¡Hola! ¿Quién creen que regresó con una historia relativamente larga? Esta historia está contada en Partes, y esas partes están separadas en capítulos, entonces lo que van a leer ahora serán los capítulos de la primera parte. Conforme avance la historia cambiaré el resumen y puede que el ranking de la historia.
Nota: Lo que está en italicas son pensamientos, recuerdos o nombres de lugares. Los saltos de espacio son :o:.:O:.:o:. y ya. Disfruten.
Disclaimer: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Tite Kubo. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación.
-Primera Parte-
-Capitulo Segundo-
Volteó a ver a su casa desde la calle y sonrió, estaba eufórica y las mariposas en su estómago se felicitaban unas a otras por el escape perfecto.
Empezó a caminar descalza por la calle sintiendo el frio de la acera en sus pies mientras arrastraba un poco el vestido a cada paso que daba – Mientras más deteriorado mejor – pensó emocionada.
Llegó a la esquina de su calle quedando bajo la luz de un poste y colocó los zapatos en el piso, levantó sus pies, los limpió un poco con el vestido y se colocó los zapatos. Mientras esperaba que pasara un taxi vio como había varios pasar disfrazados y algunos otros con máscaras, iban a pie entre risas y bromas mutuas que ella no escuchaba pero le parecía que ellos realmente estaban disfrutando eso; si ella no estuviera sola y recién escapada con posibilidad de que el deus ex machina le jugara en contra haciendo que su tutor se diera cuenta de que no estaba en la casa y saliera a buscarla entonces estaba segura que se iría a pie al lugar.
Llegó a las 10:50pm al lugar, 20 minutos después de la hora en el mensaje de Inoue pero no le importaba porque estaba eufórica, emocionada y una sonrisa de victoria se curvaba en sus labios rojos. Lo había logrado. Había logrado salir de su casa sin que nadie la detuviera, esa era una pequeña victoria que se permitiría celebrar esa noche y si todo iba bien, varias noches más.
Se bajó del taxi con cuidado por el vestido y empezó a buscar a Inoue. Maldijo mentalmente. Todo estaba escasamente iluminado por las luces externas del lugar pero la fila era enorme. Empezó a recorrerla buscándola pero no podía encontrarla, entonces empezó a tener miedo, las mariposas de su estómago estaban replegándose y escapando a algún lugar dentro de ella. Empezó a tener ansiedad y las manos le empezaban a sudar y a templar, intentó relajarse y poco y auto-consolarse con la idea de que Inoue no entraría sin ella al lugar ¿verdad?
.:o:.:O:.:o:.
Cuando Ichigo salió del baño de su habitación, lo estaba esperando colgado sobre una percha un traje elegante y ligeramente extraño, como el de un cirquero solo que en tonos negros y naranjas con una camisa blanca por dentro, sobre la cama estaba un sombrero de copa junto con una peluca y la máscara que iba a usar esa noche, todo en negro.
- Tsk – chasqueó la lengua mientras terminaba de secarse el cabello. No quería ir a la fiesta de disfraces, no le parecía que fuera una buena idea el ir en una de las noches más peligrosas del mes pero de alguna forma su padre terminó obligándolo a ir, tenia la ligera sensación de que la tutora de ellas había metido las manos en eso.
Estaba en bóxer viendo detenidamente el traje, sabía que era de su talla y le sorprendía un poco que fuera ella quien lo eligiera, por esa parte estaba bien ya que él le había dicho que si quería que fuera bien vestido tenía que ser ella la que eligiera el disfraz, no le iba a poner las cosas tan fáciles.
Se puso el pantalón, la camisa y el chaleco, el moño del cuello lo tiró en el bote de basura de su habitación, ni loco se pondría esa cosa tan ridícula, suficiente era tener que ponerse la peluca. No se tomó la molestia de peinarse, solo pasó sus dedos por su cabello mientras esperaba a que se secara y tomó la caja con las lentillas.
- Esto es ridículo – se quejó en voz alta mientras parpadeaba rápidamente adaptándose a la incomodidad de las lentillas, jamás se terminaría de acostumbrar a ellas por más que las usara cuando salían de noche.
- Al menos da gracias de que no hicieron que te maquillaras – le respondió Kaien al entrar a la habitación de él. Se giró para verlo e hizo una mueca de fastidio. Él ya tenía puesta la peluca y las lentillas y su traje era igual al de él solo que en tonos negros y azules.
- Tenían que hacer que nos veamos iguales pero querían diferenciarnos por algo – dijo con fastidio mientras se acercaba a la cama y tomaba el sombrero y metía dentro el antifaz. Kaien se sentó en la cama con una sonrisa mientras cruzaba las piernas utilizando sus brazos como soporte y no irse de espaldas.
- Claro, imagínate el escándalo que se formaría si Nelliel me besa creyendo que eres tú, seguro te da un ataque de celos y me terminas golpeando – dijo con ironía pero con una sonrisa maliciosa.
- Claro, te golpearía tan fuerte que olvidarías que somos gemelos – respondió con la misma sonrisa maliciosa que tenía Kaien cuando se volteó a verlo – por suerte para ti Ichigo, Nelliel no me gusta en lo absoluto – se respondió a si mismo imitando la voz de Kaien mientras se quitaba el chaleco y se lo tendía a su hermano mayor.
- Kaien, Kaien, Kaien… cuando aprenderás… - dijo Kaien divertido mientras captaba la idea e imitaba la voz de Ichigo.
Cuando estuvieron cambiados se pararon uno frente al otro y practicaron un rato los movimientos coordinados que debían hacer para que ellas no los pudieran reconocer. Para Ichigo era bizarro hacer eso, aunque lo hacían para molestar a Ulquiorra siempre se diferenciaban uno del otro por el color de cabello, en ese momento ellos eran exactamente iguales; cabello negro y ojos rojos.
Ichigo encabezó la salida de la habitación y bajaron las escaleras a la primera planta, pensó que le tomaría más tiempo a Ulquiorra estar listo pero se sorprendió al verlo tumbado en uno de los muebles de la sala con cara de pereza infinita. Se acercaron a él en sincronía y se sentaron al mismo tiempo en uno de los sillones cerca de él.
- Nada como comprar las cosas al 3x1 – dijo Ichigo al ver que Ulquiorra estaba vestido de la misma manera que ellos: con peluca y lentillas. El aludido solo los miró con fastidio y se levantó de su asiento.
Nelliel y sus primas aun no estaban listas, eso lo sabía perfectamente bien, de lo contrario ya estarían sobre ellos, además de que estaba seguro que ellas bajarían juntas para hacer una entrada típica de ellas.
Kaien les hizo una señal de silencio mientras se levantaba de su asiento y se dirigía a la puerta, ninguno de los dos dijo nada, sea lo que sea que traía Kaien entre manos no quería que lo escucharan ellas por eso lo siguieron en silencio saliendo al exterior por la puerta principal donde el aire frio de la noche los recibió.
- Vámonos de aquí – le dijo susurrando al chofer que los estaba esperando parado junto a la camioneta negra. El hombre hizo una mueca de no entender nada y cuando estaba a punto de hablar la mano de Kaien le tapó la boca – dije, vámonos de aquí – repitió de nuevo en un tono peligroso y el chofer no pudo hacer más que acatar la orden de él. Ichigo no entendía de qué iba y pudo notar que a Ulquiorra, debajo de su cara de "me da igual lo que hagan", estaba confuso. Kaien los miró y les hizo la seña de que entraran a la camioneta en silencio y salieron del lugar.
Ichigo vio como Kaien empezaba a reír por lo que acababan de hacer y Ulquiorra incluso dio una minúscula sonrisa, que en sí, ya era bastante en él. Estaba seguro que ellas habían escuchado el ruido de la camioneta alejándose pero no le importaba, estaba seguro de que encontrarían la manera de hacerles pagar eso.
Y luego, como si la noche no podía ser mejor, Ichigo vio como Ulquiorra sacaba de su saco las seis pulseras negras de pase VIP.
- Entonces ¿las dejamos hacer fila o nos apiadamos de ellas? – preguntó Ulquiorra de forma casual y entonces sonaron los tres teléfonos a la vez.
Ichigo vio la pantalla de su teléfono, era una llamada entrante de Nelliel que seguramente estaba molesta por haberla dejado. Divagó un momento entre si contestarle o no, no quería empezar a escucharla reclamarle así que colgó la llamada y apagó el aparato – vamos a molestarlas un rato – sugirió divertido mientras los otros dos lo imitaban.
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Cuando llegó al final de la fila se formó. Solo tenía dos opciones, formarse y esperar a su amiga para entrar al lugar o regresarse a su casa y recibir un regaño con un castigo; ciertamente la primera opción era mejor, más tentadora y porque sabía que la segunda opción iba a pasar entrara o no al lugar, su tutor la iba a regañar y a castigar.
- Perdón por llegar tarde Kuchiki-san – escuchó que le dijo una persona mientras ella contaba por tercera vez las cuentas de su antifaz, reconoció la voz de Orihime entre el sonido de la música que se filtraba por la puerta y la constante platica de los que estaban formados. Levantó la mirada para verla. – No podía encontrar taxi que me trajera hasta aquí – ciertamente su amiga estaba apenada, bueno, eso la relajaba a ella por llegar tarde al lugar.
Sus mariposas regresaron renovadas de donde sea que habían ido y sutilmente se hizo a un lado para darle un espacio a Inoue en la fila mientras se ponía el antifaz dejando solo a la vista sus labios rojos y sus ojos cafés.
Su amiga iba vestida como una caza vampiros, pantalones de cuero falso ligeramente entallados, una blusa victoriana en color capuchino, un corsé de algodón negro sujeto con cintas al frente y una gabardina negra que cubría todo hasta medio muslo, llevaba un cinturón a la cadera con estacas y martillos de goma; también se había puesto una peluca negra con rizos para ocultar el tono llamativo de su cabello y su máscara negra que era de un material rígido y se sujetaba como si fueran unos lentes.
Ya que estaban las dos en la fila Rukia se puso a contarle a Inoue todos los pormenores de la primera escapada nocturna de su casa, también le mostró las marcas en las manos que no alcanzaban a distinguirse en la oscuridad e incluso estaba pensando en usas guantes y calcetas la próxima vez que lo hiciera.
La música que se filtraba hacia afuera era fuerte, retumbaba e hipnotizaba haciéndole imposible no mover algún musculo para seguir el ritmo inconscientemente. Las luces exteriores se movían iluminado el cielo y el letrero con el nombre del lugar estaba iluminado en rojo y blanco, de un lado salía una ala de ángel en blanco y de otro lado salía un ala de murciélago en rojo.
Avanzaban relativamente rápido y ellas se movían con la fila sin notar el movimiento hasta que se fijaron que faltaba una persona para que entraran. Nuevamente se sentía eufórica y rebelde, le parecía que sus mariposas brindaban por su logro y no pudo evitar sonreír un poco por eso.
Cuando fue su turno de que las revisaran para dejarlas entrar, un tipo musculoso, que parecía un ex militar retirado con una camiseta que rezaba SEGURIDAD en mayúsculas y un micro comunicador en el oído con un pequeño micrófono que se extendía por su mejilla hasta antes de su boca, dio paso a una mujer de similar aspecto para que las revisara en busca de armas o cosas que pudieran ser usadas como tal pero antes de que la mujer revisara a su amiga que ya estaba con los brazos extendidos, un carro negro se estacionó en la entrada.
Era imposible que su atención no se volcara en el carro que acaba de llegar, era en sí una camioneta negra con los cristales polarizados, muy lujosa. En alguna de las novelas que leía había visto que los malos de las historias se bajaban de carros así, iban muy elegantes y con matones como guardaespaldas y por un instante se le ocurrió que de esa camioneta negra podrían bajar unos hombres vestidos de forma elegante, con máscaras y pistolas ocultas en su ropa.
Su imaginación empezó a correr haciendo imposible que despegara su vista de aquel vehículo, incluso parecía que el tiempo se había detenido porque los que cuidaban la seguridad de la entrada se quedaron quietos viendo a la camioneta y hablando entre sí.
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