Disclaimer: Ok, los personajes y no sé qué más se dice de la Saga Harry Potter, son propiedad de Mrs. J.K. Rowling, la Warner Bros Co., Editorial Salamandra (es la figurita de una lagartija aplastada que están en mis libros) y de quienes tengan mucha plata para pagar por sus permisos y derechos.
Por lo tanto, ninguno de los personajes que estarán en mi intento de fic, (because it's my first time), son míos, a excepción de los que yo me inventé, y otros que investigué como en el caso de mi enemigo.
Repito: nada es mío salvo el contenido que está escrito salidito de mi propio material que es mi cerebro y hasta la fecha he visto nada igual en ningún otro fic (modestia aparte ^-^).
Y a lo demás como dice el dicho: todo lo que yo mencione aquí, tanto en personajes, sus nombres, o situaciones, si el caso lo amerita, "EsPurititacoincidencia".
Los saluda Angelinarte
PROLOGO
El Inicio
El hecho de que Potter siga con vida se debe más a mis fallas que a sus aciertos.
Lord Voldemort
…¿Cómo pudo perder? ¿Cómo pudo ser vencido por un nada? Porque eso había sido ese muchachito insignificante, inexperto… Un Nada, Un Nadie comparado con él.
Tras los ojos inertes de aquel, quien su espíritu ya solo miraba el arruinado techo del gran comedor, sentía como si… solo sus ojos estuvieran presentes, inmóvil, no comprendía lo que ocurría. Si el mismo acabó con él con su hechizo más poderoso, vio morir a su mayor enemigo, uno de sus aliados lo corroboró, lo vio caer al suelo en el corazón de aquel maldito bosque, pero tampoco entendió que al atacar a ese muchacho algo lo hizo perder la conciencia a la par, lo peor es que… ¿Cómo no se dio cuenta que él aún estaba con vida?
"maldita Malfoy, debí cerciorarme yo mismo"
Pronto vio sonrisas, oyó risas, felicitaciones… lo extraño era que podían moverse, pero él no podía, ¿Por qué no podía moverse? era como si estuviera detrás de un vitral oyendo murmullos, y cuchicheos.
-No, ¿Cómo es posible? Posible… (Eco) posible… Esto no puede estar… estar… pasando… pasando- oyó su propia voz en ecos que decía con frustración. Vio a una muchacha asomarse, y sintió un asco tremendo; y le gritó -¡No te me acerques, asquerosa… asquerosa…! ¡Aléjate… Aléjate…! ¡¿No me oyes? ¡No me toques… toques… toques! ¡¿Acaso no sabes quién soy… quien soy… soy? ¡Me repugnas… repugnas! ¡Te mataré… mataré! ¡Voy a matarte… matarte!
La vio dirigir una temblorosa mano, y la posó cerca de la frente fría de Riddle para con asco, lástima y temor por fin cerrar sus serpentescos ojos.
Todo oscureció para él.
-¡NOOOOOO!-Grito Voldemort al no ver más luz, sintió como el suelo se resquebrajara como la cosa más débil por su peso, y desmoronaba bajo su espalda para caer en precipitada en un gran abismo muy profundo, quizás sin fondo.
-¡jajajajajajaja!-de pronto unas risas se oyeron en medio de aquella intensa oscuridad.
-¿Qué? ¿Quién osa reírseme?
-Tom… aquiii… no eres… naaaadieee… jajajajajaja-dijeron voces.
-¿QUIENES SON…?¿QUIEN SE BURLA?
-Somos nosotros-la voz fúnebre de una anciana -tus victimaasss…
-¿no te das cuenta donde estas? Aquí eres como todos, Riddle-dijo la voz de una fémina.
-como todos Riddle- una voz en susurro escalofriante de hombre.
-¡Bellatrix, Severus… Sáquenme!-Ordenó desesperado.
-Aquí No existe quien te ayude…- dijo la voz de un hombre.
-Na-nana nadie quien lo saque…-una voz parecida a la de Quirrel
-¡Ineptos…! ¡todos son unos ineptos…!
-Nadie puede… Riddle
-Potteeeerr…-chilló Voldemort, y escucho voces y risas de niños. No podía ser, eran los niños del orfanato.
-Potter no está aquí Tom…- dijo uno -ni tampoco su gente…- dijo otro -aquí no hay armario donde esconderte Ridi- dijo otra más -solo tu… jajajajajajaja
-Nadie quien te oiga… Todos están lejos, lejos, lejos…
-Eso no es cierto, yo venciiii… tiene que ser un error… yo gane- decía desquiciado.
-Jajajaja… Deliras Riddle. Acaso no sabes que algunos sueños… se pueden convertir… en pesadillas… jajajajajaja… el último de los Potter está vivo… y tu no… jajajajaja…
Y una última voz muy parecida a la de Dumbledore le dijo cerca de su oído
-Perdiste Riddle… has caído… caído…
-JAMASMALDITO DUMBLEDORE ¡no me toquen!¡no me toquen! ¡AAAAAAHHHH!
Tom, gritaba, chillaba, aullaba de dolor y se sacudía para tratar de zafarse de aquellas que pensaba eran ramas, manos, más que manos, eran como dientes o garras destrozando su ropa, arañando su piel. Cayó en una especie de lago… y enseguida emergió
-¡AAAAAAHHHH!
Olía a sangre, y lo hacía retorcerse del dolor ya que ese lago le desollaba la piel como si fuese agua hirviendo, trató de huir, pero no había por donde, sintió que manos lo jalaban a lo más profundo. Riddle pataleaba y pataleaba para zafarse, hasta que lo traspasó y se estrelló en un suelo gris, en un raro sitio, en penumbra y frio. Había una luz tenue, pero presentía que no tenía tiempo para ver de dónde provenía. Aturdido miró a los lados y estaba en una especie de sala oscura donde a solo unos 20 pasos había dos bancas y detrás de ellas dos balcones como de la estación de trenes Kings Cross solo como si ya no se usara, como si ya no funcionara, como… abandonada.
Se miró las manos con dificultad, estaba todo bañado en sangre y había regresado a su forma antes de volver a tener un cuerpo estable gracias al conjuro y a la poción que esa rata de Pettigrew había elaborado.
Pero un ruido lo alertó por su derecha, un ruido como el correteo de un perro, sumado a una risita burlona sin sonar a carcajada si no susurrante. Miro al cielo negro por donde cayó porque oyó a lo lejos esas voces, unas manos huesudas y sin rostros que lo habían estado molestando se lanzaban en precipitada hacia él. Por primera vez, el miedo lo atacó y como pudo se arrastró despavorido a esconderse debajo de una de las bancas dándole la espalda al amplio pasillo y dejando rastro de su sangre hasta llegar allí. Parecía la única fuente de protección de aquel extraño, y solitario, o abandonado lugar. Y las voces dejaron de hablarle, pero sintió una respiración detrás de su nuca, como si lo acecharan o esperara que saliera de allí. Y le dio la mala sensación que si volteaba algo podría pasar.
Así que con el horror que un niño pequeño siente al pensar en monstruos debajo de su cama, o que hay algo malo y feo como un cuco escondido en un armario clavado en su piel esperando devorarlo, se encogió y prefirió no voltear quedándose quieto.
-Regresaré… y juro que me vengare…-susurro él tapándose los oídos.
Una persona solitaria vestida toda de negro, a excepción de su capa túnica cuyo fondo era de una rojo sangre, cubierta su cabeza hasta solo mostrar la mitad de un arrugado rostro de nariz para abajo, sus manos se ocultaban detrás de las largas mangas de la misma. Observaba quieta, vigilante, expectante a ver como terminaba aquella lucha que estaba viviendo el mundo mágico.
Esta persona no era de trabajar para nadie, no sabría nunca ¿Cómo el Sr. Oscuro llegó hasta ella? Lo que sí sabía era la paga doble que había recibido por parte de éste con tal de "ayudarlo" en su régimen y que recibiría más una vez ganado el propósito. Y accedió. Nadie sabría distinguir si quien se ocultaba detrás de ese aspecto de monje, sería un hombre o una mujer, pero lo que tampoco sabrían era… que sería la carta bajo la manga del Sr. Oscuro.
Pensó en lo estúpido que había sido ese chicuelo al acudir así como así a enfrentarse al "Sr. Innombrable", casi había pensado que esa simpleza de muchacho algo escondía bajo la manga, pero cuando lo vio caer pensó ¿Cómo es que el "mocoso que vivió" muriese así de fácil sin defenderse siquiera? aunque fue curioso que a la vez ver a Lord Voldemort caer desmayado junto a su enemigo.
El innombrable despertó después de no más de un minuto aproximadamente, y cuando lo que quedó del héroe fue levantado en las enormes manazas del semi-gigante Hagrid, comprobando su muerte la mujer de ese Malfoy, le pareció decepcionante que todo haya terminado así, definitivamente su padre James Potter habría dado una mejor pelea.
Había caminado junto al Innombrable en medio de sus seguidores, pero todo eso le pareció extraño, su instinto le dijo que se apartara, algo no iba a salir bien de aquello. Y así lo hizo antes de ingresar a las puertas del castillo Hogwarts. Ahora, se encontraba de pie flotando cerca de la cúpula de un enorme árbol propiedad del bosque prohibido en un área un tanto alejada de una batalla que se volvió a encender una vez que se perdieron en el vestíbulo del colegio, protegida por las miles de hojas de un sol que no tardaría en mostrar su luz tras su espalda, pero sin haberse perdido detalle de la misma.
De pronto algo llamó su atención haciendo que subiera su rostro hasta posar sus ojos en un punto esencial del castillo.
El sol apareció frente al castillo y una luz roja fuego iluminaba los ventanales donde se ubica el gran comedor, destrozaba en miles de cristalitos todos los vidrios sumado a un temblor que sacudió toda la zona a través de una gran explosión. Y la misma onda casi la hace tambalear su magia.
Las facciones de su rostro cambiaron a sorpresa, indignación e ira al notar una molestia palpitante en la "Mortia" marca impregnada en uno de sus brazos que los distinguía como: mortífagos.
Había dejado de palpitar para pasar a una insignificante sombra borrable, uno de ellos habló:
-No- fue el susurrante exclamar de su fría y neutral voz -Ha Caído…
-Mi señora…- habló un hombre, pero cayó su boca cuando sin mirarlo le apunto con la varita.
-Diré esto una sola vez- respondió señalando al mortifago mirándolo -Yo también estoy muy furiosa porque lo que sea haya ocurrido allá, es humillante porque mi señor me trató muy bien. Y espero para cualquiera que se atreva a repetir esa palabra, pasara por mi furia.
-Mi Señ…- dijo un mortífago herido que había huido en medio de la distracción de los demás luchadores hasta los pies del árbol donde los demás se situaban. La mujer solo dirigió sus ojos al instante y dijo rápido -Perdone, centauros… y otros monstruos… se acercan… nuestro señor fue vencido por Potter- Ella asintió aceptando la información.
*¡Avada Kedabra!* *Levicorpus*
Pronuncio la maldición con una voz de anciana, susurrante, casi serpentezca, pero cargada de ira. Todos temieron al ver a su víctima girar sobre sí misma y elevarla cabeza abajo en el aire.
Y el hombre que se situaba cerca de ella habló:
-Señora Rabli iremos al refugio en la Mansión de Malfoy…
-No, la mansión Malfoy ya no es segura, Goldstein. Irán a otro sitio… averiguaran quienes sobrevivieron, ya llegado el momento los llamaré. Por lo pronto, necesito saber cómo fue derrotado nuestro Sr. Tenebroso.
La mujer ahora líder vio a un cuervo llegando con dificultad para posarse en un hombro de su ama, ella lo tomó en brazos y acarició su cabeza para tranquilizarlo.
-Mi señora, Esto no se puede quedar así- mientras oían a lo lejos los gritos de alegría y triunfo por el bando de "los traidores a la sangre"
-Tranquilo. Dejemos que esa escoria y suciedad se divierta con su triunfo- la mujer puso al ave en manos de aquel mortífago -llévate a Menotch, y que no le suceda nada- los Centauros se acercaban siguiendo al mortífago que había salido huyendo.
-¿Y usted qué hará?- el mortífago se lanzó un escudo protego, cuando una flecha pasó cerca de ellos.
Ella esbozo una malévola sonrisa -Lárgate que estorbas…
El mortífago decidió desaparecerse del sitio con el animal en sus manos, pero ¿Quién era ella para mandar entre los demás? ¿Y por qué el Sr. Oscuro le dijo que la siguieran en un caso como éste? Se apareció no muy lejos para observar como ella había hecho con la batalla, cosa que si la veía caer, él se proclamaría nuevo líder.
Una veloz flecha fue dirigido directo a la cabeza de ella, que saltó hacia atrás introduciéndose entre las hojas de ese frondoso árbol pegando un grito de dolor.
Un centauro guerrero con un semblante triunfal creyó que la había alcanzado y solo esperó ver el cuerpo de ese mortífago de entre las ramas caer, pero lo extraño fue no ver gota de sangre caer al suelo. De pronto se escuchó…
-Jíjijijijiji- una aguda risita burlesca capaz de estremecer a cualquiera al completo.
Todos Aurores y centauros tensaron sus armas mirando en las copas de los arboles porque la risita parecía proveniente de cada uno de ellos. Hasta que el centauro que había lanzado esa flecha a ese enemigo, sintió un peso molesto en su lomo, al voltear su cabeza hacia atrás vio unos ojos negros que se hicieron rojo sangre, y mostrando unos afilados dientes, dijo:
-Lindo caballito.
El centauro apenas tuvo tiempo de levantar sus patas para zafarse y atacar, más los ojos de su atacante lo paralizaron y el centauro sintió pánico ante eso y cuando vio algo pequeño que después se hizo grande brilló en una de sus manos que lo encegueció por segundos, aprovechando el salto del centauro lo hizo a su vez, dando cuatro volteretas en horizontal en el aire y desapareció antes de caer al suelo.
El centauro se quedó quieto en la posición de ataque del legendario signo sagitario con los ojos muy abiertos mirando al aire donde su segunda flecha había escapado.
-¿Te gustó el espectáculo?
El mortífago había visto todo con ojos y boca abierta, todo había sido tan rápido que ni parpadeó para no perder ni un solo detalle, dio un pequeño brinco al oír y ver a su compañera… ¿Compañera? O debería decir nueva señora, llegar junto a él. Vio la punta de algo muy afilado y pequeño como una oz* en su mano derecha, vieja y oxidada (o eso aparentaba), pero que al momento de la pelea se había convertido en algo más grande. Ni siquiera había usado su varita para luchar con el centauro.
Y a ella, la punta de esa flecha había logrado hacerle una finísima línea que una gota sangre rodó por su mejilla derecha como una lágrima que murió en su boca de una lamida.
Los demás centauros y algunos aurores que habían ido con ellos miraron a ese centauro líder, durante la breve lucha entre él y ese mortífago pues no pudieron hacer mucho, porque o era el centauro o era el atacante. Todo había sido tan rápido que sin saber ya que los de su manada estaban temerosos observando los arboles, así que uno de los aurores se acercó y lo llamó
-¿centauro Crog?
Pero este no respondió y uno de sus guerreros se fue acercando, cuando vio una fina línea roja rodar por el cuello del centauro, una segunda perfecta por el torso, cintura, y en mitad del lomo. Y vieron como un cuerpo caía sobre el de Crog que se desmoronó al completo en el suelo. Había sido descuartizado en cuatro partes.
Gritos de horror, de dolor, de indignación, de furia embravecida recorrieron todo el lugar.
-Asombroso
-Entonces, pensaras dos veces antes de traicionarme- respondió con lentitud -Ahora vámonos. Tengo que cumplir un encargo del señor oscuro, "La ira de la Mortia"
Desaparecieron dejando tirada la inservible mascara.
The Mortia Ire
*Pequeña Oz, instrumento de mano usada en los campos, pero el detalle en esta en especial, que posee un mecanismo mágico creado por su dueño que la transforma en otra cosa más peligrosa.
Angelinarte
