DULCES SUEÑOS


VIVE

Rhaellys yace cansada en el lecho improvisado del barco en el que se dirigen hacia las Ciudades Libres, después de haber muerto su madre. Acaba de dar a luz, su hija vive. Porque ha sido una niña. Su hermano pequeño, Viserys, está junto a ella, a la espera de que llegue la doncella que se llevó a la pequeña. Al fin vuelve, con su hija en brazos. Rhaellys la coge inmediatamente y la observa con ternura. Es perfecta, preciosa. Y es tan parecida a él... Tiene una suave pelusilla de color castaño en la cabeza, y cuando abre los grandes ojos, Rhaellys ve que son de un color lila oscuro, un color cercano al gris. Decide su nombre.

—Maerys —pronuncia con voz clara, y la pequeña mira a su madre a los ojos y levanta la manita para tocar su cara.

La hija de Benjen vive. ¿Qué sería de él? ¿Qué pensaría de su pequeña?