Nota: Los personajes de la historia de Candy, Candy no son de mi autoría. Esta historia se ha creado sin fines de lucro y sólo para uso del Candy Mundo y nuestra diversión.
ATT
Autora
LABERINTO A LA FELICIDAD
CAPITULO 2
TRANSFORMACIÓN
Robert entró a un pequeño bar cerca del puerto paseando su vista por el local tratando de encontrar una mesa desocupada; su acompañante le señaló una cerca de una ventana, Robert le cedió el paso. Era un joven no más alto que Terry, delgado con el cabello corto de color chocolate al igual que sus ojos, al estar ya sentados el silencio seguía presente hasta que Robert lo rompió.
-Muy bien, ya estamos aquí.
-No sé cómo empezar… - poniendo ambas manos sobre la mesa - he estado desesperado buscando una solución a mi problema.
-¿Y tu problema que tiene que ver conmigo?
-Tal vez Ud. pueda ayudarme… en nombre de Terry – dirigiéndole una mirada desesperada.
-¿De Terry? – frunciendo el ceño – ¿acaso lo conoces?
-Sí… lo conozco muy bien – volteando hacia la ventana – y si conoce su secreto es que él confía mucho en Ud. – regresando su mirada hacia Robert – por eso me estoy aventurando a pedirle ayuda.
-¿De cuál secreto me hablas? – entrecerrando los ojos.
-El de la madre de Terry.
-¿Explícame de dónde y cómo conoces a Terry? – comenzando a perder la paciencia.
-No se altere Sr.…
-Hathaway, Robert Hathaway.
-Mi nombre es Charlie y conozco a Terry desde niños – recargándose un poco sobre la mesa – pero antes de empezar¿Quiere tomar algo? yo invito – guiñando un ojo y sonriendo – como le dije a una pecosa alguna vez, un amigo de Terry es amigo mío.
-Un whisky estaría bien.
Charlie dio media vuelta dirigiéndose a la barra, cuando Robert cayó en cuenta de las últimas palabras del joven moreno.
-¿Pecosa? – esperó unos minutos impaciente el regreso del moreno.
-Bien, aquí están nuestras bebidas – sacando a Robert de sus pensamientos.
-Hace un momento dijiste pecosa – clavando su mirada en él – ¿Acaso conoces a Candy?
-Claro que la conozco – dándole un sorbo a su cerveza – cuando Terry regresó de Inglaterra me contó sobre ella y días después llegó esa pecosa rubia – una sonrisa se le formó, recordando ese día – casi me fulmina porque traía un traje que Terry me había regalado, después perdí su pista y hasta hace poco que la volví a encontrar en un hospital de Chicago – dirigiendo su mirada a la bebida ambarina que tenía enfrente – yo, me hice pasar por Terry en el hospital aprovechando las vendas que tenía en mi rostro, pero a ella no la pude engañar – volviendo su mirada hacia Robert – casi la despiden por mi culpa.
-¿Y por quéte hiciste pasar por Terry?
-La policía me buscaba y me sigue buscando – dándole otro sorbo a su cerveza – por eso cuando ví a Terry en el puerto pensé en pedirle ayuda, pero… él se fue – regresando su mirada implorante hacia Robert – y cuando observé que usted lo conocía y que estaba enterado de su secreto me aventuré a pedir su ayuda, como le había dicho antes.
Robert guardó silencio y mientras tomaba su whisky, observaba todos los movimientos de Charlie tratando de encontrar algo que le hiciera desconfiar del joven. Por otro lado al joven moreno se le hacían eternos los minutos esperando alguna palabra del hombre frente a él, no podía adivinar ninguna reacción en el rostro de Robert puesto que no reflejaba ningún sentimiento, llegó un momento en que se sintió perdido hasta que…
-Tal vez sí podamos ayudarnos mutuamente – arqueando una ceja y con un leve asentimiento.
-¿Ayudarnos? – Abriendo los ojos como platos – no lo comprendo.
-Antes que nada necesito que me cuentes todo lo que sepas de Candy – frunciendo el ceño e inclinándose hacia delante – y hace cuánto tiempo de aquello.
-¿Pero… qué tiene que ver Candy en todo esto?
Charlie estaba muy confundido, empezaba a dudar en haberle pedido ayuda a ese hombre, lo que más le intrigaba era el por qué él estaba tan interesado en saber de Candy.Él se había imaginado que sus dos amigos estaban juntos puesto que era lo último de lo que se había enterado, pero al ver a Terry no vió felicidad en sus ojos, eso sólo significaba que sus amigos tenían algún problema, él estaba al tanto delo mucho que ellos se querían y también sobre su ilusión de volver a estar juntos de nuevo pero…
-Es muy sencillo… yo te ayudo a ti con tu problema y entre los dos ayudamos a Terry y a Candy.
-Sr. Hathaway cada vez entiendo menos pero… - reflexionando un poco – si es para ayudar a mis amigos cuente conmigo para lo que sea.
-Entonces cuéntame todo lo que sepas de Candy y yo te explicaré como ayudaremos a Terry – poniéndose cómodo para escuchar parte de la historia que conocíaCharlie.
-Y así los dos hombres conversaron el resto de la tarde.Mientras tanto…
-Hija, no crees que va a ser muy difícil engañar al Sr. Hathaway? – acercándose al ventanal que daba al jardín.
-Por supuesto que va a ser difícil pero primero tengo que recuperarme y nadie debe enterarse – dejando una taza sobre la mesita de centro – y Hathaway menos que nadie, pero lo necesito cerca para enterarme de cualquier noticia que le llegue de Terry – volteando hacia donde se encontraba su madre – ¿Entiendes por qué lo quiero cerca, madre? Necesito alimentar su compasión y que él alimente la compasión de los demás.
-Eso es muy ruin… aún para ti – viéndola de reojo y regresando su vista hacia el jardín – pero me encanta la idea – con una pequeña sonrisa, y girando hacia su hija la observaba tomar su taza de té con un par de galletas – pero estarás de acuerdo conmigo de que es muy riesgoso que esté muy cerca – dirigiéndose hacia el sillón para sentarse junto a ella – en cualquier momento podría sospechar algo con tus salidas tan frecuentes.
-Sí lo he pensado madre, pero no voy a dejar mi recuperación a la mitad. El médico me dijo que tengo que comenzar a utilizar las muletas y que en cualquier momento llegará mi prótesis – se detiene un momento a meditar mientras deja su taza vacía sobre la mesita – pero tienes razón… puede sospechar de mis visitas continuas al hospital, así que necesita una distracción.
-¿Qué se te esta ocurriendo? – le dice en un tono confuso.
-Dos cosas…mmmhhh… que puedo volverme una mujer muy enfermiza – con expresión de niña buena y dulce como todo mundo la conocía – tú sabes que el accidente me dejo débil y debo estar en constante observación, así podría comprobar esas visitas al hospital.
-¿Y la segunda? – aún más interesada.
-Ese va a ser tu trabajo madre – regresando a su actitud fría y calculadora.
-¿Cómo? – Frunciendo el ceño y con gran duda.
-Si… tú te encargaras de mantenerlo "MUY OCUPADO" como para que se fije en otra cosa – guiñándole un ojo – tú me entiendes ¿no?
-Por supuesto que entiendo – entrecerrando los ojos y con una sonrisa maliciosa – y creo que también podremos sacar mucho provecho de esa situación, monetariamente hablando.
-Vaya mamá, sí que somos un gran equipo.
-Por supuesto, yo te eduqué – las dos rieron disfrutando sus futuros planes y dirigiéndose una mirada de complicidad.
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Han transcurrido algunos días desde el encuentro de Charlie y Robert, el cual lo ayudo a encontrar un apartamento donde vivir y que también serviría completamente en la transformación total del joven moreno. Así Robert se propuso a la difícil tarea de enseñar y educar a alguien, que realmente no había nacido para actor, en el difícil arte histriónico, su idea principal era lograr engañar a todos sin excepción y hacerles creer a todos que Charlie era alguien de alcurnia así que, contrato a maestros para que le enseñaran todo lo correspondiente a las diferentes materias a dominar como: historia, política; para que pudiera debatir con gran inteligencia cualquier tema; economía, para impresionar a todos con sus conocimientos en banca y finanzas a los grandes empresarios; arte, para demostrar a todas las damas su gran sensibilidad en la interpretación de cuadros, música y escultura, en pocas palabras Robert quería crear al hombre perfecto para que así las mujeres Marlowe se concentraran en un mejor partido que Terry y poco a poco se fueran olvidando de él, y así ser la envidia de la clase alta a la cual querían pertenecer.
También contrató a los más exclusivos sastres para que le confeccionaran los mejores trajes de esa época, y él se encargó de enseñarle todas las reglas de etiqueta y como utilizarlas en las situaciones correspondientes, a hablar con propiedad y con excelente dicción pero con un ligero acento extranjero, pasaban horas enteras en sus clases para caminar, como pararse con elegancia y lograr que sus movimientos se volvieran naturales en él, como si realmente todo ese comportamiento fuera parte de su vida como hijo de una familia adinerada. El muchacho se volvió el mejor aprendiz y en el proceso el joven moreno descubrió que ese mágico mundo le gustaba mucho, ahora podía comprender un poco más a su amigo de la infancia y su pasión por la actuación y el teatro. Su apariencia también estaba en transición, su cabello lo recortó, se dejó crecer la barba y la recortó en forma de candado, se puso a hacer ejercicio para fortalecer su cuerpo.
Por otro lado Robert no solo se estaba haciendo cargo de la transformación de Charlie, seguía con sus constantes visitas a las Marlowe y con el transcurrir de los días observaba un cambio muy marcado en ambas mujeres. La Sra. Marlowe la cual le había pedido que la llamara Sara se mostraba demasiado atenta para con él y ya casi no lo dejaba solo mientras las visitaba y por otro lado Susana con sus constantes visitas al hospital, con el pretexto de que su salud había empeorado después del accidente, pero Robert no la veía enferma si no todo lo contrario, la veía con mas vitalidad que antes y se veía en perfectas condiciones, y fue cuando decidió contratar a un detective para investigar todo lo referente a ambas mujeres tanto en el pasado como en el presente, y mientras él iba a seguir el juego de Sara, quería ver hasta dónde era capaz de llegar esa mujer y los motivos que la impulsaban a hacerlo.
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Después de arduos días de trabajo y estudio Charlie estaba fumándose un cigarrillo recargado en el ventanal de su departamento, recordando cuándo había sido la última vez que había estado tan tranquilo.
-Hace tanto tiempo de eso que parecen años… - pensaba el joven moreno – y todo por ser tan torpe y robar en ese bar, como se me fue a ocurrir, si todos me conocían ahí, por eso pudieron dar mi descripción a la policía y fue cuando comenzaron a seguirme.
Tirando la colilla del cigarrillo hacia el vació dió media vuelta y fue a sentarse en el sillón de la sala, su vista clavada en el techo.
-¿Cómo podrá ayudarme Robert?
-En fin el sabrá lo que hace, mientras yo seguiré trabajando para ayudar a mis grandes amigos – entrelazando sus manos sobre su cabeza y subiendo los pies en la mesita de centro – esa tal Susana se arrepentirá de haberse metido con ellos, así que debo apresurarme en tener un encuentro con ella, me siento listo ya, y el encuentro con ella debe ser lejos de Robert, no creo que sea una mujer ingenua y podría sospechar, así que provocare ese encuentro pero… ¿Cómo?
Notas de la Autora:
Muchas gracias a mis queridas amigas, Letty gracias por ayudarme con la redacción yo se que soy muy sope, Kokoro gracias por aguantarme en mis momentos de bloqueo, Nely por darme ánimos y preguntar siempre como vamos con la historia, Ivette por darme un espacio en tu grupo y escuchar a esta niña loca jijiji.
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Bell
