¡Hola!

Bueno gracias a los comentarios que han dejado, aquí está la continuación de esta historia, espero que les guste.

Los personajes son propiedad de M.K. mientras que la historia es de mi completa autoría.

Más comentarios al final.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Habían pasado ya dos años desde que estoy en este lugar, aunque realmente siento que ha pasado más tiempo desde que estoy aquí, deje de llorar, pero también de reír y de hablar, me había vuelto completamente callado, apenas y respondía lo necesario cuando se me pedía, solo con Naruto hablaba de vez en cuando.

Naruto cada día antes de dormir repetía la misma frase "Un día saldré de aquí, y después de trabajar muy duro llegaré a ser una persona importante, y lucharé por acabar con este lugar"; sabia que eso era imposible, pero no mataría la esperanza que tenia, lo único que lo mantenía con vida en este lugar.

Comenzábamos un nuevo día en este lugar, todo era rutina, así que sabíamos que hacer, antes de que los guardias o cuidadores llegaran, así evitábamos muchos problemas.

Apenas nos levantábamos, acomodábamos los viejos futones en los que dormíamos, junto con la manta que nos mantenía calientes durante las noches, después nos colocábamos la ropa que utilizábamos para poder ser identificados dependiendo de nuestra área de trabajo, para finalmente colocarnos en filas y esperar a que llegaran por nosotros.

Todo el lugar estaba completamente vigilado, con tal de que ninguno de los que estábamos ahí pudiéramos escapar, muchos lo intentaron, pero al ser descubiertos por los vigilantes, fueron severamente castigados frente a todos, dejándonos en claro que eso le pasaría a cualquiera que quisiera escapar. La crueldad con la que fueron golpeados y finalmente asesinados, mataron en el resto de nosotros las esperanzas de poder escapar algún día.

Después de caminar a lo largo de los pasillos, llegábamos a un enorme comedor, en el cual nos reuníamos con el resto de los chicos, sin importar nuestras edades o nuestra área, recibíamos una comida realmente pobre y apenas nutritiva, después de 15 minutos, que nos daban para comer, nos organizaban nuevamente en filas y nos dirigíamos a nuestras áreas de trabajo.

Una vez ahí, las actividades eran distintas, en mi área, la encargada de preparar sirvientes, nos enseñaban a mantenernos callados, y obedecer cada una de las ordenes que nos daban, no responder de manera alterada o grosera a pesar de haber cumplido la orden que nos hayan dado y ellos lo nieguen.

Las cosas no eran tan difíciles para nosotros, claro, después de que aprendíamos a guardar silencio. Algunos de los que estaban con nosotros, habían sido enviados a otras áreas de trabajo rudo, por ejemplo a las áreas de construcción, en las cuales su tarea principal era cargar pesadas cargas de piedras, tierra o metales, todo bajo el ardiente sol.

Naruto y yo nos encontrábamos atendiendo a uno de nuestros instructores, el más tranquilo de todos, cuando llego uno de los superiores, pidiendo a los instructores que llevaran a los "gusanos" como solían llamarnos a los chicos de entre 8 y 10 años, a una de las salas, pues una de las familias había solicitado chicos de esa edad para servir a su hija.

Así lo hicieron, nos llevaron a todos los chicos que estábamos en ese rango de edades, en el cual, apenas entrabamos Naruto y yo, pues ya estábamos cerca a cumplir los 11 años, lo que me hacia recordar cuánto tiempo más nos quedaba en este lugar.

Una vez frente a la familia, todos intentábamos llamar su atención, unos haciendo pequeñas reverencias, otros transformando su mirada en una de suplica y unos cuantos más, nos hacíamos a la idea de lo poco probable que era que nos eligieran, por lo que no nos preocupamos por llamar su atención.

-Me llevare a esos dos- Dijo el hombre de cabello blanco, por lo que de inmediato volteamos a ver de quienes se trataba, al instante nos dimos cuenta de que nos señalaba a Naruto y a mi -¿estás de acuerdo Sakura? – pregunto a la niña que los acompañaba, a lo que ella solo asintió.

-Haga favor de acompañarme para arreglar todo, en tanto ellos estarán listos para irse con ustedes- Hablo el director del "centro de tortura", como solíamos llamarlo.

Aproximadamente una hora más tarde, Naruto y yo nos encontrábamos camino a lo que sería nuestro nuevo "hogar", me sentía un poco triste, pues no pude ver a mi hermano antes de salir de ese lugar, pero aun así no lo demostraba.

Cuando llegamos al lugar, vimos una enorme casa frente a nosotros, donde en la parte delantera había un hermoso jardín, en el cual, había al menos 8 hombres trabajando para que el jardín se viera limpio y cuidado.

Sin mencionar una palabra seguimos al hombre de cabello blanco hasta una construcción que estaba en la parte trasera de la casa, oculta detrás de algunos árboles, lo que disimulaba su existencia. Una vez ahí, nos llevo hasta uno de los cuartos, donde había dos camas.

-Vivirán aquí ambos, a las 7 am deben estar donde inician las escaleras, en la espera de que nosotros bajemos, deben haber desayunado para ese entonces, en la cocina la encargada les dará su comida, si enferman deben decírmelo de inmediato, por hoy pueden quedarse aquí y descansar, o tomar una ducha, ponerse ropa limpia y recorrer la casa-

-Muchas gracias- respondí haciendo una reverencia y manteniéndola por un momento, a lo que Naruto me imito de inmediato.

Cuando se fue el hombre, de inmediato Naruto comenzó a saltar de alegría, al parecer apenas había terminado de analizar la situación y entendía que habíamos salido de aquel horrible lugar.

-Naruto, recuerda lo que nos enseñaron ahí, es la clave para no regresar-

-¿A qué te refieres Sasuke?-

-No menciones nada de lo que sucede, respeta a quienes han salvado tu vida, obedece cada una de sus ordenes sin importar lo estúpida sea, aun si es error de ellos, di que ha sido tuyo, cumple al pie de la tetra cada castigo que se te imponga, sin importar cuál sea la causa- terminé de recordar a Naruto todo lo que nos mencionaban en ese lugar, las reglas básicas, como solían llamarlas, para nosotros, las leyes de supervivencia.

-Tranquilo teme, no lo he olvidado, pero realmente estoy emocionado con todo esto, nunca creí que podríamos salir de ahí antes de la edad establecida- Me alegraba verlo feliz, y aun más me alegraba que siguiera a mi lado, pues por los últimos años, había sido el único que me apoyaba.

Después de tomar un baño y ponernos ropa más adecuada, nos dirigimos a la casa principal, dentro había muchos hombres, unos jóvenes y otros más ancianos, pero todos vistiendo de la misma manera, una mujer se acerco a nosotros, llevaba además del "uniforme" un delantal, por lo que me di cuenta de que se trataba de la mujer de la cocina.

-Ustedes deben ser los chicos nuevos, me da gusto que hayan llegado, Jiraiya-sama ya me había dicho que vendrían- nos miro detenidamente, examinándonos de la cabeza a los pies – Están demasiado delgados, no creo que aguantes el ritmo de trabajo si están así, acompáñenme, les daré algo para que coman, deben estar hambrientos-

Comenzamos a seguir a aquella mujer, me pareció muy agradable, me recordaba a mi madre, Naruto estaba entusiasmado, por fin comería algo diferente. Cuando llegamos a la cocina, lo primero que vi fue una enorme mesa repleta de comida que hace mucho tiempo no veía.

-Vamos chicos, la comida aun está caliente, así que coman mucho, crezcan y sean fuertes-

En mi mente esas palabras hicieron eco, ¿hace cuanto tiempo había escuchado esas palabras por última vez?

Miré a la mujer y a Naruto, era como estar nuevamente rodeado por una familia, y eso éramos, ¿no?, Naruto y yo hermanos y esta mujer, de la cual no sabía su nombre, era como nuestra madre.

Comimos hasta no poder más, parecía que llevábamos años son comer una sola migaja de pan; después, nos dirigimos a los cuartos donde habíamos llegado en un principio, listos pata ponernos otro cambio de ropa y dormir, estaba ansioso por comenzar mis actividades, por mostrar lo bueno que podía llegar a ser y claro, ayudaría a Naruto en todo.

-Oye Sasuke-

-¿Qué es lo que haces Naruto? – pregunte al verlo con una enorme bata.

-Creo que con esto dormiremos, ¿porqué no te pones la tuya?-

-Eso haré Naruto, tranquilo, tengo muchas cosas en las que pensar-

-¿Crees que realmente nos quieran aquí?- pregunto Naruto con sus ojos apenas cristalizados por las lagrimas.

-No tienes nada de qué preocuparte Naruto, estaremos bien aquí, pero tenemos que esforzarnos mucho-

Solo asintió y se dirigió a su cama, yo tome mi bata, me la puse, y también me metí bajo las cobijas que reposaban en la cama. Sabía que mañana comenzaría el verdadero trabajo, por ahora, solo me dedicaría a descansar y tomar todas las energías que pudiera.

.

-Estás seguro de que será bueno para la niña, ¿no sería mejor poner a unos chicos más grandes?- Pregunto la mujer de cabellos rubios al hombre de cabello blanco.

-Créeme, se sentirá más cómoda con ellos-

-Confiaré en ti-

-Tranquila, mañana comenzaran su entrenamiento, así podrán protegerla de cualquier peligro-

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Hola!

Gracias a todos (as), por los comentarios que han dejado, gracias también por seguir esta historia.

Nos leemos pronto.

Dejen sus comentarios, y díganme que les pareció el capitulo.

Saludos y nos leemos pronto.