Capítulo Dos: Andrew
Mi nombre es Andrew. Hace unos meses atrás, mientras visitaba a mis difuntos padres en el cementerio, me encontré con una hermosa chica, quien visitaba una tumba no muy lejos de la de mis padres. Se trata de una chica alta, estilizada, de cabello castaño. Me he quedado prendado de sus hermosos ojos verdes. Desde el primer momento en que la vi, quise acercarme para hablarle, pero no me atreví, al ver que llevaba consigo a una hermosa bebé. Pensé que posiblemente es casada, así que me conformé solo con mirarla. Pero cada semana en que yo visitaba a mis padres, allí estaba ella también. Yo solo observaba en silencio su tristeza y contenía las ganas que sentía de acercarme.
Cerca del cementerio, había una florería, así que un día entré para comprar rosas para mis padres y tuve la oportunidad de conocerla. Ella compraba un ramo de rosas blancas.
— ¿Querida, otra vez iras a ver a tu difunto Neflyte? No te hace bien pasar tanto tiempo en el cementerio, menos con la nena. —Le decía la anciana que atendía la florería.
— Si no voy a verlo, él volverá a aparecerse. —Dijo ella con tristeza.
Yo solo estaba de pie, tras ella, con el ramo de rosas en mis manos, escuchando aquella conversación ajena. "Así que viuda" pensé.
— Cariño, sé que lo extrañas, pero créeme es solo sugestión... No te culpo, después de lo que pasó con tu amado Taiki hace cuatro meses. —Dijo la señora mirándola con tristeza.
— ¡No hablemos de él! —Pidió la castaña y me pareció que hizo un esfuerzo por no llorar.
— Está bien, cariño. Pero recuerda que puedes dejar a la nena en conmigo cuando gustes. No es bueno que una bebé tan pequeña vaya a ese lugar tan seguido. Es cierto que hay paz, pero también es un ambiente de mucho dolor. —Dijo la amable señora.
— No quiero molestarla, ya he abusado varias veces de su hospitalidad. De verdad se lo agradezco... yo no tengo a nadie más... no tengo con quien dejarle. —Dijo la castaña a punto de llorar.
Sentí una mezcla de sentimientos ¿Qué ocurría con aquella hermosa y dulce mujer? ¿Estaba sola y con una hijita tan pequeña? ¿Dónde demonios estaba ese tal Taiki? ¿Quién era Neflyte para ella? Quería saber más, quería ayudarla y no sé por qué... pero quería protegerla.
— ¿Llevará esas rosas, joven? —Me preguntó la anciana señora, sacándome de mis pensamientos.
— S-sí. —Contesté algo aturdido y pagué las rosas con nerviosismo.
— ¡Que hermosas! ¿Son para tu novia? —Me preguntó la hermosa chica.
— ¿Esto? ¡No! P-para nada... yo, yo no tengo novia... Las llevo para mis difuntos padres. —Expliqué con nerviosismo.
— Ya veo... ahora que recuerdo, me parece que te he visto en el cementerio antes. Las rosas rojas representan pasión, por eso pensé que eran para tu novia, discúlpame. —Me dijo y me dedicó una hermosa sonrisa.
Me quedé pasmado observándola, sus facciones tan delicadas, sus labios rojos, su blanca piel... era una chica fuerte, pero delicada a la vez ¡Que belleza!
— ¡Soy Lita, mucho gusto!—Dijo ella al ver que yo no reaccionaba.
— ¡... Andrew... Mu- mucho gusto! —Dije temblando.
Ella sonrió con ternura y ese día, fue el comienzo de nuestra historia.
Lita me confesó que su novio y primer amor Neflyte, había fallecido de una extraña enfermedad que afectó su sistema inmunológico.
Ella aún sufría mucho al relatar la historia. Decía que cada cierto tiempo, Neflyte se aparecía frente a ella, es por eso que le llevaba flores constantemente a su tumba, para que supiera que no lo había olvidado.
Lo siguiente que me relató, no fue menos trágico. El padre de su hija, desapareció de la noche a la mañana. Lita tenía siete u ocho meses de embarazo cuando decidió ir al mercado, Taiki le dijo que se sentía algo enfermo y por eso se quedó en casa. Cuando ella volvió, él ya no estaba ahí. Lita lo esperó, pues la mayoría de los objetos personales de él seguían en la casa... no había rastro de que hubiesen entrado a robar o de algún secuestro. Al ver que Taiki, no volvió esa noche, Lita dio aviso a la policía. Pero ya han pasado varios meses y no ha vuelto a saber de él, es como si la tierra se lo hubiese tragado.
¿Cómo pueden pasarle cosas tan horribles a alguien tan maravillosa?
Cuando pasaron dos meses desde nuestro encuentro, me atreví a revelar mis sentimientos. No sé si sea amor, pero ella me provoca un sentimiento de ternura infinita, sé que está dolida todavía, pero yo estoy decidido a esperarla, quiero cuidarla, darle mi amor, a ella y a esa pequeña que me robó el corazón también.
Lita no me ha rechazado, pero me dijo que era mejor darle tiempo al tiempo. Comencé a visitarla en su casa, es una casa grande, muy bonita, con un amplio jardín, pero siento un aura extraña en su hogar.
Lita tiene mucho tema de conversación, así que no nos falta de qué hablar, sin embargo, cuando estoy en su casa, me siento nervioso, inquieto, como si alguien más nos observara.
— ¿Por qué cuando vienes a visitarme estás tan callado? ¿Algo te molesta? —Me preguntó Lita, mientras servía el té.
— No, claro que no, nada me molesta. Amo tu compañía, es solo que tu casa es...—Me detuve, no sabía si decirle.
— ¿Fría? ¿Te asusta? Porque si es así, a mí también. —Dijo Lita con tristeza, mientras bebía un sorbo de té.
— ¿Qué? ¿Realmente te asustas en tu propia casa? —Pregunté sorprendido.
Lita miró a la bebé que dormía plácidamente en su carrito.
— Desde que Taiki desapareció, siento miedo, especialmente en las noches. Hay ocasiones en que siento que el espíritu de Neflyte se pasea por la casa.
— No, Lita. Debe ser solo sugestión. —Dije, intentando calmarla. Pobre de Lita, pensé.
— No es sugestión, Andrew. He visto a Neflyte pasearse por la casa. —Dijo casi a punto de llorar.
— Pero de ser así ¿Qué es lo que querría? Él ya está muerto, no debería estar aquí en este mundo.
— A veces pienso que está molesto conmigo, yo ocupé el dinero que me dejó en comprar cosas para mí y Taiki, tal vez se puso celoso. Pero Taiki era mi pareja... aunque a veces creo que... creo que Neflyte quiere a mi hija. —Dijo Lita, sin poder contenerse más y comenzó a llorar.
Me puse de pie, le acerqué un pañuelo, me arrodillé en el suelo y trate de consolarla. Ella se abrazó a mí y lloró en mi hombro.
— ¡No temas! Yo estoy aquí para protegerlas a ambas.
— Andrew, no me mal interpretes, pero ¿Podrías... podrías pasar aquí la noche? No quiero estar sola con mi pequeña Chibi-Chibi. —Me pidió Lita, con sus hermosos ojos cristalinos.
La abracé con fuerza, besé su frente y asentí con alegría.
— Gracias, Andrew. Eres muy buena persona. Como agradecimiento, te cocinaré unos ricos Cup-Cakes solo para ti, son mi especialidad.
Cuando terminó la frase, Lita parecía haber recuperado su alegría, su rostro se iluminó y yo me puse muy contento.
Esa noche, Lita me acomodó en una habitación que tenía para las visitas. Había un librero gigante, lleno de todo tipo de literatura y me pareció fascinante. De pronto, mi mirada se fijó en una hermosa máquina de escribir, una reliquia en muy buen estado.
— ¿Y eso? —Le pregunté a Lita.
— Si quieres me la llevo de la habitación. —Respondió ella.
— ¿Por qué harías eso?
— No quiero mentirte, Andrew. Cuando Neflyte estaba vivo, le gustaba mucho escribir. Conservé su máquina durante varios años, pero cuando me mudé a esta casa, la máquina de escribir se extravió. Cuando comencé a ver a Neflyte deambular por aquí, pensé que tal vez estaba molesto por lo de la máquina de escribir, así que compré una igual a la que tenía. Tal vez sigue molesto porque no es la que él quiere. —Explicó Lita.
Su semblante estaba triste, así que intenté animarla bromeando un poco. Ella se quedé mirándome fijamente, se inclinó hacia a mí, robándome un beso, cálido y tierno. Me sentí lleno de emoción, mis sentimientos por Lita estaban a flor de piel. Cuando ella se separó de mí, me susurró de una manera muy sensual al oído un "Buenas noches"
Tuve que contenerme para no seguir besándola, aunque me moría de ganas. Sentí que no era prudente hacerlo por el momento.
Me quedé con la camiseta y la ropa interior, apagué la luz, me acosté en la cama y apenas la cabeza tocó la almohada, me inundó un profundo sueño.
No sé cuanto rato pasó, pero sentí entre sueños, que la puerta de la habitación se abría lentamente. Me quedé inmóvil, pensando que Lita había entrado, así que me hice el dormido. Espere varios segundos, esperando que Lita se acercara a mí o al menos me hablara... pero nada de eso ocurrió.
Sentía la presencia de alguien en la habitación, estaba de pie junto a la cama. Una sensación de incomodidad me invadió, seguido de una leve punzada en el estomago. Me voltee lentamente para mirar y no había nadie, pero juro que sentí que alguien estaba ahí, aunque no podía verlo.
Me levanté y me dirigí al baño, me sentía algo asqueado. Mojé mi rostro con agua, varias veces, así que estoy seguro de que estaba completamente despierto para saber lo que vi luego de salir del baño. Vi una sombra avanzar por el pasillo, directo a la habitación de la nena, la sombra pareció colarse por el umbral de la puerta. Estaba oscuro, pero la luz de la luna iluminaba el pasillo, por lo que estoy seguro que no era un engaño de la oscuridad lo que vi. Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo ¿Qué es eso? ¿Por qué se ha ido a la habitación de la bebé?
Caminé hasta la habitación con dificultad, el miedo me hacía temblar en cada paso que daba. No podía dejar sola a la bebita, con... con lo que fuera aquella sombra espectral.
Abrí lentamente la puerta, las bisagras chillaron como si se tratara de una película de terror. La habitación estaba iluminada por una pequeña lámpara y la pequeña estaba despierta, parecía reírse de algo... o de alguien.
Di unos cuantos pasos temblorosos hacia la cunita de la nena y pude verlo con claridad. Se trataba de un hombre alto, de cabello largo y aspecto pálido. Me paralicé cuando distinguí su rostro, la luz de la lámpara no lo alcanzaba del todo, pero estoy seguro que era él, ese era el mismo tipo de las fotografías que Lita me mostró. Ese era el difunto Neflyte.
Sentí ganas de gritar y salir corriendo, pero mi cuerpo estaba completamente paralizado, no pude hacer nada más que temblar.
Neflyte me vio, clavó sus ojos penetrantes y caminó a paso lento, pero firme hacia mí. Me pareció que quiso decirme algo, pero su penetrante mirada, sus labios resecos, su imponente presencia; me hizo retroceder, aunque fue apenas, ya que mis piernas no respondían del todo.
Creo que él iba a tocarme, pero yo cerré los ojos y por instinto, caí al suelo de rodillas, temblando de miedo, sudando frío, a punto de llorar.
Con los ojos apretados, seguí esperando durante varios segundos a que él me hablara o me tocara. Cuando decidí abrir los ojos, Neflyte ya no estaba en la habitación. Chibi-Chibi dormía plácidamente.
Me levanté confundido y asustado. Examiné a la nena con la vista y todo parecía bien. Recordé las palabras de Lita, ella tenía razón, Neflyte quería a la pequeña.
Debía correr a contarle lo ocurrido a Lita, pero cuando salí al pasillo, vi que la puerta de la habitación en donde me hospedaba estaba abierta y yo estaba seguro de que la había dejado cerrada.
Me quedé de pie en el pasillo, inmóvil. Luego, me pareció escuchar un ruido, aunque fue sutil ¿Papeles revolviéndose? Y lo que siguió fue aún más escalofriante, el sonido de la máquina de escribir... alguien tecleaba en la habitación.
— ¿Lita, eres tú? —Pregunté, aunque casi no me salió la voz. Comencé a avanzar lenta y torpemente hacia la habitación. La máquina dejó de hacer ruido, me asomé a mirar y no había nadie, pero evidentemente había un mensaje escrito en el papel que estaba puesto en la máquina, a pesar de que antes no lo hubiera.
Caminé por inercia, porque en mi mente quería correr, pero algo me decía que debía leer el mensaje.
Prendí la luz de la mesita de noche y logré leer:
"NO SE LO DIGAS. LAS COSAS NO SON LO QUE PARECEN"
No importa si es una o dos personas quienes leen la historia, se los agradezco de corazón ;)
