Os dejo con un nuevo capítulo, espero que os guste.

CAPITULO 2

Darcy abrió los ojos, algo mareada, y parpadeó un par de veces sin creerse lo que veía.

Estaba en el interior de una bóveda dorada que daba a un largo e infinito puente multicolor y supuso bien cuando pensó que eso era el Bifrost.

Emocionada se paseó por la instancia mirando cada rincón y casi se asustó cuando un hombre se le se acercó sigiloso. Era Heimdall, pensó. El hombre estaba metido en una armadura dorada y imponente.

-Bienvenidos seáis de vuelta. –Miró a los hermanos y luego a Darcy en el cuerpo de Loki- Bienvenida, joven, espero que estar en ese cuerpo no le cause demasiados problemas.

Darcy sonrió al darse cuenta de que los había identificado sin problemas, lo que no sabía sobre Heimdall es que les había estado observando y que ya sabía todo lo que había pasado.

Durante todo el camino hasta palacio Darcy se quedó embobada mirando hacia todos lados. Estaba asombrada con las estructuras, lo enorme que se veía en la lejanía lo que parecía ser el palacio, los cañones que adornaban las calles y sobre todo, las gigantescas estatuas de piedra.

-No pongas esa cara, no quiero que piensen que tengo algún tipo de problema en la cabeza. –Le soltó Loki algo irritado-.

Darcy frunció el ceño e intentó disimular sus caras un poco, aunque le era difícil.

Al ir llegando a la ciudad se fijó en que todos dejaban paso a los tres jóvenes, pero que le miraban mal en especial a ella, claro que no sabían que ese Loki era una joven e inocente midgardiana.

Cruzaron las puertas de palacio y ella soltó todo el aire que había estado conteniendo al verse en tanta presión y escuchó un bufido de parte de Loki.

No estaba acostumbrada a que la gente le mirase así de mal, si bien era una chica un poco suelta de la lengua y que de vez en cuando hacia alguna travesura, nunca se había ganado semejantes miradas de odio.

-Ante la gente cualquiera compórtate como si fuera yo, no quiero que luego se piensen que voy con la cabeza gacha por ahí. –Escupió el Dios del engaño, muy molesto, sentía su orgullo herido-.

-Es que ha sido un poco intimidante… Todo el mundo se apartaba y me miraba con temor y asco, nunca me había pasado eso.

-Bienvenida a mi cuerpo, Darcy. –Dijo con sarcasmo y molestia-.

Darcy sintió un poco de pena por Loki, pero luego recordó que seguramente si lo diera a entender se enfadaría mucho con ella.

Thor por su parte les veía hablar mientras se preguntaba si en algún momento llamó por su nombre a algún midgardiano que no hubiera sido ella, encontrándose con que no se había dado el caso.

-Bien, vamos a entrar en la sala del trono, dejadme a mí que lo explique todo. –Dijo Thor serio-.

-Sabemos que las palabras no son lo tuyo. –Loki soltó una risita oscura-.

Thor le dirigió una mala mirada al pelinegro y abrió las enormes puertas de oro que tenían delante de ellos.

La enorme sala del trono se hizo ante la mirada expectante de Darcy, que aunque estaba intentando contener su cara de emoción, le costaba un poco.

Era una gigantesca sala, llena de sirvientes yendo de aquí para allá, haciendo sus respectivas tareas. Había unos grandes ventanales en una de las paredes y daba una vista espléndida a la ciudad. Al final de la roja alfombra habían unas escaleras y arriba estaban sentados en su trono Odín y Frigga, hablando con quien parecía ser una de las doncellas.

Todos los sirvientes e incluidos los reyes miraron con cara de asombro al cuerpo de Loki sin esposas de ningún tipo y a una midgardiana andando esposada al lado de Thor, firmemente sujeta por éste último.

-¿Qué se supone que es esto, hijo? –Preguntó Odín solemne mirando a Thor-.

-Padre, ha habido un percance y me agradecería que me escuchaseis.

Thor hincó una rodilla justo delante de las escaleras y cuando Darcy en el cuerpo de Loki iba a imitarlo apurada, Loki le cogió del brazo como pudo con las esposas y se lo impidió.

Darcy frunció el ceño ante la mirada sorprendida de todos y se negó en dar un paso atrás, aunque estaba bastante intimidada ante la mirada iracunda de Loki.

-Ni se te ocurra hacer eso, ¡nunca! –Darcy dio un respingo y asintió levemente, asustada-.

Odín se levantó de su trono y dio un golpe con su báculo contra el suelo, haciéndolo resonar por toda la enorme sala de oro.

-Abandonen la sala, preciso un momento a solas. –Todos los guardias y criados salieron de la sala, dejando solo a Thor, Loki, Darcy, Odín y Frigga-.

-Padre, madre… Esta persona que veis aquí… -Señaló al cuerpo de Loki- No es Loki, es… Darcy, la midgardiana que realmente poseía este cuerpo.

Odín miró a Loki y a Darcy con el ceño ligeramente fruncido y se sentó de nuevo, entendiendo la situación.

-Explícate, Loki. –Odín miraba duramente con su ojo bueno a Loki en el cuerpo de Darcy-.

-¿No vas a decirme nada sobre mi nuevo aspecto? ¿No te parece encantador? –Loki se acercó un paso mientras hablaba burlón-.

-¿No puedes hablar en serio un momento? ¿Te das cuenta de lo que has hecho? Estás en un cuerpo mortal y has permitido que una midgardiana habite tu cuerpo.

Odín se veía claramente molesto, tenía los puños apretados, sin embargo Frigga les miraba entre preocupada y curiosa.

-Yo no he hecho nada conscientemente. –Reprochó Loki con una mirada envenenada- ¿Quién querría este cuerpo?

-Yo lo quiero. –Interrumpió Darcy molesta- Deja de quejarte todo el rato, la que tendría que quejarse soy yo, que cargo con tu estúpido cuerpo lleno de estúpidas heridas por todas partes.

-Eso no cambia el hecho de que no quiera estar en tu cuerpo.

-Entonces el sentimiento es mutuo.

Thor se puso entre los dos y los separó mientras Odín exigía silencio.

-Loki, explícate ahora mismo u os tendré que meter en la celda a ti y a la chica midgardiana.

-A mí ya me ibas a meter de todas formas. –Loki miró fugazmente a Darcy que fruncía el ceño- Pero como no quiero estar encerrado con esta midgardiana, que no deja de parlotear ni un momento, te diré lo que pasó.

Mientras Loki relataba lo sucedido desde la pelea en New York miraba a Frigga, dándole a entender que él solo no sabía solucionar la situación y que necesitaba su ayuda, aunque nunca lo iba a admitir abiertamente y ella pareció entenderle.

-Bien, de momento hasta que no se solucione, Loki irá a su celda.

-Perdona, querido. –Frigga habló por primera vez, posando su mano sobre la de su marido suavemente y sonriéndole tiernamente- Esto no tiene fácil solución… Para poder arreglar esto tendrían que estar juntos el máximo de tiempo posible. –La mujer miró a Darcy- Y no deberíamos meter a esta joven en una celda, no hacemos eso con los invitados.

-¿Entonces qué sugieres hacer? – Odín miró a su esposa interrogante-.

-Lo mejor sería acondicionar una habitación para cada uno –Respondió simplemente y Odín retiró la mano-.

-¿Me estás diciendo que Loki quede impune por lo que ha hecho?

-No. Puede pagar por lo que ha hecho cuando se resuelva todo esto, tampoco es como si fuera a huir sin su cuerpo.

-Retiraos. –Sentenció Odín a los tres- Mientras tanto, Thor, lleva a Loki y a la midgardiana a una celda.

-Sí, padre.

Thor se llevo a Loki y a Darcy por los pasillos en dirección a las celdas.

-¿Las celdas aquí son como las de la Tierra? –Preguntó Darcy curiosa-.

-Si te esperas un poco tal vez lo veas. –Comentó Loki mirando al frente-.

-¿Tal vez?

-Porque como digas una sola palabra más y me molestes más no me hago responsable de mis actos. –Le dedicó una sonrisa ladina como si lo que hubiera dicho fuera lo más normal del mundo-.

-Tú mismo, tendrás que pegarte a ti mismo. –Darcy soltó una risita provocante y Thor se tuvo que poner entre los dos antes de que Loki hiciera alguna tontería-.

-Nadie dijo nada de pegar…

Cuando hubieron entrado los dos en la celda bajo la atenta e interrogante mirada de los guardias Thor se marchó de ahí, algo receloso.

-Me pregunto por qué dijo que tenemos que estar juntos el mayor tiempo posible. ¿Era tu madre?

Darcy miró la celda, era un cubículo con un par de sofás, una simple cama blanca y en vez de paredes opacas había tres paredes de algún tipo de cristal.

Cuando el chico la ignoró y se sentó en uno de los sofás ella cogió el otro y se sentó a su lado.

-Darcy, ¿cómo puedes ser tan impaciente? Ya bajará a decírnoslo. –El Dios del engaño la miró de reojo y cerró los ojos- ¿Cómo van las heridas?

La chica se sorprendió por la pregunta y su repentina preocupación cuando recordó que se encontraba en su cuerpo.

-Bien, los médicos hicieron un buen trabajo, no te preocupes. Ahora solo me duele el hombro.

Cuando Darcy se esperaba un comentario del estilo: "Me da igual lo que te duela, solo me importa cómo esté mi cuerpo", se encontró con algo muy distinto.

-No fue mi intención hacerte pasar por esto.

-¿Eso es una disculpa? –Darcy le miró con una sonrisita pero al ver que Loki no lo diría en voz alta siguió hablando- Si esto te ha salvado de volverte loco de dolor no importa, además así he podido ver Asgard, viaje gratis.

Mientras Darcy reía y el chico la miró fijamente, con una mirada casi seria, pensó Darcy, que la hizo parar de reír y sonrojarse ligeramente.

-No me salvaste de volverme loco, iba a morir. –La voz suave de Loki la acarició-.

Un silencio un tanto incómodo de formó en la sala, cuando Loki volvió a cerrar los ojos y se acomodó en el sofá.

Darcy suspiró e imitó al chico mientras se preguntaba si le había visto antes así de serio, cuando se dio cuenta de que era la primera vez.

Tampoco era tonta, cuando estaban solos ella se daba cuenta de que la actitud del Dios del Engaño era distinta a cuando estaban con más gente, en intimidad con ella se mostraba menos altivo, menos agresivo y ella se preguntaba por qué. Al principio al verle solo pensó que sería así para defenderse de los demás y para mantener en alto su orgullo, pero cada vez la desconcertaba más.

-Me alegro de que estés vivo entonces… -Susurró Darcy pensando en cómo se habría sentido si su compañero hubiera muerto y dándose cuenta de que lo pasaría muy mal-.

Porque aunque no le conociera de toda la vida las veces en las que habían conversado las había atesorado y le habían emocionado como nunca.

Loki la miró sorprendido y cuando iba a hablar escucharon una voz femenina ajena a ellos.

-Perdón por interrumpiros, pero traigo buenas noticias e información que os puede interesar. –Frigga les sonrió a través del cristal- Odín aceptó mi propuesta, bastante rápidamente cabe decir –soltó una risita- ahora mismo se os están acondicionando vuestros aposentos.

Con un gesto de mano, ordenó a los guardias a que abriesen la celda y ambos salieron hacia la mujer.

-Pasa ser sincera, es algo complicado devolveros a vuestros cuerpos. –Frigga comenzó a caminar y los dos jóvenes la siguieron por los pasillos de palacio- tampoco sé todo el proceso debido a que no es algo muy común. Lo único que sé es que tenéis que teneros confianza porque para hacer el cambio de nuevo tendréis que entrar en la mente del otro para volverla uno durante un instante y al volver a separarse cada mente volverá a su cuerpo original.

Loki se paró en seco en medio del pasillo.

-Debe de haber algún hechizo o alguna otra forma de hacerlo. –Fruncía el ceño, no muy contento con la posibilidad de tener que tener a Darcy en su mente-.

-No la hay. –Dijo simplemente Frigga mientras posaba una de sus manos en el hombro de Loki-.

Cuando hubieron llegado a las habitaciones Frigga se marchó y les dejó solos.

Darcy abrió la puerta de su nueva habitación y se giró hacia Loki con una ceja levantada al ver que entraba tras ella.

-Vi que Foster te dio el aparato que siempre llevas encima, siento decirte que aquí en Asgard no tenemos manera de cargarlo de energía. –El Dios del engaño se sentó en un gran sofá en medio de la sala-.

-¿¡Qué!? –Darcy le siguió rápidamente y se sentó a su lado- ¿No hay electricidad? ¿Entonces no hay tele, ni Internet?

Loki negó con una sonrisita.

-¿Y cuando se me descargue no puedo ir a cargarlo a la Tierra? No tarda mucho.

-¿Te estás dando cuenta de las tonterías que dices?

Darcy calló y miró la amplia habitación.

Era el triple de grande que su habitación, incluso apostaba por que fuera más grande que su apartamento. Había un gran ventanal en una de las paredes, una enorme cama con dosel de un bonito color dorado, una mesa baja delante del enorme sofá en el medio de la sala y un armario y una mesita al lado de la cama.

-¿Todas las habitaciones son así de grandes? –Preguntó Darcy mirando fijamente la cama con ganas de tirarse ahí y dormir todo el día-.

-La que yo tenía antes era mucho más grande, supongo que luego iré a por algunos libros para entretenerme.

-¿Puedo acompañarte? –Darcy se acercó un poco más a Loki, emocionada-.

Él la miró con una sonrisa burlona y asintió.

-Por cierto, quería decirte que mientras estuvieras en mi cuerpo no me dejases en ridículo delante de nadie, intenta comportarte como yo lo hago. –Darcy entrecerró los ojos y chasqueó la lengua-.

-No vas a cambiar mi comportamiento a no ser que tú cambies el tuyo también. –Loki frunció el ceño molesto-.

-No voy a hacer eso, no voy a comportarme como si fuera una joven midgardiana con problemas para controlar sus emociones y que se vuelve loca con nada.

-¿Qué estás insinuando? Yo no tengo problemas para controlarme. –Darcy se cruzó de brazos molesta-.

Se quedaron unos minutos en silencio y cuando Loki pensó en levantarse e irse a su cuarto Darcy habló.

-Oye, ¿te importa si me ducho? Me siento sucia. –Dijo Darcy algo tímida-.

Loki se la quedó mirando y sin decir nada empezó a quitarle la armadura.

-E-espera, ¿qué haces? No me desnudes. –Darcy fue a apartar las manos de Loki al sentirse cohibida pero él siguió quitándole las piezas de armadura-.

-¿Recuerdas que estás en mi cuerpo y que me he visto desnudo durante toda la vida? Además, no sabrías quitarte esto.

Cuando Darcy se quedó simplemente con la camisa y los pantalones Loki la cogió de la mano con una sonrisa ladina y la llevó a una puerta que había pasado por alto antes.

Una bañera como para que cupieran dos personas estiradas se encontraba en medio de la sala y en una esquina había un baño y un biombo dorado.

Darcy se apartó de un salto cuando sintió las manos de Loki subiéndole la camiseta con cuidado.

-No voy a dejar a una depravada como tú bañarse sola con mi cuerpo, además de que necesitas ayuda para lavarte bien sin dañarte las heridas. –Loki le dirigió una sonrisa algo lujuriosa y Darcy supo por qué cuando empezó a desnudarse-.

No dijo nada y tampoco le detuvo, simplemente se sonrojó al máximo. Sabía que se iba a ver tarde o temprano, no iba a quedarse sin ducharse para siempre.

Loki caminó y empezó a llenar la bañera aun con la ropa interior puesta y Darcy hizo lo mismo.

-Esto es un tanto extraño… -Darcy tocó el pecho de Loki y miró su verdadero cuerpo-.

Cuando la bañera se llenó Loki se desnudó y Darcy hizo lo mismo, intentando no mirarse, en parte por vergüenza y por otra parte por respeto, pero cuando entró en la bañera llena de agua caliente se olvidó de todo y soltó un suspiro de gozo.

-Mañana iremos al ala médica a que acaben de curar eso. –Loki se acercó y acarició el hombro de Darcy con cuidado-.

-Estás un poco extraño.

Loki frunció el ceño y apartó la mano.

-¿A qué te refieres?

-Conmigo. –Darcy se giró hacia él- Quiero decir, te comportas diferente conmigo a cómo te comportas con los demás.

-Eres la única midgardiana que se atrevió a acercarse a mí. –Loki la miró y ella se sintió cohibida de repente- No eres como los demás por lo que no recibes un mismo trato.

-Vaya… Me haces sentirme halagada.

Loki rió levemente y apoyó la cabeza en el borde de la bañera antes de ir a por una esponja y jabón.

-Bueno, ¿me quieres lavar tú o lo hago yo? –Loki la miró con picardía y Darcy se sonrojó todo lo que pudo mientras cogía la esponja-.