Ángel De La Luz
En el salón de Artemio había una gran variedad de personalidades hay que hacer un resumen sobre ellas:
Estaba la gente que inventaba dinero a montones, novios extraviados por todo el mundo y que tenía una mina en su alberca. Otros que estaban enamorados de sus mejores amigos. Unas muchachas se creían muy maduras por la relación que tenían con gente mayor que ellas. Muchachos que eran súper repunantes y por ultimo gente paranoica. Se me olvidaba en ese salón había un animal llamado pony.
Se aburría con mucha facilidad, no era muy listo que digamos y su educación era todo un horror. Tenía unos amigos muy extraños
Una muchacha de unos 14 años, que era un poco, ligeramente… explosiva digamos, bueno si así lo quieren ver.
-Cristina- dijo Artemio
- ¡¿QUE QUIERES¿QUE SE TE ANTOJA? QUE NO VES QUE ESTOY OCUAPADA.
- lo siento
- CRES QUE CON UN LO SIENTO SE ARREGLA TODO
Un chico que acaba de salir del centro psiquiátrico, que es mejor ocultar su nombre por propia seguridad.
- Seb…- upss se me fue el nombre. Dijo Artemio
- se lo que estas pensando crees que no oigo lo que dices a mis espaldas me quieres matar.
- calmate, ya te tomaste tus medicamentos
- si
- pues parece que no funcionaron.
Sus amigos eran muy raro, mas raros de lo común. Ya eran como las 10:30 hora en que le tocaba matemáticas, clase que estaba entre su lista negra igual que la maestra. Se perdía en lo que decía la maestra, esa era la clase de fantasear. Miraba por la ventana veía a la gente pasar. Entre ellos paso un muchacho de un tono de piel morena, tenía unos grandes ojos. Era de la casi misma edad de el. El muchacho se quedo mirándolo por un rato, seguido de eso unas grandes alas blancas salieron de su espalda y desapareció. Artemio se quedo pasmado del miedo, pero por muy poco tiempo, ya que en el centro del salón había una gran conmoción, mientras que Artemio miraba por la ventana la prefecta había entrado al salón, estaba dando un recado cuando. Empezó hacer gestos y a mover las manos como loca, hasta que todos comprendieron que le estaba dando un paro cardiaco. La maestra salio disparada a la dirección, todos se abultaron con la prefecta algunos la tocaban con un palo.
- creen que este muerta- decía un niño, que era totalmente blanco
- ¿Quién sabe? Tócala de nuevo- decía una niña a la quien nadie quería.
Todo el día fue libre por el paro cardiaco de la prefecta. Pensó que su día no podía empeorar, pero antes de salir del colegio, sintió que alguien le agarraba la mano. Era su amiga Martha, que en esos momentos tenia una expresión vacía en sus ojos.
Muy pronto estarás muerto- dijo Martha con una voz muy diferente a la suya, después los ojos se le pusieron blancos. – Prepárate por que no hay nadie que te ayude en esto.- los ojos de Martha volvieron en si y recupero su verdadera vos.- Artemio que hacemos aquí, bueno ya me voy.-
Martha se fue y nunca en su vida recordó esa plática. Pero lo mas interesante es que al organizar sus libros, para el día siguiente. Entre sus cosas hallo una pluma negra.
