TE GUARDO UN BESO
Segundo Beso: Beso en la frente
Por Okashira Janet
El día que nombraron a Kakashi el sexto Hokage de Konoha Naruto solo pudo pensar en dos cosas, casi a la vez: "se lo merece" y "mierda". Que el recordara Kakashi no había sido uno de los contrincantes para el puesto de Hokage durante la guerra, y vaya que el sitio había sido de los más solicitados en determinado momento, solo había que recordar a Kiba diciendo que les pasaría de frente a todos.
De todas maneras a Kakashi el puesto ya lo llamaba desde antes y se había resistido valientemente a aceptarlo, debía ser una de esas cosas que estaban en el destino, también Tsunade había rechazado el puesto siendo que sus personas cercanas lo anhelaban con toda ilusión. Cuando la quinta había estado al borde de la muerte Kakashi había sido el Hokage sustituto, la aldea estaría en buenas manos, eso seguro.
¡¿Pero por qué no podían ser sus manos las que protegieran Konoha?!
Le habían dicho que le faltaba madurar, sinceramente Naruto estaba un poco mosqueado con eso, no que Kakashi fuera el ejemplo de madurez leyendo Icha-Icha-Paradise y llegando tarde a todos lados. Además, ¿perder un brazo por salvar a su mejor amigo de la oscuridad no era madurar?, lo único que le faltaba por hacer era ponerse al sol a ver si le cambiaban los colores como a las frutas.
De todas maneras el estado que lo embargaba era mitad alegría y mitad desilusión, no quería que Kakashi muriera o algo así para que a él lo nombraran Hokage, pero tampoco quería ser el séptimo cuando su antiguo maestro ya fuera un anciano, ¡él también sería mayor para ese entonces!
Aunque lo había disimulado muy bien, la verdad es que estaba preocupado sobre su futuro como Hokage y no había con quien compartir sus dudas existenciales, Sakura le había dicho "paciencia" mientras sonreía por su antiguo maestro y Sasuke solo había mugido acoplándose muy rápido a su nuevo destino de hombre en las sombras.
Nadie pensaba "Ey, ¿qué no Naruto era el que seguía?" y si lo pensaban estaban demasiado a gusto con Kaashi como para replicar.
—Ya… —Sin mucha delicadeza pateó una lata en el camino, los días post guerra no habían sido los mejores, se respiraba tristeza en el aire por los que faltaban. Tal vez así era mejor, le hubiera gustado volverse Hokage con una gran fiesta de alegría y Konoha en bullicio, no como Kakashi, no con un nombramiento que sabía a duelo.
—Supongo que las cosas suceden por algo… —El rubio suspiró volviendo a patear la lata; se encontraba caminando por las calles de Konoha en un día gris, de esos en los que nadie quiere asomar la nariz fuera. Un ventarrón lo envolvió y se vio obligado a abrazarse a sí mismo castañeando los dientes, la verdad ni él sabía porque deambulaba por ahí como alma en pena, sobre todo después de que Sakura lo invitara a su casa a tomar chocolate caliente.
Bueno, Sakura también había invitado a Sasuke… Darle una oportunidad a sus mejores amigos, ¿no era eso un acto de verdadera bondad cuando afuera estaba que helaba?, Sasuke debía agradecerlo, ni él entendía como Sakura podía seguir amándolo después de todo lo que había pasado (¿a quién quería engañar?, él seguía siendo su mejor amigo aunque le había obligado a perder su brazo).
—Uh… —Iba a seguir de largo maldiciendo a Sasuke por hacerle perder la oportunidad de un chocolate caliente, pero una escena lo paró de golpe, frente al monumento de los héroes caídos se encontraba Hinata junto a un muchacho, ella estaba en cuclillas frente a la imponente piedra y el joven, de espaldas a él, tenía las manos dentro de los bolsillos y una pose segura de alguien que ve la vida sin arrepentimientos. Sin que fuera consciente el rubio caminó en esa dirección, pasos rápidos y llenos de urgencia.
—¡Oi! —Gritó cuando estaba a escasos pasos, tanto Hinata como el muchacho giraron la mirada al mismo tiempo, Naruto no pudo contener la sorpresa al notar quien era el molesto acompañante de larga bufanda al viento—. ¿Konohamaru?
—Naruto-Niichan. —El adolescente sonrió, pero era una sonrisa un tanto deslavada, Naruto sintió como si de pronto su hermanito hubiera crecido sin avisarle, verlo ahí, alto, seguro, melancólico, junto a la mujer que…
—Hinata-chan. —Naruto sacudió la cabeza para olvidar que se había puesto celoso del que consideraba su hermano menor, eso y para tratar de reponerse del golpe de ver qué (de alguna manera) Konohamaru se había vuelto un hombre después de la guerra y él no se había dado cuenta hasta que lo había visto al lado de Hinata.
—Naruto-kun… —La joven asintió despacio con la cabeza, Naruto notó que sus mejillas no se sonrojaban ante su presencia y ni siquiera lucía sorprendida o sobresaltada como era lo común cuando él estaba cerca.
—¿Interrumpo algo? —Se sintió estúpido, pero a pesar de que se trataba de su hermano declarado miró a Konohamaru como quien mira a un rival desde atrás de un revolver.
—N-no… —Hinata acarició al descuido una brizna de pasto desviando la mirada, era obvio que había interrumpido algo, Konohamaru por otro lado miró a Naruto con curiosidad, preguntándose porqué su voz se había escuchado tan rasposa.
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¡Que Naruto estaba celoso de él porque estaba con su novia!, bueno, no era su novia pero todos en la guerra habían dicho que eran novios (se habían agarrado de la mano enfrente de la armada shinobi por Dios).
Quiso decirle a su amado y admirado hermano que lo único que estaba haciendo con Hinata era hablar acerca de los familiares que se les habían adelantado en el camino, pero no sabía cómo hacerlo sin que la conversación se pusiera incomoda, después de todo Hinata y él habían coincidido por una verdadera casualidad, de no ser porque tenían como tema común de conversación a Hanabi ni siquiera hubieran cruzado palabra en primer lugar.
—Na-Naruto-nii-chan… —Konohamaru se puso ligeramente azul mientras intentaba explicar que no era un hermanito quita novias ni nada por el estilo, pero Hinata se le adelantó.
—Konohamaru-kun y yo estábamos conversando… —Luego de eso puso un mechón de cabello tras su oreja y sonrió dulcemente hacía el adolescente—. ¿Cierto? —Sus ojos ya no estaban brillosos por las lágrimas sin derramar ofrecidas a su primo, en acto reflejo Konohamaru le regaló una sonrisa que era mitad consuelo mitad un "te entiendo" ahogado. Pero Naruto solo pudo ver que:
Hinata estaba triste por Neji.
Por alguna razón Konohamaru era quien la estaba consolando.
¡¿En que mundo los hermanos pequeños consolaban a la chica de su hermano mayor?!, así que avanzó de dos grandes trancos sujetó a Hinata por los hombros y le plantó un pesado y duro beso en la frente.
—Todo va a estar bien Hinata-chan, ¡dattebayo! —Al instante las mejillas de Hinata se volvieron dos manzanas maduras y su expresión pasó de ser una velada tristeza al asombro más absoluto, Konohamaru por otra parte no pudo evitar abrir incrédulo la boca, ¡Naruto-niichan había logrado cambiar el estado de ánimo de su chica en un segundo!, ¡Naruto-nichan era un genio!
—Y ahora. —El rubio sujetó a la joven por una mano la jaló hacía él de un solo movimiento y tiró de ella por el camino—. ¡Vamos a celebrar que Kakashi-sensei es Hokage con un tazón de ramen!, Konohamaru invita.
—¿Eh? —El muchachito chilló abriendo grandes los ojos, pero el rubio simplemente amplió su sonrisa jalando a Hinata tras él, después de todo alguna consecuencia había de tener el coquetear con la chica de tu hermano.
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Notas de Okashira Janet: No sé qué pasó, se suponía que Hinata iba a consolar a Naruto y todo ocurrió al revés, creo que el rubio no es la clase de persona que necesite que lo estén mimando después de todo.
Besos. PD: Fangirlx.x te estamos esperando
21/11/2014 Viernes
