Titulo: Otra vez y otra vez, Duérmete de nuevo.

Parejas: Ninguna.

Sumary: Clyde es un flojo y todo el mundo lo sabe, pero es ahora que no sabe lo que es real o sueño ¿Podrá despertar? (Pesimo summary(?))

Advertencias: Ninguna(?)

Disclaimer: South Park no me pertenece, si no a Trey Parker y Matt Stone. De caso contrario sería tan yaoi como todos quisiéramos...


Clyde bostezo, estirándose para despertar un poco. Y es que últimamente se sentía más cansado de lo normal, como si dormir todo el día no fuera suficiente para satisfacer el insomnio que lo dominaba.

— ¿Estás bien?—pregunto Token, su mejor amigo. Ambos se encontraban en camino de regreso a sus respectivas casas.

—Sí, no te preocupes—tranquilizo el castaño lanzando una sonrisa dormilona, mientras tallaba sus ojos intentando volar el sueño.

— ¿Todo bien con tu nueva madrastra?—indago su amigo, posiblemente pensando que ella seria la causa de su mal sueño. Clyde se sintió un poco incomodo, pero no detuvo su paso ni desvió la mirada; su rostro con una expresión seria, causo preocupación en su amigo.

—Si, todo bien. Ella es buena conmigo—explico con un gesto que parecía más una mueca sin forma que una sonrisa, lo que extraño a Token dudando de si creer en sus palabras. —Bueno ya me voy, adiós. —se despidió alejándose para tomar su propio rumbo, dejándolo solo y sin esperar siquiera su respuesta.

Volvió a bostezar por enésima vez en el día y entro a casa; como siempre su padre estaba trabajando y su madrasta estaba en la cocina cortando unas verduras.

—Volví de la escuela—anuncio acercándose a la cocina observando a la mujer que sigua en lo suyo sin voltearle a ver en ningún momento, ni decir ni una palabra. — ¿Qué hay de comer, Mamá? ¿Tacos?—pregunto acortando la distancia entre ambos, intentando sonreír e ignorar la indiferencia. Para luego borrar su expresión de falsa alegría por una de verdadera tristeza. Estaba acostumbrado al silencio de su nueva madrastra; pero no estaría mal que ella le hablara de vez en cuando.

Saliendo de la cocina se dispuso a subir a su habitación y descansar como siempre lo hacía. Subió con pesadez y flojera cada escalón. Lanzando inmediatamente su mochila a algún rincón de su cuarto, recogió unas prendas cómodas y decidió dormir hasta la cena. Se recostó en la cama y casi enseguida se quedó dormido.

Despertando, se incorporo con un bostezo somnoliento y estirando sus brazos para desentumirse. Se sintió un poco más ligero, lo cual fue un motivo para levantarse y bajar a comer algo. Tomando sus pantuflas, sacándolas de debajo de la cama, se las puso con parsimonia y camino con lentitud hacia la puerta de su cuarto. A punto de tocar la perilla se detuvo ¿La causa? El sonido de la puerta principal abrirse.

—Volví de la escuela. —escucho una voz e inmediatamente sintió su cuerpo tensarse y su mente quedarse en blanco, a la vez que un escalofrió le recorría completamente. Pasado unos segundos giro la perilla con lentitud y temblando bajo cada escalón, precavido a lo que fuera pasar.

Ahogo un grito cubriendo la boca con sus manos y paralizándose sorprendido. Justamente delante de él en la entrada de la cocina se encontraba Clyde Donovan, es decir él. Sus pensamientos se enredaron imposibilitándole el pensar con claridad.

— ¿Qué hay de comer, Mamá? ¿Tacos?

Era como un deja vu, pero a la vez no. Aquello no tenia explicación, definitivamente no la había. Observo a la figura darse vuelta al solo recibir indiferencia de la mujer, que seguía concentrada en lo suyo, salió de la cocina y subió a su habitación, ignorando que él mismo estaba ahí a su lado.

¿Qué carajo pasaba? Era una de las preguntas que más rondaba en la mente de Clyde y no tenia respuesta. Fue la puerta la que interrumpió de nuevo sus pensamientos.

—Volví de la escuela. — ¿DE NUEVO ÉL?

El castaño #3 entro al igual que él a la cocina viendo a su madrastra cocinar, mientras se veía a sí mismo bajar las escaleras con precaución a lo que viera. Parecía una película que se había quedado en la misma escena. La única hipótesis en la que concluyo es que estaba soñando, si todo era un horrible sueño.

Fue hasta que llegó Clyde número #7 que todo cambio, todos levantaron la mirada. Su madrastra se detuvo, captando la atención de los Clydes(?).

—Por fin me llamas, mamá. —ella se giro y sonrió.

—Mamá—Clyde #7 corrió a ella y la abrazó. Todos sonrieron para luego cambiar a un semblante de puro terror, al ver como su madrastra sonreía cínicamente con cuchillo en mano y le atravesaba sin piedad.

Clyde se levanto exaltado y jadeante por la pesadilla que recién tuvo, se incorporo sentándose en la orilla de la cama respirando más relajado.

—Solo fue un sueño.—se convenció sintiéndose más tranquilo al saber que nada fue real.

Saco sus pantuflas, se las puso a la vez caminaba con parsimonia y lanzaba un bostezo. Tomo la perilla.

—Volví de la escuela.


Yeii~ Otra drabble, notese que amo el suspenso(?) Bien el otro día estuve viendo una serie de historias japonesas de "terror" digamos que no me asusto fácilmente, pero esta historia quedo marcada en mi menta así como la escribí. Y siento que le falta más de éste genero al fandom de SP.

Saludos, mis potatos(?)