Estaba tan perdida en sus pensamientos que no se dio cuenta que unos pasos se acercaban a la puerta.
-¿Qué no te han dicho lo malo que es espiar a los demás? –la miro con el ceño fruncido y una sonrisa que hizo que se erizara todo su cuerpo.
Estaba muerta.
-T…tú lo mataste –estaba totalmente muerta del miedo pero aun así pudo articular esas palabras mientras deba lentamente unos pasos hacia atrás.
-Pensé en mandarte de viaje porque de verdad me estabas hartando –su voz tenía un tono tan sombrío y su mirada tenía un brillo inusual, ella estaba totalmente aterrada y aún más cuando él se comenzó a acercar a ella- ahora tendré que callar tu boca, pobre tu madre que se quedara sin hija.
Chocó contra la pared y miraba a los lados en busca de ayuda pero estaba sola, su cuerpo temblaba demasiado y sus ojos estaban cristalizados. ¿Qué podía hacer ahora? Era su fin.
La mano de él se elevó hasta llegar al cuello de la pelirrosa tomándolo suavemente y comenzando a hacer presión.
-Adiós Sakurita.
Sus ojos se cerraron fuertemente y con ambas manos intento alejar la de él pero no podía, él era mucho más fuerte. Sus lágrimas rodaron por sus mejillas y la falta de aire se hizo presente. Todo se volvía cada vez más oscuro.
…..
Ya llevaba mucho tiempo y la pelinegra aún estaba preocupada, no quería irse, y además ahora tenía un muy mal presentimiento.
-¿Qué te pasa? –una pequeña pelimarrón de 10 años veía a su hermana muy inquieta- Hina-chan no te preocupes.
Desde que supo que se tenía que ir ha sentido una opresión en el pecho, ella sabía que él no era bueno, pero no podía hacer nada, solo esperar para que a la ojijade no le pase nada. Se acomodó mejor en el asiento del pequeño carruaje en el que estaba, aun faltarían horas de viaje, tal vez un par de días, suspiro de solo pensarlo.
-Ojala no le pase nada Hanabi –la miro y miro a quien estaba a su lado, su madre estaba durmiendo, ella trabajaba muy duro en el castillo y ahora están a su suerte y era su culpa.
No solo fue el hecho de derramarle la comida, antes había tenido enfrentamientos con Jiraiya, pero él no la podía despedir porque la señora Mebuki las apreciaba mucho ya que su familia le ha servido por generaciones, pero esta vez se aprovechó de que no estaba.
-Claro que sí, él la cuidará –la voz de la ojiperla menor la sacó de sus pensamientos, sonrió un poco y se tranquilizó un poco.
Él tenía que cuidarla, esa era su misión.
….
Abrió los ojos lentamente y miró a su alrededor, era una pequeña cabaña, al parecer en el bosque, pero, ¿Cómo había llegado allí? Su mirada se detuvo en alguien que estaba en la puerta. Se asustó un poco al no poder reconocer quien era.
-¿Q….quién eres? ¿Qué hago aquí? –se levantó y se alejó un poco.
-No tiene por qué tenerme miedo, yo la salve –dijo aun sin voltearse, su mirada estaba alerta a cualquier movimiento sospechoso.
¿Cómo? –recordaba que el lugar estaba solo cuando pensaba pedir ayuda, ¿En qué momento había aparecido?
FLASH BACK
Estaba vigilando por los pasillos del castillo cuando una conversación le llamo la atención.
-Pensé en mandarte de viaje porque de verdad me estabas hartando, ahora tendré que callar tu boca, pobre tu madre que se quedara sin hija.
Sus ojos se abrieron muy sorprendido e intento ocultarse bien para no ser visto.
-Adiós Sakurita.
Vio como la estaba ahorcando y por más que ella intentara no podía zafarse de su agarre, debía actuar ahora.
Corrió hacia donde estaba él y le dio golpe primero para que soltara a la pelirrosa, que cayó al suelo, y luego le dio una patada que lo mando contra la pared.
-Pero, ¿Quién te has creído? –se levantó pesadamente y corrió hacia el para devolverle el golpe pero lo esquivo de una y le propino una patada en el estómago al peliblanco
Tomo entre sus brazos a la ojijade y salió corriendo lo más rápido posible, su prioridad era mantenerla a salvo.
Siguió su camino hasta las puertas del castillo.
-¡Abran las puertas! –ordeno a los vigilantes, los cuales lo miraron escépticos y más al ver que llevaba a la chica en brazos.
-¿Quién lo ordena? –pregunto uno de ellos.
-Soy un miembro de la protección real –bajo un poco a la pelirrosa para mostrar la insignia que tenía en el pecho, era roja con una circunferencia blanca que era el símbolo de los Haruno. Los vigilantes se movieron enseguida para darle paso- y no dejen pasar a Jiraiya, por lo menos no por ahora.
-Si señor –dijeron en unísono.
Siguió corriendo con todas sus fuerzas y es que llevar a la chica en brazos le dificultaba dar todo su potencia, en el momento en el que el peliblanco la dejo, pudo notar que ella comenzó a toser pero se desmayó de inmediato.
-Ya estamos cerca –se dijo para sí mismo, no había pensado que esto pasaría, o al menos no tan pronto. Su padre antes de morir le dijo que tenía que cuidarla, aun si le tocaba dar su vida para lograr su misión.
FIN FLASH BACK
Lo siguió mirando fijamente mientras escuchaba lo sucedido, no sabía si creerle, tal vez era otra trampa de Jiraiya.
-¿Quién eres? –volvió a repetir la pregunta que había hecho antes.
-Mi nombre es Neji Hyuga –se volteó para mirarla, era cabello marrón con una cinta roja amarrada alrededor de la cabeza y unos ojos color perlas muy familiares- mi familia ha servido al palacio por generaciones, y además somos protectores reales –hizo una pequeña reverencia- estoy a sus órdenes señorita.
-¿Protectores reales? ¿Y dónde estaban cuando mi padre murió? –se acercó un poco a él y lo miro a los ojos.
-Lamento eso, mi padre y mi tío, el padre de Hinata, intentaron hacer todo lo posible pero él tenía muchos hombres, y los refuerzos que teníamos llegaron muy tarde, no pudieron salvarlo –se inclinó en modo de disculpa- lo siento.
Y ahora que lo pensaba el padre de la pelinegra murió el mismo día que el suyo. No podía dudar en él, no tenía en quien confiar ahora.
-¿Y ahora que haremos? –no quería volver al castillo, tenía miedo, demasiado, y sabía que el la buscaría.
-Tengo que velar por su seguridad ahora –entro cerrando la puerta detrás de él y se acercó a un pequeño baúl- colóquese esto, tiene que taparse el cabello y parte de la cara –saco un vestido sencillo como los que utilizaba la ojiperla en el castillo, una cinta para amarrarse el cabello y dos pañuelos, uno grande para el cabello y uno pequeño para la cara.
El ojiperla se lo entrego, saco otra vestimenta y salió de la cabaña.
Le costó mucho desvestirse ya que siempre alguien lo hacía, y su vestido estaba compuesto por muchas cosas. Se colocó el vestido, y agradecía que su madre le había enseñado hace mucho como hacer rodetes con cintas, se hizo uno un poco alto y se ató el pañuelo a la cabeza y el otro lo utilizo para tapar desde la nariz hasta abajo dejando sus ojos jades al descubierto. Al lado del baúl había unos zapatos así que los cambio por esos.
Se acercó a la puerta y la golpeo dos veces para hacerle saber que estaba lista, el pelimarrón le abrió la puerta y pudo notar que él traía ropa normal, y no el uniforme negro que tenía.
-¿Qué haremos con mi madre? –lo había pensado y no quería dejar a su madre sola con el peliblanco, temía por ella.
-No se preocupe, su madre estará vigilada, aun en su viaje –lo miro algo incrédula y él se dio cuenta porque- no volverá a suceder, se lo prometo con mi vida.
-Está bien –suspiro un poco aliviada, el ojiperla entro y tomó el vestido de la pelirrosa y comenzó a rasgarlo y mancharlo- ¿Qué haces? –exclamo al ver como su vestido se volvía añicos.
-Necesitamos que piensen que está muerta, así no la buscaran –tomo un recipiente que tenía un líquido rojo y lo esparció por toda la prenda.
Luego de terminar eso salió seguido de la ojijade, mientras caminaban él iba dejando pequeños trozos de tela enredados en arbustos y el pedazo más grande lo dejo cerca de un lugar que se llenaba de lobos cuando caía la noche.
Unos minutos más de caminata y se pudo divisar otra pequeña cabaña donde había una carreta llena de heno. El ojiperla saludo amablemente al habitante de la cabaña y se colocó en el asiento del chofer.
-Señorita puede subir –le hizo un ademan para que subiera a la parte trasera.
-¿Tengo que subirme allí? –ella no estaba acostumbrada a eso, claro que no, ella solo subía en carrozas, coches elegantes, no entre heno. Suspiro, era eso o morir. Se subió con la ayuda del señor que estaba allí y así emprendió su viaje.
….
Llevaban dos días desde que estaban en esa pequeña casucha en el bosque, su madre le había dicho que tenía que esperar a alguien, y solo entonces podrían irse de allí.
-Mira Hina-chan, mamá preparo galletas –la pequeña le ofreció la comida en una bandeja a lo que ella solo sonrió- Vamos, tienes que comer más, ella estará bien.
Estará bien, esa frase se la repetía una y otra vez. Cualquier persona en su posición pensaría que ya al no trabajar para ella no existiría un vínculo que las una, pero no era solo trabajo, la pelirrosa era como su hermana.
Miró de nuevo a la pequeña que tenía una mirada insistente, así que decidió tomar dos galletas a lo que la pelimarrón sonrió ampliamente y salió corriendo.
-Mama si com… -la frase de la niña se interrumpió de repente a lo que ella se puso alerta -¡Neji-kun! –sus ojos se abrieron como platos y camino casi corriendo hacia la entrada y en efecto estaba él.
-Neji, ¿Qué hac… -su pregunta fue interrumpida por la chica que se abalanzo hacia ella y la abrazo.
-¡Hinata! Qué bueno es verte –ella no solía abrazar a nadie, solo a su madre, pero no podía evitarlo.
-¡Señorita Sakura! Está bien –sus ojos se cristalizaron de la emoción y le correspondió el abrazo.
-Es mejor que entremos –el pelimarrón entro seguido por ella y cerró la puerta asegurándola muy bien- mañana temprano viajaremos al reino cercano, conseguí que les dieran trabajo en el castillo, incluso a usted señorita Sakura.
-¿Trabajo? –ella no sabía hacer nada, ¿Cómo podría hacerlo?
-Hinata podrá ayudarla –le dijo como si hubiera leído sus pensamientos, sabía que esto era muy difícil para ella pero tenía que poner de su parte.
-Pero Neji, ella tiene el cabello rosa, será reconocida de inmediato –no todos tenían el cabello de ese color, y era muy conocido por los reinos cercanos que los Haruno solo lo podían poseer.
-Yo tengo la solución –no bien había terminado de hablar cuando tocaron a la puerta.
-¡Abran! Es una orden del rey.
El corazón de la pelirrosa comenzó a latir fuerte. ¡Los habían encontrado!
Espero les haya gustado, este y el anterior capitulo son de introducción, ya en en el próximo aparecerán mas personajes :D
Dejen comentarios con sugerencias, criticas, inquietudes, chocolates(?) jaja
Cuidense, bye~
