He aquí otro capi, lamento la demora pero quería traer un capi medianamente más largo así que acepto sugerencias… se los dedico a todas en serio no pensé tener 24 reviews en un solo capi así que espero no bajen tan dramáticamente los números, ustedes saben que ese es el estímulo de cualquier escritora… va especialmente dedicado como siempre a mi contraparte española Sorita Wolfgirl (¡lo ves sora! Aunque no lo creas si estoy escribiendo lemmon) también va dedicado a mi paisana venezolana Ro-Ro Hale, que casi murió de risa con lo de los doritos (tranquila para la próxima pongo ruffles o papitas lays) y por último pero no por eso menos importante a Sandry y a TeamEdward-gad87 ellas fueron las primeras en pedir continuación… sin más nada que agregar espero y lo disfruten ¡nos leemos abajo!
Disclaimer: los personajes y twilight pertenecen a Stephanie Meyer, solo la historia es mía.
¡Me dejaron con las ganas!
¡Nunca en toda mi vida había estado tan frustrada! No lo puedo creer… Cullen me dejó con las ganas, pero esto no se queda así, el es hombre y los hombres son débiles por naturaleza ¡y ningún hombre se resiste a los encantos de Isabella Marie Swan! ¡No señor! Como dice el dicho: si se levanta la única forma de bajarlo es metiéndolo, y cuando digo que se iba a levantar, es porque lo voy a dejar con un serio caso de bolas azules.
Rápidamente arregle mi uniforme y salí pitando hacia mi siguiente clase, casi ni podía caminar de la dolorosa excitación que me había dejado el mal nacido de Cullen, pero no podía saciarla con los imbéciles de ésta escuela, si lo sé soy una perra en todo el sentido de la palabra pero eso no significa que me voy a enrollar con Mike Newton ¡asco! La única y última vez que lo intenté por culpa de una estúpida apuesta que perdí, mi entrepierna estaba más seca que el desierto del Sahara.
Llegue a mi siguiente clase casi sin aliento y me situé a un lado de Alice quien me pasó una nota por debajo de la mesa.
¿Dónde carajo estabas? ¡Llevo horas esperándote! ¿Qué te dijo Cullen?
Como siempre Alice preguntaba todo de un solo golpe, ni siquiera porque me ve como una asmática crónica tratando de tomar un poco de aire, deja de preguntar cosas una detrás de la otra, tomé mi lápiz y escribí una respuesta rápida debajo de su nota.
Estaba en el aula de Cullen y no llevas horas esperándome ¡así que deja de hablar pendejadas! Y ¿qué me dijo? ¡Muy simple! El mal nacido me dejó con las ganas ¡¿estás feliz?
Casi apuñale la mano de Alice con el papel, la vi leerlo y la muy perra comenzó a reír ¡si a reírse! Si tengo amigas así para qué quiero enemigas…
—Señorita Brandon ¿Qué es lo que le parece tan gracioso?— ¡JA! Toma tu tomate carajo, eso es para que te sigas burlando de las necesidades de tu amiga…
—Nada profesor Johnston.
—Eso espero Brandon— la hora pasó como un borrón para mí, que no podía sacarme de la cabeza ciertos ojos verdes y un escultural culo… Al fin llegó la hora del almuerzo pero eso también significaba que me tocaba el interrogatorio del año por parte de Alice, cosa que no se hizo esperar.
—Cuéntamelo todo Swan, y cuando digo todo es porque quiero detalles sucios ¿está claro?— con un suspiro de mi parte empecé a relatarle todo lo que había pasado luego de que ella se fuera, su cara pasó del asombro, a la ira, a la burla y luego a la cara que quería ver, si acertaron, el rostro de Alice se transformó en la tan ansiada máscara de venganza que yo tanto quería ver.
—Y eso fue todo lo que pasó, gracias al cielo que ya se me pasó la excitación ¡creí que me dolería por siempre!
—Tranquila amiga, ahora lo importante, te tienes que vengar de Cullen y tú tienes todas las armas en los lugares indicados cariño, si no me gustara tanto un pene créeme que tú fueras mi primera obsesión, de hecho creo que he fantaseado contigo una o dos veces— rodé los ojos ante lo último, solo a ella se le ocurre decir esas cosas…
—Ok Alice vuelve a la tierra y deja de fantasear conmigo ¿qué tienes en mente?— le dije con cansancio fingido.
—Bueno, pues tu próxima clase con él es el lunes siguiente, así que tienes una semana entera para prenderlo de todas las maneras posibles y el lunes te lo comes de desayuno— me dijo con una gran sonrisa como si acabara de decirme el pronóstico del tiempo.— Puedes empezar esta noche, tienes su número de celular ¿lo recuerdas?— ¡ja! Como olvidar eso, en una de mis tantas apuestas perdidas con Alice (si a veces la perra esa parecía una psíquica, todo lo que salía de su boca se cumplía) ella me obligó a pedirle el número al papiprofe ¡cabe destacar que parecía una señal de tránsito de tanto que me sonrojé! Cada vez que recuerdo ese día me pongo como un volcán…
Había perdido nuevamente otra apuesta con Alice ¡como se le ocurría que YO Isabella Swan, iba a darle a Eric Yorkie un beso de lengua de treinta segundos! ¡Está loca! Prefiero cualquiera sea el castigo que me dé…
—Bien enana ¿Cuál es el castigo?— le dije, esperando que probablemente me dijera que tengo que ir de compras con ella.
—Le tienes que pedir el número de teléfono a Cullen— ¡¿Qué? ¡¿A Alice como que le pegó la luna?
—¡¿Estás loca, Alice? ¡Moriré de vergüenza!
—Calla Bella, nadie ha muerto de vergüenza y si no es eso entonces tienes que besar a Eric Yorkie— maldita Alice ¡ella sabe que ni en cien años besaría al tarado de Yorkie!
Era lunes y por supuesto hoy teníamos clase con el papiprofe, mientras transcurría la bendita hora yo pensaba en las mil y un maneras de pedirle el teléfono a Cullen, por mi cabeza pasaron todos los escenarios habidos y por haber pero ninguno me convencía, al final decidí quedarme como la alumna buena que ayuda al profesor a recoger sus cosas. Todos ya había salido y yo todavía seguía ahí recogiendo mis cosas.
—¿Necesitas algo, Bella?— ya decía yo que no me había dicho nada.
—Y-yo quería saber si me podría explicar algunas cosas que no entendí— le dije con toda la inocencia que me fue posible, considerándose que soy yo… aunque no era del todo mentira, estuve más concentrada viéndole el culo que prestándole atención a la clase.
—Emmm, pues ahorita estoy un poco corto de tiempo, pero este es mi número de celular, me mandas un mensaje y así vemos que día nos conviene a los dos— ¡sí! ¡Chúpate esa Alice! Después de todo no fue tan difícil…
—¡Gracias profesor! Si, le mandaré un mensaje— le dije mientras veía el papel que me había dado con su número.
—Una última cosa Bella, cuando apuesten sobre quien besará a Eric Yorkie y quien me pedirá el número de teléfono… procura que no las oigan— ok… trágame tierra, llévame viento, arrástrame infierno ¡El nos escuchó! recuérdenme no apostar más nada con Alice, por favor.
Regresé a mi cuerpo con el sonrojo más grande de la historia, al recordar la vergüenza que había pasado ese día y al parecer Alice se dio cuenta de lo que estaba recordando, porque se comenzó a carcajear como nunca, desgraciada ¡claro como no fue ella! ¡si puede darse el lujo de reírse!
—Para de reírte Alice, pareces hiena— y ahora fue mi turno de reírme, la cara de Alice pasó de la risa descontrolada a la ira en medio segundo… ella odiaba que le dijeran hiena ¡jajá! Bueno quien la manda a estar burlándose de mí.
Gracias al cielo mi día terminó rápido… ya tenía una semana sin ir al gimnasio, con todos los deberes y el estar ocupada fantaseando con el papiprofe había olvidado ir a ejercitarme ¡y hoy era un buen día! Con las ganas que me había dejado el mal nacido de Cullen, el único que me las podía bajar era mi entrenador personal: Emmett.
Prácticamente volé a casa en mi audi r8 spyder de color plateado, mi familia tiene buen status económico así que me puedo dar estos lujos. Llegué a mi casa en menos tiempo del esperado, rápidamente me enfundé en un ajustado pantalón de hacer ejercicio con corte a la cadera y mi top a juego que dejaba al descubierto mi abdomen, y para terminar un abrigo a juego con el conjunto, todo por supuesto cortesía de Alice Brandon.
Llegué al gimnasio, que para ser de un pequeño pueblo estaba bastante bien. Escanee el lugar con mi mirada buscando a cierto hombre musculoso de rizos oscuros, y ahí estaba él: Emmett… la fantasía perfecta para cualquier chica con más de dos dedos de frente, alto, fornido con unos brazos tan fuertes, que te hacen sentir como Lois Lane cuando es rescatada por Superman; y no hablemos de la delantera… pecho esculpido a mano, ojos azules que te hacen babear y blanca sonrisa, aunque claro mi color favorito era el verde ¿Por qué será? Si lo sé, no engaño a nadie, todas sabemos a qué ojos me refiero… Caminé hasta Emmett y por supuesto a penas sintió estaba cerca, se giró dándome una sonrisa seductora ¿ya había dicho que Emmett era hermoso? Pues ahora lo reitero.
—Hey Bella ¿qué te trae por aquí? Pensé que te habías olvidado de mí— dijo haciendo un puchero tan sexy, que hasta ablandaría a la desgraciada de la profesora de Cálculo… Tal vez le debería recomendar que visitara el gimnasio…
—Hola Emmie— le dije dándole una sonrisa de lado, al tiempo que pasaba mi dedo índice entre sus marcados pectorales— no me olvidé de ti cariño, si no que estaba un poco ocupada, los profesores son un dolor en el culo.
—Lo sé bebé, ahora ¿vas a ejercitar un poco hoy?— claro que quería ejercitar… solo que otros músculos específicos. No hay nada que prendiera más a Emmett, que ver a una mujer ejercitando y eso era exactamente lo que le iba a dar.
El me guió hasta un equipo de multifuerzas, en donde ejercitaba mis brazos, por supuesto al hacer esto ejercitaba mis pechos consiguiendo que casi saltaran fuera del pequeño top, así que decidí poner en marcha mis planes de seducción.
—¿Así Emmett? ¿O le agregamos otra pesa?— Emmett tragaba mientras veía como mis músculos se contraían por el esfuerzo.
—Ammm… y-yo creo que así estás bien— bueno, se acabo el juego previo de seducción, ya me estoy desesperando y que él me vea con cara de excitación no me ayuda.
—Bien Emm, mejor vayamos a tu despacho a ver el conteo de calorías ¿te parece?— y creo que si le pareció, porque tomó mi mano rápidamente y casi me llevó corriendo hasta su oficina.
A penas entramos me pegó bruscamente pero sin lastimarme contra la puerta, esa era una de las cosas que me gustaba de Emmett, era un hombre en todo el sentido de la palabra pero a la vez no te dejaba con una gama de morados en la piel, seguimos besándonos apasionadamente mientras nuestras ropas empezaban a esparcirse por toda la habitación ¡Dios que bueno está Emmett! No tardé en quitarle su camiseta negra, dejando a la vista el mejor torso que he visto en mi vida, sus marcados músculos me hacían agua la boca, si él fuera un chocolate no se por donde hubiera empezado a lamerlo.
Mordí su cuello desesperadamente, ganándome un gemido de su parte, el casi rompió mi top de ejercicio cuando lo sacó desesperadamente por mi cabeza mientras devoraba mis pechos al descubierto con su hábil y deliciosa lengua ¡Dios este hombre iba a ser mi perdición! Mientras chupaba uno de mis pechos con la otra mano masajeaba el otro ¡esto era la gloria y el infierno unidos en uno solo! Ya no aguantaba más, así que introduje mi mano en sus bóxer para tocar su ya tan endurecido miembro; Emmett siseo por lo bajo al sentir como mi mano hacia movimientos constantes, cosa que lo llevó casi al límite, rápidamente me sujeto de las nalgas y casi me estrello en la camilla que servía para las emergencias, mis pantalones de ejercicio, mi bikini, y las medias desaparecieron en el mismo instante ¡En serio, Emmett es mejor que David Copperfield! Emmett no aguantó más y me penetró fuertemente ¡Esto era lo que yo tanto necesitaba! Nuestros movimientos eran totalmente animales, en la oficina se oía el chirrido del metal contra el suelo mientras nuestras carnes chocaban y mis gemidos subían cada vez más.
—¡Emmett! Más ¡Dios! R-rápido— mi voz salía entre cortada a causa de nuestros movimientos y el éxtasis que estábamos a punto de lograr, y como si Emmett fuera un Ferrari último modelo acelero sus movimientos hasta casi volverme loca, estoy más que segura que todo el gimnasio podía escucharnos. Yo estaba a punto de llegar, si es posible lo sentí ponerse más duro en mi interior, el sintió que estaba cerca así que comenzó a masajear mi clítoris ¡maldita sea! Mis paredes se contrajeron tanto que casi imposibilitaban los movimientos de Emm, logrando que el terminara justo después de mi.
Con las respiraciones entrecortadas aún, nos logramos dar un último beso apasionado antes de ponernos nuestras ropas entre besos y caricias un tanto salvajes de parte de los dos, si seguíamos así terminaríamos de vestirnos mañana y tenía que comenzar mi tortura en contra del papiprofe… el papiprofe, cada vez que pienso en él se me revuelve el estómago, y al parecer Emmett lo notó…
—¿Qué pasa mi sexy Bells? ¿Problemas de pantalones?— Emmett… a pesar de ser mi mejor pene también es mi mejor amigo y consejero (después de Alice, claro).
—Si algo así, me quiero desayunar a mi profesor de biología— le dije con una sonrisa traviesa, una vez que termine de arreglar mi cabello.
—¿Cullen? Lo tienes comiendo de la palma de tu mano, te lo aseguro.
—¿Cómo sabes eso?
—Se te nota por toda la cara Bella, tu cara dice "me quiero tirar a un hombre y no he podido", por eso estas aquí hoy lo más probable es que te haya dejado más prendida que fuego artificial en fiestas patronales— maldita sea… tenía más razón que un santo, quizás el me podía ayudar.
—Verás Emm… la cosa es que quiero demostrarle que solo es un juego para mí y de verdad quiero estar con él ¡me tiene loca! ¡Voy a reprobar biología porque no paro de verlo como si fuera una perra en celo!— Emmett empezó a reírse atronadoramente, hasta creo que lo escucharon en Canadá. —¡Emm! ¡No te rías, aconséjame mejor!
—Oki, bueno Bells a ver cómo te explico esto… a los hombres nos gusta que nos provoquen y eso lo sabes tú de sobra, así que se como lo eres aquí conmigo, solo no te dirijas a él directamente ¿entiendes? Préndelo de varias formas, provócalo, haz que te desee, los hombres siempre vamos a estar tentados por lo prohibido y eso es lo que va a hacer más excitante el juego, el es tu profesor y tú una estudiante jodidamente caliente, créeme he visto los uniformes que usas, no será tan difícil que el tipo tenga una erección en mitad de la clase— Emmett tenía razón, él se hacía a desear y a ese juego pueden jugar dos… prepárate Cullen…
Llegué a mi casa bastante tarde por mi agitado rato en el gimnasio, me bañé y me puse una de mis pijamas de seda (cortesía de Alice, claro está). Ya era hora de poner mi plan en marcha, así que me recosté en mi cama King size y empecé a escribir en mi celular, un texto.
Hola querido profesor… ¿qué tal su día?
B.
Esperé aproximadamente tres minutos cuando el celular vibró en la palma de mi mano.
Hola Bella… pues muy bien a decir verdad, corregí algunas cosas de tus compañeros. No fue tan agitado mi día ¿Qué tal el tuyo?
E.
¡No tan agitado! Claro él fresco como una lechuga, mientras yo estuve a punto de follar con Mike Newton como último recurso… ahora si estaba molesta.
Pues el mío fue casi igual, solo que cuando retienes algunas cosas ¿duele un poco, sabe? Así que pensé que era mejor liberarlas… y usted profe ¿nunca se ha quedado con las ganas de hacer algo y no ha podido?
B.
A ver qué contestas a eso mal nacido, nadie deja a Bella Swan con las ganas…
Pues… hay veces en que si me he quedado con las ganas de algo, pero si hay otra persona implicada en eso… es divertido ver su cara de frustración ¿No crees Bella?
E.
¡MALDITO! ¡¿DIVERTIDO, ES EN SERIO? A ver Bella tranquila, respira profundo y trata de calmarte, bien Cullen tú te lo has buscado, para el lunes serás mío… ¡eso escríbelo hijo de tu madre! ¡Escríbelo!
¡Jajajaja! Si lo sé por experiencia propia, normalmente soy yo la que deja con las ganas… es que soy muy buena, para cualquier perdedor que no sabe lo que quiere… no cualquiera puede conmigo profe…
B.
¡Chúpate esa! A ver qué respondes a eso querido profesor.
¿Así que cualquiera no puede contigo? Todo depende del hombre Bella, si has estado con una gran cantidad de niños… no sabes lo que es un hombre de verdad.
E.
Golpe bajo, lo admito… pero yo tengo mis armas.
Dice usted que no lo sé… además algunos "hombres" como usted dice, no están con "niñas" como yo, porque tienen miedo de no funcionar bien y pasar una vergüenza de la que dudo puedan recuperarse fácilmente.
B.
Lo estaba retando, para ver hasta qué punto llegaba mi amado profesor.
¿Así que eso es lo que piensas Swan? ¿M e estás retando?
E.
Y como que el adivino mis intenciones….
Mmm… puede ser ¿Usted que cree?
B.
Ok, estoy siendo jodidamente sarcástica.
No deberías jugar con fuego… te puedes quemar.
E.
Es que ese es el detalle, yo me quiero quemar, o más bien ya me estoy quemando, pero de deseo.
Si me quemo… para eso existe el agua, además los dos sabemos que nos queremos quemar… que descanse profe, un beso… donde usted quiera…
B.
Si fui un poquito osada, pero se lo merece…
Que descanses Swan, tal vez ese beso… me lo puedas dar mañana… que sueñes conmigo.
E.
Dios… necesito cambiarme las pantys, creo que se acaban de transformar en un parque acuático ¡porque tiene que tener ese efecto en mi! Y a eso agreguémosle que fue por mensaje de texto, no quiero imaginar cómo será en vivo y directo. Me cansé de dar vueltas así que apagué mi celular y me dispuse a acomodarme para dormir, con un último pensamiento rondando mi cabeza.
Bueno papiprofe, nos veremos mañana, seré una buena estudiante y seguiré instrucciones al pie de la letra.
Vas a desear nunca haber provocado a mi fiera interna…
¿Les gustó? ¿Lo odiaron? ¿Merezco a los Volturis? Pues díganlo en un review… ya saben como siempre, si son sensibles a estos temas no insulten, para eso una pone que es rating M… en serio denme sus opiniones chicas, valen mucho para mí, para poder ir mejorando la historia, si les gusta y cosas así, además de que me alegran el día ¡jajajajaja! Cuídense mucho las quiere
Ana Cullen
