CAPITULO DOS

La dichosa noche se notó desde mi ventana, las palabras en mi mente giraban constantemente, en un momento recordé a Betty era una yegua linda, con ojos de color azul, su pelo rizado peinado hacia atrás sostenido por una pulsera, su piel de color rojo, su cutie mark era de un hilo, y su gran personalidad; Infantil y única. Por otro lado, era unicornio por lo que me hizo razonar mejor que podía haber sido raptada como las otras dos.

Las calles de canterlot estaban llenas de polvo, lo notaba por mis cascos ya sucios, me dirigí a la estación del tren justo a las 3 de la tarde. Me sorprendí al ver que una pony de pelo rosa salía del tren dando saltos. No era la única, otras cinco salían de ahí, azul, amarillo y naranja suave eran su color de piel, por supuesto la única que conocía perfectamente era Twilight que salió última acompañada de su pequeño dragón de escamas verdes. Todas se dirigían hacia mí, mientras me sentía como en las nubes, hasta que una voz loca me bajo.

-Olí –dijo saltando la yegua de color rosa.

Me sentía confundido, de todos modos, puse el pulso en alto y dije:

-Buenas tardes.

-Buenas –contestaron al mismo tiempo.

No entendía nada, si estas eran las amigas de la pony perdida sin duda quedaría boquiabierto por las expresiones en sus rostros; Felices. Me parecían muy bipolares.

-He, venido para decirte sobre algo –dijo Twilight con la mirada en alto.

Trague saliva en ese instante, no sabía que podía suceder, pero su rostro lo hacía ver como si no fuera nada bueno.

-Ella… está muerta –dijo mientras rompía en llanto.

Sin duda había estado en lo correcto, habían sido secuestradas y asesinadas, sin duda ya no se trataba de un solo secuestro sino asesinato en primer plano, lo que no llegaba a entender era como se había enterado, aun así, la policía de abuso ya no se podía presentar, ahora tendrían que venir oficiales con mayor número. Y si la situación empeorara se podría conocer como un asesino en serie, y su precio aumentaría. Se limpió las lágrimas y prosiguió:

-No lo puedo creer.

- ¿Dónde se encontraban? –pregunte sin paciencia.

-Las encontraron en su propia casa.

Las otras ponys que por un momento se mantenían felices rompieron en caras decaídas.

- ¿Se encontraban dañadas?

-Sí, solo del cuello, aquí están algunas fotos.

Las tome, solo miraba histéricamente cada detalle. Sin dudarlo no fueron asesinadas por mano armada, fueron estranguladas, y se notaba por su gran moretón de color azul y negro que recorría todo el cuello. Guarde las fotos en mi bolsa y pregunte:

- ¿Cómo te enteraste?

-Una gran multitud de policías llegaron e investigaron por todas las casas de Ponyville incluyendo la mía y otras –Trago saliva y continuó-. Hasta que se detuvieron en la casa de Rarity, todos los ponys nos acercamos hacia allá, solo pudimos ver los cadáveres de Rarity y su hermana pequeña tirados debajo de un maniquí. Eh venido aquí para que me digas que podemos hacer.

-Nada, absolutamente nada, olvídala, es lo único que te diré y repetiré, Olvídala –conteste con rabia en todos sus sentidos.

-Pero…

-Nada, ya está muerta, sería imposible regresarla, a la vida.

Twilight se retiró de espaldas y exclamó hacia sus amigas:

-Vámonos.

Las 4 yeguas solo asintieron con la cabeza y regresaron hacia el tren con el ánimo decaído por completo. El tren avanzo tiempo después, yo me había quedado, y regresaría a mi departamento para examinar más a fondo las fotos.

Me acerqué hacia mi sillón donde tome asiento y mire la foto con mas paciencia y tranquilidad. Lo primero que me tomo por sorpresa era que la sangre tenía un tono rosa. Me acerqué más detalladamente, estaba en lo cierto la sangre era rosa, algo extraño, pero no era lo único que pude notar, el pelo era de tono diferente, uno de azul áspero, la foto me mantuvo por un momento en duda, la foto del periódico era de pelo diferente, sin duda, parecía falsa, además los cadáveres podían haberse confiscados por la policía, o seguirían allí, si es que se los llevaron seria verdad, por lo contrario solo mentira, era una decisión que tenía que pensar detalladamente, por un par de minutos, después de todo podría ser solo una pérdida de tiempo. Decidí ir.

La llegada a Ponyville por la noche, era cómoda y algo calurosa, aunque se escuchaba raro. Todas las casas tenían las luces apagadas, caminaba lentamente hasta notar la casa, que había parecido en la foto del periódico, era prácticamente idéntica. Lo primero que hice fue asomarme por una ventana. Todo estaba oscuro no pude notar nada más que el inmenso color negro que llenaba toda la ventana. Me alejé y me acerqué a la puerta principal. "Está cerrada," pensé. No, al parecer se encontraba abierta y dejo soltar un rechinido agobiante. Entre a hurtadillas, sin embargo, todo se encontraba oscuro, intenté buscar algún interruptor, sin dar resultado, por un segundo sentí miedo.

Las luces se encendieron sin avisar, note los respectivos cadáveres en el suelo, no preste atención a quien había prendido la luz, y me acerqué a los cuerpos.

Después de analizarlos con determinado cuidado me di cuenta de algo impactante, eran muñecos, aun así, se veían demasiados reales, el hilo y las marcas de que estaba cocido le delataban. Rarity y su hermana Sweetie Belle eran completamente muñecos, lo único que pensaba era que todo había sido un timo, las personas habían caído en el gancho, todo fue una mentira, completa, y todos habían caído en ella, me preguntaba por qué.

Había prestado demasiada atención a los muñecos que no había notado de alguien cerrar la puerta. Rápidamente me acerqué a la puerta intentando abrirla, era imposible estaba atascada. Completamente sellada, no se podía salir, intente abrir las ventanas, pero se encontraban en las mismas circunstancias, todo había sido una trampa. Como si lo hubieran planeado desde el principio, igual no se podía confiar en los periódicos con cada noticia que se saca, pero…

"¿Dónde estaban las verdaderas?"