2. Desmantelando al Mentiroso.

Prov. Jasper

Alice estaba muy contenta de la visita del doctor. Tras contarle resumidamente su vida tras ser trasformada salió un rato a jugar con nuestra sobrina, dejándome a solas con él, cosa que agradecí mucho. Tenía que aclarar varias cosas con Caín y no me agradaba que Alice estuviese ahí. No quería que supiese nada hasta haber descubierto toda la verdad.

No sé por qué, pero no me fiaba nada de él. No me había tragado nada de su historia. Sé que oculta algo y lo voy a descubrir.

-Y dime Jasper, ¿cuál es tu don? –preguntó adelantándose a mi. Le miré sorprendido-. Vamos Jasper, se me da bien reconocer a alguien con talento.

-¿Por eso los Vulturis le perdonaron la vida?

-No sé a que te refieres –respondió nervioso.

Te pillé, lo tenía entre la espada y la pared.

-Oh, yo creo que sí. Dices que tengo un don y tienes razón. Puedo percibir cualquier sentimiento de cualquiera que esté a mi alrededor. Puedo saber cuándo la gente mi miente y tú me estás mintiendo. No has parado de mentir desde que llegaste.

-Veo que a ti no te puedo engañar –negué lentamente con la cabeza-. Tienes razón. No os he contado toda la verdad, pero el motivo por el cuál transformé a Alice sí es verdad.

-Creo que ahora sería un buen momento para contarlo –declaré severo, dado que él no estaba muy por la labor.

-El hecho de que decidieses esperar estar a solas conmigo para decirme esto me da ha entender que no quieres que ella se entere. Por si no lo recuerdas, Alice puede estar viendo nuestra conversación.

-No. No lo he olvidado. Creo que conozco mejor que tú a mi esposa y a su don. Solo necesitas saber que, en estos momentos, ella no puede vernos.

Claro que no podía vernos. Se había ido con Reneesme y el chucho.

-De acuerdo. Tú ganas –contestó burlón- ¿Qué quieres saber?

-Todo –respondí sin vacilar.

-Vale. Tienes razón, hice un trato con los Vulturis. Hubo un asunto que se me fue de las manos y los Vulturis querían hacerme pagar mi error. Les convencí de que les sería útil. Por esa época Aro empezó que sentir una cierta debilidad por los vampiros especiales.

"Yo tenía una habilidad especial percibiendo si un humano podría tener poderes en su segunda vida. Trabajaba en un centro psiquiátrico. Ésa era mi coartada para poder atraerlos a mí.

-Así que ayudabas a Aro a crear su colección, eras su caza recompensas y ahora estás huyendo de ellos –añadí interrumpiendo su explicación.

-Yo prefiero llamarlo creador, gracias –alegó con una mordaz sonrisa –.Y ahora, si no te importa, me gustaría continuar con mi historia. –indiqué con un gesto de mano que continuase-. Está bien. Me dedicaba a localizar a humanos especiales y, tras comprobar que así eran, los transformaba y, pasado su primer año plagado de locura, los entregaba a los Vulturis.

"Un matrimonio con su hija pequeña vino a mí. Estaban muy preocupados. Su hija decía que veía el futuro. Los señores Brandon pensaban que solo era una chiquillada -como aquellos niños que tienen un amigo imaginario- pero no querían arriesgarse, así que la trajeron a mi consulta. Cuando descubrí lo que aquella chica podía hacer solo pude pensar en cómo me recompensarían los Vulturis. ¿Qué serían capaces de otorgar si les entregaba a alguien con tal apreciado don? Podría pederles a cambio mi libertad.

"Pasaron unos cuantos años. Todo iba bien. Todo. Hasta que hallé a James. Pensé que sería un buen rastreador y que podría ser muy útil para la guardia Vulturis. Erré. No creí que sería tan...agresivo, tan controlado por sus instintos animales.

"James se fijó en Alice. Aun la consideraba joven para su transformación, aunque en verdad intentaba atrasarlo. No quería que un alma tan viva y jovial como la suya se perdiese de ese modo. No tuve más remedio que convertirla. Sabía que con James cerca solo podía atrasar el momento, tarde o temprano la mataría. Le di la inmortalidad, aunque no fui capaz de entregarla a los Vulturis.

"Sabes, yo también tengo un don. Cuando transforma a un humano, éste pierde sus recuerdos. Era muy útil si quería mantenerlos a mi lado. Por eso Alice no recuerda nada. Sé que me comporté como un cobarde dejándola sola, pero temía que los Vulturis la encontrasen.

-No. Temías que descubriesen tu falta de lealtad, tu traición, por eso huiste –le reproché.

-Sí. Eso también es verdad. No sabes cuanto de arrepiento de ello, pero me alegra saber que al fin obtuvo un final feliz –dijo Caín con una sonrisa-. Me alegro de que encontrase el amor, tu amor.

-Ya, bueno, creo que el afortunado soy yo –dije sonriendo para mí mismo-. Le agradezco su sinceridad, pero eso no cambia las cosas. Le sigo guardando rencor por arrebatarle a Alice su alma y abandonarla cuando mas le necesitaba a su vera.

-Te doy la razón en lo de abandonarla, pero si la convertí fue para salvarle la vida. Y además, ¿qué habrías hecho tú si algún día te encontrabas con ella siendo humana. La habrías matado, eso seguro, y aunque te hubieses contenido tarde o temprano tendrías que transformarla.

-Tal vez tengas razón, pero nunca lo hubiese hecho en contra de su voluntad.

-Tal vez –repitió él.

Pasamos unos minutos callados, hasta que decidí romper el silencio.

-Ella merece conocer la verdad. Se lo debes. Si de verdad te importa cuéntaselo.

-No quiero hacerle más daño –respondió sincero.

-Ya se lo estas haciendo no contándoselo, aunque todavía no lo sabe.

-De acuerdo, se lo contaré cuando vuelva.

-De acuerdo –repetí-. Gracias por venir, no sabes cuanto significa esto para Alice. Es un placer hablar contigo.

-Lo mismo digo –dijo estrechándome la mano.

Ya solo queda que Alice sepa la verdad.

...

FIN


Muchisimas gracias por leerlo y espero que os gustase!