¡Hola, hola! Aquí de nuevo con este segundo capítulo de esta pequeña historia, ojalá sea de su agrado.
Bleach ni sus personajes me pertenecen, ya saben. :)
Advertencia: Momentos tontamente cursis e imposibles que sucedan en la vida real. Pero en mi mente HitsuHina, sí.
"Siguiente estación: Akabane Bashi, Akabane Bashi."
Hitsugaya suspiró, y movió suavemente su hombro derecho, intentando despertar a Momo. Sin embargo ésta no hizo ningún tipo de reacción, por lo que el albino dedujo que seguía dormida. Le empezó a incomodar esa situación, pequeñísimas gotas de sudor de empezaron a formar en su piel, pues no sabía qué debía hacer. En otras circunstancias la hubiera levantado sin chistar, sin importarle realmente su reacción. Pero, debido al estado actual de su amiga, temía que cualquier cosa que él hiciera fuera mal interpretada, y por consecuencia hacer sentir todavía peor a la castaña.
Además, en cierto modo…Se sentía a gusto en esa posición.
-Perdóname, Shiro-chan… - susurró.
El chico se sobresaltó, estaba tan metido en su mente que no se había percatado de que Hinamori ya estaba despierta. Porque…Estaba dormida antes, ¿Verdad? Tōshiro ya no lo sabía. De reojo la miró, y sí, efectivamente ella tenía los ojos entre abiertos, pero no se despegaba de su hombro. Simplemente estaba así, viendo hacia la nada. El frío Capitán sintió una opresión en el pecho. Era realmente triste para él ver esa imagen de su mejor amiga, se veía muy mal. Comenzaba a dudar si volvería a ver las verdaderas sonrisas de la chica durazno otra vez.
-¿Que te perdone? – murmuró él, separándose de la chica e intentando que ella le mirara a los ojos. - ¿Qué tonterías dices?
-Perdóname, Shiro-chan…- repitió ésta. Y en un rápido movimiento, se levantó del asiento y fue directo a la salida del tren, cuyas puertas ya estaban abiertas y las personas comenzaban a decender.
Hitsugaya se quedó un momento sin saber qué hacer, unos pocos milisegundos, con la boca entre abierta por la sorpresa y el ceño fruncido. No, no estaba enojado. Estaba harto de no saber cómo interpretar las palabras y acciones de su amiga. Sin embargo, la molesta voz computarizada que se oía mediante las bocinas del tren le hizo reaccionar.
"Las puertas se cerrarán. Las puertas se cerrarán."
"¡Idiota!" Pensó para sí, mientras se levantaba con prisa, viendo como las puertas comenzaban a cerrarse. Alargó el brazo, y su varonil mano se interpuso entre el contacto de las puertas. Que, al no poderse cerrar, se abrieron nuevamente.
-¡Hey! ¡No haga eso! – Escuchó reclamar a alguien, pero la voz terminó ahogándose entre el ruido de tantas personas.
Se giró para todos lados, buscando a Hinamori entre la masa de gente que se movía de un lado a otro rápidamente. Su mirada se posaba en cada persona, pero ninguna era la que él buscaba.
-¡Hinamori! – Gritó. -¡Hinamori!
La desesperación comenzaba a inundar su ser, se mordió el labio inferior y se maldijo varias veces.
"¡Bravo, Hitsugaya-Taichō! ¡Acaba de perder a Hinamori, la chica por la cual hace unos momentos juró hacerse más fuerte, para protegerla! ¡Bravo!" Habló su propia voz con tono sarcástico en su mente.
-¡Hinamori! – Volvió a llamarla.
Nada.
"¡Demonios!"
Era como intentar buscar una aguja en un pajar. Hay que recordar que era sábado, y al medio día, por lo tanto había demasiado movimiento en dicha estación que de por sí, estaba en el mismísimo centro de la ciudad de Tokyo. Los pasos rápidos, el sonido de los tacones de las mujeres al caminar, los teléfonos celulares y la estúpida melodía que anunciaba la llegada de un tren no mejoraban en nada en la situación. Tōshiro Hitsugaya empezaba a enfadarse, tembló de rabia. Pero entonces, la vio; allá a lo lejos, estaba en unas escaleras eléctricas, dirigiéndose a la salida. El chico inmediatamente fue hacia dicha dirección, y ella se percató de su presencia. Siguiendo unos tontos impulsos, corrió en dirección contraria, impidiendo que él la alcanzase.
Hitsugaya paró sólo un segundo, sorprendido por el acto de Momo. Murmuró algo, y con frustración clara en su mirada le siguió los pasos a la chica.
"Perdóname, Shiro-chan. No sé qué me pasa." Pensaba ésta, mientras corría como si de un maratón se tratase. Esquivaba a la gente con algo de torpeza, y oía uno que otro reclamo. "No debí venir, lo sabía. No debí aceptar tu propuesta. Ahora sólo te estoy arruinando tu día con mis estúpidos estados de ánimo… Y es que él estar a tu lado está mal; tú no te mereces a una vil traicionera como yo de amiga. Dudé de ti. Perdóname. Te prometo que me alejaré de ti…Aunque me duela."
Sintió una fuerte ráfaga de viento, y sus ojos, que a pesar de estar fuertemente cerrados para intentar contener las lágrimas, sintieron cómo la luz comenzaba a iluminar el lugar. De seguro era la salida. Momo parpadeó un par de veces, y abrió los ojos.
Se quedó sin aliento, y paró de golpe.
Su cuerpo inmóvil estaba de pie, y su mirada clavada en el cielo, en un punto muy alto. Sus ojos se abrieron enormemente, sus pupilas se dilataron; frente a ella se encontraba un alto monumento, que, por alguna extraña razón, la dejó totalmente impactada. La Torre de Tokyo estaba allá, a lo lejos, sin embargo, era tan grande que juraría que la tenía encima de ella. La veía tan claramente, y tan…tan cerca. Sentía que con sólo estirar el brazo podría tocarla…
Pero unas fuertes manos que se posaron con rudeza sobre sus delicados hombros la sacó de su fantasía. Se topó con unos ojos color turquesa que conocía muy bien.
-¡Hinamori! – Gritó él con claro enojo y, ¿preocupación? Momo negó con la cabeza. Qué cosas se imaginaba. - ¡Por qué huiste así!
La chica se sintió intimidada por su fuerte mirada, y clavó la vista en el suelo, como una niña que acaba de ser regañada.
-Yo…Perdó…
-¡Hinamori! – Interrumpió él. - ¡Mírame a la cara, y no me pidas disculpas!
Ella soltó un ligero sollozo, que Tōshiro logró oír. Se dio cuenta que aún la retenía con sus manos, y la soltó lentamente, dejando caer sus brazos en los costados. Ella alzó ligeramente la vista, con lágrimas en sus ojos.
-Ahora. – Dijo el albino más calmado. - ¿Me darás una explicación?
Su semblante era serio. Quería una respuesta sincera, no un: "Discúlmape, Shiro-chan". Y ella se percató de ese detalle.
-Fui muy cruel, una mala amiga… - soltó sin más. Hitsugaya abrió un poco los ojos, con sorpresa, pero no dijo nada. Al contrario, prestó más atención a sus palabras. – Sé que debí confiar en ti antes que él, pero yo estaba tan confundida… Y no sé cómo es qué tú le haces para que no te importe todo eso…Sé que no fui y nunca seré un enemigo para ti, pero…Con sólo levantar mi espada hacia ti, es algo que ni yo misma me perdono. Soy débil, me engañó más de una vez, y yo siempre creí en Aizen antes que…
Se echó a llorar, irremediablemente. Hacía meses que no pronunciaba el nombre de su ex-capitán. Aún era demasiado para ella. Tanto dolor acumulado en un pequeño y frágil corazón.
"No llores, ¡no llores de esa manera!" Pensó el albino. "Que cuando haces eso, yo…yo no sé qué hacer… Hinamori…por favor, no llores…Prometo ayudarte, saldrás adelante, mira, que todos nos preocupamos por ti, en especial… yo. Pero sé que puedes superar esto, vamos, ¡Momo!"
El chico colocó sus dos manos en el rostro de ella, y con sus pulgares secó las lágrimas que recorrían en sus mejillas. La castaña abrió ligeramente los ojos.
-Hinamori, lo que sucedió con Aizen no fue culpa tuya, y no pudiste haberlo evitado. – Comenzó él, con sus ojos turquesa fijos en los chocolate de ella. Hablaba con decisión. – No tienes por qué seguir torturándote con eso. Si hay alguien aquí que es culpable por lo que pasó; ése soy yo. Te fallé, Hinamori. Tú no tienes de qué disculparte, en cambio soy yo el que te debe una disculpa. No me di cuenta de los planes de Aizen, fui un ciego, te descuidé y saliste lastimada, tanto física como sentimentalmente. Y no sé qué hacer para corregir mis errores. Por ahora, sólo me haré más fuerte, para así poder protegerte la próxima vez. Yo lo único que quiero de ti, es que te esfuerces para dejar esto en el pasado. No te sientas culpable, Hinamori.
-Hitsugaya-kun… -dijo ella en un susurro. Nuevamente, un par de lágrimas se asomaron en sus ojos, pero lo que ocurrió a continuación el joven Capitán no lo hubiera previsto.
Se lanzó sobre él sorpresivamente, amarrándolo en su abrazo. Sus manos sostenían con fuerza la camisa negra del chico; arrugándola. Sus sollozos fueron más largos, pero eran…¿Diferentes? Ahora lo que ella quería era, simplemente, tener de nuevo a su mejor amigo a su lado, lo había extrañado, y se sentía una tonta por querer alejarse de él. Ahora se daba cuenta que nunca podría separarse de aquél chico adicto a las sandías.
-Gracias… -dijo entre sollozos.
Tōshiro quedó impactado al principio, pero finalmente se dibujó una media sonrisa en su rostro. Cerró los ojos para disfrutar del pequeño momento de tener a su única amiga tan cerca de él. Podía oler su cabello a durazno, Sentir su suave piel. Sus suaves movimientos debido a su sollozo la hacían ver realmente linda y frágil, a lo que el chico iba a corresponder su abrazo…
"Espera, ¿Qué?" Sus mejillas se tornaron rojas, y sacudió la cabeza, dándose cuenta de lo que había pensado y de la embarazosa situación en la que se encontraba. Tenía que terminar con eso. "¡Soy un…un… pervertido!"
Su brazo se elevó hasta la altura de la cabeza de ella, donde reposaba sobre su pecho, aún sollozando. Sus mechones de cabello caían cubriendo su cara, a lo que el albino los colocó detrás de su oreja, con ternura.
"¿Shiro-chan?" pensó ella, dándose cuenta de la situación en la que se encontraba. Sintió claramente cómo él apartaba su cabello, de una manera un tanto…distinta. Su corazón sin razón aparente dio un giro, y comenzó a palpitar a todo motor. Sus piernas querían fallarle. No sabía qué pensar, y eso la desconcertaba. "Sólo me está ayudando, ¿cierto? Él es mi mejor amigo, nada más, no tengo por qué ponerme…así" Pero la imagen de su dulce Shiro-chan no dejaba su mente, y su sonrojo aumentó. En ese preciso instante, sintió un pequeño jalón que la hizo reaccionar. Se llevó la mano a su oreja dolida, con fingido enojo. ¡Le había hecho un jalón de oreja!
-¡Hitsugaya-kun! ¡Eso dolió! – Hizo sus típicos pucheros de niña pequeña, lo que hizo que el capitán riera con sorna. Cómo le encantaba molestar a Hinamori.
-Será mejor que nos apuremos si queremos aprovechar el día. ¿No, Momo moja-camas? – le dio la espalda, y caminó naturalmente, con las manos en los bolsillos.
-¡Eh, que yo no mojo la cama! – Le gritó, con el rostro encendido, ya que unas personas que caminaban alrededor la miraban extraño. Seguramente habían oído cómo la llamo. -¡Ésta me la debes, Shiro-chan!
Corrió para alcanzar a su amigo, que iba adelante, despreocupado.
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-¿Cuánto cuesta el boleto, Shiro-chan? – Se colocó al lado de su amigo, mientras sacaba de su bolso un pequeño monedero. Lo abrió, mientras esperaba una respuesta.
-850 yen. – Dijo él, sin despegar la vista de aquél cartel con los precios.
-¿Eh? – La chica pareció decepcionada. – Yo que quería comprar otras cosas…-Suspiró- ¿No hay descuento o algo así?
-Sí, los hay. Pero no aplica con nosotros. – Se volteó para mirarla. – Además, no seas tacaña, Hinamori. El precio me parece accesible.
-Sí, sí…Perdón… - Sacó de su monedero un par de monedas correspondientes a su boleto. Las depositó en la mano del capitán. – Te espero allá, ¿Vale? – señaló una pequeña banca a unos metros de distancia. Sin esperar respuesta, fue a sentarse, y sacó un libro, el cuál comenzó a leer.
"Bien, ahora sólo debo comprar los boletos…" Pensó el albino, mientras se dirigía a las casillas. Pero casi inmediatamente chocó con alguien.
-¡Pero fíjate por dónde caminas! – soltó la otra persona.
Hitsugaya se llevó una mano a la frente adolorida. Mientras, una enorme vena aparecía en su semblante. Con los ojos aún cerrados, trataba de controlar su ira.
-¡Pero mira quién…!
-¿Eh? ¡Pero si eres Tōshiro!
El albino por vez primera se percató de quién era su interlocutor, y se llevó una sorpresa a ver a Karin y sus amigos ésos del futbol en frente de él.
-¿Kurosaki? – soltó él, sin darle mucha importancia. Miró a los chicos e hizo un saludo con la mano. – Ha pasado tiempo.
-¡Sí! ¡Mira, que has crecido un poco! – Sonrió la hermana de Ichigo, mientras revolvía aquel pelo blanco. Las cejas del chico comenzaron a hacer un tic, moviéndose con fastidio.
-¡No estoy para juegos, Kurosaki!
-Hay, pero qué carácter. – Los chicos rieron. Hasta que Karin se percató de algo. – Eh, ¿Qué haces aquí, por cierto?
El semblante del chico se relajó un tanto, volviendo a su postura normal.
-¿A quién le importa? – Se encogió de hombros.
-¡Tōshiro no seas amargado, por favor! Oh, ¡ya sé! – En el rostro de la chica se dibujó una sonrisa pícara. -¡Estás en una cita! ¿A que sí? – Comenzó a darle codazos al albino, divertida.
"¿Ci…cita?" Sin querer su rostro tomó un color rojizo, y sus ojos se desviaron automáticamente hacia la dirección de Hinamori, quien se encontraba en el mismo lugar en el que dijo esperar, sin ningún cambio. Fue un movimiento muy rápido, pero Karin logró percatarse de ello.
-¡Pero qué tonterías dices! - dijo él.
La pelinegra sonrió para sí, con un poco de tristeza. Así que esa chica era la afortunada, ¿eh? Sinceramente, se sentía bien por su amigo, ella lo respetaba y le quería, y se notaba que él estaba feliz con esa linda chica de pelos castaños. Aunque, otra parte de ella se sentía como una tonta. Llegó a creer que el chico sería "imposible" hasta el punto de no luchar por él. Porque…sí, algo en ella había nacido al ver esos ojos turquesas. Pero desistió, pensando que él nunca se fijaría en una chica, siendo el ocupado Capitán de la Décima División.
Si ella hubiera luchado por él… ¿Hubiera podido ser la afortunada?
"Ya, no pienses en cosas sin remedio, Karin." Pensó ella. Dándose cuenta que el pasado era pasado, y además ese sentimiento nunca llegó a ser más. "Gracias al cielo…"
-¡Vamos, Tōshiro, admítelo! Es ella, ¿Verdad? – Señaló a Hinamori. Al chico le dio un escalofrío, pero trató de reprimirlo. Una lástima, ya que nadie podía engañar a esa astuta Kurosaki. - ¡Ajá! Lo sabía. ¡Hey! – Gritó amistosamente, moviendo sus brazos de un lado a otro, para que Momo la notara. -¡Oye, por aquí!
-¿Pero qué haces? ¡Kurosaki! –Intentó pararla, pero fue muy tarde. La chica durazno ya la había notado, y se dirigía con una amable sonrisa hacia el lugar.
"Está…sonriendo…"
-¡Pero si tienes amigos aquí, Hitsugaya-kun! – Dijo ella alegre, viendo a la hermana de Ichigo y a los demás. – Mucho gusto, me llamo Hinamori Momo.
-Qué cosas dices… -susurró él, pero nadie le escuchó.
-¡Mucho gusto! – Sonrió la Kurosaki. – Me llamo Karin, y ellos son mis amigos. – Momo hizo una leve reverencia. Karin la miró detenidamente, y puso una cara pícara. Tōshiro sospechó que vendría ahora. – Así que… ¡Por fin este chico amargado se dignó a conseguir una nov…! – Fue callada por las manos del albino, que la sostenían fuerte, con una enorme gota en su cabeza.
-¿Eh? Shiro-chan, eso es una falta de respeto… - Dijo Hinamori. La pelinegra se soltó del agarre del otro, con los ojos abiertos como platos. -¿Qué decías, Karin?
-¡SHIRO-CHAN! – Soltó con una risotada la humana, apretándose el abdomen con una mano, y señalando ridículamente a su amigo con la otra. Comenzó a llorar de la risa. -¡Shiro-chan! ¡Ja, ja, ja!
"¡AHORA SÍ QUE NO!" Pensó el de ojos turquesa, ahora con un montón de venas en su frente. ¡Nadie se burlaba así de él!
-¡KUROSA-! – Su grito fue interrumpido por un aura sombría de la que todos se percataron. -¿Pero qué…?
-Disculpa. – Habló tranquilamente, pero fríamente Hinamori. Su mirada estaba baja. – No sé de qué te ríes, porque ese apodo no tiene nada de malo.
Karin sintió un escalofrío. ¡Había metido la pata!
-Perdóname…Es que…es la primera vez que alguien le dice así, y pues…
-Porque no tiene nada de malo…¿verdad, Shiro-chan? – Había sufrido un cambio de temperamento radical. Ahora sus ojos estaban húmedos y su voz sonaba triste y avergonzada.
A todos les aparecieron gotas de sudor.
-Eh, eh… Claro que no, Hinamori, sabes que siempre me has dicho así y… - la chica seguía triste. A pesar de que odiaba ese ridículo apodo, de alguna manera…se sentía especial si era Hinamori quien lo decía. – No seas tonta, a mí me da igual cómo me digas. – Se sonrojó y desvió la mirada.
Hinamori lo miró un poco sorprendida, para luego sonreír ligeramente. Asintió con la cabeza. Luego se dirigió a Karin.
-Perdóname, últimamente me comporto extraño…
-No, no te preocupes. – Sus manos se movieron de un lado a otro.
De algo que se había percatado, era que Hitsugaya había dicho "…Sabes que siempre me has dicho así…" ¿Siempre? Entonces ya se conocían desde hacía bastante tiempo. Y por la reacción del capitán, dedujo que aún no le daba a conocer sus sentimientos a la chica. Sonrió nuevamente. Se notaba que la quería mucho. ¡Qué tonto ese Tōshiro!
-Bueno. – Anunció la chica. – Nosotros ya nos íbamos, ¿Verdad, chicos? – Sus compañeros asintieron. – Me dio gusto verte, Tōshiro. Igualmente me encantó conocerte, Momo.
Se despidió con un gesto de mano. Y cuando ya estaban un poco lejos, la pelinegra gritó:
-¡Tōshiro! – La pareja, que ya se acercaba a la taquilla, volteó. - ¡Será mejor que te apures a decirle, sino se lo diré yo, Chibigami!
Momo intentó descifrar, sin resultado, las palabras de Karin. Soltó un suspiro, rendida. Había muchas cosas que no entendía. Por su parte, Toshiro se sonrojó. ¿Ella se había percatado de…eso? Pero rápidamente se le fue, reaccionando a cómo le había dicho.
¿Chibi…gami?
-¡KUROSAKI! – Su grito pudo compararse como al que le dedica a su despistada teniente. Todos los turistas de alrededor le miraron. Su amiga sólo sonrió, divertida.
"Si ella le puede poner un apodo…¡Yo también!" Sonrió, mientras corría con sus amigos, feliz y a la vez destrozada. Pero siempre, decidida a mirar hacia el frente.
Comentarios de la Autora:
Oh…¿Qué les pareció, terrible, pasable, bueno?
En lo personal me gustó la escena de la estación, aunque un poco cursi para estos dos, diría yo. Pero bueno, estoy conforme. Es un fanfiction y nada más. :) En cuanto a la aparición de Karin, hubo muchos cambios en el momento de escribir esa parte. La primera idea era de que Hitsugaya chocara con un simple desconocido, quien estaba formado en una larga fila para comprar los boletos. Y después en la taquilla dirían algo de que los niños de primaria tienen cierto descuento, a lo que nuestro Capitán se molestaría, (¡Porque es cierto, los niños de primaria pagan menos la entrada en la Torre de Tokyo!) Pero cuando escribí que había chocado con alguien…No sé por qué pensé en Karin. Qué va, la chica me cae bien. No es mala en ningún sentido, y quería que fuera una simple conexión para nuestra pareja. Ya saben, un clavo saca a otro clavo.
Chibigami, es una "broma" porque…Él es un Shinigami, pero a la vez es pequeño, seguramente ya lo saben, Chibi significa pequeño. ¡Así que Tōshiro es un Chibigami! No recuerdo si este apodo lo mencionan en la serie, pero yo lo leí en la frikipedia xD.
Ah, por cierto. Esa estación que usan, sí existe. Y cuando sales realmente es sorprendente la vista, porque sí; parece que la Torre de va a aplastar. Aunque ahora hay una torra mucho más grande en Tokyo, casi el doble, el Sky no sé qué. Sin embargo, yo siento que la Torre de Tokyo es un símbolo más representativo de esta ciudad y por ello se usó en este fanfic.
¡Gracias por los review! :D ¡A contestar!
Akari Haruko: ¡Muchas gracias! Ja, ja. Espero que también hayas amado este capítulo...
Trina: Te entiendo! A mí también me mata escribir por celulares. Gracias por tu review, aquí la continuación.
LadyDy: ¡Nuestra pequeña ya sonrió! Sin embargo, no han sido sonrisas realmente de corazón. Probablemente después le salga una…Jijiji...
Juli: ¡Muchas gracias! :)
Bloddy Cherry: A mí también! Jajaja, son muy divertidos. En este cap. hay muchos gritos explosivos gracias a Karin! :)
Hinamori-Chan21: ¡Wow! ¡Muchas gracias! Me alegra que te hayas fijado en eso detalles, la verdad es que, aunque yo siento que mi redacción no es tan buena, siempre me esfuerzo por no cometer faltas de ortografía. ¡Espero que este capítulo también te haya gustado!
Hina-fire: Sí…creo que es un poco rara mi historia, Jiji. Pero no sé, un día intenté ponerme en el lugar de Momo, y por lo menos yo me hubiera puesto depresiva. Pero bueno… yo soy yo, y ella es ella xD Pero de eso nació esta historia.
A esta historia le queda probablemente un capítulo, si acaso dos. (Depende…Si se me ocurren otras cosas) ¡Espero disfruten tanto como yo lo que queda!
Sonará muy fastidioso, pero…ya saben, uno vive de reviews xD ¿Me darían un pequeño review? *Carita de Momo-chan* Okay, no. Jajaja :)
¡Nos leemos!
