Los días volaron como las hojas de otoño. Pronto el invierno se hizo notar, tocando todas las puertas de la ciudad e inundándolas de un frío polar indescriptible. Era la época favorita de Sasuke. Él se consideraba de por sí, una persona muy fría. Sólo pocos lograban conmoverlo o tocarle el corazón. Por esa amaba esa estación, ya que se identificaba bastante con ella.
Era cuestión de tiempo para que su habitación se cubriera de pósters de aquel rubio, el cual muchas noches sin saberlo, le había arrancado casi incontables gemidos. Poco a poco, se había hecho un gran fanático de él y de casi todas las películas en las cuales había salido. Para su dicha, todas eran de temática porno-gay. Por lo que podía ver a su rubio, gemir y gritar cuanto quisiera. Pero el azabache sabía que no podría vivir toda su vida de ese modo. Él estaba decidido a conocerlo. Verlo en persona, acariciarlo y hacerlo suyo, sólo suyo. Pero a medida que el Uchiha comenzó a informarse sobre este famoso actor, se percató de que en todas las películas en las cuales salía, siempre estaba acompañado por la misma persona. Ese tal Sai.
Sería difícil competir con él, ya que parecía que no se apartaba de Naruto ni un segundo. Pero Sasuke estaba seguro que encontraría la manera de acercársele. Mientras tanto vivía su homosexualidad secretamente feliz. Había aprendido que no importaba qué rayos dijeran los demás, era su vida y que sólo a él le importaría todo lo que hiciera. Ni siquiera se tenía que preocupar por Itachi, al fin de cuentas él había empezado todo eso. De alguna retorcida manera debía agradecérselo. Pero conociéndose a sí mismo sabía con certeza que jamás le diría una sola palabra al respecto.
Sus pies lo llevaron hasta una librería cerca de su trabajo, podría detenerse un rato, aún tenía tiempo de sobra. Entró y se dirigió sin pudor alguno, hacia la sección romántica. Comenzó a ojear algunos libros pero nada le llamó realmente la atención. De pronto vio una revista algo escondida entre unas estanterías que estaban a la altura de sus rodillas.
-Romance…- Leyó el título de la revista. La revista porno-gay más reconocida de los tiempos. ¿Casualidad? Umm demasiado imposible. Comenzó a ojearla y para su sorpresa estaba su rubio junto al odioso moreno, ambos exhibiéndose con una remera de red y pantalones de cuero. El título del artículo rezaba "Acércate un poco más… ¿Segunda parte?" Al azabache le dio un vuelco el corazón, ¿Harían una segunda parte de su película favorita…? Leyó con entusiasmo la nota.
Al parecer el aclamado director
Masashi Kishimoto no quedó conforme
Con la primera película de su reciente
Éxito "Acércate un poco más" por lo
Que esta ideando realizar la segunda
Parte de esta interesantísima historia
Entre Ryu-kun (Sai, 23), el comprador por
Excelencia, y Kai (Naruto Uzumaki, 22).
Una historia que detalla la esclavitud sexual,
Desde el punto de vista del esclavo, todo lo
Que debe pasar, por lo que debe sufrir y
Finalmente: el amor que renace de una relación
Tan dramática como la que poseen estos dos
Personajes. Los actores que protagonizan este
Drama, confiesan estar ansiosos por la continuación
Que nuestro amado director, planea realizar.
Ansiosos… repitió esa palabra mentalmente una y otra vez… Debía verlo, como sea, pero debía estar allí. Arrancó sigilosamente aquella página y devolvió la revista al lugar donde la había sacado. Se guardó sigilosamente la página en el interior de su abrigo y salió de la tienda con total naturalidad. Llegó al trabajo con una sonrisa que cruzaba su rostro de oreja a oreja. Lo miraban extrañados. Nunca antes había llegado al trabajo con una sonrisa de total felicidad. Aunque últimamente el azabache estaba acostumbrándose a las miradas perplejas que recibía en la oficina.
-¡Hey Sasuke! Qué Felicidad, ¿Te ha pasado algo bueno…?- preguntó su compañero, al verlo tan alegre.
-Umm sólo que sacarán la segunda parte de mi película favorita…
-¿Ah sí…? ¿Y cuál es…?-Preguntó el peliblanco con curiosidad.
-No te diré, no creo que la conozcas…- Dijo restándole importancia, mientras se quitaba la chaqueta que tenía puesta. Algo había caído al suelo.
-¡Oh vamos! ¡No seas así conmigo! ¡Por lo menos inténtalo!- Insistió su compañero.-Oye… ¿Qué es eso…?- Preguntó con curiosidad acercándose a la hoja de la revista que estaba en el suelo junto a los pies de Sasuke.
¡Demonios! ¡Me había olvidado! Pensó con desesperación.
Riiiing…Riiiing…Rii-
-Hola oficina… ¿Si?... Oh sí, claro…
Justo a tiempo. Sasuke se lanzó hacia el suelo y tomó la dichosa página. La dobló en cuatro y la metió en su cajón bajo llave. Que descuidado…
Observó a su compañero colgar.
-¿Umm? ¿Y el papel?
-Ahh… sólo avisos publicitarios que me dieron en la calle, había olvidado que lo metí dentro de mi abrigo- Dijo aparentando tranquilidad.
-Ahh ya veo. Bueno iré por un café… ¿Quieres?
-Sí, claro. Cortado por favor
-Lo que tú pidas- Dijo de forma amistosa y abandonó la oficina. Esperó un momento y abrió el cajón. Sacó de nuevo la hoja de papel. La desdobló. Sus ojos se posaron sobre el rubio. Esos ojos le decían muchas cosas… Tal vez, podría averiguar algún dato sobre dónde se realizaría la próxima película. Releyó el artículo. Y encontró algo.
Para más información visitar:
Genial… La revisaré luego. Se dijo a sí mismo y nuevamente volvió a ocultar la evidencia en su amado cajón.
Los días pasaron sin mucho revuelo. El frío se hacía sentir más y más.
Se abrió la puerta. Y una caja entró en el living en los brazos de su propietario.
-¡Por fin!- exclamó el azabache, colocando la caja sobre la mesa y cerrando la puerta de la entrada. Se quitó su abrigo y lo colgó en el perchero junto a su puerta. Se dirigió hacia la mesa, ansioso. Por fin se había comprado la PC que tanto añoraba. Se dispuso a desenvolverla. Le quito todo el papel y el plástico que la envolvían. Una nueva laptop de color negro, relucía sobre la mesa. Bajó la caja al suelo y comenzó a jugar con la plancha de plástico llena de burbujas de aire, que la cubría.
¡Plop! ¡Plop! ¡Plop!
Dejó un momento la plancha de plástico y se llevó consigo la PC hacia su dormitorio. Ya hasta habíapreparado un buen lugar en su escritorio para colocarla. Hizo las conexiones necesarias. Sólo hacía falta esperar al servidor de Internet para que se lo colocaran. Suerte que ya lo había pedido con anticipación, esa misma tarde vendría el técnico y ¡Boalá! Ya tendría todas las comodidades en su hogar. Prendió el esperado aparato. Revisó de arriba abajo todo el sistema operativo de éste. Sasuke tenía habilidad con la electrónica por lo que no le costó demasiado comprobar si su compra había sido de buena calidad. Y efectivamente así lo era. Conecto su celular a la laptop y descargó todas las imágenes que tenía allí. Colocó una de sus imágenes favoritas en el fondo de pantalla. Una donde el ojiazul se encontraba sentado en una silla mirando hacia la cámara con mirada implorante. Sólo cubierto por una sábana, dejando su hombro al descubierto. Simplemente bello. Satisfecho, luego de no poder quitar su mirada en él por unos minutos, apagó su PC. Y se recostó sobre su cama.
¿Cómo sería ser estrella de películas porno-gay…? Tal vez no tan agradable como parecía. Pero… ¿Quién lo diría? Uno podría tener una buena vida haciendo lo que le gustaba… ¿Cierto? Además de que era famoso… Aunque en estos tiempos es una burla ser famoso por esa clase de películas y además no toda la gente podría reconocerte. Aunque por un lado estaba bien. Se debe estar lleno de comodidades… comodidades que yo no podría ofrecer…
Tragó saliva. Su garganta estaba seca. ¿Quién podía afirmarle al Uchiha que Naruto Uzumaki un famoso actor se fijaría en un tipo como él…? Bueno… El se consideraba atractivo y como decía el estúpido de su hermano, lo sexy se encontraba en la sangre Uchiha y así, él también lo creía. Pero ese sujeto Sai… Tenía algo que Sasuke carecía y no estaba seguro qué rayos era esa cosa. El odio que le tenía fue incrementándose. Maldito… parecía que ellos se conocían de toda la vida. ¿Qué podría hacer contra el? Ni siquiera sabia si era lo bastante capaz como para competir con el. De pronto su confianza comenzó a flaquear. ¡No! No debía pensar así si él, Sasuke Uchiha, no tenía ese "algo" que Sai poseía, seguramente él tenía algo que al moreno le faltaba… Sólo debía saber qué. Sonrió. Si, así estaba mejor. Ahora sólo le faltaba conocer al rubio y…
Riiiing…
El timbre. Ya era hora, estaba impaciente por poder ir a aquella página. Se levantó y se dirigió a la puerta de entrada como un rayo. Abrió la puerta. Había un sujeto con una remera de uniforme la cual claramente anunciaba "Servicio Técnico". Aunque tenía pinta rara… Su cabello era largo y negro, lo tenía amarrado en una coleta. Su piel era aún más pálida que la de Sai, y era decir demasiado, la de este sujeto parecía ser piel de papel. Sus ojos tenían un extraño color dorado, sin contar que estaba delineado de negro y… ¿Violeta…?
Sasuke lo observó un rato. No podía articular palabra alguna. El sujeto lo miraba de manera extraña.
-¿Sasuke Uchiha…?- preguntó arrastrando las palabras cual serpiente venenosa.
-A-así es… ¿Usted es del servicio técnico…?
-¡Bingo! Eres todo un genio niño…- Dijo sarcásticamente entrando al living serenamente.
-Parece salido de un circo…- Murmuró el azabache observando con molestia la confianza que se había tomado el pelilargo.
-¿Y bien…?- preguntó el técnico, indicando donde debía trabajar.
-Sígueme…-Bufó el azabache conduciéndolo hacia su habitación. El invitado observó con una leve curva en sus labios, todos los curiosos pósters que se exhibían en el dormitorio. Y esa sonrisa aumentó al ver el fondo de pantalla que tenía el propietario en su máquina.
-Fanático de Naruto Uzumaki… ¿Eh?- Murmuró el de los orbes dorados mientras tipeaba unos códigos en la PC. Sasuke alzó las cejas. Vaya... otro "conocedor"… y no dijo palabra alguna. No era algo que a ese payaso le incumbiera. Aunque para sorpresa de Sasuke, el sujeto se relamió cuando vio una vez más la imagen del rubio en la pantalla. Eso hizo que el azabache se estremeciera de horror. Demonios… ¡Que asco!
El empleado colocó un pequeño aparato detrás de la laptop y lo conectó a esta. Realizó algunas maniobras más, antes de terminar.
-Bien… He terminado.- Anunció el sujeto retirándose del cuarto con Sasuke atrás.
Genial… Pensó el aludido buscando las llaves en sus bolsillos para poder abrirle por fin a esa maraña de pelos.
Abrió la puerta, ya había pagado por adelantado así que sólo restaba que esa cosa se fuera de su hogar. Aunque él rompió el silencio.
-Supongo que siendo un gran fanático irás a la premier de la próxima película…- Sus orbes dorados se fijaron en los negros de Sasuke. No sabía ni siquiera cuándo, ni dónde se haría.
-Me extraña…- Murmuró el pelilargo sonriendo con sorna, pudo leer claramente los ojos del azabache.
-Se estrenará el 27 de agosto, en los estudios Ichimura…- Sasuke se sorprendió, ese estudio quedaba sólo a un condado de allí. ¿Tan cerca…? Y con total rapidez el pelilargo se acercó demasiado al azabache, lamiéndole los labios a éste.
-Espero verte ahí…- Susurró antes de voltearse. Comenzó a caminar con rapidez, pero podía oírse claramente su maniática risa. Sasuke cerró la puerta con todas sus fuerzas, limpiándose la saliva de aquella serpiente.
¡Qué ascooo!
27 de agosto… Estudios Ichimura…debo estar allí como sea.
09:23 a.m. Jueves, Parque Central, Centro de Konoha.
Apenas era mediados de julio ¿Por qué los días pasaban tan lento…? Suspiró. El frío era implacable, se decía que pronto nevaría y que finalmente, para disgusto de Sasuke, el calor los aplastaría. Se encontraba apoyado en un árbol, viendo distraídamente como la gente a su alrededor continuaba con su vida. Era curioso notar que en las mañanas pareciera que otras personas vivían por allí. O más bien que el ritmo de vida era más suave y tranquilo cuando uno se despertaba temprano. Ese día le tocaba su franco, pero al no tener absolutamente nada que hacer decidió llamar a alguien para poder compartir un buen momento.
-¿Hace mucho que esperas…?- Volteó al reconocer una voz familiar.
-Sakura…- Murmuró el azabache, sonriéndole.
-Gracias por venir- Dijo la pelirrosada abrazando a su amigo.
-Al contrario… tengo tanto tiempo libre que no sé que hacer con él- Dijo sinceramente, haciéndola reír.
-¡Ojala yo tuviera tu tiempo!- Comentó la ojiverde, mientras comenzaban a caminar.
-¿Cómo te esta yendo?- Quiso saber, sabía que su amiga estaba algo ajetreada con tantos estudios.
-¡Oh muy bien! ¿Sabías que Hinata ya está por recibirse? Será una gran doctora- Opinó alegremente, mientras ambos cruzaban la avenida.
-¿De verdad? Neji debe estar muy orgulloso…- Comentó pensando en su antiguo mejor amigo, hacía tiempo que no lo veía.
-¡Que crees! Nunca lo vi tan alegre jajaja
Y así siguieron conversando por casi toda la jornada. Sakura le había pedido que la acompañara a hacer algunas compras y Sasuke accedió sin problemas. Luego de realizarlas, ambos se dirigieron hacia un bar para almorzar allí. El tiempo sí que volaba.
Hacía tiempo que el azabache no salía así con su amiga, y no pudo evitar recordar algo.
-Oye Sakura, ¿Recuerdas cuando te me declaraste…?
La aludida sonrió con nostalgia.
-¡Cómo no recordarlo! Fueron lindas épocas…- Comentó bebiendo un poco de su soda.
-No recuerdo por qué cortamos…- dijo Sasuke llevándose el tenedor a los labios.
-En esa época era demasiado insoportable- Rió Sakura con naturalidad. –Además tú realmente no estabas interesado en mí- Sonrió, sin rencor alguno.
-Ya veo…- De pronto la imagen de Naruto se le vino a la mente.
-¿Tú crees…?- Comenzó a hablar el azabache llamando la atención de su amiga.
-¿Tú crees que… una persona podría elegir estar conmigo sin ni siquiera conocerme…?
Sakura lo observó unos minutos.
-¿De quién se trata…?
Sasuke posó sus ojos negros, en los suyos esmeraldas.
-Es alguien famoso…
-¿Famoso…?
-Sí… y hay algo más…
Sakura cada vez estaba más preocupada.
-Sasuke no hables así… Me estas asustando…
-E-es… hombre…
Silencio.
-¿Hombre…?
-Sí…
-¿Famoso…?
-Si…
La pelirrosada lo miró fijo.
-¿Eres gay…?
-Sí…
Silencio.
-¿Y por qué te pones así…?- preguntó alzando las cejas.
-¿Eh…?- Sasuke no entendía.
Sakura sonrió. –No te preocupes…
-Es que… yo…creí que tú…
-¿…Me enojaría? ¿Me deprimiría?
-Algo así
-Sasuke… a esta altura de mi vida ya nada me sorprende- Dijo divertida.
El azabache no lograba atar cabos. Estaba tan preocupado de qué diría su amiga que no lograba entenderla. Era a la primera persona a la que le confesaba esa verdad.
-Sasuke, no te preocupes. Esta bien que lo seas, si así te sientes más cómodo, bien por ti- Dijo finalmente sonriéndole como invitándolo a que se tranquilizara.
Luego de unos minutos, sonrió.
-Gracias
-No agradezcas…- dijo moviendo su mano en un gesto de quitarle importancia al asunto. –Y ahora dime… ¿Quién es ese famoso del que te enamoraste…?
A Sasuke lo dejó sin habla la palabra "enamorar"… ¿Realmente lo estaba…? ¿O sólo era una obsesión?
-Se llama Naruto Uzumaki
-¡¿Naruto?- exclamó sorprendida.
-¿Lo conoces…?
-E-es una larga historia…- Dijo un poco acongojada.
-¿Algún resumen…?- preguntó Sasuke realmente interesado.
La chica suspiró. –En resumen, me dejó porque se hizo gay… él iba a la misma facultad que yo, pero cuando comenzó a hacerse famoso por las películas abandono la carrera…
-Ya veo…- dijo pensativo. ¿Sería en la carrera de Bellas Artes el lugar que habría conocido su rubio al odioso de Sai…?
-Se ve que no tengo suerte con los hombres…- murmuró deprimida. Sasuke comenzó a reír.
-¡No te rías de la desgracia de los demás!- Le contestó, aunque su amigo no le hacía caso. Luego de unos minutos la chica se unió a sus carcajadas.
-Pero por ahora no me preocupo…- comentó limpiándose las lágrimas que brotaron de sus ojos con tanta risa.
-… ¿Se puede saber por qué?
-Porque estoy saliendo con otra persona…
-¿Con quién…?
-C-con… Neji…
Luego de pagar lo que habían almorzado, comenzaron a caminar por las viejas avenidas en las que usualmente solían recorrer en tardes como aquellas. Recordando los momentos que la pasaban juntos y todas las aventuras que vivían con sus demás amigos cuando iban a la secundaria. Llegaron a una pequeña plaza y como en los viejos tiempos se dirigieron a las hamacas para divertirse un rato. Parecían dos niños sentados en aquel aparato, riéndose a más no poder.
-ajajaja… oye, ¿Qué harás con Naruto…?
Sasuke comenzó a pensar todas las posibilidades que tenía.
-Umm intentaré al menos cruzar palabra con él…
-Ten cuidado… La fama cambia a las personas…- Suspiró la pelirrosada mirando al cielo. De a poco la tarde se convertía en noche. El tiempo si que volaba cuando uno se divertía.
Sasuke hizo lo mismo. ¿Cómo sería entonces…?
-Sakura…
-¿Si?
-¿Cómo era Naruto cuando lo conociste?- Su amiga lo observó unos segundos y luego sonrió.
-Cálido…-una sonrisa nostálgica se dibujó en su rostro. -Él era un chico que haría lo que sea por alcanzar lo que desea… divertido, su sonrisa simplemente te contagiaba- Murmuró volteándose hacia su amigo. –Simplemente encantador- Concluyó.
-Lo dices triste…- Comentó Sasuke observando el semblante de la joven.
-Naruto ha cambiado mucho desde que comenzó con su carrera como actor… Aunque…- Agregó pensativa, aún mirando hacia el cielo. –Comenzó a cambiar desde que conoció a ese sujeto…- El azabache se sorprendió ¿Acaso sus sospechas eran ciertas?
-¿Ese sujeto…?- inquirió.
-Si… me dejó por él, pero todo ese tiempo había cambiado. Comenzó a ser más callado y su sonrisa ya no irradiaba felicidad… Más bien… era como si estuviera sufriendo- Dijo pensativa.
Sufriendo… al parecer todo ese asunto era más serio de lo que aparentaba.
-¿Quién es…?- Sakura observó a su amigo mecerse suavemente sobre el columpio. Torció su sonrisa. No le agradaba todo eso, más sabiendo que antiguo amor aún seguía así. Ella lo sabía.
-Su pareja, con el que aparece en todas sus películas… Sai.- Concluyó.
¡Bingo! ¡Lo sabía! Sabía que su rubio no era del todo feliz al lado de ese, y él podría sacarlo de esa miseria ¡estaba seguro! Sonrió levemente.
-No te preocupes Sakura… -Murmuró Sasuke sonriendo con aire triunfante –Ya verás que conmigo, Naruto estará de maravilla- Sakura lo miró perpleja, para luego sonreír.
-Eso espero Sasuke…
07:16 am., viernes, Oficina 9,
Sector administrativo de la UEC,
Centro de Konoha.
-Sasuke…
-Mmhh…
-Sasuke… ¡Hey!
-¿Qué…?- Alzó la vista. Todo se veía borroso. No comprendía nada. Poco a poco la imagen que tenía frente a sus ojos fue tomando su respectiva forma. La oficina. Suigetsu a su lado intentando que se despertara y en frente podía ver claramente a…
-¡Tsunade!- exclamó sobresaltado. Se había quedado dormido sobre el escritorio, y para su desgracia mientras dormía había babeado todo, inclusive los papeles que debía firmar.
-Sí vas a cubrir a tu hermano en su turno procura hacerlo bien Sasuke…- Le regaño la mujer, clavando sus ojos dorados en el profundo negro del azabache.
-S-sí señora…- Asintió el joven acomodando su escritorio. La voluptuosa mujer se cercioró de que el Uchiha volviera a su labor antes de retirarse.
-¿Qué hiciste anoche…? Nunca te he visto dormir así cuando le cambiabas el lugar a Ino…- Dijo sorprendido el peliblanco.
-¿Qué hice…?- Se preguntó el mismo intentando recordar. La resaca lo estaba matando. Sabía que se había quedado con Sakura hasta muy tarde bebiendo en su cuarto mientras cantaban canciones infantiles… Mi habitación debe estar repleta de botellas… pensó entre divertido y adolorido. Parecía que su cabeza estallaría en cualquier momento. De pronto se sintió levemente mareado.
-¿Y bien…?- inquirió su compañero, mientras pasaba varios archivos a su computadora, aún estaba intrigado.
-Es que… ayer salí con una vieja amiga… y nos quedamos bebiendo
-¡Vaya! ¡Tú si que tienes suerte!
-No malinterpretes… sólo bebimos, hablamos de la vida y cantamos canciones para niños…-Aclaró, recordando que Sakura se había sujetado el cabello con dos coletas mientras tomaba de la boca de una botella. Esa noche fue genial. Hacía años que Sasuke no se reía tanto.
-Sí así te encuentras hoy, no me imagino esta noche…- Rió su compañero mientras buscaba unos libros en las bibliotecas que había allí.
-¿Esta noche…?- Murmuró. De pronto esas palabras volvieron a recobrar el sentido. Se había olvidado completamente, esa noche saldría con Suigetsu, Karin e Ino a una disco que quedaba del otro lado de la ciudad.
-Cierto, lo había olvidado…-Comentó refregándose los ojos. –Será mejor que me remoje la cara... Espero poder resistir la jornada…
-¡Hazlo! ¡O sino Tsunade te capará!- Rió su compañero, mientras seguía con su labor.
Ya una vez en el baño, Sasuke se dedicó a refrescarse, lanzándose agua al rostro y remojándose la cabeza. Debía estar despierto ese día… Y todo por cubrir el turno de Itachi.
Maldito…
No podía hacer otra cosa, gracias a él había conseguido una entrada gratuita para poder ir a la filmación de su película favorita. Donde por supuesto actuaba Naruto.
-Maldito bastardo… siempre consigue lo que quiere…- Murmuró acomodándose el cabello frente al espejo y recordando esa escena.
06:43 A.M., viernes,
Habitación, Residencia Uchiha Sasuke.
Riiiing… Riiiing… Riiiing….
Apenas el sol acariciaba las cortinas que cubrían los ventanales del cuarto del azabache. Era una mañana aterciopelada, frágil. A pesar del frío, daba gusto caminar bajo ese cielo lila que poco a poco se iba transformando en azul. Pero Sasuke no se encontraba caminando debajo de aquel cielo mañanero exactamente…
Riiiing… Riiiing… Riiiing…
El teléfono sonaba y sonaba…
-Mmhh… ¿Quién demonios puede ser a esta hora…?- Murmuró molesto, revolviéndose en su cómoda y calentita cama.
Riiiing… Riiiing… Riiiing…
Al azabache le parecía que el timbre entraba por su oído y le taladrara el cerebro, por lo que con una repentina furia nacida desde lo más profundo de su ser, se dirigió a zancadas hasta el living y levantó el tubo.
-¡¿Quién diablos llama a las seis de la mañana? ¡Juro que te mataré ni bien sepa quién rayos eres!
-Debo admitir que cada día, más me sorprende tu originalidad al saludarme…
-Debí imaginármelo…- Suspiró Sasuke refregándose los ojos. -¿Qué quieres…?
-Un pequeño favor, si no es mucha molestia…
-Sí, es demasiada molestia…
-Sabía que dirías eso… Por eso tengo mi As bajo la manga…
-¡Ohhh! Eres todo un genio… ¡Escupe ya! ¿Qué quieres?
-Necesito que hoy me cubras…
¡Oh genial! Levantarme a las seis de la mañana…
Qué alentador…
-¿Y qué me darás a cambio…?
-Algo que seguramente no podrás negar…
- Déjate de rodeos…
-Una entrada exclusiva para ser unos de los pocos espectadores que presenciarán la filmación de "Acércate un poco más"…
Sasuke se había quedado sin habla. ¿Cómo sabía Itachi que se había vuelto un gran fanático de esa película…? ¿Cómo había conseguido la entrada…? ¿Podría confiar en el bastardo de su hermano?
Y como si Itachi le pudiera leer la mente a su pequeño hermano, contestó…
-No te sorprendas querido Ototo… Tu cara de pervertido se ve a la distancia… Con sólo preguntarte sobre la película supe fácilmente que te había encantado. Además debes apreciar el trato que quiero hacer contigo, me costó demasiado conseguir esa bendita entrada… Siempre es bueno tener contactos…
-¿Cómo… cómo se que no me engañarás esta vez…?- Preguntó Sasuke más despierto que nunca. Su última duda aún no había sido respondida.
-Observa la mesa del comedor…
Sasuke volteó hacia ella, pudo distinguir un papel. Se estiró lo más que pudo y logró tomarlo. Lo examinó de cerca. Efectivamente era la entrada.
…
27 de agosto = Estudios Ichimura
-"Acércate un poco más"-
-Asiento 16- Fila 3-
…...
Nuevamente su hermano lo había dejado sin palabras. ¿Cuándo había entrado?
-El mismo día en que la estrenan harán la última escena… Realmente ese director sí que está loco… En fin… ¿Puedes?
Sasuke torció sus labios. Otra vez Itachi había manipulado las cosas a su antojo.
-Esta bien…- Dijo resignado.
-Ten cuidado con lo que haces… Te informo que sabré si fuiste o no- dijo a modo de amenaza.
-No te preocupes…- Dijo distraídamente mientras observaba el reloj de pared. Todavía tenía tiempo para bañarse e ir para el trabajo.
-Gracias hermanito
Definitivamente lo tenía controlado. Algún día conseguiría adelantarse a los hechos y poder jugarle los mismos trucos a Itachi y cuando ese dichoso momento llegase, se vengaría de todas las cosas que el mayor le había hecho. Se observó nuevamente al espejo. No se veía nada mal. Sonrió. Seguramente ese día muchas chicas lo seguirían toda la noche, pero él sólo le prestaría atención a una sola persona… toda su vida.
La mañana transcurrió mucho más tranquila que en su horario habitual. Sasuke estaba acostumbrado a trabajar de tarde y regresar a la noche a su hogar, pero ese día tendría que buscar algo que hacer ya que estaría libre toda la tarde. No podía dejar de pensar en el rubio, estaba ansioso por verlo. Al menos en persona. Tenía que comenzar a pensar que no sería tan fácil acercarse a él, ya que lo vería como un fanático más. Y el no era eso lo que precisamente quería. Pero muchas personas debían pensar igual que él… No ser vistas como "uno más del montón" por lo que debía pensar bien su estrategia.
Enamorado…
Esa palabra resonaba en su cabeza como un eco infinito. ¿Qué sentía por el rubio…? ¿Era amor? ¿Obsesión? No lo sabía exactamente. Lo reflexionaba una y otra vez. Y consideró que él nunca había sentido lo que todos mencionaban como nerviosismo o ese cosquilleo en el vientre que uno debería sentir al ver a la persona en cuestión… Cosquilleo tal vez sentía. Pero no precisamente en su vientre…
-Sasuke… Te está sangrando la nariz…- Anunció su compañero, observando como el azabache buscaba un pañuelo en su bolsillo.
-N-no es nada- intento apaciguar, limpiándose por fin la inesperada hemorragia.
-Picarón… ¿En qué estabas pensando?- le preguntó socarronamente el peliblanco.
Sasuke se sonrojó violentamente. –¡En nada!- Exclamó, delatándose aún más.
-¡Oh vamos! No es algo que usualmente te pasa…-Agregó Suigetsu picando su mejilla, haciendo que el azabache se incomodara.
-¡Ya! ¡Déjame!- se defendió contra el ataque de su amigo, picando el abdomen de éste.
Bien… Eso demuestra que soy
Tan pervertido como Itachi…
Concluyó el azabache abrochando unos papeles que tenía en su escritorio. ¿Pero acaso sólo era atracción sexual? ¿O había algo más detrás de eso? La imagen de esos ojos azul zafiro se le vino a la mente. Tal vez no. Tal vez por primera vez en su vida se había enamorado de verdad… ¿Quién podría negarlo? Sólo él podría resolver ese problema… pero para eso necesitaba verlo. Ahora era esa duda la que lo carcomía por dentro.
Pronto la jornada finalizó con la llegada de los empleados del siguiente turno. Sasuke comenzó a caminar hacia la salida reconsiderando la posibilidad de cambiarse de horario, la mañana era mucho más tranquila que la ajetreada tarde. Volteó al ver que Suigetsu no iba a su lado.
-¿Te quedas…?- preguntó sorprendido ¿Haría las dos jornadas?
-Cubriré las horas de Hatake…- Aclaró
-Pero…- Comenzó Sasuke ¿Tendrías fuerzas su amigo para resistir la noche?
-No te preocupes, será por un par de horas, dormiré un poco por la tarde y te pasaré buscar ¿Esta bien?- Sonrió.
-Si lo tienes todo bajo control…- Dijo sonriendo. Estrechó la mano de su compañero y comenzó a caminar para la salida.
Finalmente...
Aire puro se respiraba en el aire. Sasuke se había olvidado como se sentía, había pasado gran parte de su día allí encerrado. Comenzó a caminar hasta que de pronto se paró en seco.
-Veo que has cumplido- Comentó Itachi, mientras se acercaba a su perplejo hermano.
-¿Has venido hasta aquí para ver si realmente te cubrí…?
-No te has dado cuenta todavía…
Sasuke lo miró extrañado. ¿Darse cuenta de qué? Y como respuesta a tal pregunta Itachi revolvió en los bolsillos de su chaqueta y extrajo un boleto. Era la entrada. El menor no comprendía aún.
-¿Acaso crees que confiaría en ti dejándote la verdadera entrada…?
El azabache lo había entendido todo. ¿Cómo era posible…? Había revisado de pies a cabeza ese bendito papel… ¿Cómo es que no se había percatado? Nuevamente la ira comenzó a cobrar vida en el semblante del Uchiha, pero este intentó conservar la compostura.
-Pues tú no confías en mi palabra…- murmuró clavando su negra mirada en los ojos de su hermano mayor.
Itachi vaciló paseando el papel por sus labios. –Debo admitir que no- Sonrió. Sasuke no pudo evitar arrebatarle el boleto de su mano.
-Serénate hermanito…- Dijo suavemente, el menor le dedicó una profunda mirada de odio a lo que su hermano sólo sonrió.
-Nos vemos Sasuke, que te diviertas- Le deseó el pelilargo alejándose de él con alguien en brazos… El azabache se detuvo un momento para examinar al acompañante de turno de aquel bastardo. ¿Acaso era… la cajera del video club? Su hermano no tenía remedio. Bufó y no hizo más que voltearse y dirigirse a casa, debía prepararse para esa noche.
