-Jellal y Erza lograron llegar a la ciudad de Magnolia, gracias a las indicaciones que les habían dado los soldados del Consejo Mágico. Al llegar se encontraron con una ciudad rebosante de felicidad y de gente por todas partes, Erza se quedo unos instantes en blanco, era la primera que veía una ciudad tan llena de paz.

-"Bien, hemos llegado a Magnolia" -dijo Jellal "Si, ahora tenemos que encontrar el gremio" -dijo Erza, mirando alrededor sin saber por donde empezar a buscar. "¿Por donde empezamos?" -pregunto Jellal "Voy a preguntarle a alguien." -dijo Erza muy animada, aunque Jellal prefería no hacerlo, el no lo reconocía pero aun no se había recuperado del trauma que supusieron los adultos para el en la Torre del Paraíso, y todavía no confiaba en ellos totalmente. Mientras Jellal estaba sumido en sus pensamientos Erza, la cual había ido a preguntar por la ubicación del gremio, le pregunto a una señora que vendía fruta en el mercado, "Hola señora" "Hola pequeña, dime, ¿que quieres?" -dijo la anciana de la tienda "¿Sabe donde esta el gremio de Fairy Tail?" -pregunto Erza "Si buscas el gremio de Fairy Tail, se encuentra en el centro de la ciudad, tenéis que atravesar el puente que hay al final de esta gran avenida y después girar a la derecha, ¿Entendido?" "Si, muchas gracias, adiós" -dijo Erza mientras se dirigía hacia Jellal.

-"Jellal, ya se donde esta el gremio... ¿Jellal?" y entonces Jellal salio de sus pensamientos para escuchar a Erza "Si, ¿Donde esta?" -dijo Jellal, Erza le explico las indicaciones de la anciana y se pusieron en camino.

-Cruzaron el puente y giraron a la derecha y efectivamente allí estaba, se diferenciaba del resto de edificios por el símbolo del gremio, el cual reconocieron porque era el mismo que tenia el viejo Rob en la espalda. "¿Entramos?" -pregunto Jellal "Si" -respondió Erza, los jóvenes magos abrieron las puertas y se encontraron con un lugar muy distinto al que se habían imaginado, los dos magos se armaron de valor y se aventuraron hacía el centro del edificio, el cual estaba remarcado por un pasillo que formaban la mesas y sillas del lugar, mientras iban avanzando mas silencio había, todos los magos del gremio miraban a los dos nuevos magos que habían entrado en el edificio. Se dirigieron al maestro, que estaba sentado al final del pasillo, "Disculpe señor, ¿Es usted el maestro del gremio?" -pregunto Jellal "Así es muchacho" -dijo Makarov "Vera, un amigo nos dijo que viniéramos aquí y quisiéramos unirnos al gremio" -dijo Erza "En serio, ¿quien era ese amigo?" -pregunto Makarov sorprendido y los dos magos respondieron a la vez "Rob" esa sola palabra izo que a Makarov se le cayera la cerveza que estaba bebiendo, "¡El viejo Rob!" -dijo Makarov sorprendido "S...si, ¿Le conoce?" -pregunto Jellal "Claro que si, es mas somos grandes amigos desde siempre decidme, ¿como esta?" los dos magos se miraron un rato y con aire de tristeza respondieron "Ha muerto, murió protegiéndonos" esa noticia izo que Makarov se pusiera sentimental "Claro, muy típico de el" -dijo el maestro, casi, entre lagrimas.

-Después de un rato Makarov les invito a algo de beber para que le contasen todo; la Torre del Paraíso, la revolución, Rob y finalmente su camino hasta aquí. Después, le pidieron al maestro que les dejase entrar en su gremio ya que querían encontrar su sitio en el mundo y aprender a vivir de manera normal, por supuesto el maestro acepto ya que esa debía de ser la voluntad del sacrificio de Rob.

-Jellal y Erza ya tenían la marca del gremio en su cuerpo y mañana empezaría su nueva vida como miembros de Fairy Tail. Sabían que no seria fácil, pero tenían que hacerlo, lo primero que propuso Jellal es que aprendieran a dominar sus nuevas magias. Gracias a unos libros que leyeron en una biblioteca sabían que la magia de Erza era la de "Re-equipar", que le permitía utilizar diferentes armas y armaduras para el combate o fuera de el, y Jellal poseía una magia perdida y poco común "Magia Cuerpo Celestial", que le permitía atacar con el poder de los astros y de las estrellas. Después de saber como dominar sus nuevos poderes se fueron a dormir, en una cama del mismo gremio, pero Jellal seguía ofuscado con su pasado en la Torre del Paraíso. Pero el no se rendiría, estaba dispuesto a luchar hasta el final por sus amigos, eso el lo que le había enseñado el viejo Rob con su sacrificio, y ahora le tocaba demostrarlo.