Capítulo 2
Incomoda. Este sentimiento nunca la abandonaba cada vez que Finn estaba encima de ella.
Había venido a su casa para pasar el tiempo juntos, tratar de enmendar el error que había cometido Finn hace algunos días. Al principio había sido todo muy tranquilo, él había hecho su mejor esfuerzo en escuchar todo lo que ella tenía para contar acerca de sus clases de canto, baile y actuación, además de todos los planes de sus padres acerca de Janucá pero a mitad de relato, a Finn le había parecido más entretenido empezar a ser más cariñoso, los besos empezaron siendo tímidos hasta que él decidió ponerle más pasión.
No era que a ella le molestara porque le gustaba sus muestras de afecto pero cuando él empezaba a hacer sus bruscos movimientos e intentos de tocarla, la incomodidad se asentaba en su entorno.
Obvio que habían tenido intimidad debido a que quería tener una fabulosa actuación en West Side Story pero las cosas no habían salido como ella lo había soñado. Toda había sido muy descoordinado y con mucha torpeza, él había sido muy impaciente y sus toques habían sido muy bruscos y sin cuidado. Ella no se había sentido para nada excitada y cuando había llegado el momento de entregarse, se sintió muy desilusionada. Él había entrado en ella y solo había hecho cinco movimientos antes de llegar al clímax, ella dudaba mucho de si había perdido verdaderamente su virginidad debido a la rapidez del momento. Cuando Finn había recuperado su conciencia, le preguntó si había podido llegar y ella se había removido con mucha incomodidad debajo de él, además de mirar hacia otro lado. Trataron de intentarlo nuevamente pero él había perdido otra vez, obviamente tenía problemas de eyaculación precoz y ella se había excusado para escaparse hacia el baño cuando él la trato de convencer para intentarlo una vez más.
Desde esa vez, siempre le rehuía a cualquier acto íntimo. Sacaba excusas para escaparse rápidamente de la situación y siempre salía triunfadora de cada una.
_ Detente… - pide cuando siente la fricción del chico contra su cuerpo pero cuando ve que él no para sus movimientos, su incomodidad se eleva aún más – Finn… - advierte y su cuerpo se tensa totalmente cuando la mano del jugador trata de colarse por debajo de su suéter - ¡Finn, he dicho que te detengas! – grita mientras lo empuja lejos de su cuerpo.
Un incómodo silencio se instala en el ambiente mientras ella se acomoda la ropa y se pasa los dedos por sus mechones, tratando de acomodarlos nuevamente, Finn estaba atónito y totalmente confundido, nunca se había esperado tal reacción en ella.
_ ¿Qué demonios Rachel? – se queja él con frustración.
_ Te había dicho que te detuvieras. – le espeta con dureza – Creo que es mejor si me voy. – mira por toda la habitación en busca de su bolso.
_ Por supuesto que no te vas, quiero saber porque siempre escapas cuando estamos a punto de tener sexo ¿Qué excusa me darás hoy? – exige mientras la agarra por el brazo.
_ Finn, no estoy de humor para hablar de eso…
_ No estás de humor. – se burla de sus palabras – Siempre diciéndome que no estas con el humor o que estas muy cansada para hacerlo. – le señala – Por dios Rachel, no lo hemos hecho desde nuestra primera vez y yo te necesito. – dice con una mezcla de frustración y enojo, sin saber que estas palabras pinchan el botón de ira en la morena.
_ Lo único que piensas desde que te di tarjeta verde para que tengamos intimidad es en eso, antes no estabas tan desesperado en hacerlo y ahora siempre me empujas a la cama para tocarme. – acusa levantando la voz.
_ ¡Somos novios! ¡Los novios hacen eso! – protesta con el mismo tono.
_ Con el paso en el que vamos, difiero mucho de que lo seamos. – comenta fríamente.
El silencio que se forma a su alrededor es pesado y bastante tenso, Finn se remueve incómodo y baja la mirada mientras se pasa la mano por su cuello, tratando de calmar sus nervios.
_ Pido perdón… ¿podemos calmarnos y sentarnos? - pide a cambio, tomando dubitativos pasos hacia ella.
Rachel se mantiene seria por unos momentos y resopla mientras se sienta en el borde de la cama y Finn lo toma como buena señal, tomando su asiento al lado de ella.
_ Sé que todavía estas un poco resentida por lo del otro día y vuelvo a disculparme por eso, es que solo pensé que tal vez… bueno…
_ ¿Qué tal vez que, Finn? - presiona ella aun con sus brazos cruzados.
_ Pues… ya sabes, siempre dicen que la reconciliación viene después de una pelea. – murmura y la diva respira profundamente para calmarse.
_ No sé en qué momento pensaste que eso era una buena idea. – dice con voz forzada.
_ Bueno, Puck… - ella rueda los ojos mientras chasquea su lengua con fastidio.
_ ¿Enserio, Finn? ¿Desde cuándo Noah piensa claramente con la cabeza y no con lo que tiene entre las piernas cuando le mencionas la palabra "sexo"? – agrega las comillas con sus dedos.
_ Tienes razón… mi error. – sus hombros caen en resignación – Pero Rachel… enserio, necesitamos hablar de porque no puedo tocarte. – la mira con suplica.
Ella se remueve con incomodidad mientras juega con sus mechones y mira para otro lado.
_ Siento que deberíamos esperar ¿de acuerdo? – dice – Obviamente nuestra primera vez fue… no tan satisfactoria como lo había imaginado. – se sincera de una vez por todas.
_ ¿Q-qué? – la sorpresa en la voz de Finn no se hace esperar.
_ Bueno… obviamente tienes que trabajar en tu pequeño problema de eyaculación precoz e investigar mucho sobre la estimulación femenina. – informa y la cara del chico decae cuando le mencionan esto.
_ Tal vez si practicamos más…
_ Olvídalo Finn. – le corta con rotundidad mientras sacude la cabeza – Mejor hagamos otra cosa.
_ De acuerdo… - mira por toda su habitación, todavía un poco abatido por lo anterior - ¿Quieres jugar? – pregunta, señalando su consola de videojuegos y Rachel reprime las ganas de girar los ojos.
_ Me parece más entretenido mientras te miro ganar. – miente, poniendo su mejor sonrisa mientras se acomoda en la cama, recargando su espalda contra el respaldo de madera.
_ Muy bien… - sonríe el chico ampliamente, sus ojos iluminándose cual niño mientras alcanza todos sus videojuegos y decide cual jugar.
Apenas ve que la pantalla de la televisión se enciende para dar lugar a la introducción de dicho juego, un total aburrimiento se instala en su cuerpo y suspira internamente mientras se recuesta para estar más cómoda. Finn ya se había perdido totalmente en el mundo de los videojuegos y era imposible para ella entablar una conversación mientras estaban en esta situación.
Una idea se ilumina en su mente y registra en los bolsillos de su bolso, en busca del móvil. Ya con el objeto en sus manos, acomoda los cojines en su espalda y pasa su dedo con rapidez por la pantalla de su móvil, sonriendo cuando encuentra el nombre del contacto que ella quería.
_ ¿Alguna idea para pasar el rato mientras Finn juega con la consola? – es el mensaje que manda y la inquietud se apodera de ella al querer tener una respuesta rápida.
No tiene que esperar ni un minuto más cuando su celular vibra en sus manos, da una rápida mirada a donde esta Finn, sentado en el suelo antes de concentrarse en su celular.
_ ¿Otra cita sin buenos resultados? – lee y ella sonríe de medio lado.
_ Supuestamente íbamos a tratar de arreglar lo del otro día pero las cosas no han ido… bastante bien.
_ Hizo un mal movimiento ¿no? – Quinn desde su habitación estaba en la misma posición que Rachel, con el ceño levemente fruncido a lo que le menciona la otra.
_ Prefiero no hablar sobre eso ¿Qué andas haciendo?
_ Escapando de mi hermana, termine encerrándome en mi cuarto.
_ Deduzco que vuestra relación no es la mejor. – Rachel se exalta un poco cuando Finn suelta un grito de victoria y ella deduce que ha ganado lo que sea que esté jugando.
_ Deduces bien, Berry. Pero creo que no estemos acá para hablar de mis problemas familiares o ¿sí? – la morena se muerde el labio.
_ ¿No puedo ser un poco curiosa?
_ Si, puedes serlo pero creo que estamos acá para contratar mis "servicios". – Rachel levanta una ceja.
_ ¿Servicios?
_ Vamos, Rach. Te creía más viva con respecto a estos temas. – la rubia se ríe al imaginarse el leve puchero que debe estar haciendo la diva ante esta reprimenda, rápidamente escribe otro mensaje - ¿Qué te parecería una cita por medio de mensajes? Porque creo que a Finn no le agradaría mucho la idea de que te vaya a buscar a su casa.
_ ¿Cómo es que vamos a hacer eso posible?... Y con respecto a lo otro, creo que empezaría a patear todas las sillas si llegas diciendo que eres mi cita. – se tapa la boca para contener una risa sin saber que provoca lo mismo en Quinn.
_ ¿Cuántas veces Schuester habrá tenido que pagar por las sillas rotas?- ella le sigue el juego.
_ Habrá que preguntarle la próxima vez que lo veamos. – Rachel ahora porta una gran sonrisa, acurrucada más en la cama.
_ Recuérdamelo… De todas formas, ¿estas lista para empezar esta cita? Porque requiere de mucha imaginación. – Rachel mira una vez más a Finn solo para asegurarse de que siga distraído en la televisión – Mejor aún ¿tienes auriculares? – ella frunce el ceño pero busca en su bolso lo mencionado anteriormente.
_ ¿Para qué hacen falta?
_ ¿Los tienes? – insiste.
_ Ya los conecte al celular.
_ Excúsate con Finn o invéntale algo creíble porque te voy a llamar. – ella abre los ojos con sorpresa pero decidida a no reprochar nada, se sienta más recta.
_ Eh… Finn. – nada – Finn – todavía sin respuesta - ¡Finn! – el chico se exalta y hace una mueca al ver a su personaje muerto.
_ Rachel, estaba a punto de pasar el nivel. – se queja y ella rueda los ojos.
_ Perdóname por querer avisarte de que iré al baño por un momento.
_ Oh… tienes que ir al que está en el pasillo, el mío tuvo un pequeño problema anteayer y todavía Burt no lo ha podido arreglar. – informa y ella salta victoriosa por dentro, sabiendo que ahora no tendría problemas en hablar en voz baja.
_ Gracias. – dice y sale a gran velocidad. Finn se queda pensativo ante su actitud pero decide ignorarlo, volviendo a su juego.
Rachel se encierra en el baño, poniendo el seguro y soltando un sonoro suspiro. Le manda un mensaje a la rubia, avisándole que ya está totalmente sola. Cinco segundos cuenta antes de que su tono de llamada empiece a sonar.
_ Alguien está impaciente. – canturrea ella como saludo y Quinn desde el otro lado, rueda los ojos mientras contiene una divertida sonrisa.
_ Perdóname por querer ser una buena cita. – ironiza y cruza sus piernas, en busca de una buena posición - ¿Dónde te has escondido?
_ Tienes suerte de que el baño de Finn está en mal estado, así que estoy en el del pasillo. – responde y se recarga contra el lavabo.
_ De acuerdo y él seguramente no sospecha nada ¿no?
_ Lo haces sonar como si le estuviera siendo infiel. – se ríe con un toque de nervios.
_ Por supuesto que no, Rach. No estamos haciendo nada malo ¿sí? – dice en voz suave y escucha una leve afirmación por parte de la otra – Bueno… ¿lista para empezar? – inquiere.
_ A ver, sorpréndeme.
_ Primero… cierra los ojos para que esto pueda fluir libremente. – ordena y Rachel frunce el ceño - ¿Lo estás haciendo?
_ Quinn, aunque yo te dijera que sí, podría estar con los ojos abiertos. – bromea.
_ ¿Acaso me vas a hacer dudar de tu palabra, Berry?
_ No, claro que no. Te hare caso. – suspira y acata a lo pedido por la rubia – Ya está, los tengo cerrados.
_ Muy bien… imagínate que estás en tu casa, el día recién ha empezado…
De repente todo el ambiente a su alrededor se distorsiona y ella vuelve a abrir los ojos, encontrándose en su propio cuarto, se sorprende al ver que su imaginación este totalmente de lleno a lo que diga Quinn.
Se da cuenta de que esta parada frente al espejo y frunce el ceño al verse tan bien arreglada, gira su cabeza en un montón de ángulos para ver que su pelo esta trenzado prolijamente sin tener ningún mechón suelto, con sus dedos se acomoda bien el flequillo, sonriendo con satisfacción cuando se ve cien por ciento decente.
Una pequeña voz resuena en sus oídos y mira a su alrededor para ver de donde proviene pero ninguna figura aparece en su rango de visión y realiza que seguramente debe ser Quinn ayudándola con su imaginación.
Ella agarra sus pertenencias, guardando su celular en el bolso y se ajusta la bufanda alrededor de su cuello, anudándolo con seguridad antes de meter lo sobrante por debajo de su abrigo. Se va hacia la primera planta justo a tiempo cuando suena el timbre, una gran sonrisa se instala en su rostro mientras trota hacia la puerta para abrir.
_ ¡Quinn! – la recibe con entusiasmo, abrazándola por el cuello.
_ Estas hermosa y me alegra ser tu cita. – su piel se eriza ante este comentario y una vez más se sorprende de que la rubia pueda tener este efecto en ella cuando solo están hablando por teléfono en la realidad.
_ Tú también te ves bien. – halaga una vez que terminan el abrazo – Bien Fabray ¿Dónde me llevaras esta vez? – pregunta con entusiasmo.
_ Creo que tendremos que trabajar más con tu impaciencia. – comenta con una sonrisa divertida – Pero he pensado en algo entretenido para nuestra cita. – pasa su brazo sobre sus hombros y la lleva hasta la salida.
_ ¿Siempre serás misteriosa en todas nuestras citas? – dice en un arrebato, sonrojándose totalmente cuando analiza lo que ha soltado.
_ Bueno, me alegra escuchar que piensas en más citas. – Quinn le sonríe coquetamente, aumentando el sonrojo en la morena.
El entorno a su alrededor se altera nuevamente y ella registra que esta vez están en un restaurante totalmente desconocido para ella, las paredes ocre estaban decoradas con carteles de obras pertenecientes a Broadway, hay un bar ubicado en el medio de uno de los lados perfectamente iluminado con un montón de taburetes rodeándolo. Todas los camareras están vestidas de rojo, con un pequeño delantal blanco atado alrededor de su cintura mientras que el de los chicos es negro, con una gruesa raya vertical roja en medio de sus camisa. Un antiguo equipo de música está parado al lado de la entrada y su respiración se corta cuando visualiza finalmente un escenario instalado en todo el lado izquierdo del restaurante, puede leer un pequeño cartel ovalado con el nombre de Spotlight Diner arriba de una silueta iluminada de lo que ella puede distinguir que sería de Nueva York.
_ ¿D-dónde estamos? – voltea a ver a Quinn quien sonreía con orgullo al ver su reacción.
_ He investigado varias cosas que respectan a Nueva York, una de las cuales me llevaron a descubrir este restaurante. – la agarra por la cintura – Este restaurante está ubicado muy cerca de Broadway y lo más impresionante es que todos los camareros siempre ofrecen un espectáculo a sus clientes, cantan para entretener.
_ Oh dios… - ella gime en voz baja, su estómago burbujeando de la emoción.
Quinn las dirige a una de las mesas casi pegada al escenario y el camarero se acerca para tomar sus pedidos.
_ Puedes pedir tu comida favorita, Rach. Esta es nuestra fantasía. – la rubia le recuerda y la morena se queda pensativa.
_ Entonces pediré alcachofas marinadas junto con una hamburguesa de soja. – responde ella cómodamente.
_ Pediré sushi. – el chico anota los pedidos y la diva vuelve a mirar a su alrededor con entusiasmo.
_ ¿Te gusta el sushi? – curiosea ella.
_ Es una de mis favoritas, pedí ese para que te sientas más cómoda ya que los otros que me gustan contienen mucha carne. – Rachel sonríe agradecida mientras extiende su mano para agarrar la de ella.
_ Gracias por eso, a pesar de que no estamos en la realidad, sigues pensando en formas de hacerme sentir bien. Es muy considerado de tu parte. – le da un apretón y Quinn lleva su mano hacia sus labios para darle un beso en los nudillos, provocándole un sonrojo.
_ Siempre se va a tratar de ti, Rach. – ella sigue complaciendo.
Rachel traga una y otra vez, tratando de encontrar su voz pero le parece una tarea imposible de manejar, las palpitaciones de su corazón se vuelven irregulares y constantes.
_ Hoy quiero que cantes para mí, Rachel. – confiesa ella.
_ Quinn, te tengo que recordar que en la realidad estoy en el baño de F…
_ No lo nombres. – le corta – Ya se sobre eso pero no creo que nada te retenga de cantar ¿o sí? – desafía con un levantamiento de ceja.
_ Si me llaman loca, será por tu culpa. – le señala y escucha la leve risa de Quinn.
_ Pero tendré el honor de que cantes solo para mí. – reconsidera con su penetrante mirada y los nervios de Rachel se presentan nuevamente.
El camarero llega con los pedidos, ella agarra su tenedor y al subirlo, todo su alrededor se distorsiona nuevamente para ver que su plato ya está vacío al igual que el de Quinn, ella ya está un poco acostumbrada a estos cambios y se ríe un poco ante esta situación.
_ ¿Qué quieres cantar? – le pregunta la rubia, sacándola de sus pensamientos.
_ Mmm… - golpea su barbilla con el dedo varias veces antes de que una gran sonrisa atraviese sus facciones – Tengo una. – dice.
_ Entonces ve al escenario, tu público te espera. – declara.
Las luces de todo el restaurante se apagan y los focos del escenario se prenden para dar inicio al espectáculo. Rachel burbujea de anticipación, moviéndose hacia su lugar y mira a Quinn quien le levanta el pulgar.
I turned my back
You were gone in a flash
Like you always do
You've always gone off somewhere else
La piel de la rubia se eriza por completo cuando llega a su oído la voz de Rachel y sonríe ampliamente mientras se recuesta contra la cabecera de la cama.
And when the phone rang
And I thought it was you
And I sprung like a kid who just got out of school
But it's almost always never you, never you
I screamed like a child
My insides went wild
La morena se había enfocado de lleno en la canción, en su mente se reproducía el instrumental mientras se imaginaba el apoyo del público, escuchándola y aplaudiendo para seguir su ritmo.
When I'm alone with you
You make me feel, you make me feel
When I'm alone with you
You are the one, you are the one
And when I reach out and I only grab air
And it kills me to think that you never did care
And it's hopeless
You've always run off somewhere else
Unos fuertes golpes retumban en la mente de la morena, cortando toda su motivación y exaltándola hacia la realidad.
_ ¿Rachel? – la voz de Finn suena desde el otro lado de la puerta - ¿Estas bien?... Estas cantando en el baño. – pregunta con un leve tono de preocupación.
_ ¡Finn! – exclama para hacerle saber a la rubia la interrupción – Perdón, tuve un pequeño percance y perdí la noción del tiempo. – se excusa, tratando de sonar creíble mientras escucha un leve gruñido proveniente de la llamada.
_ Umm… de acuerdo ¿te puedes apresurar? Necesito entrar también. – dice convencido.
_ ¿Acaso no existe en su vocabulario la palabra "por favor"? – comenta Quinn con ironía, distrayendo momentáneamente a Rachel quien contiene las ganas de reír.
_ Ahora salgo, espera unos minutos. – ella le responde al chico – Parece que hasta aquí hemos llegado. – suspira desanimada, hablándole en voz baja a la rubia.
_ Oh no, Berry. Nuestra cita no ha terminado todavía. – niega con tono malicioso – Cuando te libres otra vez de Finn, llámame ¿sí?- Rachel se queda pensando un poco dudosa – Rachel. – le llama la atención.
_ L-lo hare, Quinn. – responde finalmente y ambas comparten una despedida.
Ella guarda su móvil en su bolsillo trasero y tira de la cadena del inodoro, se lava las manos esperando que Finn escuche los pequeños ruidos para que crea su mentira.
_ Listo. – dice una vez que sale del baño y recibe una mirada inquisidora del chico - ¿Qué?
_ ¿Por qué estabas cantando ahí adentro? – interroga y ella frunce el ceño.
_ ¿Enserio, Finn? ¿Enserio me preguntas porque canto? – finge molestia, poniendo sus manos sobre sus caderas - ¿Acaso ya te olvidaste que me gusta cantar?
El capitán de futbol traga grueso, sus nervios reflejándose totalmente en su rostro y mira para todos lados, tratando de huir de su mirada.
_ Yo… eh… - señala la puerta a su lado - ¿Baño? – pregunta en un hilo de voz y la diva le dirige una mirada más seria.
Rachel resopla y lo deja pasar mientras se dirige directamente hacia la habitación. Entrando ahí, busca todas sus pertenencias (bolso, abrigo y bufanda) dispuesta a irse a su casa.
_ ¿Qué haces? – cuestiona Finn cuando regresa.
_ Me he acordado de… algunas cosas. Tengo que ayudar a mis padres con la comida para Janucá. – responde con una sonrisa de disculpa y el chico hace una mueca pero asiente en comprensión.
_ Te acompaño. – dice con resignación y ambos se van hacia la puerta principal - ¿Te vas porque te sigues sintiendo incomoda con lo que sucedió antes? – Rachel lo mira con sorpresa, se había olvidado por completo de ese incidente.
_ Erm… no Finn, no es por eso. Mis padres me necesitan, enserio. – asegura y un leve pinchazo aparece en una pequeña parte de su corazón al ver a su novio todavía un poco dubitativo.
_ Está bien, te creo. – sonríe y la estrecha en sus brazos – Entonces nos veremos en año nuevo ¿no?
_ Todavía los chicos tienen que decidir en qué casa se hará la fiesta pero si, nos veremos ese día. – responde con más ánimos.
_ Seguramente Puck se hará cargo de poner la casa, así que prepárate. – comenta, más aliviado de que la tensión entre ellos haya desaparecido.
_ Claro porque no quieres que me vuelva a pasar con el alcohol. – rueda los ojos.
_ Enserio Rachel, aquella vez tu parecías una… erm, ya sabes, eso.
_ ¿Cómo "una chica ebria necesitada"? – le cuestiona con un levantamiento de ceja y el futbolista la mira un poco asustado – Si, ya se. Te sorprende de que todavía pueda recordarlo.
_ Sobre eso, lo siento. – baja la cabeza con pena – No quería decirlo con intención de lastimarte.
_ Tranquilo, no tengo rencores por lo que hayas dicho en ese momento. – se encoge de hombros con desinterés y se remueve para zafarse de sus brazos – Me tengo que ir, Finn. – termina de decir esto y él le roba un beso, desencajando un poco sus esquemas.
Corresponde por unos largos segundos el beso hasta que apoya ambas manos en su pecho para alejarlo. Le sonríe en despedida y sale presurosa hasta su auto, un gran suspiro deja su interior cuando se encuentra al fin en su vehículo. Un mensaje le llega al celular y ella lo mira sin esperar ni un segundo.
_ ¿Es normal que sea tan impaciente mientras espero que mi cita regrese? – Quinn le pregunta y toda preocupación desaparece de Rachel mientras se ríe ante este mensaje.
_ Ya estoy de camino a casa, trata de contar hasta cien. – le escribe rápidamente, arrancando el motor y encendiendo la calefacción.
_ ¿Cien? ¿En serio, Rach? – ella se vuelve a reír y deja su móvil a un lado para concentrarse de lleno en su camino a casa.
Cuando dobla por la esquina de la calle donde está su casa, sus ojos registran un auto bastante conocido para ella, estacionado frente a su vereda.
_ ¿Quién…? – entra su auto en el espacio de su garaje y se sorprende cuando ve a Quinn recargada contra el vehículo – Oh dios…
_ ¿Sorpresa? – sonríe de medio lado, inclinando su cabeza un poco.
Rachel se ríe por lo bajo mientras niega con la cabeza y se acerca a ella para recibirla con un gran abrazo.
_ ¿Has esperado mucho? – pregunta, separándose para verla a los ojos.
_ Solo unos minutos, cuando me enviaste el mensaje de que venias para tu casa, salí enseguida de casa para verte. – la atrae otra vez para otro abrazo, llenando sus sentidos con el perfume de la morena.
_ Tenemos que entrar, todavía hace demasiado frío aquí. – determina cuando una fría brisa sopla por en medio de ellas.
La rubia asiente mientras se deja arrastrar de la mano por Rachel, suelta un suspiro cuando el calor del interior de la residencia cuela por todo su cuerpo.
_ ¡Estoy en casa! – avisa la diva y mira a todos lados con curiosidad cuando ninguno de sus dos padres sale a recibirla – Supongo que han salido. – comenta mientras ambas se despojaban de sus gruesos abrigos.
_ Nunca he podido ver a tus padres… - examina el living y se dirige a todos los retratos familiares para mirarlos – Te ves muy adorable aquí. – señala con una divertida sonrisa y la morena se sonroja ante el comentario.
_ Ahí tenía cuatro años y había ganado por décima vez consecutiva el concurso de canto. – relata mientras hincha su pecho con orgullo.
_ ¿Y todos estos premios donde los tienes? Porque acá en el estante solo veo cinco. – pregunta curiosa.
_ Oh, están repartidos por toda la casa, mis padres tienen la mayoría en su habitación al igual que yo, en un rincón de mi pieza.
_ Imagino que ese rincón se parece mucho a un escenario bien iluminado y con un telón rojo. – dice en broma pero al ver el leve sonrojo en Rachel y su mirada desviada, se empieza a reír - ¿Enserio, Rach? Quiero verlo ya mismo. – pide entre risas.
_ Si te sigues riendo, estas muy lejos de que cumpla lo que pides. – pucherea de brazos cruzados y Quinn se tapa la boca pero la ancha sonrisa todavía persiste en su rostro.
_ Perdón, lo siento. – la atrae para un abrazo y escucha el leve bufido de la otra amortiguado contra su cuello, provocando que suelte otra rápida risa.
_ Quiinn… - reniega, dándole un suave golpe en el brazo.
_ Vamos, tengo muchas ganas de ver esos premios.
Rachel se sienta en silencio en su cama mientras observaba los movimientos de ex capitana Cheerio por toda su habitación. Nunca en sus tres años de vida secundaria se imaginó que Quinn Fabray estaría paseando por su espacio personal, examinando cada una de sus cosas.
Ve que las facciones de la chica se suavizan mientras suelta una imperceptible risa, sus ojos todavía fijos en unos retratos. El hormigueo en su estómago la hace sentir raro y ella frunce el ceño al pensar que esa misma sensación lo sentía también con Finn.
Finn. Un suspiro escapa de su boca ¿desde cuándo empezó a escapar de su novio? ¿o siquiera mentirle? Incluso le era incomodo estar a su alrededor sin que su mente se llene de los intentos de acercamiento de él para con ella con el fin de tener intimidad.
_ Rachel. – ella sale de sus pensamientos pero un grito sale de lo más profundo de su garganta cuando la cara de Quinn aparece a centímetros de la suya.
_ ¡Quinn! – chilla mientras se lleva la mano al pecho y tomaba dramáticamente respiraciones, una tras otra. La rubia tenía una sonrisa divertida ante su reacción - ¡No vuelvas a hacer eso! – se queja, haciendo un mohín y empieza a propinarle golpes no tan satisfactorios cuando la otra se cubre con los brazos sin dejar de reír.
_ Te estaba hablando y tú estabas totalmente perdida en tus pensamientos. – se explica la chica una vez que logra calmar a la morena de sus arrebatos.
_ Yo… lo siento mucho. – la vergüenza tiñe sus mejillas – Aun así, casi me das un ataque al corazón, Quinn. – le reprocha.
_ La próxima vez tratare en otra forma de llamar tu atención. – le guiña de forma cómplice y se sienta a su lado, en la cama – Entonces… ¿Qué te tenia perdida?
Rachel se muerde el labio inferior mientras sus dedos rascan la tela de su jean para aligerar sus desordenados sentimientos.
_ No era nada importante. – murmura y una pequeña voz, en su mente, le regaña al decir que Finn no es un tema significativo.
_ ¿Estas segura? – cuestiona una vez más, ladeando un poco más su cabeza.
_ Es solo… bueno… ¿te das cuenta de que prácticamente hui de Finn? - voltea a verla con la confusión reflejada en toda su cara - ¿Te parece normal que huya de mi novio? ¿O que no me sienta bien mintiéndole de la manera en que lo hice?... – se pasa la mano por el cabello con desesperación.
_ Rach… - le toca el hombro, interrumpiéndola - Puedes irte de nuevo con Finn, nunca tuve la intención de hacerte sentir mal, lo sabes ¿verdad?
_ El problema es que me siento cómoda y bien estando a tu lado. – confiesa después de unos segundos en silencio, desviando sus ojos hacia otro punto de su cuarto mientras sus mejillas se tiñen de rosa.
Quinn parpadea una y otra vez mientras su mente procesa lo último dicho por la diva, abre la boca para tratar de responderle algo pero Rachel continúa.
_ Es raro… tengo esta necesidad de estar contigo casi todo el tiempo… y eso que nos hemos juntado unas dos o tres veces desde que empezó el invierno. – dice, soltando un suspiro - ¿Es porque finalmente podemos formar la esperada amistad que he esperado por dos años? - cuestiona aunque es más para ella misma.
La rubia piensa en esto unos momentos antes de sonreír, estirando su mano para alcanzar la de la otra con la intención de llamar su atención.
_ Hey, estoy segura de que si se lo cuentas a Finn, sabrá entender. – la morena sigue dudosa - Y me alegra saber que estoy haciendo las cosas bien como amiga para que desees estar conmigo. – guiña en broma y logra hacerla reír.
_ Tienes razón, debería explicárselo a Finn la próxima vez. – concuerda y se levanta casi de un salto de la cama, volteando a ver con nuevo animo a Quinn – Todavía no te he ofrecido ningún bocadillo o algo para tomar, iré a traerlos ¿sí? – informa ya dirigiéndose a la puerta.
_ Estaré esperando. – afirma la rubia sin moverse de su lugar.
No pasa ni cinco minutos sola cuando escucha una música y ella mira por todos lados, encontrando finalmente el bolso de Rachel. Busca dentro de él para encontrar el móvil que sigue sonando con el tono de llamada, lee el nombre en pantalla y resopla con fastidio.
_ Eres molesto, Finn. – declara y juega por un rato con el móvil mientras la llamada sigue sonando.
Dos llamadas más le transcurren a la primera pero ninguna es respondida, Quinn había dejado el celular nuevamente dentro del bolso y siguió con su antiguo trabajo de revisar todos los premios junto con las fotos que tenía la morena en su habitación.
_ ¿Vas a poder llevar todas estas cosas cuando te mudes a Nueva York? - pregunta una vez que Rachel vuelve con una bandeja en manos.
_ Con Kurt hemos visto un montón de departamentos o en último caso, lofts ya que son bastante económicos, así que si encontramos uno, seguramente traslade toda esta habitación hasta allá. – explica mientras asienta en la cama lo que había traído.
_ Así que han decidido vivir juntos. – se pierde unos segundos en sus pensamientos y voltea hacia el mueble antes de sonreír con tristeza.
_ Sí, estoy segura de que ambos ingresaremos a Nyada. No es que dude de mi de todas formas, confío en mi talento y Kurt es lo suficientemente bueno cantando, sé que ambos podremos. – ratifica con más confianza – Por cierto ¿en cuál universidad pensaste asistir? – curiosea, finalmente girando sus ojos hacia su amiga.
_ No sé, supongo que me quedare acá. – se encoge de hombros tratando de verse desinteresada.
_ ¿Qué? ¿Enserio? – pregunta con incredulidad, su boca ligeramente abierta – P-pero eres inteligente, Quinn. No puedes tirar abajo tus conocimientos y quedarte atrapada aquí en Lima, eres más que eso. – le espeta con rapidez.
_ Gracias por las palabras, Rachel… pero creo que seguiré con mi plan. – murmura y se va a sentar junto a la morena para comer alguna de las galletas propuestas en la bandeja.
_ No, no puedes hacer eso. – se niega a creer, moviendo fervientemente su cabeza – Tiene que haber algo que a vos te guste hacer, algo por lo que puedas dejar Lima.
_ Tendría que investigar si ese fuera el caso…
_ No, vamos a ver todo eso ahora mismo. – anuncia, levantándose y yendo directo a su escritorio donde yacía su ordenador.
_ Rachel, no hace falta…
_ Muy bien, comenzaremos con un pequeño test primero. – le interrumpe sin dejar que termine con su oración, escribiendo en el teclado totalmente concentrada.
_ No vas a parar hasta estar satisfecha ¿no?
_ Me conoces, Quinn. Al final de este día tendremos una carrera y distintas universidades las cuales te serian interesantes. – asiente para sí misma con su amplia sonrisa.
La rubia niega sin poder ocultar su diversión y se dirige a su lado para curiosear las páginas que investiga la chica. Rachel se pone un poco nerviosa cuando el rostro de la ex porrista queda casi a la misma altura que la de ella pero trata de mantener su tranquila compostura.
_ Muy bien, comencemos…
When i´m alone – Lissie.
