Mi amor oscuro.
Cap.1: Signum Crucis
BellaPOV.
Un ulular constante y tétrico me despertó en la mañana, gemí contra la almohada y me retorcí contra las sábanas negras.
-Estúpido búho.
Me levanté a tientas de la cama y descorrí las cortinas donde, por supuesto, el condenado animal me segía mirando. Por suerte sus pupilas ya no estaban tan dilatadas, se veía un poco mas normal al menos.
-Ya estoy despierta, ¿no ves? –Ok, tendría que dejar de hablar con animales. Hoy me esperaba una difícil tarea.
Aún era temprano, por lo cual tuve tiempo de sobra para bañarme y maquillarme tranquila: me puse unos jeans gastados oscuros y una camisa negra con pequeñas manzanas rojas dibujadas en el fondo, me calse unas botas estilo militar también negras y mi rosario mas grande, aquel de bronce desvaído y antiguo; me agregué además, un poco de delineador alrededor de los ojos.
Bajé a trompicones por las escaleras cargando mi abrigo negro y mi mochila de calaveras favorita. Comencé a preparar el desayuno rápidamente mientras Charlie entraba con aspecto cansado en la cocina.
-Oh, buenos días cariño –me saludó.
-Buenos días papá, ¿dormiste bien? –pregunté tensamente, esperaba que yo no le hubiese dificultado en la noche.
-De maravilla Bella, ¿Qué tal tu, te despertaron los truenos?
Le serví el café y las tostadas con manteca y mermelada, suspiré en paz, no podía creerlo, todo iba muy bien.
-No, dormí bastante bien –contesté.
Desayunamos en silencio. Me alegró ver a Charlie mas animado y comunicativo que el dia anterior, se notaba que no estaba interfiriendo en sus emociones, al menos por ahora.
-¿Quieres que te lleve a la escuela? –me preguntó.
Casi escupo mi jugo de naranja.
-¿He? No, no por favor papá, prefiero ir a pie –no quería pasearme en el coche patrulla-. No queda tan lejos, me gusta caminar.
-Si tu quieres…
Lo dejé desayunando solo y salí rápidamente de mi casa, si quería ir a pie y llegar a tiempo debía recordar salir temprano. Caminé por la desierta carretera, soplaba una fría brisa y todo estaba lleno de una espesa niebla, parecía un cementerio. Me encantaba.
Sentí unos pasitos rápidos detrás de mí. Me asusté y me voltée, con el cabello revoloteando alrededor de mi cara.
Un perro negro y grande se detuvo detrás de mi en cuanto me volteé, como un fiel seguidor a su dueño. Oh no, no de nuevo.
-¡Largo! –le grité, pateando una piedra cerca donde estaba él, intentando despistarlo.
Si comenzaban a seguirme todos los animales de Forks terminaría muy mal parada.
El perro se fue corriendo por la espesa niebla, con el rabo entre las patas. Me autofelicité antes de sontinuar el camino. Una vez que me aseguré que nadie me veía me desvié un poco para pasear cerca de la oscuridad del bosque.
A pocos metros de entrar en el matorral verde y húmedo ya se podía apreciar el sofocante silencio de allí dentro. Me embargó una acalorada emoción de regresar temprano a casa y explorar aquel tenebroso lugar.
No me distrajé mas con el bosque y reanudé el camino hacia el instituto de Forks, el único que había en todo el pueblo, por lo cual, ya me adelantaba a que yo sería la única extraña y rara niña de por allí.
Cuando recorrí la grava de la entrada comencé a sentir el pánico que no había sentido en todo el tiempo. Mantuve mi cara escondida bajo la capucha todo el rato, pero mi abrigo llamaba demasiado la atención a pesar del discreto color. Podía sentir las miradas de los pocos estudiantes que había en aquella zona, genial, si ya comenzaba asi no me quería ni imaginarme lo que me esperaba, ¿deberia dar media vuelta y ocultarme entre los altos pinos? Eso solía hacer en mi infancia, cosa que asustaba a mi madre.
Me presenté en la oficina principal, donde una aburrida recepcionista me dio mi mapa del colegio y mis horarios sin siquiera mirarme. Su ignorancia activó mi parte oscura y el odio creció rápidamente dentro de mi cuerpo.
Salí rápidamente de aquel lugar antes de cometer una tontería, tendría que relajarme o en serio haría algo estúpido.
No son mas que gente que quiere intentar vivir, igual que tu, me dije en mi cabeza. Mi pequeña tigresa interior gruñó molesta, estaba de lo más despierta como para que yo le estuviese aguando la fiesta.
Caminé hacia el edificio número tres, donde tendría mi clase de Historia, el pasillo por el cual caminaba estaba mucho mas atestado de gente –todas sin capucha por lo cual los imité para no llamar más la atención- quienes parloteaban por lo bajo cuando les pasaba por al lado. Agaché la cabeza, comenzaron a sudarme las manos.
Una chica rubia se colocó detrás de mi y me pisó el talón, haciéndome tropezar torpemente. Ella y sus amigas se rieron chillonamente.
Déjamelas a mi, gruñó esa voz en mi cabeza. ¡No!, le respondí.
Seguí caminando apresuradamente hasta meterme en el aula correspondiente al tiempo que tocaba el timbre. Suspiré cuando me dejé caer en una silla vacía. El profesor ya estaba sentado en su escritorio y se apresuró a comenzar la lección, por lo cual los curiosos ojos no pudieron quedarse sobre mi demasiado tiempo.
Sinceramente no era lo que esperaba, pero de igual forma intenté relajarme mientras tomaba los apuntes que necesitaba.
El resto de la mañana fue un poco mas de lo mismo. Todos se reían o comentaban en susurros mientras me miraban caminar hacia mis clases. Lo único positivo era que hasta ahora nadie me había pedido que me presentase frente a todos, seguramente, mis asquerosos ojos eran suficiente para que me enviasen al final del aula.
Cuando tocó el timbre que anunciaba la hora del almuerzo mis nervios se volvieron a activar y esta vez no pude retener mi poder. Cerré los ojos mientras el flujo de energía de cada ser vivo que me rodeaba pasaba a través de mí. Reconocí todo tipo de información, emoción y reacción con distintos niveles de intensidad.
La chica rubia que me había hecho tropezar anteriormente tenia su perfil personal demasiado alto, convirtiendo el aura que la rodeaba en una masa asquerosamente empalagosa de puro ego, y por sobre todo, envidia y odio sobre mi.
Tu podrías con ella, me recordó mi tigresa. Intenté ignorarla mientras juntaba mis cosas con las manos temblorosas.
Era muy intenso y diferente observar todo desde mi perspectiva oscura, pero al mismo tiempo era liberador.
Caminé lentamente, siguiendo la masa de estudiantes que se dirigían a la cafetería. Al tiempo en que yo cambiaba, me di cuenta que los demás también me notaban cambiada, las pocas miradas que me crucé me miraban con miedo y repugnancia, como si recién se hubiesen dado cuenta de la extrañeza de mis ojos y mi ropa oscura. Ya no era mencionada como la tonta chica nueva, sino más bien como la extraña chica nueva.
Mi lado oscuro se regocijaba de aquell nuevo respeto, pero mi otra parte se sentía mas avergonzada que nunca. Todas las miradas estaban sobre mi.
Entré en la cafetería con los sentidos alerta, muchas emociones, mucha vida bullendo a mi alrededor. Se me crugieron las tripas de hambre.
Hice la pequeña cola que quedaba –habia llegado mas tarde de lo previsto- y me compré una limonada y unas barritas con cereales. No se me antojaba nada en ese momento, ya dudaba de que pudiese pasar la bebida por mi garganta.
Caminé hasta lo mas lejos que me lo permitía la cafetería, mientras seguían susurrando y riéndose de mi ropa, hasta la mesa vacia mas lejana. Me senté en aquel rincón solitario tratando de contener las lágrimas que querían salir.
La situación ya estaba superando los niveles de mi control, me sentía aplastada por sus miradas y tenia la horrible necesidad de clavarles algo filoso en los ojos de cada uno.
Tomé de mi bebida de a pequeños sorbos, intentando concentrarme en memorizar mis horarios de la tarde. Por suerte hoy no tendría gimnasia, no me gustaba hacer deporte y mucho menos con otra gente. Me gustaba correr, pero de noche, y estando completamente sola.
Ignoré el flujo de energía que bailaba a mi alrededor, junto con las escencias de vida características de los que se encontraban allí. En ese momento fue cuando los sentí por primera vez.
Mis sentidos reaccionaron poniéndose alerta y rápidamente busqué la razón pero no encontré ninguna, era como si fuese un ataque invisible o algo así. Frunciendo el seño levanté la mirada lentamente, pasándola disimuladamente por toda la cafetería, por suerte, la mayoría ya había dejado de mirarme al ver que no hacía nada mas que tomar mi limonada y mirar un papel.
Estaba por abandonar mi búsqueda de aquella sensación que había tenido cuando los ví.
Eran cinco estudiantes, unos que no había visto nunca y que rápidamente llamaron mi atención. Entre los tres chicos el que llamó mi atención primero fue el de aspecto de tanque de guerra, musculoso como los tipos que solo se ven en la tele con mucho retoque de computadora, yo tranquilamente podría ser del tamaño de uno de sus brazos, tenia el cabello rizado oscuro.
A su lado había una rubia despampanante, alta hasta sentada, con hermosas curvas muy generosas y con su cabellera que caía hasta la cintura en suaves rizos.
Otro muchacho estaba sentado muy tieso, con cara extremadamente seria y su cabello dorado rubio, todo en él tenia un aspecto muy extraño. Estaba de la mano de una chica bajita, flaca pero con curvas y su cabello corto apuntando hacia todas direcciones de un color negro azabache.
El último chico, de cabello rebelde y cobrizo, era desgarbado y delgado, pero se notaba un fibroso cuerpo por debajo de su fina ropa. Todos se sentaban igual que yo: apartados del resto.
No hablaban ni miraban a nadie, apenas si parecía que se movían. Eran… diferentes, y no solo porque eran extremadamente pálidos y hermosos como ángeles, estaba segura de que había algo más.
De repente, la mas pequeña del grupo miró directamente en mi dirección, atrapandome en sus ojitos negros llenos de curiosidad y levantando una perfecta ceja.
Me sonrojé y aparté la mirada, no sin antes notar que ella se inclinaba hacia el de cabello rubio que le tomaba la mano y le susurraba algo. El único movimiento que este hizo fue asentir con la cabeza.
Regresé mi atención a mis horarios de clases, pero nuevamente la alarme que había sonado en mi cabeza volvió a hacerlo. ¿Mis sentidos estaban bien? Yo no notaba ninguna amenaza.
Decidí utilizar otra manera, dejé que mi poder hiciera de las suyas y que se paseara por todo el lugar libremente, sentí dentro de mi la vida y pureza de algunos estudiantes y los sentimientos destructivos de otros hasta que, nuevamente, lo que llamó mi atención fue la mesa en donde estaban los cinco extraños.
No sentía ningún aura viva allí, solo energía y algunos sentimientos que no quise analizar con cuidado, era silencioso como un tumba, un rincón frío y vacio. Era algo que desconocía completamente.
¿Estaba yo funcionando bien? ¿Me estaba por enfermar o algo asi? No lo entendía, el aspecto físico ya era diferente en ellos, ¿Podría ser coincidencia acaso?
Levanté cuidadosamente la vista hacia su dirección y me cruzé con otros ojos negros. El muchacho de cabello cobrizo me observaba fijamente con el ceño fruncido. Sus ojos negros me traspasaban con curiosidad y molestia. Aparté mi mirada, sonrrojada.
Traté de dejar de lado la sensación de alerta de mi cuerpo, ¿Qué tenían de diferente esos cinco desconocidos? ¿Me miraba todavía? Sentía una constante energía a mi alrededor, algo que mis sentidos rechazaron de inmediato, era algo que no tenia registrado, por lo tanto, algo peligroso.
Volví a observarlos, imposible de aplacar a mi bestia interior que quería protegerse a toda costa. Me helé en mi lugar al ver que todos ellos observaban en mi dirección. Sus rostros en perfecto mártir me produjeron escalofríos.
¡Defiendete!, gritó mi voz en mi interior. Volví mi vista a mis horarios e intenté relajarme, no tenia la necesidad de protegerme, ¿verdad? O me estaba poniendo paranoica o me seguían mirando, parecía pequeña debajo de sus agudos y penetrantes ojos.
Afortunadamente el timbre tocó unos minutos después, mientras que los extraños abandonaban la mesa y caminaban elegantemente hacia la salida, como si de expertos bailarines se tratara. Otro detalle importante era su exquisita ropa de marca, cada uno con un estilo diferente y convinados perfectamente.
Cuando la cafetería estuvo medianamente vacia me levanté de mi asiento con la cabeza baja y me diriguí hacia mi siguiente clase. Todavia había comentarios y risas cuando pasaba cerca de otros pero era de esperarse, recién era el primer día. Pero tenía la sensación de que ese comportamiento duraría mas de una semana.
Habia memorizado con mucho mimo el mapa que la aburrida recepcionista me había dado, por lo cual no tardé mucho rato en encontrar el salón de biología del profesor Banner. Entré rápidamente con la cabeza gacha, esquivando a los alumnos que estaban parados cerca de la puerta. Tocó el timbre en ese instante y levanté la mirada para buscar un lugar libre en el atestado lugar. A pesar de que el aula era bastante grande solo quedaba un lugar al frente del lado de las ventanas.
Me quedé estática en mi lugar cuando de vuelta mis ojos se quedaron atrapados en los del chico de cabello cobrizo. Su molestia era evidente, pero al mismo tiempo parecía que estaba a punto de desifrar un enigma.
¡El maldito te está siguiendo!, gritó mi voz en mi interior, ¡Mátalo!, me urgió mientras mis manos se convertían en puños.
Con la vista al piso caminé lentamente hacia el lugar junto al chico, quien parecía mas alto de lo que habi observado de lejos, mientras que tanteaba su alrededor en busca de algún signo de amenaza.
Era fácil de hacerlo funcionar, era natural para mi, solo extendía unas manos invisibles hacia lo que quería tocar y prácticamente manoseaba todo su interior, de ello –y dependiendo de la persona- podía obtener ciertas cosas, como por ejemplo: emociones, niveles de vida, recuerdos u otras cosas. Claro que no era peligroso, lo peligroso era en como yo usaba mis emociones. Nadie en todo Forks desearía verme enojada si lo supieran.
Mientras me sentaba tensamente en la silla a su lado noté la curiosidad que él emanaba, o eso creía que era, nunca fui buena para eso de las emociones. Para lo único que era buena era para hacer sufrir.
Ok, mi estúpido poder no funcionaba con este muchacho como esperaba, pero bueno, eso pasaba a veces. Podría intentar entonces usmear en sus recuerdos…, aunque tendría que estar dormido para eso. ¡Maldición!
¿Una pista al menos de lo que sentía con respecto a mi? ¿Por qué podía provocar tantos males y no podía averiguar las emociones de las personas? Me sentí frustrada, no era la primera vez y la verdad es que ya me tenia cansada, me ponía de los pelos no obtener lo que quería.
El chico a mi lado suspiro, como si estuviese molestamente agotado. Él también se sentaba tieso en su sitio, ¿Yo lo asustaba? No me lo creía, pero si asi fuese pues entonces estaba encantada.
El profesor comenzó la clase y el muchacho quito sus ojos de mi figura y tubo que si o si mirar hacia al frente, aunque me parecía que solo fingía estar prestando atención. Me concentré en lo no físico, expandiendo esas manos invisibles para husmear sobre y dentro de él. Tal como lo había detectado antes no había ningún rastro de vida en el chico, todo se sentía frio y nauseabundo, para nada apetitoso.
¿Cómo era eso posible? La únicas veces en las que sentía eso era en el cementerio, rodeada de… muertos. Ok, si había algo mal conmigo.
No podía ser que no hubiese ni un rastro de calidez viviente en el chico ese o en su familia. Era ya de por si bastante terrorífico considerar la idea de la muerte que los acechaba. Tal vez el chico estaba enfermo, al borde de la muerte y por eso no sentía nada "calido" en él.
Pobrecito.
El timbre sono rápidamente y brinque de mi silla en dirección a la salida, llevándome varios cuerpo por delante sin prestarles atención alguna, quería salir de allí y no regresar jamás. En realidad lo que siempre había querido hacer era enterrarme en una fosa para morir lentamente. Pero la vida era demasiado injusta como para eso.
Guardé mi don de camino a casa al final del dia. Deje que ese escudo de energía vibrante se plegara y se retorciera sobre si mismo para quedar guardado dentro de mi cuerpo. Me había sentido mas segura teniéndolo encima, pero entre mas tiempo pasaba usándolo mas doloroso era luego guardarlo.
Por desgracia guardarlo era una obligación. No existía en mi pequeño mundo la opción de vivir con él todo el tiempo, a mis anchas, sintiéndome fuerte y poderosa. Entre mas me sentía asi, mas mortal podía llegar a ser.
Llegué a casa antes que Charlie, pero como yo había decidido moverme a pie por el pueblo no quedaba mucho tiempo mas para que él llegara a casa. El crepúsculo se cernia sobre mi.
Revise la cocina para distraerme de mi pequeña odisea en el instituto, y decidi preparar unos spaguetis con salsa de pre mezcla. En serio me urgia ir al supermercado.
Respire profundamente cuando oí las fuertes pisadas de mi padre al entrar, la cena ya estaba lista y a pesar de todo me costaba sacarme de la cabeza al chico de pelo cobrizo, y al resto de su extraña familia.
-¿Qué tal nena? –me preguntó con una sonrisa, se la respondi, aliviada de verlo en perfectas condiciones- ¿La escuela?
-Todo en orden –menti-. ¿Qué tal tu dia?
Bufó mientras se sentaba en una de las sillas de madera, le servi la comida y me sente en la silla verde, frente a el.
-Tranquilo –sonrio al ver su plato-. Esto si que es bueno Bella, ya ni recuerdo la ultima vez que llegue a casa y tenia una comida descente.
Se llevo su tenedor lleno de spaguetis en medio de una risa forzada.
Mastique despacio, dejando que los dolorosos recuerdos de una mejor vida me atravesaran la mente como cuchillos.
Lo distraje después de eso con una lista mental de lo que me gustaría comprar para rellenar un poco la cocina. El era pésimo en cualquier arte culinaria, pero a mi se me daba algo bien. No de las mil maravillas, solo… bien.
Charlie acepto a que regresara un poco mas tarde después de la escuela para ir en busca de viveres que eran indispensables. Le deje bien en claro que se habían terminado los días de pizza y pescado frito.
Despues de relajarme con una ducha caliente y de ordenar un par de cosas para el siguiente y gran duro dia que me esperaba, me arropé entre mis sabanas negras y apretando fuertemente el crucifijo en mi pecho, le pedi en silencio a cualquiera que fuese la fuerza del bien, por una noche mas de paz para mi padre, antes de quedarme profundamente dormida.
Primer capi de este fic!
Dejenme saber si les gusto y espero que se pasen a leer el prologo del segundo fic favorito :3 el tercer y ultimo fic (el menos pedido) lo publicare la semana que viene.
Saluditos :P Gracias por leer.
Review?
