DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen.

ADVERTENCIA: Esta idea no es mía, me la inspiré por una novela que vi meses atrás. Pero claro, tendrá su magia POM.


Capítulo 1.

James observaba a su padre con curiosidad.

Desde su cumpleaños, se estaba comportando de una forma muy extraña. Siempre parecía de mal humor, ya casi no hablaba con él, ni tampoco con su madre, aunque esta insistiera un millón de veces. Bueno, hablando específicamente… Desde que vio a la bonita mujer, cambió drásticamente.

¿Le habrá gustado?

No era tonto, puede que fuese pequeño y no entendiese algunas cosas, pero estaba seguro que entre su padre y su madre… No había nada.

La forma fría en que su progenitor trataba a Lola era notorio para cualquiera.

—¿Te encuentras bien, James?

El menor miró a Private y sonrió.

—Sí, solo pensaba, tío.

Él asintió y, disimuladamente, le lanzó una mirada a su líder. Estaba sentado en su escritorio, con los dedos entrelazados, apoyando su mentón en ellos. Sus ojos peligrosamente entrecerrados, una iracunda y resentida expresión.


¡Déjenme ir! ¡Suéltenme!

Marlene era llevada cual saco de papas en el hombro de Rico mientras la Unidad de élite se la llevaba al cuartel que una vez compartió el grupo completo. Una vez que la dejaron hacer contacto con el suelo nuevamente, Kowalski se aseguró de cerrar la puerta con seguro.

¡¿Qué creen que hacen?! ¡Abran la puerta!

Private fue el primero en mirarla, pues sus hermanos no parecían procesar que realmente estaba allí. Alzó temblorosamente la mano, tratando de alcanzar su hombro, pero la mujer retrocedió, desconfiada y confundida.

Marlene…—Sus ojos se llenaron de lágrimas—… Marlene, eres tú…

El menor pudo jurar ver cómo la dura expresión en sus ojos se suavizaba, pero volvió a componerse, alzando el mentón con orgullo.

Déjenme ir.

Skipper, finalmente la encaró y la agarró rudamente de los hombros. Ella no pareció sorprendida.

No saldrás de aquí hasta que hables, que nos digas dónde estuviste todo este tiempo —Ejerció fuerza en su piel descubierta.

Marlene hizo gran esfuerzo para no demostrarle que le estaba lastimando y alzó las manos para alejarlo, deseando tener una distancia prudente con el hombre que una vez fue su esposo.

No hay nada que decir.

Marlene…—Murmuró Kowalski, negando con la cabeza— ¿Cómo puedes decir eso…? ¡Te creímos muerta por cuatro años! ¡¿Cómo no vas a decir nada?!

¡Mawhlene!

La castaña se tensó al notar cómo los cuatro se acercaban más a ella. Se zafó del agarre de Skipper con agilidad y retrocedió otro paso.

¡Aléjense de mí! ¡No me toquen! —Los señaló con el dedo—. Ustedes mismos me entrenaron, saben de lo que soy capaz.

¡Marlene, por favor!

¿Por qué haces esto? ¡¿Qué te sucedió?!

La castaña los miró con gran sorpresa unos segundos, hasta que soltó una sonora y cínica carcajada en sus caras.

El equipo no pudo evitar intercambiar miradas, sin comprender. Comenzaban a preocuparse que su amiga se haya convertido en una copia femenina de Hans.

Es increíble —Cesó su risa y les lanzó una venenosa mirada, sin dejar de sonreír—. Hans tiene razón —Aplaudió sarcásticamente—… Son unos actores de primera —Dejó caer sus manos y entrecerró los ojos. Ya no estaba jugando—. ¡Ahora déjenme pasar!

Hizo a un lado a Kowalski y a Private de un solo empujón y quiso pasar al lado de Skipper, pero frenó, descolocada. Las manos del líder la detuvieron, sujetando suavemente sus caderas. La hizo retroceder hasta que sus ojos se encontraron.

El aliento se ambos se contuvo.

No supo en qué momento, pero Marlene se vio atrapada en los brazos del capitán, incapaz de moverse.

A Skipper le pareció irreal volver a sentir el calor de la castaña. Había asumido que nunca más volvería a sentirlo. Y ahora, la tenía allí, con él.

Private tragó saliva. Desafortunadamente, la castaña había cerrado los ojos, endureciendo su expresión.

Basta —Murmuró al separarse de él con rapidez—... No tienes… Derecho como para tocarme de esa manera.

¡Marlene! ¡Skipper es…!

Ya no —Le cortó y volvió a sonreír con crueldad—. Que yo sepa, él volvió a casarse, ¿no? También tuvo una hija con Lola —Se encogió de hombros.

No puedes pedirme explicaciones con respecto a eso —Skipper respiró fuerte, molesto. Necesitaba controlar su frustración—. ¡Te creímos muerta, Marlene!

¡Así es Marlene!

Dinos que te sucedió, por favor, Marlene…

¡Mawhlene!

Marlene abrió más los ojos, apretó los puños.

¡YO YA NO SOY MARLENE! ¡NO ME LLAMEN ASÍ!

Los cuatro retrocedieron, algo aturdidos por la explosiva actitud de ella.

¿Qué quería decir?

La mujer calmó su temperamento, junto con el tono de su voz después del griterío.

—… Mi nombre ahora es Lucy.

Private parpadeó.

¿D-De qué estás hablando, Marlene?

Ya oyeron. Marlene ya no existe, murió —Susurró, negando con la cabeza al mirar a cada uno—. Ustedes se encargaron de matarla.

El menor no podía creer lo que sus oídos escuchaban.

No… No, Marlene… ¡No! —Tomó una de sus manos—. ¡Marlene, yo siempre supe que estabas viva!

¡Ahí estaba! Esa chispa de dulzura en los ojos de su mejor amiga. Ese pequeño resplandor en medio de tanta oscuridad en su mirada. Algo había ocurrido con ella para que actuara así, ¡debía haber algo que explicara esta situación!

Siempre lo supe… Tal vez ni uno de los chicos me creyeron… Y Rico me dio el beneficio de la duda, ¿sabes? —Sonrió un poco entre lágrimas, contemplando la dudosa expresión de Marlene—… Pero… Yo jamás… Dudé. Yo siempre supe que volverías… Por nosotros y por tu hijo.

Skipper contempló la agonía en los ojos de la agente cuando Private mencionó a James.

—… Suéltame —Pidió con debilidad—. Por favor, suéltame, Thomas.

Private sabía que cuando la joven usaba su verdadero nombre, hablaba muy enserio. Rendido, deshizo el agarre de su mano.

—… Si yo volví a esta organización… Fue por algo muy simple, y no son ustedes.

Marlene miró directamente a los ojos a Skipper.

Yo volví por James.

La puerta del cuartel se abrió, sorprendiendo a los cinco.

Contemplaron a Hans, quien sonreía con diversión.

Casi me hacen llorar, enseeeeeeeeeeeeeeriooooooooooooooo —Dramatizó—. Una reunión inevitable, destinada… Bla, bla, bláhhh —Se rió—. Oye, Lucy… Francis vino a recogerte.

Silencio.

Conocían el nombre, y de quién estaban hablando.

Skipper se giró rápidamente para mirar a Marlene, casi con ira, y a la vez espanto.

—… ¿Tú…?

¡OH~! ¿No lo sabías? ¡Te encantará!

¡¿QUIERES CALLARTE?! —Le cortó ferozmente el líder con una mirada asesina.

Hans parpadeó, después alzó las manos, en señal de paz.

Skipper volvió a mirar a Marlene.

Marlene —Pronunció con amenazante lentitud—… ¿De qué está hablando este imbécil? ¡Contesta!

Para sorpresa y gran horror de la Unidad, Marlene sonrió con malicia y cinismo.

Como dijo Hans, Jake…—Pronunció su nombre con sensual lentitud— Te encantará —Se acercó hasta estar a pocos centímetros de él—. Blowhole es mi nuevo socio —Comenzó, para finalmente alzar su mano izquierda, mostrando un anillo en su dedo anular—… Y mi esposo.

Private dejó escapar todas las lágrimas que había contenido.

Rico negaba fervientemente con la cabeza, murmurando negaciones incomprensibles.

Kowalski estaba mudo.

—… ¿Qué? —Soltó Skipper, soltando casi una carcajada—. No, no. Eso no puede ser. Tú… ¡Eres Marlene! ¡No puedes…!

Cree lo que quieras —Le cortó, sin hacerle gracia al recuerdo de creerla tierna e inocente—. Ya no te pertenezco, y me alivia.

¡Nnaaaahh! ¡Mawhlene! —Soltó Rico con desesperación.

Vaya, no puedo creer que hayan mantenido el mismo código en esta puerta —Dijo al aire Hans mientras veía a Marlene caminando hacia él, aprovechándose del shock de sus ex compañeros.

Rico reaccionó y corrió hacia ella. La abrazó por detrás, deteniéndola.

¡NNnaaaahhhh, Maaawwwhhleeeeene! ¡Nnah, nah, naaah! —Negó fervientemente con la cabeza.

No quería creer que su mejor amiga se había cambiado de bando solo para herirlos. Debía ser una pesadilla.

Una horrible pesadilla.

Marlene cerró con fuerza los ojos.

—… Rico, suéltala —Ordenó Skipper, sin mirar a nadie.

¡NAH!

Es una orden.

¡NAAAHHH!

¡SUÉLTALA, SOLDADO!

El hombre de la cicatriz contuvo un sollozo y con cuidado la soltó. Marlene contuvo sus lágrimas, solo Private pudo ver su cristalina mirada. Sin poder seguir allí, Marlene salió del cuartel a toda velocidad.

Ah, otra cosa —Dijo Hans, llamando la atención de los cuatro—. No pueden echarnos de la organización —Una sonrisa malvada se formó en sus labios—. Si se atreven a tocarnos, supongo que Buck dejará de confiar en ustedes —Hizo un gesto con la mano— Bye!

Los cuatro se quedaron parados allí, sin creer lo que había ocurrido. En menos de 30 minutos, sus vidas habían cambiado para siempre.

Hans era libre nuevamente.

Marlene estaba viva.

Rockgut debió planear algo como para acceder a todo esto.

Marlene ya no quería nada con su antiguo equipo.

Y para colmo de males…

Casada… Con ese… ¡Nariz de botella!

Skipper salió, seguido de sus compañeros y subieron al piso que daba hacia el jardín. El líder casi se atragantó con su saliva al observar la escena.

Marlene estaba arrodillada, mirando con una hermosa sonrisa a James, quien había notado su mirada y se giró a verla.

Ambos ojos ámbar se conectaron después de tantos años.

Madre e hijo, juntos.

—… Hola, pequeño —Susurró con una dulzura que todo el grupo había extrañado. Extendió su mano hacia él.

James se sonrojó un poco, pero caminó hacia ella, dispuesto a tomar su mano.

—… Hola…

Tú eres James Desmond… ¿Verdad?

Sí.

—… Feliz cumpleaños —Marlene tuvo que contener todas sus fuerzas para no correr y abrazarlo.

El pelinegro estuvo a punto de tomar su mano, pero una voz ajena lo detuvo.

¡James!

Marlene quedó petrificada y miró a la mujer.

Lola miraba desafiante a la castaña mientras James corría hacia ella. La esposa de Skipper sonrió con suficiencia cuando cargó a su hijo y lo abrazó con posesividad.

¿Mamá? —La llamó James, confundido por el repentino gesto.

Ella no dijo nada. Le plantó un suave beso en su mejilla y siguió abrazándolo.

A Private casi se le rompió el corazón al ver el rostro lleno de dolor de su amiga, pero o se permitió llorar. Apretó los puños con fuerza y le hizo un gesto a Hans, quien comprendió y se fueron, dejando el lugar en un silencio sepulcral.

El agente joven de la Unidad no pudo evitar ver con desprecio a Lola, quien apenas había notado que Marlene se había ido, soltó a su hijo y lo apartó, murmurándole que fuese a jugar.


—Jake.

Skipper alzó una ceja cuando Lola lo llamó. Pero ya tenía una idea del tema que quería tratar. Se levantó en silencio y caminaron juntos al balcón.

—Lola, sabes muy bien que nos volvimos a casar por los niños, nada más —Le lanzó una mirada exhausta—. Así que espero que comprendas que no me encuentro disponible para tus escenas de celos.

La morena alzó una ceja, un tanto indignada.

—Jake, hablemos enserio —Cruzó los brazos bajo su pecho—. Ten cuidado con esa mujer —El líder rodó de ojos, no parecía sorprendido por el pedido de ella—. ¿No te das cuenta? Se casó con tu mayor enemigo, ¿y para qué? ¿Para vengarse de ti? Se cambió el nombre porque la dimos por muerta cuatro años. Y ahora… vuelve a ser una agente más en la organización. ¿Te parece que sus intenciones son buenas?

Skipper contempló sus ojos en silencio, después miró el cielo.

Si era honesto consigo mismo, él también se preguntaba lo mismo.

Continuará…