Uraraka dormía plácidamente en su cama cuando unos ruidos la despertaron. Abrió los ojos perezosamente, ¿Cuánto había dormido? Tomó su celular para ver la hora; las 1 de la tarde.

Se sentó e intentó divisar sus pantuflas, no quería levantarse, pero ya que su amiga no estaba a su lado durmiendo, imagino que era ella quién metía tanto ruido.

—¿Momo? ¿Dónde estás? —Preguntó, saliendo de la habitación mientras se refregaba un ojo.

—¿Ochako? Oh, lo siento mucho, ¿te desperté? —Preguntó la azabache.

—Sí, pero no te preocupes, ¿Qué estás haciendo? ¿Ya te vas? —La morena se acercó a su amiga.

—Sí Ochako, no quise despertarte, imaginé que estarías cansada.

Uraraka golpeó suavemente el hombro de Yaoyorozu. —No digas eso, tonta, hubiese sido horrible que te fueras sin despedirte. —Sonrió. —Entonces, es oficial, ¿no puedo hacer nada para detenerte?

—Vendré a verte niña, solo procura no incendiar este lugar.

Ambas chicas se abrazaron, estaban tristes pero al mismo tiempo felices, les estaba yendo bien en la vida y aunque se tuvieran que alejar, de seguro se seguirían viendo.

El camión de mudanza ya estaba fuera y las dos amigas estaban bajando todas las cosas de Momo. Cuando ya estuvo todo listo se despidieron oficialmente.

Ochako se quedó parada en la calle viendo como Yaoyorozu se subía al camión y se iba de lo que había sido su hogar durante más de 4 años, sintió una pena inmensa dentro de sí, pero estaba clara que en algún momento sus vidas se separarían.

Dejó de lamentarse y subió a su piso, el departamento se sentía tan solitario solo con sus cosas.

Se dispuso a ordenar, ya que si llegaba otra persona a vivir ahí con ella, obviamente debía tener todo limpio, pero el cansancio por haber trabajado la noche anterior le ganó, y se lanzó encima del sofá que tenía, era tan cómodo, ya había perdido la cuenta de todas las veces que había dormido ahí.

Tomó su celular y le mandó un mensaje a su amigo Kirishima, quería que fuera en la noche a la discoteque donde ella trabajaba para hablarle sobre algo, también necesitaba que fuera Kaminari, pero ese idiota trabaja ahí así que no era necesario pedirle que se apareciera.

Se le había ocurrido una gran idea, una en la cual ahorraría dinero y aparte no se sentiría tan sola, que ingeniosa era, pero antes de que el pelirojo le alcanzara a responder, cerró los ojos y siguió durmiendo por el resto del día.

De no ser porque su celular comenzó a sonar, hubiese seguido descansando, ¿porqué tenían que interrumpir su sueño así?

—¿Hola? ¿Quién eres y porqué me haces sufrir tanto? —Contestó.

—¿Ochako? Pequeña irresponsable, ¿Dónde estás? Soy yo, Denki. —Se escuchó al otro lado del celular.

—Estoy durmiendo, ¿Porqué me molestas? Idiota.

—¿Qué dices? ¿Sabes qué hora es? Levanta tu trasero y ven a trabajar.

¿Qué hora era? Alejó su teléfono de su oreja y se dio cuenta de la realidad, eran las 10 de la noche, diablos, ¿Porqué siempre tenía que llegar tarde?

—¡Wuaaa, Denki! Por que no me llamaste antes, cúbreme por favor, por favor, por favor. —Suplicaba mientras se levantaba de un salto y corría a su habitación a cambiarse de ropa.

—No soy tu padre para estar siempre llamándote, niña, ven ahora mismo. —Decía el rubio del otro lado del teléfono.

—Que malo eres Denki, ya estoy saliendo, di que fui al baño o cualquier cosa, juro compensarte.

—Bien, bien, Kirishima está aquí, dijo que le mandaste un mensaje.

—Sí, quédense ahí, necesito hablar con ustedes. —La morena tomó su cartera y salió del departamento. —Ya voy para allá. —Y cortó.

Salió del edificio para tomar un taxi e irse volando, si seguía así muy pronto la terminarían echando, no podía darse ese lujo.

Se desesperaba mientras el vehículo avanzaba lentamente, para ser miércoles había mucha gente en las calles.

Cuando al fin estuvo frente a su lugar de trabajo se bajó casi corriendo, entrando al lugar.

—¡Ochako! ¡¿Estás son horas de llegar?!

Genial, el guardia la había visto, ese chico era tan derecho y responsable, le caía bien, pero a veces le hartaba esa actitud tan estricta.

—¡Iida! Lo siento mucho, hoy Yaomomo se fue y tuvimos muchas cosas que hacer en mi hogar. —Hizo un puchero, a pesar de ser como era, nunca la delató por las idioteces que hacía o cuando llegaba tarde.

—Mm, que no se vuelva a repetir, hoy hay demasiada gente y necesitamos que todos trabajen bien. —Dijo el azabache, cruzando de brazos, daba un aspecto muy rudo, era grande y robusto.

—¡Sí, no se volverá a repetir, jefe Iida! —Se llevó una mano estirada a la frente, como si un militar se tratara y luego entró corriendo al bar.

Miraba hacia todos lados, esperando pasar desapercibida, algo que logró con suerte.

—Al fin llegaste, Ochako. —Dijo un pelirojo, apoyado en la barra junto a una chica de cabello rosa.

—¿Qué? ¿De qué hablas? Yo llegué hace rato, estaba en el tocador. —Dijo la morena, rodando los ojos.

—Sí, claro. —Dijo Denki, apareciendo por atrás. —Hoy tú vas a lavar las copas.

—Kaminariiiiii, ¿porqué eres así conmigo? —Uraraka puso cara de perro.

—No pongas esa cara, eres una manipuladora. —El chico la miraba con una ceja levantada. —Ah, está bien, pero luego me tendrás que cubrir.

—¡Claro que sí, eres el mejor chico del mundo! —Gritó abrazándolo. —Ahora, Eijirou, ¿quién esta niña tan guapa? —Dijo la morena, sirviendo dos vasos y dejándolos en la barra frente a Kirishima y su novia.

—Pues es mi chica, la he traído para que la conozcas. —El pelirojo mostró todos sus dientes en una sonrisa, orgulloso de su novia.

—¿Cómo te llamas? Eres demasiado linda para estar con este tipo. —Ochako rio.

—Lo mismo le dije yo apenas la conocí. —Remató Kaminari desde atrás.

—Oigan, ¿Qué les pasa? No le digan esas cosas. —Kirishima lloraba cómicamente, mientras la chica de cabello rosa a su lado reía.

—Soy Ashido, Ashido Mina, es un gusto conocerte. —Estiró su mano para saludar a la morena.

—Yo soy Ochako, Ochako Uraraka, el gusto es mío.

Ambas se saludaron y se quedaron un rato hablando, esa chica, Mina, era muy simpática y agradable, definitivamente se llevarían bien.

Denki y Eijirou estaban hablando también en la barra, y ya se había calmado el gran flujo de gente y aprovechó el momento para acercare a hablar con ellos.

—Chicos, debo hablar con ustedes. —Dijo, acercándose con Mina a ellos. —Lo he pensado y creo que ya he decidido a quién dejaré viviendo en dpto. —Sonrió.

—¿Es en serio? —El pelirojo levantó las cejas. —¿Así tan rápido? No elijas mal, ten en cuenta que a mi me estarás quitando un infierno de encima y con Denki solo le harás un favor a un amigo de él.

—¿Un infierno? ¿A qué te refieres? —Kirishima instantáneamente se tapó la boca. —A ver tiburón, habla ya, ¿Cómo es ese amigo tuyo?

—¿Q-qué? No, no, yo me refería a qué... a qué… ¡A qué no puedo estar con Ashido tranquilo con él en casa, sí, eso.

—Mmm, ¿Y qué tal es ese amigo tuyo? ¿Porqué nunca vienes aquí con él? —Entrecerró los ojos, algo le estaba escondiendo ese chico.

—¿Eehh? Ehmm, pues… No le gustan las fiestas, es alguien muy tranquilo, su nombre es Katsuki, es encantador. —El pelirojo estaba notablemente nervioso, definitivamente Ochako se daría cuenta.

—Oh, genial, en ese caso podría cuidarme la casa mientras yo trabajo, deberías tráelo mañana día para conocerlo y así poder hablar con él.

A Eijirou se le cayó la cara, no podía ser tan inocente, pero era un buen comienzo, ahora debía averiguar qué hacer para sacar a su mejor amigo de fiesta a una discoteque.

—Ehh, es un chico algo tímido, no sé si quiera ven…

—No me importa, lo traes y ya, no dejaré entrar a mi casa a vivir a un desconocido. —Uraraka frunció el ceño. —Y lo mismo para ti Denki, trae a tu amigo mañana, necesito conocerlos.

—Oye, ¿no que ya te habías decidido? —A Kaminari le cayó una gotita por la cabeza.

—Exacto, ya lo tengo decidido, pero aun así debo conocerlos.

—¿Entonces, porqué no solo nos dices para no tener que traer al que no acogerás? —Kirishima ya no sabía qué hacer, tal vez no sería buena idea dejar al explosivo de su amigo con la tierna Ochako.

—Pues porque ambos se irán conmigo. —Terminó de decir la morena, como si nada.

—Ehhh, ¿es en serio? ¿No tienes problemas con eso? —El rubio la cuestionó. —No puedo imaginarte viviendo con dos tipos que ni siquiera conoces, me dan un poco de pena.

—¿Porqué dices eso? Acaso Shouto no es alguien tranquilo, yo lo recuerdo como una persona muy seria y esquiva, si no me molesta será mejor.

—Uhm. —Denki no conocía tanto a Todoroki, el padre de él era amigo del padre de Shouto, tenían negocios juntos y solo por eso lo conocía, no era que le cayera bien, pero tampoco era un mal chico. —Es un poco antisocial.

—Ashido. —Eijirou le habló a su novia. —Recuerda comprarme una pala.

—¿Para qué quieres una pala? —Le preguntó.

—Para cavar mi propia tumba. —Se tumbó sobre la barra, si no lo mataba su amiga, estaba claro que lo haría Bakugou.

—Jajaja, no seas así, Ochako es muy simpática, se llevará bien con Katsuki.

—¿Lo dices en serio? ¿Quién eres y que le hiciste a mi novia? —La miró desde abajo.

—Bueno, creo que tu mayor problema será convencerlo de venir.

—¿Porqué alargas mi sufrimiento?

—Bien. —Dijo Uraraka. —Entonces está dicho, mañana pueden traer a los chicos y si todo sale bien, pasado mañana pueden empezar a cambiarse.

—Sí, genial. —Dijeron ambos amigos, sin ninguna gana ni ánimo.

La morena no entendía a esos dos chicos, si tanto querían presentarle a alguien, ¿porque ahora reaccionaban de esa manera? Le restó importancia al tratarse de ellos, esos dos eran unos idiotas, simpáticos pero idiotas, siguió el resto de la noche tranquila.

No se dio cuenta cuando el rubio que se supone debía estar ahí con ella sirviendo tragos desapareció, genial, lo peor es que no podía decirle nada ya que él la cubría las veces que llegaba tarde.

Estuvo así un rato, tampoco era que le costara el estar atendiendo sola, imaginó que debía estar intentando coquetear con Kyoka o alguna otra chica, tal vez bailando, o en el baño, hasta que lo vio hablando por teléfono, con una gran sonrisa, acercándose a la barra.

—Ochako, a que no adivinas quién viene en camino para acá. —Le dijo el rubio.

—Claro que no, como lo sabría´.

—Pues es Shouto, le acabó de llamar para avisarle lo que nos dijiste y no se aguantó las ganas para conocerte. —Denki levantó sus cejas y golpeó las costillas de la morena con su codo. —¿Cómo lo haces para que todos nos interesemos en ti?

—Cállate, ¿quieres que te golpee con esta botella? —La chica sonrió molesta y un poco ruborizada, no le gustaban esas bromas, pero que se las dijera Kaminari lo volvía gracioso.

—Ya, tranquila, no me mates aun, yo cumplo con avisarte, al parecer el tipo solo quiere correr lejos de su padre, jaja.

—Denki, no te rías de esas cosas. —Uraraka lo golpeó en el hombro. —Los temas familiares no son para reír.

—Wow, que ardida estás. —Denki tuvo que correr y taparse después de decir eso, ya que Ochako le lanzó una botella que tenía en la mano. }

—Estúpido.

Siguió pasando el rato, servían algunos tragos, ahora ambos en la barra, aburridos, Kirishima y Ashido habían desaparecido y los dos chicos no sabían que hacer, se quedaron hablando de cosas sin sentido hasta que el celular del rubio sonó.

—¿Hola? Oh sí, que tal Shouto, ¿ya estás aquí? Genial, estoy en la barra, te espero. —Cortó la llamada. —Tu príncipe ya viene.

—Idiota, no podría hacer algo como eso, es el amor imposible de la juventud de Yaomomo, no soy tan desgraciada. —Pero aun a pesar de eso, se sentía nerviosa.

—¿Y dónde está Momo ahora? Nadie lo sabe mujer, a ti te hace falta un hombre para dejar de ser tan pesada.

—¡Aaaah! ¡Denki, definitivamente estás buscando que te mate!

—Estaba en lo mejor peleando cuando de pronto un chico de cabello bicolor se acercó a ellos.

—Denki. —Lo llamó.

—¿Eh? ¡Shouto, ya estás aquí! Mira te presentó a Ochako, es con ella con quién vivirás. —Kaminari tomó de la cintura a Uraraka y la puso frente a él.

Ella, roja como un tomate por lo que había dicho su amigo, saludo con toda la vergüenza del mundo.

—Hola. —No le salieron más palabras, definitivamente el Todoroki que conocía del instituto había crecido y se había transformado en el chico guapo que tenía frente a ella.

—Hola, ¿Tú eres Ochako? —Le preguntó, hasta su voz era linda.

—Sí, mucho gusto Shouto. —Lo saludo sin saber que más decir.

—El gusto es mío, ¿nos conocemos de alguna parte?

—¿Ehhh? Esto… no lo creo, yo… —No alcanzó a terminar la frase ya que alguien la interrumpió.

—Como que no, ¿No era que iban al mismo instituto? Ella hasta recordó tu apellido. —Esa noche Kaminari iba a morir.

—¡Denki! ¡No es así! —Le gritó furiosa, tenía que hacer algo, así que miró a Todoroki y le habló. —No le creas, es un tonto, una amiga me había hablado de ti y yo…

—Tranquila, sé lo tonto que puede ser Denki. —Le respondió, soltando una casi imperceptible sonrisa de lado.

—Ajajaja. —Tenía que calmarse, su risa había sonado tan boba. —Bueno, imagino que estás aquí por el tema de compartir departamento.

—Sí, mientras más rápido me vaya de casa, mejor. No soporto un día más ahí. —Dijo Shouto, sentándose frente a la barra. —¿Así que atiendes aquí?

—S-sí, ¿necesitas que te sirva algo? —Preguntó aun nerviosa.

—Por favor, sorpréndeme, sirve lo que quieras.

Sin contestar por todo el color rojo que tenía en su cara, se dio media vuelta a servir un trago.

El rubio que estaba ahí la siguió para molestarla.

—Oye, cálmate un poco, me acercó a ti y ya puedo sentir el calor.

Recibió una pisotada en su pie. —Guarda silencio imbécil, solo me estás avergonzando, ¿no tienes que ir a molestar a Kyoka o alguien más?

—Te denunciaré por maltrato, y no me iré, capaz y violes a mi amigo.

Otra pisotada, aún más fuerte fue a su otro pie cuando Ochako volvía a la barra.

—Aquí tienes. —Le dejó el vaso en frente. —Cortesía de la casa, para mi próximo compañero de piso. —Le sonrió tímidamente.

—Gracias, entonces, ¿cuando puedo ir a dejar mis cosas? —Preguntó, bebiendo el primer sorbo.

—Cuando quieras, puede ser mañana mismo, yo no tengo problema, pero aun ni siquiera hemos hablado de la renta o la convivencia.

—No te preocupes, eres simpática y el dinero no es problema. —Bebió otro sorbo. —Esto está muy rico.

—G-gracias, Shouto.

Kirishima y Mina llegaron a la barra y vieron como ambos chicos hablaban, así que fueron donde el rubio para saber qué estaba pasando.

—Oye, ¿quién es ese? —Preguntó el pelirojo.

—Es el nuevo novio de Ochako, ahora pueden llamarme Cupido. —Denki sonrió orgulloso, recibiendo un golpe en la cabeza de parte de su amigo. —¿Por qué todos me golpean?

—No jodas, necesito que se lleve bien con el idiota de Katsuki, debo sacarlo de mi departamento luego.

—¿Eh? ¿Y esa es razón para golpearme? —El rubio hacía un puchero mientras se sobaba la cabeza.

—No lo sé, pero creo que ella podría llevarse bien con Katsuki. —Dijo Mina. —Es agradable, y parece ser muy sociable.

—¿Porqué te preocupas tanto por eso? —Kaminari se acercó más a ellos. —Este hombre es un antisocial y mira como lo maneja.

—Oh, es que no conoces a Katsuki, él es… diferente. —Kirishima se sobaba la nuca.

—¿Diferente? ¿A qué te refieres con diferen…

—Chicossss, que bueno que están aquí, les presentó a Shouto, es el amigo de Denki. —Uraraka interrumpió la conversación. —Y mañana será mi nuevo compañero, junto a tu amigo, Eijiru, ¡Esto será genial! —Terminó de decir, levantando su puño con ánimo.

—Sí, genial. —EL pelirojo ya no sabía qué hacer.