarlo-musitó Tsurumasa cruzándose de brazos mientras avanzaba en la fila mientras escuchaba a lo lejos como algunos niños sollozaban ante el dolor del pinchazo en el cuello. Ryuuji era el más joven del grupo, tenía solo seis años, y parece ser que a pesar de estar acostumbrado a que la gente que le rodea vaya desapareciendo, no ha conseguido aun asimilar que Hyouga ya no estaba con ellos. Es lógico, Hyouga pasaba mucho tiempo con él dedicándose a hacerle reír y así vitar que sus lloros alertaran a los monstruos.-Hyouga…¿Qué haremos ahora sin ti?
-Siguiente-se escuchó la áspera voz de uno de los vampiros encargado de controlar que todos los niños se sometieran a la extracción.
Tsurumasa avanzó para plantarse delante del vampiro que miraba los registros para confirmar la asistencia del nombrado. Los ojos rojizos del vampiro se quedaron fijos en los orbes negros de Tsurumasa como si estuviera buscando alguna anormalidad en su físico que no coincidiera con la imagen que se proyectaba en su pantalla digital. El pelirrojo mantuvo la cabeza baja en señal de sumisión pero mantenía su chispa de rebeldía al no apartar la mirada desafiante de los ojos del vampiro como si estuviera preguntándole qué diablos estaba mirando.
-¿Dónde está Ichinose Yuuichirou?-preguntó sin ninguna expresión en el tono de su voz.
-No puede presentarse-respondió inmediatamente.-Entre Aoi y yo entregaremos la dosis que le corresponde a Yuuichi.
-No se ha presentado a la extracción desde que llegó aquí-espetó el vampiro afilando su mirada.
-Porque no puede-insistió Tsurumasa poniéndose nervioso ante esa mirada.
-Si no puede entonces no nos sirve de nada.-dijo levantándose de donde estaba sentado.
-¡Espere!-le detuvo sosteniéndole de la túnica- ¡Ya se lo he dicho! ¡Entre Aoi y yo les entregaremos la sangre que le corresponde a Yuuichi! ¡Nos da igual que nos extraigan más sangre que…!
PLASH
El sonido de una fuerte bofetada resonó por el lugar de forma tan fuerte que los niños de alrededor se quedaron mirando encogidos en el sitio de miedo mientras que el resto de los vampiros seguían con su trabajo como si nada estuviera pasando. Tsurumasa cayó al suelo ante la fuerza de aquella agresión, tardó solo dos segundos en sentir el característico ardor terminando por cubrirse la zona herida con la mano en un vano intento de hacer que el dolor disminuyera.
-¡Tsurumasa!-exclamó Aoi abrazándolo por detrás cuando vio al vampiro dar un paso hacia él-Por favor, déjelo, él solo intentaba hablar con usted.
-El ganado no habla-sentenció con una mirada inexpresiva-Si Ichinose Yuuichirou no puede hacer por sí mismo la extracción, entonces es inútil que viva aquí…voy a encargarme ahora mismo de él.
-¡No! ¡Espera! ¡Espera, por favor!-exclamó Tsurumasa levantándose de un salto para seguir al vampiro que había emprendido el camino hacia donde estaba viviendo ellos pero entonces sintió un terrible tirón que le hizo volver a caerse al suelo, al voltear se encontró con otro par de rojizos ojos.
-Tú no has hecho la extracción, no te puedes ir-dijo aquel vampiro con voz de advertencia.
Tsurumasa apretó los dientes mientras volvía a mirar impotente como el otro se iba en dirección a lo que penosamente podrían llamar hogar, donde Yuuichi esperaba a que regresaran. Yuuichi no podía dar sangre, por eso durante todo ese tiempo, Aoi y él habían conseguido salir del paso donando más sangre de la debida para compensar su falta. Pero la suerte ya les ha abandonado ¿Qué harían entonces? ¿Van a matarlo?
-Yuuichi….corre….-murmuró Tsurumasa antes de recibir un nuevo tirón para llevarlo donde se realizaban las extracciones.
Kinako, que acababan de terminar de extraerle la sangre que le correspondía donar, se quedó mirando como Tsurumasa era arrastrado y, consciente del peligro que parecía correr Yuuichi, decidió salir corriendo de allí y buscar un atajo que acortara la distancia hasta donde vivían. Tenía que ir avisar a Yuuichi y ayudar a que se escondieran, Hyouga hacia muy poco tiempo que les había dejado y no estaba dispuesta a dejar que también mataran a Yuuichi. Kinako tenía solo ocho años, pero al contrario de Ryuuji, ya no poseía esa inocencia que le impedía ver el peso que suponía la muerte de un ser querido o la supervivencia de uno mismo, así que su única forma de intentar asegurarse la vida de ella y los suyos era confiar en que sus piernas fueran lo bastante rápidas como para llegar a casa antes que el vampiro y hacer que Yuuichi huyera de ahí y se escondiera.
Mientras tanto, dentro de una casa pequeña, la delgada figura de Yuuichi se encontraba recostada en una especie de superficie dura donde descansaban él y todos sus amigos. No había ido a la extracción, de nuevo se la había saltado, y cada vez le remordía mas la culpa al saber que Aoi y Tsuru regresarían en un estado de debilidad extrema y no serían capaces de moverse ni de sostenerse en pie por varias horas. Todo por su culpa, porque querían protegerle por no tener fuerzas suficientes para soportar una mera extracción de sangre sin sufrir un ataque por la debilidad de su cuerpo. Y pensar que antes habían estado constantemente pinchándole y sacándole sangre para realizar sus análisis rutinarios y ahora no era capaz ni de eso sin sufrir unos de sus ataques.
-¡Maldición…!-gruñó apretándose con fuerza la ropa a la altura del corazón mientras se encogía ante el dolor y comenzaba a sudar a mares-Calma…calma…respira, Yuuichi, respira.
Detestaba que eso ocurriera. Ya le había pasado en otras ocasiones cuando estaba viajando con sus amigos en busca del ejército, y en algunas ocasiones les había puesto en serio peligro pero últimamente le estaba dando más seguido y eso le producía una sensación de inseguridad enormes, tanto que más de una vez se planteó seriamente hacerles el favor a sus amigos de quitarse de en medio pero Tsuru y Hyouga fueron cabezones y no quisieron abandonarlo en ningún momento desde que se encontraron.
-Creo que les habría ido mejor si me hubiesen dejado atrás…-murmuró sin poder dejar de respirar con fuerza, le costaba un poco respirar. No era tan fuerte como otras veces pero aun así su pecho le estaba doliendo como mil demonios-…si lo hubieran hecho, tal vez Hyouga no…
Fue entonces cuando un fuerte portazo que provenía de la puerta de su casa lo hizo sobresaltarse pero sin incorporarse de donde estaba recostado. Escuchó unos pasos fuertes y duros, no eran los de Tsuru ni los de Aoi, ellos no pisaban tan fuerte, y menos aun después de la extracción. El muchacho consiguió a duras penas incorporarse con sus brazos de donde estaba recostado, todo el cuerpo le pesaba y aun le costaba respirar con normalidad pero tenía que comprobar quien había entrado en casa, si era un vampiro tendría que hacerse el loco diciendo que ya había ido a la extracción y que por eso estaba descansando, al menos eso le ayudaría a ganar tiempo para esconderse.
El sobresalto fue todavía mayor cuando sintió como una enorme mano se había enganchado a su cuello arrancándole de cuajo la tira negra que lo rodeaba para facilitar la extracción que nunca se realizó con él. Los ojos del azabache se dilataron del horror cuando vio unos largos y afilados colmillos sobresaliendo de una boca sonriente antes de cernirse sobre él. Ni siquiera tuvo la oportunidad de gritar cuando sintió un líquido frío escurriéndose por su cuello.
Justo en ese momento, Kinako terminaba de cruzar unas cuantas calles a toda la velocidad que podía logrando visualizar a lo lejos su casa. Rogaba internamente haber podido llegar antes que el vampiro y que Yuuichi estuviera lo suficientemente bien para salir a esconderse pero en cuanto vio la puerta de madera de la casa abierta de par en par se detuvo con los ojos dilatados, horrorizada de lo que pudiera haber pasado ahí dentro. No puede ser ¡no puede ser que haya llegado tarde! La niña de las coletas castañas, volvió a correr, esta vez al interior del hogar encontrándolo a oscuras pero viendo un peculiar color de cabello justo en el fondo.
-¡Yuuichi-nii!-gritó Kinako sin poder evitarlo y ahogó un grito en cuanto vio aquella escena tan escalofriante.
Podía ver a un vampiro. Pero no cualquier vampiro, era uno de la nobleza, su blanca túnica evidenciaba su alta posición en la jerarquía de aquel clan. Ese vampiro estaba justo frente a sus ojos, pero sin percatarse de su presencia por estar haciendo una labor más entretenida. Estaba hincando rodilla mientras que la otra pierna sostenía medio recostado contra él mismo el cuerpo de Yuuichi mientras que con una de las manos le sujetaba la cabeza contra su boca mientras un hilo de sangre se escapaba por el blanco cuello del menor y manchaba la ropa de "ganado" y un poco de su túnica. El vampiro parecía estar tan concentrado en lo suyo que no le prestaba la más mínima atención a la pobre Kinako que se encontraba petrificada y horrorizada ante lo que veía sin poder hacer nada más que mirar.
-Yuuichi-nii…-gimió la niña hundida en un mar de lágrimas. Yuuichi estaba muerto…otro de sus amigos había sido asesinado, otra vez no, más no.
-Kinako-chan…-susurró entonces la voz de Yuuichi haciendo que la niña abriera sus ojos haciendo esparcir un poco las lágrimas que ya sobresalían de ellos ¿estaba vivo?
-¿Yuuichi-nii?-se atrevió a preguntar Kinako recibiendo como respuesta un pequeño movimiento por parte del azabache ¡Estaba vivo!
-¿Qué pasa aquí?-preguntó entonces una voz áspera que acababa de ingresar a la casa, Kinako se dio la vuelta para mirarlo pero no tuvo tiempo de apartarse cuando el nuevo intruso usó su mano para empujarla y apartarla del camino sin ningún miramiento haciendo que cayera sentada en el suelo.-¿Mikaela-sama? ¿Qué hace usted aquí?
-Oh, eso debería preguntarlo yo-reprocho el vampiro noble con cierta irritación en su voz-¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar haciendo la ronda con los críos?
-Eso estaba haciendo,-asintió el vampiro con sumisión pero sin variar ni un ápice su estoica expresión-pero me he percatado que el sujeto Ichinose Yuuichirou se ha estado saltando la extracción desde que llegó aquí, como dictan las reglas he venido a ocuparme de él.
-Entiendo-asintió el rubio levantándose de donde estaba mientras sostenía a un debilitado Yuuichirou contra su cuerpo y hombro.-Lamento haber causado problemas, pero es mi causa que el pequeño Yuu no se presentase a la extracción.
-¿Por usted?-preguntó con duda el recluta.
-A cambio de unos pequeños detalles, el pequeño Yuu se ha ofrecido a darme su sangre en exclusividad ¿no te parece muy considerado por su parte?-preguntó con una sonrisa amable al mismo tiempo que pasaba su lengua por la zona de su cuello donde aun tenía restos del líquido de la vida.-Su sangre es realmente todo un manjar.
-Ah…-asintió el hombre sin saber muy bien que decir.
-Te agradecería que mantuvieras esto en la discreción-ordenó con un sutil tono de amenaza que podía detectarse en su voz-Ya sabes lo codiciosos que pueden ser los demás nobles, y no me apetece tener que compartir la sangre de mi corderito.
-Entiendo, lamento el malentendido, mi señor, con su permiso-se disculpó el recluta haciendo una pequeña reverencia antes de salirse de la estancia con paso tranquilo y seguro rumbo a su puesto.
Mika se quedó mirando cómo se marchaba el recluta, cuando ya estuvo seguro de que estaba bien lejos dejo salir un suspiro y, sin prestar atención a los sollozos de la niña que se encontraba en la casa, caminó hacia una de las sillas de piedra que se encontraba cerca y dejó allí sentado el cuerpo del pequeño con todo el cuidado que pudo.
-¡Yuuichi-nii!-gritó Kinako sin poder soportarlo más corriendo hacia donde se encontraba el azabache para terminar abrazándolo y llorando sobre él, ignorando por completo que aun estaba el noble allí-¡Por favor, Yuuichi-nii, no te mueras, no te mueras! ¡No quiero que te mueras!
-Tranquila…,Kinako-chan…-consiguió pronunciar entre jadeos el niño alzando una mano para acariciar los claros castaños cabellos de la niña-E-Estoy bien…
-¡No estás bien! ¡Estas sangrando mucho…! ¡Estas…!-lloraba la niña histérica.
-No…te preocupes-insistió él con un ojo cerrado-…la sangre…no es mía…
-¿Cómo…?-cuestionó sorprendida Kinako bajando la voz al fin ante esa nueva información. Entonces se quedó mirando el lugar donde supuestamente el mayor había sido mordido, se evidenciaba una cantidad importante de sangre pero él decía que no era suya. Para comprobarlo, la niña limpió con su mano aquella zona en busca de alguna herida pero se sorprendió al ver que allí no había nada. Lo único que había era unas marcas de colmillos pero tan superficiales que no llegaron ni a desgarrar la piel.-Pero…¿Cómo?
-He usado la sangre de las reservas para simular que le había mordido-intervino entonces el vampiro rubio tomándose la plena libertad de tomar otra silla de piedra y sentarse a medio metro de distancia a ambos niños.-Tienes suerte que viniera, sino tal vez ese tipo te habría matado, Yuu-chan.
-No te he pedido ayuda-gruñó el azabache mirándolo con odio-¿y…que haces llamándome…Yuu-chan? N-No soy u…una chica…
-No me la has pedido, pero aun así deberías mostrarte más agradecido, sino esta pobre niña habría tenido una horrible imagen ante sus ojos y no creo que te hubiese gustado eso ¿verdad?-sonrió divertido Mika al ver como Yuu volvía a lanzarle una mirada llena de veneno, sobretodo porque parecía no haberle hecho caso a su reproche.
-Serás…-empezó a amenazar el niño antes de volver a sostenerse la ropa con fuerza al sentir un nuevo dolor.-¡Uurg!
-¡¿Te vuelve a doler, Yuuichi-nii?!-preguntó preocupada la pequeña sosteniendo uno de los brazos del oji-verde.
-Tranquila, Kinako-chan-sonrió él como pudo ante el dolor-…es solo…que me he llevado un susto…enseguida se me pasará.
-Toma, tomate esto-dijo la niña tendiéndole el envase de la bebida energética que los vampiros siempre les daba a los niños luego de la extracción.
-No, peque…tienes que tomártela tu…-negó Yuuichi moviendo la cabeza hacia un lado.
-Yo ya he bebido un poco-insistió ella-Pero a ti te hace más falta…
-…Es que sabe tan…mal…-rió el azabache tomando el envase y dándole un trago sin apenas respirar para luego poner una divertida expresión de estar tomando algo muy amargo.-Muy…muy…mal.
Kinako sonrió un poco al ver que su amigo parecía conservar el buen humor, eso le quitaba un poco de preocupación encima.
-Niña ¿Por qué no te vas a decirles a tus otros amigos que Yuu-chan se encuentra bien y a salvo?-preguntó casualmente el rubio con una sonrisa amable.
La niña se encogió en el sitio ante aquella sutil orden pero no estaba segura de obedecerla. Yuuichi en cambio se quedó mirando la cara del vampiro que, le gustase o no, le acababa de salvar la vida, pero está claro que había algo que quería hablarle a solas y no se iría sin haberlo conseguido. Tal vez no era buena idea que Kinako permaneciera en ese sitio con ese vampiro cerca.
-Kinako-chan…ve avisar a Tsuru y a Aoi…seguro que deben…de estar muy…preocupados.-dijo Yuuichirou sin quitarle los ojos de encima al rubio por si hacia un movimiento extraño.
-Pero Yuuichi-nii-fue a protestar ella antes de ser interrumpida por el nombrado.
-Ryuuji-kun debe de estar llorando-recordó al pequeño-Necesito que vayas con él…
-…Vale-claudicó la castaña sin estar muy segura mientras para luego ir abandonando la casa rumbo hacia donde habían dejado a sus amigos sin poder evitar voltear la mirada de cuando en cuando.
-Vale, ya se ha ido ¿Qué demonios quieres?-cuestionó Yuuichirou con el ceño fruncido.
-Primero que controles un poco ese mal humor que tienes-reprochó Mika dándole un inofensivo golpecito al niño en la frente a modo de regaño.-Segundo, solo he venido para charlar un rato contigo.
-No me lo trago…-espetó el menor pegando su espalda a la pared sintiendo como poco a poco su respiración se iba normalizando por fin.-Si me has salvado es porque quieres algo de mi…
-Es cierto, he venido porque quería hacer un trato contigo-Mika sonrió con afabilidad, el niño entonces se puso tenso, sabía que algo oculto había entre esa supuesta amabilidad desinteresada.
-No voy a darte mi sangre-inquirió Yuuichi con la ceja arqueada mirándolo con desconfianza.
-¿Y eso porque? ¿Acaso no puedes?-cuestionó Mika sin alterarse lo más mínimo.
-Urg…-gruñó el azabache empezando a ponerse nervioso, era un noble al fin y al cabo y esos eran los vampiros más peligrosos y los mas engañosos.
-No es tu sangre lo que quiero-se apresuró en decir Mika con intención de hacer que se relajara el pequeño.
-Entonces ¿Qué quieres?
-¿Sabes? Hay veces en que me siento bastante solo-le dijo con un tono casual-Y un poco de compañía nunca me viene mal ¿Qué te parecería pasar conmigo unas pocas horas al día a cambio de un poco de comida y ropa para ti y tus amigos?
-¡¿Qué eres?! ¡¿Un pederasta?!-exclamó horrorizado Yuuichirou pegando todo su cuerpo a la pared como si quisiera evitar un contagio de una enfermedad rara y desconocida.
-¡No! ¡No! ¡No hablo de esa clase de compañía!-exclamó Mika moviendo las manos al mismo tiempo que se enrojecía un poco. Oh vaya, no pretendía sonar como un pederasta, solo convincente, un escalofrío le recorrió al recordar que Yuu puso esa misma cara que pone ahora el niño cuando le confesó que visitaba a Bathory a su mansión a cambio de unos favores.-Solo quiero compañía para hablar.
-¿Por qué querría un vampiro la compañía de un humano? Sobre todo porque no busca sangre ni…cosas raras-cuestionó el oji-verde con total desconfianza.
-Mis razones no importan, Yuu-chan-contestó sin más el rubio-Pero lo que te ofrezco es muy generoso a cambio de tan solo mantener una charla diaria conmigo. No solo evitas tener que dar sangre porque para los demás estarás dándome exclusividad a mí, sino que además estarías colaborando en cuidar de tus amigos ¿no te parece?
Yuuichi se quedó mirando al vampiro sorprendido por aquella oferta. Todo aquello era demasiado bonito para ser real, y más aun que sea un noble quien le propusiera semejante trato ¿Dónde estaba la trampa? ¿Qué era lo que de verdad quería de él? No estaba seguro pero Tsuru y Aoi habían estado cubriéndole las espaldas desde que llegaron y él solo había sido una carga para ellos. Esta era un modo fácil para ser de utilidad a los demás, así podría colaborar un poco en cuidar de Kinako y de Ryuuji y ¿Quién sabe? Tal vez podría ganarse la confianza de ese rubiales para conseguir alguna vía de escape de ese lugar.
-No suena tan mal…-admitió Yuuichi sin estar seguro de cómo iba a acabar todo eso.
-Estupendo-celebró Mika con un aura que irradiaba su gozo ante la aceptación del muchacho.-Entonces hay unas cosas de las que quiero hablar contigo.
-¿Qué? ¿Ahora? ¿En mi casa?-preguntó Yuuichirou poniéndose entonces nervioso mirando a su alrededor como si esperase que alguno de sus amigos entrasen.
-¿Por qué no? Creo que sería bueno que comenzáramos a conocernos en un entorno que te sea más cómodo y conocido.
-Pero mis amigos…
-Aun tardarán un poco en regresar, no te preocupes-sonrió el rubio intentando darle más confianza.
-Ah….v-vale, supongo…-musitó sin estar muy seguro de lo que proponía el mayor pero lo mejor de momento era hacer lo que le dijera, tal vez podría encontrar algo que poder usar para sacar a todos sus amigos de ese lugar.
-Bien, creo que ya te imaginarás cual será mi primera pregunta-entonces le dio un pequeño toque en el pecho con el dedo-Puedo hacerme una idea de lo que te pasa pero quiero que me lo digas tú.
El menor llevó su mano instintivamente a la zona donde estaba su corazón, se imaginaba que eso sería lo primero que le preguntaría y ese rubiales no parecía ser tan tonto como para creer la excusa de la alergia.
-Estoy enfermo-confirmó el niño.
Mika apretó los puños contra sus rodillas cuando vio al niño con esa expresión de abatimiento. Se lo esperaba, era obvio dado como parecía estar sufriendo pero no por ello fue menor la sensación de tristeza e impotencia que le invadió cuando supo lo que se temía.
-¿Desde cuándo?-se atrevió a preguntar Mika suavizando la mirada.
-Desde siempre-afirmó Yuuichi provocando que el rubio lo mirara extrañado por lo que dijo.-Siempre he estado enfermo.
-Eso no es posible-rebatió Mika-Si de verdad has estado enfermo desde siempre no habrías podido sobrevivir ahí fuera.
-Hasta hace un par de meses vivía en un hospital.
-¿Cómo?-Mika abrió los ojos sorprendido-Ya no existen los hospitales, hace mucho tiempo que dejaron de existir.
-Existe el hospital privado del ejercito-confesó encogiéndose en el sitio en cuanto vio como los ojos del rubio se dilataban ante lo que acababa de decir.
-¿Eres del refugio de…?-dejo la pregunta al aire recibiendo un asentimiento-Explícame eso ahora mismo.-ordenó impaciencia ¿Yuu vivía con esos inmundos humanos del ejercito?
-Yo…vivía en ese hospital-confesó Yuu encogiéndose ante el aura de ira que parecía estar emanando del rubio, aquello no parecía pintar nada bien.
-¿Cómo acabaste fuera? Me extraña mucho que esos estúpidos humanos hayan dejado que un niño salga al exterior.-inquirió.
-Es que…-murmuró el azabache rascándose tras la nuca un poco incomodo que se hubiera referido a ellos como "estúpidos"-…quería aprender.
-¿Aprender? ¿el que?
-Quería aprender lo que era tener un corazón.
-…¿Perdona?-preguntó Mika con cara de no entender nada ¿tener un corazón? Aquello no tenía sentido.
-Es algo que le escuché decir a una mujer que hablaba con los médicos. Ella dijo que yo no tengo corazón-contó tocándose con la palma de la mano la zona donde debería estar aquel órgano de vida.
-Yuu-chan, deberías explicarme mejor eso. Porque ningún humano puede estar vivo sin corazón-se rió Mika intentando aligerar el ambiente.
-Yo tampoco lo entendí bien-murmuró el muchacho-Se lo pregunté a Ichinose-san…
-Ichinose…-gruñó Mikaela por lo bajo al escuchar ese nombre, pero mantuvo la compostura para no asustar al menor. Debía mantenerse bajo control, por mucho que odiara a ese hombre no debía mostrarlo delante del pequeño, no ahora que estaba comenzando a contarle cosas. Sin embargo había una cuestión que le molestaba y necesitaba saber su respuesta.-Ese hombre, Ichinose…¿es tu padre?
-¿Mi padre? Pues…yo…supongo que lo es…no sé-dudó el niño sin estar seguro.
-¿No lo sabes?
-No lo sé, siempre me visitaba en el hospital, desde que nací, siempre-sonrió levemente al recordar al hombre-Las enfermeras me dijeron que él estaba pagando todo el tratamiento para mi enfermedad. Pero no sé si es mi padre….aunque también me dijeron que mi apellido me lo dio él…¿eso lo convierte en mi padre? ¿o no? Tal vez pero no lo sé.
-Vale, vale, tranquilo-cortó Mika con una risa un poco nerviosa al ver que el niño comenzaba a divagar en un mar de dudas y cuestiones que a lo mejor no era buena idea que comenzase a plantearse en ese momento.-Volvamos a lo de antes ¿a qué te referías con eso de no tener corazón?
-Ah…-pronunció el niño centrándose de nuevo en lo que le preguntaba el rubio-Yo no entendía a que se refería aquella mujer con eso de que no tengo corazón, así que le pregunté a Ichinose-san. Él me dijo que tener corazón significaba poder sentir cosas, tener recuerdos muy importantes, conocer gente y aprender muchas cosas, saber lo que estaba bien o mal.
-"Eso no es tener corazón o no, eso es el aprendizaje que tiene todo niño durante su crecimiento"-pensó Mika con una gota tras la nuca imaginándose que tal vez Yuu no había sido capaz de comprender lo que le había dicho aquel humano y solo estaba dejando salir las palabras que recordaba haber escuchado de su boca.
-Él también me dijo que yo no tengo corazón y que sería difícil que algún día pudiera tener uno propio, y pensé que a lo mejor saliendo de allí podría ver cosas y aprender lo que era tenerlo.
-Pero ¿Por qué saliste de los muros?-cuestionó Mika frunciendo el ceño-El exterior es peligroso y podrías haber muerto.
-Porque yo he estado toda mi vida metido entre cuatro paredes de una habitación-desafió Yuuichirou con la mirada afilada al recordar eso-Nunca he podido jugar, nunca he podido salir a la calle ni conocer a otros niños. Todos los días era lo mismo, siempre con exámenes, análisis, comidas especificas para cada momento del día, inyecciones, descanso de horas, con médicos diciéndole a Ichinose-san delante de mí que tal vez no pudiera seguir adelante. Nunca he conocido otra vida que no fuera esa.
-Yuu-chan…-murmuró Mika al ver como el niño parecía estar hundiéndose en la miseria con tan solo esos recuerdos, y estaba seguro que tal vez no le gustaría oír lo que iba a decir a continuación.-Pero mírate ahora, estas muy débil y tal vez no ha sido buena idea que salieras de allí.
-Nunca me han dicho que mi enfermedad podría curarse, tal vez la única forma de que no tuviera estos ataques fuera estando todo el día metido en la cama del hospital con todas esas inyecciones que tanto me mareaban. Pero pensé que tal vez todo podría ir mejor si conseguía tener un corazón propio.
-¿Por qué pensaste eso?
-No lo sé, pero tener corazón era un deseo que me ayudaba a querer seguir viviendo en vez de vivir solo por vivir-suspiró Yuu revolviéndose los cabellos.-Pero en el hospital nunca iba a poder conseguirlo, por eso me escape. Huí del hospital, del refugio y me marché.
-Eso fue una estupidez, estando solo y en tu estado no habrías durado nada.
-Pero viví-sonrió el niño-Hice cosas que jamás en toda mi vida pude hacer. Durante este tiempo he podido correr, he podido gritar, reír, llorar, jugar, he podido ver muchas cosas que antes ni me imaginaba que existían-hablaba emocionado el niño para sorpresa de Mika-He podido conocer a Tsuru y a los demás…
-Has vivido encerrado todo este tiempo…-murmuró para sí mismo Mika mirando como el niño sonreía al recordar aquellas cosas que parecían valiosas para él-¿Y todo esto te vale la pena?
-Si…-asintió Yuu sin dudarlo-Puede que ahora este sufriendo por mi enfermedad pero todo lo que he vivido hasta ahora no lo cambiaría por nada. Si al final me muero, entonces prefiero marcharme habiendo hecho lo que quise, en vez de estar viviendo mientras me quedo solo viendo la vida pasar.
-No vas a morir-sentenció entonces Mika haciendo que el niño lo mirara sobresaltándose cuando se puso de pie de repente y caminó hacia él-No vas a morir ¿entendido?
-Esto…pero….-murmuró el azabache intimidado cuando el rubio hincó rodilla frente a él y se quedó mirándolo a los ojos.
-Aun tienes mucho por lo que vivir si quieres tener ese corazón que tanto deseas-dijo Mika llevando su mano enguantada a la cara del muchacho-Yo mismo me encargaré de que vivas aunque sea lo último que haga.
-Pero…¿a ti que te importa?-se atrevió a preguntar el niño intentando alejarse del contacto del vampiro pero para su sorpresa la caricia que recibió por su parte fue suave y llena de cariño, tanto que no se vio capaz de apartarse de él con alguna grosería.
-Me importa todo lo que tenga que ver contigo, Yuu-chan-susurró Mika con voz suave al mismo tiempo que pegaba su frente a la del niño-Y haré lo imposible por hacer que tu estés bien ¿de acuerdo? No habrá nada que impida que puedas vivir, quien lo haga se las verá conmigo.
Yuuichirou estaba tan sorprendido y absorto con lo que le decía el rubio y su exagerada cercanía que no fue capaz de rebatirle nada y solo pudo asentir lentamente sintiéndose pequeño e intimidado por aquellos ojos azules tan grandes que no se apartaban de los suyos por nada del mundo.
-Ahora descansa, Yuu-chan-murmuró entonces el rubio dándole por sorpresa al niño un beso rápido en un parpado.-Por hoy las preguntas se acabaron, pero mañana vendré a buscarte, hay cosas que quiero enseñarte y ayudarte a conseguir…ese "corazón" que tanto quieres tener.
-Yo….yo…yo…-tartamudeó el pobre niño llevándose una mano al ojo donde los labios del vampiro se habían posado con un sonrojo de vergüenza adornándole la cara.
-He pasado un rato muy agradable-sonrió Mika levantándose del asiento mientras sacaba de su túnica una bolsita con varios panecillos de leche y lo dejaba sobre la mesita.-Espero compartir momentos así contigo más a menudo, Yuu-chan-se despidió con una grata sonrisa mientras salía por la puerta gozando de la expresión de sorpresa del muchacho.
Yuuichirou se quedó enrojecido hasta las orejas ante lo que acababa de pasar todavía cubriendo su ojo con la palma de su mano ¿Qué porras había pasado ahí? ¿Le acababa de besar un vampiro en el ojo? Y no tenía ni idea de que es lo que provocaba un beso de un vampiro pero su corazón estaba latiendo desbocado, iba tan rápido que ya estaba esperando que de un momento a otro le fuera a dar uno de sus ataques.
-¡Yuuichi!-exclamó un alterado Tsurumasa que entraba por la puerta de la casa casi derrapando seguido de Aoi, Kinako y Ryuuji, que iba a la espalda de esta última.
-¡WAAA!-se sobresaltó Yuuichi ante los gritos de sus amigos.
-Menos mal, estas bien-sonrió aliviada Aoi dirigiéndose a su amigo para abrazarlo-¡Ah! ¡Lo siento! ¿Cómo te encuentras?
-Ah…pues…yo…
-Kinako-chan nos lo ha dicho ¿Qué te ha hecho ese vampiro oxigenado?-exigió saber Tsurumasa todavía alterado mientras alzaba el puño mientras miraba la ropa ensangrentada de su amigo, aunque sabía que esa sangre no era suya no podía evitar sentir irritación por el hecho de que un vampiro le podría haber levantado la mano.
-Esto…chicos…yo…-balbuceó el azabache todavía muy aturdido ante lo que había ocurrido.
-¡Panecillos de leche!-exclamó de repente un entusiasmado Ryuuji que se asomaba al borde de la mesa y babeaba ante el contenido de la bolsita.-¡Que rico! ¡Aoi-nee ¿puedo comer uno?!
Los otros niños dirigieron sus miradas hacia donde se encontraba el alimento que señalaba el menor de ellos. Se quedaron unos segundos mirando sin poder creerse que esos bollitos estuvieran en su mesa, Aoi y Tsurumasa intercambiaron miradas, y la chica asintió.
-Bien, niños, creo que aun guardamos un poco de leche ¿os parece tomar un vaso con los panecillos?-propuso Aoi intentando sonar animada. Ryuuji saltó de alegría ante aquello mientras que Kinako, aunque estaba hambrienta, miraba también con duda los panecillos pero no hizo ninguna pregunta y se dejó guiar por Aoi hacia el otro lado de la casita para preparar juntos la leche.
-¿Qué has hecho?-cuestionó en voz baja el pelirrojo mirando al azabache.
-¿Qué dices?-preguntó Yuuichi intentando recuperar la compostura.
-¿Qué has tenido que hacer para que ese chupasangre te diera eso?-preguntó Tsurumasa seriamente pero con la chispa de la preocupación brillando en sus ojos.
-Si te lo cuento…creo que no me creerías, no me lo creo ni yo-murmuró Yuuichi sin saber muy bien que más decir.
Varios minutos después se podía ver a como Mikaela se paseaba por los pasillos de la mansión con el buen humor pintado en la cara. Estaba feliz por primera vez en mucho tiempo, aquel acercamiento, aquella íntima conversación que habían compartido, aquel beso fugaz que se había atrevido a darle. Era como volver a estar junto a Yuu cuando eran pequeños y esperaba de corazón poder compartir mucho más momentos junto a ese pequeño y por ello haría lo imposible por cuidarle y ayudarlo a superar su enfermedad.
Sin embargo, había algo que empañaba esa felicidad que sentía y era algo que le dijo el pequeño Yuu que no podía sacarse de la cabeza ¿Qué era aquello de conseguir un corazón? Al niño no le dejaron de brillar los ojos llenos de esperanza cada vez que decía de conseguir un corazón propio ¿Qué narices estaban maquinando aquellos humanos para haberle metido aquella idea a un niño pequeño? Ya conocía a ese apestoso de Ichinose Glen y sabía que no le diría esas cosas a un niño a no ser que esperase alguna reacción importante por su parte. Los humanos eran lo suficientemente retorcidos como para usar la inocencia de un niño encerrado para tender una trampa a los vampiros ¿acaso Ichinose ya se esperaba que Yuu huyera del refugio? Le costaba mucho creer que de verdad un niño enfermo hubiera salido de los muros del refugio sin que nadie le viera y sin tener ningún tipo de dificultad ¿y si en realidad solo le habían dejado escapar?
Trampa o no, le daba igual, él iba a ocuparse del niño. Se aseguraría que tuviera una vida larga y que estuviera sano, no importaba el precio. Ese niño iba a vivir, lo ayudaría a tener una vida plena y formaría parte de ella. Y ni humanos ni vampiros iban a privarle de Yuu de nuevo, jamás.
CONTINUARÁ.
Y aquí está el segundo capítulo luego de que me diera el chute de inspiración ante los reviews que he recibido, en serio que estoy súper emocionada y me alegro muchísimo de que os haya gustado tanto por eso aquí os he dejado el nuevo capítulo. Espero que hayáis podido disfrutarlo.
Y aquí os dejo las contestaciones a los reviews:
Jechu: Y bueno, claro que lo continuo, aquí lo tienes y espero que te haya gustado.
Nao-kun: Muchísimas gracias por tus review y eso del mejor en español, tiempo al tiempo, siempre hay fics que superan los míos con creces. Ahora la gente se centra más en los encuentros entre Yuu y Mika durante el manga y lo poco que se deja ver en el anime mientras que yo, la rarita de turno, voy y hago un salto temporal de treinta años, hale XDD ¿Por qué 30 años? Ya lo sabrás. Muchos saludos y gracias por tu apoyo.
Cocoa Francois de Jerjayes: Creo que te has confundido con los nombres "Tsuru" no es por Tsurugi, sino por Tsurumasa que es el nombre de pila de "Hayami Tsurumasa", el miedoso de IE GO. Y no, Tenma no está aquí, los nombres son solo referencias o guiños, pero no son los verdaderos personajes de Go, solo he tomado sus nombres pero me alegro mucho ver que los fans de Inazuma Eleven también se pasan por aquí. Respondiendo a tus preguntas, si, Yuu está muerto y las razones de su muerte se desvelaran en uno o dos capítulos, y si, Krul también existe porque esta historia está ambientada treinta años después de los acontecimientos del manga pero este fic es cortito y no voy a poder hacerla salir. Muchas gracias por comentarme, realmente me has hecho feliz.
Nishiyora Mahiru: Jajaja lamentablemente si no sufriera Mika u otros personajes no habría historia, pero todo tiene su razón de ser y se desvelará con los capítulos siguientes ¿Qué será, será? No se pierdan el próximo episodio (?).
