Buen día Pues publico el capitulo 2 antes de lo esperado. Quiero que el menos uno de mis fics quede en estado completo XD. Aun no hay algo de acción fuerte por así decirlo, como dije la trama es algo lenta pero espero que les guste como se van acercando estos 2 chicos.


Kenny entro a la biblioteca. Los días anteriores de estudios no habían sido del todo divertidos, si quiera tolerables, pero tenía una sentencia que cumplir, y su verdugo era un niño aplicado que estaba dispuesto a seguir su tarea y no lo dejaría escaparse tan fácil. Por más que pensaba no había salida esta vez, tenía que seguir con esto hasta el final.

Pasa los estantes donde se encuentran todos los libros para llegar a un pasillo central donde se ponían las mesas de estudios. En una de esas, Butters ya estaba sentado, listo y preparado con todos los libros ordenados sobre la mesa con una mirada concentrada y un tanto entretenida leyendo uno de ellos. El rubio de naranja seguía preguntándose cómo era posible que alguien se divirtiera en la biblioteca, tendrías que ser una especie de alienígena para poder durar más de 2 horas en ese lugar.

Se acerca a la mesa, jala la silla que está en frente de su tutor y se sienta. Las clases empezaron y al cabo de un rato…

–Entonces x representa la variable y a, b y c son constantes; a es un coeficiente cuadrático, b el coeficiente lineal y c es el término independiente– Butters trataba de explicar lo mejor que podía. El algebra le eran muy simples, no importa que tan complicado era el problema, lo razonaba como sumar 2+2, pero para Kenny todo era muy distintito ¿Cómo es posible que puedas multiplicar letras? No entendía nada, y lo que más le frustraba es que lo estaba intentando

–No puedo hacerlo…– interrumpe el rubio dejando caer su cabeza en medio del libro

–Vamos Kenny, tienes que esforzarte un poco mas– Le respondió su tutor con una sonrisa en su rostro, pero el otro ya estaba muy cansado de intentarlo. En esas circunstancias solo le quedaba ser sincero para ver si Butters lo podía dejar en paz cuando se dé cuenta que el es un caso perdido

–Para que… nunca llegare a nada… creo que fui destinado a ser un don nadie desde que nací… Mis padres son los más pobres de la ciudad, solo estoy en esta escuela porque es gratuita, pero jamás podrían pagarme una universidad o algo por el estilo, mi hermano ni si quiera pudo terminar la secundaria, trabaja de mecánico en un taller. Mi padre es un borracho que apenas sabe que existo y mi mama nos recuerda constantemente a mi hermano y a mí que nunca llegaremos a ser alguien importante en la vida. Además siempre que trato de esforzarme en algo, nunca vale la pena, fracaso de una u otra forma. Me resigne a ser lo que soy, un chico que solo vive el momento, que no se esfuerza… pero está bien, sabes, si no tienes algo a que aspirar nunca tendrás porque estar desilusionado– Su mirada reflejaba un alma vacía, ni triste ni feliz, mirando a un punto ciego de la mesa.

–Kenny– interrumpe el pequeño rubio cerrando el libro de matemáticas que estaba leyendo –Dejemos de estudiar por un rato, quiero que vengas conmigo a un lugar–

Dicho esto Butters se levanto y le dio una seña para que Kenny lo acompañara. Dejaron la biblioteca, el lugar específico donde se les asignaron el lugar de estudio. Normalmente Butters nunca desobedecía la orden directa de algún adulto por lo que Kenny se mostro interesado en que tenía que mostrarle su tutor para llegar a interrumpir sus clases personales de esa manera. Llegaron a una de las salidas laterales de la preparatoria, aun lado del gimnasio, una puerta que no era muy usada. Muy pocos, si no es que ninguno, llegaba a pasar por ese marco en todo un día. Al salir dieron vuelta a la derecha para llegar a un pequeño espacio como un cuarto donde las paredes exteriores del gimnasio casi completaban un cuarto a excepción de una pared en un espacio reducido de cómo unos 3 metros de cada lado. Dentro de esas dimensiones se encontraban unos escalones que se hundían al piso como un metro y medio, una entrada al sótano de la escuela. Ese lugar estaba casi desierto y muy descuidado, olvidado por el departamento de limpieza de la escuela y, por lo mismo, casi ningún alumno se interesaba en ir ahí por lo sucio que estaba. Bajaron las escaleras, no sin que antes Butters mirara alrededor para ver que no se aproximara nadie. En el fondo había una puerta pegada a la pared, una muy vieja de metal, se podía ver las partes oxidadas cubriendo la mayor superficie de esta. Butters con una mano tomo el picaflor y con la otra apoyo en la puerta para hacer presión en esta y darle un empuje hacia arriba. Se oía como los pedazos de las bisagras oxidadas rechinaban unas con otras. La abrió solo un poco para que ambos pudieran entrar de uno por uno.

–A donde se supone que vamos– Pregunta muy extrañado el chico de ojos azules

–A mi lugar favorito– respondió sonriéndole. Entraron al lugar y Kenny vio que se encontraban debajo de la construcción de la escuela, donde estaban todas las tuberías y desagües de esta. Bajaron por otras escaleras de metal y siguieron caminado por un pasillo casi completamente obscuro de no ser por los rayos de luz que se filtraban por los agujeros de las paredes y el techo. Siguieron adentrándose más y más y de pronto el pequeño rubio se detiene.

–Llegamos– Dijo Butters parándose sobre una rejilla de metal en el piso. En frente de ellos podía verse un cilindro gigante de metal protegido por un cuarto hecho de alambrado. Había válvulas con señales rojas y un letrero casi despintado que decía "cuidado, caliente". Sin duda alguna era el calentador del agua de la escuela.

–Y… ¿Qué tiene de especial este lugar?– Pregunta el chico de naranja sin entender aun porque su tutor menciono que este era su lugar favorito, simplemente no le hallaba algo de interesante o si quiera tolerable. Tal vez era muy privado, pero era muy sucio y ruidoso, pues el sonido del vapor escapándose en algunas fugas de las tuberías sonaba muy fuerte y hacían eco en todos los rincones del lugar.

–Solo espera– Butters estaba muy sonriente con los ojos cerrados sin moverse sobre la rejilla de metal del piso donde se encontraba parado, como esperando algo y en pocos segundos sale mucho vapor a presión sobre la rejilla en la que estaba parado cubriendo al chico completamente con una columna blanca que parecía el manto una nube abrazándolo. Dado la rapidez que salía el agua evaporada, ya no se encontraba en temperaturas altas si no que era casi frio por lo que el vapor se dispersaba casi en segundos al salir de ese modo. Butters solo estaba riendo, su camisa y su pelo se movían de un lado a otro rápidamente y levanta ambas manos extendiéndolas de un lado a otro, disfrutando el momento.

Después de unos 15 segundos el vapor dejo de salir y Butters estaba con una sonrisa y los ojos cerrados. Kenny aun seguía sin entender que fue lo que paso, mirando extrañamente al otro chico y cuestionando su cordura por unos momentos.

–Es tu turno– le dijo el pequeño rubio. Tomo de la mano a Kenny y lo puso debajo de la rejilla donde él se encontraba, se hizo a un lado para dejarlo solo mientras sonreía mostrándose impaciente.

– ¿Qué se supone que tengo que hacer?– Dijo Kenny un tanto espantado por la situación en que se encontraba

–Solo espera– Dijo totalmente seguro el pequeño rubio. El joven McCormick se encontraba rígido, mirando fijamente debajo suyo para recibir todo el vapor sobre su cuerpo.

–Deja de preocuparte– le dice Butters al ver lo estresado que se encontraba –No lo esperes, solo sigue con tu vida y no te preocupes en como saldrán las cosas–

–Pero como se supone que no tenga que preocuparme cuando…– En eso sale nuevamente el vapor cubriendo totalmente a Kenny. Este al principio se asusto por la sorpresa y por no poder abrir los ojos por el aire al salir disparado con esa rapidez, pero después de esa sensación sintió que los segundos pasaban más y más lentos. Se olvido por completo de todas sus mortificaciones. Sentía que estaba flotando en una nube, no pensaba en nada más que en sus respiraciones, sintiendo cada latido de su corazón oyendo únicamente el aire que pasaba rápidamente sobre sus oídos. Por un momento sintió una paz que jamás pudo haber sentido en toda su vida. El vapor dejo de salir y Kenny estaba con una sonrisa y los ojos cerrados.

–Wow… eso fue…– Dice el chico de naranja con una voz baja y tranquila.

–Increíble verdad– Termina de concluir la frase Butters –Siempre que siento que no puedo seguir, cuando me preocupo demasiado por un examen, cuando me siento deprimido o cuando mi vida no va como yo quisiera vengo a aquí y me hace recordar que debo de dejar que las cosas pasen a su tiempo… dejar de preocuparme tanto. –

El chico de naranja le respondió con una sonrisa sincera, nadie en la vida le había dado una lección de esa manera, de una forma en que las palabras no se quedaran en el aire si no que le llegaran al fondo se su ser, entendiendo completamente cada línea que oía.

–Nunca dejes de esforzarte Kenny– Siguió hablando el rubio de ojos negros –No te rindas simplemente por el miedo a fracasar, solo da lo mejor de ti y no te acongojes por lo que pueda pasar–

Kenny veía fijamente a Butters, era un chico excepcional, interesante y muy inteligente; no era nada aburrido como todos lo pensaban, simplemente nunca se habían dado el tiempo de conocerlo mejor, conocerlo como él lo hizo ese día y estaba feliz de haberlo hecho


Bien, este es el final del capitulo 2. Si las cosas me van bien, el viernes subo el siguiente capitulo.