Disclaimer: Card Captor Sakura pertenece a CLAMP.

En el capitulo anterior:

Dime, ¿quien eres? – preguntó Sakura.

Si te lo dijera, entonces este baile perdería su atmósfera misteriosa de no saber con quien bailas. – contestó el.

Sakura pensó que aquel extraño tenía razón. La atmósfera no sería la misma si revelaba su identidad, había algo que la intrigaba sobre el pero que la hacia sentirse cómoda al mismo tiempo. Sin embargo lo que ella no imaginaba era que el escondía mas secretos de los que pudiera imaginar.

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Nacida Para Ser Pirata

-El Secuestro

Sakura y el extraño joven bailaron por un largo tiempo, hasta que la música fue interrumpida para que el alcalde pudiera dar un aviso. Ambos apartaron sus manos del cuerpo del otro para escuchar atentos junto con los demás invitados.

Queridos amigos. Muchos se preguntaran el motivo de esta fiesta. – dijo un alto señor de bigote, que llevaba puesto un esmoquin y un sombrero, apoyándose en un bastón. – Permítanme anunciarles que esta noche celebramos un gran suceso. Finalmente, hemos podido establecer una relación estable con los comerciantes de nuestro puerto vecino, pero no solo eso. El día de hoy podemos decir que somos parte de una de las sedes de comercio más importantes de la región oriental.

Todos los presentes aplaudían y gritaban de emoción.

Así, que como todos podemos ver, hoy tenemos una gran razón para celebrar. Y también me enorgullezco en anunciarles que contaremos con toda la seguridad posible para que no haya ningún problema con la piratería. – Las personas aplaudieron de nuevo, Sakura también lo hizo, sintiéndose aliviada, ya que su padre hacia viajes y temía por su vida. – ¡Así que podemos dormir tranquilos! ¡Ningún pirata pondrá un pie en estas tierras! Los invito a sentarse para disfrutar de una deliciosa cena.

El alcalde bajó del templete y se dirigió a la mesa en la que se encontraban los padres de Sakura. Ella lo siguió con la mirada y después la dirigió a su compañero, quien parecía incomodo.

Disculpa, ¿sucede algo malo? – le preguntó, pero no recibió respuesta.

Lo siento, no es nada malo. – le respondió el, pero Sakura sabía que no le decía la verdad. – Supongo que tenemos que ir a cenar.

El empezó a caminar en dirección opuesta a la mesa en la que se encontraban el alcalde y los padres de Sakura. Ella lo veía alejarse, pese a que había notado que era un hombre bastante seguro de si mismo, al menos esa era la impresión que tenía, se veía bastante solo. Ella lo pensó por un momento, o más bien ni siquiera lo hizo, sin que ella pudiera entenderlo, fue presa de sus instintos.

Disculpa, ¿no te gustaría cenar conmigo y mi familia? – Sakura lo alcanzó, tomando su mano para detener su marcha. – Para mi sería un placer que nos acompañaras, además me sentiría mejor por el suceso de hace rato.

El la miró, sus ojos verdes brillaban con la luz de la luna. – Está bien. Si eso te hace feliz, entonces acepto tu invitación.

Sakura le sonrió y el extendió su brazo para ella, quien lo rodeó con el suyo, caminando juntos a la mesa. Ya al estar frente a las personas que se encontraban sentadas, Sakura presentó a su acompañante.

Sakura, hija, llegas a tiempo para la cena. Veo que traes a un compañero. – dijo su padre.

Así es. Por cierto, buenas noches señor alcalde. – dijo e hizo una reverencia – Le pido una disculpa por no haberlo saludado antes, pero estaba usted muy ocupado y no deseaba interrumpirlo.

No te preocupes pequeña Sakura. – dijo el señor besando su mano.

'¿Cuando entenderán que no soy pequeña? ¡Ya soy una mujer!' - pensaba ella, pero sabía que los adultos, especialmente aquellos que la vieron crecer, siempre la verían como una niña.

El es… - estaba dispuesta a presentar a su compañero, cuando recordó que no sabía su nombre. El alcalde y sus padres la veían esperando el nombre del extraño.

Mi nombre es Nokoru Imonoyama. – dijo el haciendo una reverencia.

Es un placer conocerlo Sr. Imonoyama. Su nombre me resulta muy familiar. – Saludó gentilmente la madre de Sakura. – Por favor tome asiento en la mesa, la cena no tarda.

Sakura y Nokoru se sentaron en la mesa, ella se sentía algo nerviosa. No era que nunca hubiera estado sentada al lado de un hombre, siempre se sentaba al lado de su hermano. Sin embargo, ella sabía que el no contaba. Había tenido varios pretendientes, pero todas esas relaciones eran de interés económico. Lo que ella mas deseaba era enamorarse, que alguien llenara su corazón y su vida. Alguien a quien entregarse en todos los sentidos.

Con que… te llamas Nokoru – dijo para romper el silencio. - ¿Qué no habías dicho que no ibas a decir tu nombre?

Si, no tenía planeado revelarle a nadie mi nombre. Pero… hubiera sido descortés de mi parte no decirle mi nombre a gente tan importante. – le contestó el. – Oye, tienes un bello nombre… Sakura.

Si, mi nombre es Sakura. Sakura Kinomoto. – sus mejillas se sonrojaron ante el cumplido.

El joven Imonoyama sonrió ante la ternura que reflejaba la joven.

'¿Que es lo que me pasa? ¿Por que me sonrojo con tanta facilidad? El, definitivamente es una persona muy diferente a las que estoy acostumbrada a tratar.'

Sakura regresó a la realidad cuando los sirvientes empezaron a servir la cena. Era un delicioso filete, acompañado por un pan caliente y verduras a un lado. También se sirvió vino de la más alta calidad. Todos empezaron a comer en cuanto tenían el plato enfrente. Sakura se moría de hambre, sobre todo después de bailar casi una hora.

Veo que tenías mucha hambre – la veía Nokoru con asombro.

Si, creo que me excedí un poco… jajaja – reía nerviosamente, pues en cuestión de segundos, había devorado todo el platillo.

Monstruo eres y siempre lo serás – la voz de su hermano detrás de ella borró todo rastro de alegría, ahora, su rostro reflejaba enojo – Te recomiendo que comas rápido o este monstruo hará que te mueras de hambre, creo que hasta podría comerse la mesa y la vajilla.

¡Cállate hermano! ¡Yo no soy un monstruo y mucho menos puedo comer todo eso! – Todo estaba en silencio y Sakura se dio cuenta que todos fijaban su mirada en dirección a ella. Quería esconderse en la mesa, era algo embarazoso que la escucharan discutir con su hermano. Lo único que pudo hacer fue sentarse, con las mejillas rojas de vergüenza.
Pronto, todos empezaron a platicar entre si, dejando de la situación olvidada.

¡Ay, Sakura! ¿Glotona y ahora haciendo escenas enfrente de la gente? – Touya se burlaba de Sakura y ella tomó el tenedor, pensando que pincharlo con el sería una buena idea para hacerlo callar. Sin embargo, esto no sucedió, solo sintió la mano de su joven acompañante tomar la suya.

No creo que lo que piensas hacer sea una buena idea Sakura. – dijo mirando hacia un lado – Estoy seguro que la pagará por haberte dicho eso.

Precisamente en ese momento, mientras Touya seguía riéndose de su hermana, una alegre joven caminaba hacia el saltando como si fuera una niña pequeña, Sakura sabía que Nokoru tenia razón y cuando Touya menos lo pensó, Nakuru Akizuki había saltado encima de el haciendo que perdiera el equilibrio y cayeran ambos al piso.

¡Touya-kun, cenemos juntos! – decía mientras lo asfixiaba en un abrazo.

¡Akizuki, suéltame! No puedo respirar, Akizuki… - Touya se ponía azul por no poder respirar y Sakura reía a carcajadas viendo como su hermano recibía su merecido.

¿Ves? Te dije que alguien se encargaría de hacerlo pagar.

Después de la cena, se sirvió el postre, era un helado de menta, adornado con arándanos y crema batida en la punta. Todos expresaron que estaba delicioso. En el centro de la mesa fueron colocadas fresas cubiertas de chocolate, en caso de que la nieve estuviera demasiado fría y tuvieran que esperarse para poder comerla.

Sakura platicaba tranquilamente con Nokoru, mientras el alcalde y los demás charlaban de otros asuntos.

Entonces, ¿está usted seguro que los piratas no saquearan los barcos que lleguen con mercancía en el camino a su destino? – preguntó la madre de Sakura.

Claro, mi querida señora. Usted puede estar tranquila de que a su esposo no le pasará nada. – reía el alcalde tomando un poco mas de vino – Además, los piratas no son mas que personas que no tienen la fortuna de poseer un trabajo o una posición digna en nuestra sociedad.

Difiero con usted, señor alcalde – se oyó la voz de Nokoru. – No creo que sean personas vulgares, utilizando una palabra mas especifica. Creo que todos los piratas tienen una razón por la cual deciden tomar ese camino.

Por eso, hijo mío. – Contestó el señor – A lo que me refiero es que, como tu dices, deben tener una razón para elegir ese camino. Es muy fácil escapar de la desgracia, volviéndose un contrabandista o un ladrón. Todas esas personas creen que para nosotros es muy fácil mantenernos en el estatus al que pertenecemos. Cuando la verdad es, que las cosas no son tan simples.

Pero no todos los piratas son así, o al menos pienso eso. – afirmó el.

Dime el nombre de uno, si estás tan seguro. – lo desafió el alcalde – Acaso me dirás que el Capitán Yang, que es uno de los mas peligrosos, es una buena persona.

Entre piratas no son tan violentos, al contrario, se ayudan mutuamente – Dijo en voz baja.

Tú mismo lo haz dicho, entre PIRATAS. – El ambiente se estaba poniendo algo tenso y Sakura decidió tomar la iniciativa y dijo a Nokoru que tenía ganas de bailar un poco.

Sakura y Nokoru caminaron al centro de la pista de baile y la joven decidió empezar una conversación con el para olvidar la tensión de hace unos minutos.

Dime, a que te dedicas. – preguntó ella.

Sería preferible no hacer muchas preguntas, Srita. Sakura – contestó algo cortante.

Oye, no es mi culpa que estés molesto y no me culpes por intentar relajarte un poco – Nokoru se dio cuenta que ella tenía razón, no era su culpa que los comentarios del alcalde lo pusieran de mal humor.

Lo siento, gracias por lo que intentas hacer. – Sakura le sonrió y recargó su cabeza en el pecho de el.

El joven estaba agradecido y contento de haber conocido a Sakura, era una joven muy diferente a las demás aristócratas. Parecía no entender el mundo en el que vivía y mucho menos importarle las apariencias, como si ella no perteneciera a esa clase.

Oye. ¿Crees que haya algo de ti que pueda saber? – preguntó de nuevo, esperando que el contestara que si.

La verdad no me gusta hablar mucho de mi vida. Es algo complicado de entender, no todos lo toman como algo común. – contestó mientras seguían bailando. – Pero puedes saber que me gusta el color azul.

¿Viajas? – Después de haber dejado la puerta abierta para poder conocerlo mejor, Sakura no pudo evitar hacer mas preguntas.

Si, viajo por muchas partes, digamos que me gusta conocer el mundo. – El siguió contestando sus preguntas, siempre y cuando estas no intentaran indagar en su vida privada.

A mi me gustaría mucho viajar, amo este lugar… pero sería feliz si pudiera conocer otros lugares tan extraordinarios como este.

Ambos siguieron platicando por un largo rato, hasta que ella empezó a preguntar cosas mas serias que Nokoru no estaba dispuesto a contestar. Acababan de conocerse y no sabía, pese a que parecía una joven muy sincera, honesta y algo ingenua, si podía realmente confiar en ella.

Nunca te había visto, creo que no eres de por aquí, ¿verdad? – Sakura sintió la mirada de su compañero sobre ella y al ver sus ojos parecía algo incomodo.

Sakura, no quiero sonar grosero, pero no pienso contestar a tu pregunta. – dijo con tono serio.

Pero… no es una pregunta que tengo mucho que ver con tu vida personal, solo es algo que creo no le hace daño a nadie saber… - contestó ella.

Lo sé. Si te hace feliz, si, tienes razón, no soy de aquí. Pero eso será todo lo que te diré. – Sakura se sintió mal de conocer a alguien tan desconfiado, ¿acaso había hecho algo que lo incomodara?

Decidió no hacer mas preguntas, y ambos siguieron bailando, pero inmersos en un incomodo silencio. Tomoyo notó a lo lejos a su amiga, que por la expresión en su rostro, parecía algo triste.

¿Qué sucede amor? – preguntó su prometido.

Sakura parece algo triste, Eriol. – El volvió su vista en dirección a Sakura y notó que su novia tenía razón, el rostro de la joven que bailaba con un extraño, puesto que ni el ni Tomoyo lo conocían, mostraba preocupación y tristeza – ¿Será acaso que ese joven le haya dicho algo malo?

No lo creo, no parece que ese sea el caso. Nunca mostró una mala actitud hacia Sakura. Pero se ven algo incomodos. – contestó el mientras analizaba la actitud de su amiga.

Debemos hacer algo. Iré a hablar con ella. – dijo y se levantó de la mesa, Erial tomó su mano e impidió que siguiera con su plan. - ¿Por qué me detienes?

No creo que sea una buena idea intervenir… - no pudo terminar la oración cuando vio que Sakura y Nokoru iban de regreso a la mesa. – Parece que prefirieron ir a sentarse. Descuida, amor. Verás que todo se arreglara, deja que las cosas se den por si solas.

Erial besó la frente de Tomoyo con ternura y ella decidió hacerle caso, sería mejor dejar que las cosas las arreglaran entre ellos, aunque a Sakura no le vendría mal un buen consejo en ese momento.

Sakura estaba sentada con un chico que parecía ser todo lo contrario a hace un rato, tal vez no debió hacer tantas preguntas, tal vez no debió haberlo invitado o haberlo evitado que se dirigiera a su solitaria mesa. Miles de cosas pasaban por su mente. Se levantó y caminó en dirección a la entrada, subiendo cuidadosamente los escalones que la llevaron al patio cuando llegó a la fiesta.

El jardín de enfrente era casi tan grande como el de atrás. Parecía un bosque, había faroles alrededor del empedrado camino para llegar a la casa y estos tenían velas en su interior. Sakura caminaba en el jardín, ya que el caminar por las piedras hubiera arruinado sus zapatos o hubiera causado que se cayera.

'¿Qué hice mal? ¿Por qué Nokoru tomó una actitud tan fría conmigo? No lo entiendo. Tal vez, el no es esa persona que busco. Que tonta, una persona como el, ¿con alguien como yo? No lo creo. Oculta tantas cosas. Quisiera saber, quien es el realmente.'

Sakura vio a lo lejos una banca y decidió sentarse, no había árboles que bloquearan el cielo y la luz de la luna encontraba la manera de llegar a donde la joven se encontraba. Las estrellas brillaban intensamente y se podían oír las olas del mar. Sakura se asustó al escuchar un ruido cerca de ella, pero decidió no darle importancia al no encontrar el origen de dicho sonido.

Debió haber sido la rama de un arbol. – se dijo a si misma.

Sakura – escuchó una voz familiar y sintió una mano sobre su hombro. – Lo siento, no era mi intención tratarte así. Es solo que… me cuesta mucho trabajo hablar de mi. Mientras menos sepas de mí, mejor. Estarás más segura.

No se preocupe joven Imonoyama, entiendo que no debo entablar conversaciones o amistad con personas que no conozco y mucho menos con personas a las que nunca he visto. – dijo Sakura algo molesta.

Por favor Sakura, espero que puedas perdonarme. – Se acercó a ella y besó su mano. – Eres una joven hermosa y creo que mereces lo mejor. Gracias por una noche tan extraordinaria como esta.

La figura de Nokoru se perdió en la oscuridad y Sakura sintió nostalgia. Se veía tan solo… pero ella no era la persona indicada para averguar el origen de su soledad.

Justo cuando se volteó para seguir contemplando el cielo, volvió a escuchar el ruido de hace un rato. Está vez un escalofrío recorrió su cuerpo. Volvio a voltear en la dirección en que Nokoru había ido y al volverse vio el rostro de un hombre que parecía molesto, y usaba ropa bastante holgada.

Hola, preciosa. Una niña tan hermosa como tú no debería estar tan sola. – dijo el hombre, que tenía varias cicatrices en sus brazos y una muy grande en su mejilla derecha. Colocó lentamente sus brazos alrededor del cuerpo de Sakura, impidiendo que esta huyera. – ¿No pensaste que alguien podría hacerte algo, sobre todo a una hermosura como tu?

Sakura sintió su corazón correr velozmente, quería gritar pero simplemente el miedo no la dejaba. El extraño y aterrador hombre intentó besarla pero Sakura se resistía. Lo único que hizo fue patear al tipo en su parte baja y lo dejó recociéndose de dolor en el piso. Empezó a correr tan rápido como pudo al lugar donde se encontraban los demás. Llegó a la entrada y al llegar al patio donde se encontraba la gente celebrando, sus ojos observaron con terror como la gente corría despavorida. Varios piratas habían llegado al lugar que hace poco solo se podían escuchar varias voces sostener amenas conversaciones. Sakura recobró el sentido y decidió buscar a sus padres. Al llegar a la mesa en la que habían estado toda la velada. Vio a su padre peleando con los intrusos. De repente sintió unas manos en su cintura y empezó a gritar histéricamente.

¡Suélteme! ¡Auxilio! – El hombre pretendía llevársela a algún lugar cercano para saciar su lujuria, pero Sakura no iba a permitirlo, lucharía con todas sus fuerzas para que no le hiciera nada.

El tipo no pudo hacer nada cuando fue atravesado con una espada en el pecho. Lo que le ocasionó la muerte al instante.

¿Estás bien Sakura? – preguntó su hermano. Ella asintió. – Escóndete y en cuanto tengas oportunidad huye a la casa.

Su hermano se fue para ayudar a combatir a los piratas. Sakura siguió las instrucciones de su hermano y corrió a buscar un lugar para esconderse. Pero de pronto se encontró con algo que no esperaba. Nokoru peleaba con el alcalde. Quien intentaba mantenerse en pie, puesto que se encontraba algo ebrio. En un descuido cayó al suelo. Observó con detenimiento que Nokoru le decía algo y notaba furia en sus movimientos. Y sin esperarlo, clavó su espada en el corazón del alcalde. Sakura quedó atónita al ver aquella escena.

Nokoru notó la cara de horror de Sakura. La miró con tristeza y se fue.

Sakura sintió un fuerte golpe en la cabeza y cayó al piso inconsciente. Uno de los piratas la tomó en sus brazos y escaparon. Touya notó que llevaba a Sakura, pero otro se interpuso para evitar que este la recuperara.

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Sakura despertó y se dio cuenta de que no estaba en su casa. Estaba recostada en una vieja cama, en un lugar donde había varias literas. Por el olor a humedad se dio cuenta que estaba a bordo de un barco. Y se dio cuenta que un pirata la observaba, le sonrió maléficamente y la tomó bruscamente por la muñeca. La llevó a la cubierta junto con los demás tripulantes.

Aquí nos conseguí un juguetito – Y la aventó a los demás que empezaron a aventarlo a los brazos del otro, oliendo su cabello, tocando su cuerpo.

¿Qué pasa aquí? – se oyó una voz y los marineros dejaron en paz a Sakura.

Sakura estaba asustada y volteó a ver al hombre que parecía ser la autoridad de dichos hombres. Y se impresionó al ver quien era.

Nokoru… - dijo débilmente.

Esta mujer, es mía. Así que tienen prohibido tocarla, el que lo haga… se las verá conmigo– dijo mirándola y la tomó del brazo – Por cierto, mi nombre no es Nokoru. Mi nombre es Suoh. Capitán Suoh Takamura.

Notas de Autor: Finalmente terminé el segundo capitulo. Espero que tambien les guste. Syaoran aun no hace aparición, no se si lo haga en el siguiente capitulo o hasta el quinto. Tengo que dejar las cosas claras. Como… porque Suoh asesinó al alcalde, o por que mintió sobre su identidad. ¿Qué pasará con Sakura? Esto lo aclararé en los próximos capítulos. Por favor! Dejen review! Nos vemos en el próximo capitulo.

NekoKahime