Hola guapas y guapos, gracias por entrar aquí. Hoy les traigo el segundo capítulo de esta pequeña historia, el cual hasta hace unos cuantos días atrás, iba a ser el capítulo final, sin embargo, decidí dividir el capítulo en dos partes, ya que se me hizo muy extenso y aún me falta por escribir. El capítulo final, pretendo subirlo la próxima semana, ya que lo tengo bastante avanzado.
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Como siempre agradezco a todas las personas que leen mis historias y dejan reviews, a las que marcan mis historias o a mí como favorita y/o siguiendo, y a las que simplemente leen. Para todos ustedes, gracias totales.
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Capítulo dedicado a todas las lindas personas que me dejaron un review en mi One-Shot "Una idea no muy santa": Mel-Nara de Hatake, Roronoa Saki, Lirio-Shikatema MarFer Hatake, ANABELITA N, Yi Jie-san y Arita Nara. Muchas gracias por comentar, les mando un fuerte abrazo y un beso.
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Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publico sin ánimos de lucro.
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Problemática rivalidad profesional
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Capítulo 2.- Limando asperezas (Primera parte)
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—¡Vaya, que te tienes fe, Nara! —le respondió con malicia, Temari, mostrándole la mejor de sus sonrisas—, sin embargo yo no apostaría ni un peso por ti. Soy mucha yegua para tan poco jinete.
Sus palabras lo hicieron sulfurar.
—Tú te lo buscaste, problemática —la jaló con fuerza hacia él, y arremetió sin contemplación contra su boca.
Shikamaru la besó completamente enrabiado, ¡cómo no!, si esa rubia problemática estaba dudando de su hombría. Al parecer toda esa disputa de celos profesionales, terminaría como un simple atracón de oficina.
Temari sabía que sus palabras iban a afectar el ego del pelinegro, y éste a su vez, iba a reaccionar de manera irracional, pero… ¿por qué diablos lo estaba haciendo?, ¿quería utilizarlo y después mofarse en su cara por ser un mal amante?, era algo arriesgado, ya que no lo conocía en ese aspecto, sin embargo estaba dispuesta a arriesgarse.
—Quien no se arriesga, no cruza el río —pensó, la rubia, mientras abrió la boca para dejar pasar la lengua ávida del niñato que la apretujaba y manoseaba con descaro.
Desaforadamente, el pelinegro saboreó hasta el lugar más recóndito de su boca. Lo hacía bastante bien, era una mezcla perfecta entre pasión y rudeza; la rubia no se podía quejar, por lo que no dudó, ni un segundo, en entrelazar su lengua con la de ese niñato. Se suponía que eso era parte del plan, así que debía continuar.
Shikamaru se sorprendió al sentir la lengua de ésta enredarse con la suya. Nunca esperó que ella hiciera eso, siempre pensó que ella sólo se dejaría hacer, sin embargo, prefirió no darle vueltas al asunto y continuó besándola con arrebato.
El baile desenfrenado de lenguas prosiguió, sus salivas se siguieron mezclando y el toqueteo de ambos aumentó, elevándoles la temperatura corporal hasta las nubes. La calentura hizo que el moreno comenzara avanzar torpemente, sin despegarse de los labios de tan presuntuosa mujer. Se toparon con una par de sillas por el camino, hasta que la rubia chocó con unos de los escritorios, donde por inercia se sentó, abriendo sus piernas para que su acompañante se acomodara entremedio de éstas.
—¿Seguirás… con esto hasta final, problemática? —susurró con la voz entrecortada, el pelinegro, sobre los labios hinchados de la mujer —, porque después no me voy a detener.
—Aún no me has demostrado nada, niñato —lo miró desafiante, Temari, pasándole la lengua sobre los labios.
Verla actuar con tal descaro, lo provocó y lo calentó mucho más.
—Te gusta fastidiarme, mujer —murmuró, el moreno, en un tono lujurioso, atrapándole la lengua con la boca, para luego morderle los labios.
Sin cortar el beso, la ciño por la cintura con uno de sus brazos, mientras su otra mano descendió con avidez hasta atrapar uno de sus suaves muslos. Lo acarició y apretó con ansiedad, para luego introducir su mano por la cara interna de éste hasta alcanzar su ardiente femineidad.
Temari detuvo el movimiento de sus labios, al sentir los largos dedos del pelinegro, sobajearle repetitivamente su botón rosado.
Le encantó; y eso que la estaba manoseando por encima de la ropa interior, cómo sería si no la tuviera.
La mujer se mordió el labio inferior con sólo imaginárselo, sin embargo, recordó que su acompañante no debía verla en ese estado; por lo menos no tan pronto; así que prefirió retomar el beso, intentado de ignorar el exquisito manoseo.
Debía tratar de bajarle el perfil a todas las sensaciones que éste le provocaba; era una tarea difícil, ya que el condenado movía deliciosamente la mano, sin embargo, ella no estaba dispuesta a dejarse ganar por ese novato, mucho menos en este tipo de arte.
El moreno al darse cuenta que la rubia no estaba dispuesta a emitir ni un mísero sonido, corrió con los dedos la tela que cubría su intimidad y abarcó con la mano toda esa caliente zona. Él sabía muy bien cual era el juego de esa problemática: iba a tratar de aminorar todo lo que él le hiciera con tal de dejarlo en ridículo; sin embargo, él no estaba dispuesto dejarse pisoteara por esa engreída, ¡claro que no! Esa mujer muy pronto sabría que con Nara Shikamaru no se juega.
Sin perder el tiempo, comenzó a sobajearle esa ardiente zona de manera pecaminosa. Lo hizo con ahínco, lo hizo con pasión, cosa que en segundos, la desesperó.
Temari cortó el beso repentinamente y contrajo el rostro.
El pelinegro al percibir la reacción de la rubia, sonrió victorioso, y sin pensarlo dos veces, atrapó nuevamente sus hinchados labios.
Estaba feliz, ¡cómo no!, si estaba comenzando a doblegar a esa orgullosa mujer, sin embargo, no podía negar que él estaba igual o más prendido que ella.
—Problemático —pensó para sí.
Guiado por la calentura, el moreno dejó de frotar esa cálida zona, para luego deslizar dos de sus dedos por su mojada hendidura.
Ella no lo resistió. Dio un respingo en respuesta, abrazando con fuerza a su compañero. Éste al notar dicha reacción, comenzó a mover sus dedos, sin decoro, produciéndole una sensación tan placentera que, a los pocos segundos, la embargó desde los pies a la cabeza.
Se excitó; echó la cabeza para atrás y cerró los ojos.
El pelinegro al ver que la rubia aún estaba obnubilada por el placer, aprovechó abalanzarse sobre ésta, atacando su cuello con vehemencia. Sin soltar su cintura, succionó y mordió, esa piel que tantas veces vio de lejos, y que hoy, por azares del destino, tenía a su merced.
Ella no opuso resistencia y simplemente se dejó hacer. Se aferró firme al cuello del moreno para así evitar caer.
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—Tenten, ¿no crees que Temari lleva mucho tiempo ahí dentro? —inquirió un preocupado Lee, luego de beber un sorbo de su capuchino. Estaban en segundo piso del café que quedaba justo enfrente de la agencia, no habían querido alejarse del edificio, hasta ver que su amiga y compañera saliera de allí.
—Puede ser, pero ya saldrá —respondió, la morena, disimulando su preocupación, mientras miraba por la ventana hacia el tercer piso del edificio del frente—. Esperemos un rato más.
—¿Y si se sintió mal y le dio algo? —espetó impaciente, el de cejas gruesas—. Todavía no apagado ninguna luz del piso, eso muy raro.
—No sigas haciendo suposiciones, Lee —respondió, Tenten, después de beber un sorbo de su café—, que empiezas a ponerme nerviosa.
—¡¿No habrá atentado contra su vida?!
—¡Deja de hablar de estupideces! —chilló, la castaña —, me pones los nervios de punta.
—Disculpa, Tenten —acotó con sinceridad, Rock Lee.
La castaña suspiró.
—Esperaremos quince minutos más, Lee —espetó, la morena, un poco más serena—, y si las luces del piso aún siguen encendidas, regresaremos a la agencia, ¿te parece?
—Está bien, Tenten, así lo haremos.
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En el mismo café, pero en el primer piso, otro grupo de chicos también estaba pendiente de lo que podía estar aconteciendo en el edifico del frente.
—Yo creo que debe estar desollándolo vivo, luego de haberlo golpeado con el computador en la cabeza —aseveró con seguridad, el rubio de ojos azules, mirando al resto del grupo.
—Deja de decir tonteras, Naruto —chilló Sakura, colocándose de pie y amenazándolo con un puño—, que colocas a Ino más nerviosa de lo que está.
—Pero Sakura-chan, no existe otro motivo para que Shikamaru se demore tanto —respondió asustado, el rubio, tapándose el rostro con los brazos—. Además, Temari-chan enojada da mucho miedo, la veo capaz de todo.
—Quizás Naruto, tenga razón —balbuceó, la ojiazul, imaginándose el supuesto crimen—, y Temari lo haya matado de un golpe certero en la cabeza.
—No te imagines cosas que no son, Ino, nada grave debe haberle pasado a Shikamaru —trató de tranquilizarla su robusto amigo—, seguramente todavía deben… deben estar arreglando sus diferencias, las cuales sabemos que son bastantes.
—Tienes razón, Choji —los ojos de la rubia brillaron esperanzados—, quizás sólo siguen aclarando sus diferencias.
—¿Porque no vuelves a marcar su número? —inquirió, su pálido compañero—, quizás esta vez sí te conteste.
—He marcado su número cada un minuto, Sai —respondió, la ojiazul, volviéndose a desesperarse—, pero supongo que Shikamaru dejó su celular guardado en la mochila y en silencio.
—Bueno, si ya has intentado llamarlo y no has tenido sin éxito, seguro debe estar muerto —acotó con sinceridad, el pálido
—¡Sai! —gritaron a coro.
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Shikamaru deslizó su mano libre sobre el escritorio, botando todas las cosas que estaban a su paso. Lo único que no alcanzó a tirar fue un laptop, el cual tomó por el borde y tiró sobre la silla giratoria más cercana.
Con el escritorio ya desocupado, el moreno volvió a abalanzarse sobre el cuerpo de la rubia, el cual lentamente descendió hasta la superficie, ayudado de su brazo.
Temari ya no podía luchar contra lo que sentía, el placer la había embargado y no le quedaba otra más que dejarse llevar por las exquisitas atenciones que le propinaba su rival. Sí, su rival, porque eso era él para ella, un maldito rival en lo que respecta a lo profesional, sin embargo, ahora no sólo le había ganado en ese ámbito, sino que también le estaba restregando en el rostro que era lo suficientemente hombre como para domarla y complacerla.
Se asustó. Su lado racional reaccionó y contempló la realidad.
—Madición —susurró para sí, la rubia, y chaqueó la lengua; al mismo tiempo que el moreno, sacó sus dedos de la húmeda hendidura, con el fin de sacarle la pequeña prenda.
Lo empujó con todas sus fuerzas para sacárselo de lo encima y lo logró.
—¿Qué te pasa, mujer? —espetó extrañado, el pelinegro, escudriñándola con la mirada—, ¿te estás arrepintiendo?
—Fue suficiente, me largo —acotó secamente, Temari, sentándose con rapidez sobre el escritorio. Tenía la intención de bajarse, sin embargo, el pelinegro no se lo permitió.
—Mujer problemática, tú crees que es llegar e irte así no más —señaló con un deje de molestia, tomándola otra vez de la cintura con uno de sus brazos. Todavía ésta estaba entremedio de sus piernas, así que tan fácil no se le iba a escapar.
—¡Déjame bajar! —exclamó con rudeza, ignorando las palabras del moreno, mientras lo empujaba con las manos.
—Tú a mí no me das órdenes, Sabaku No Temari —espetó con firmeza, alzándole el rostro bruscamente con la mano libre —. Fui suficientemente claro en un comienzo: «Una vez que comenzara, no iba a parar».
—¡No me puedes obligar a nada, niñato! —lo atacó desafiante con el único recurso que tenía a la mano, sin embargo, sabía que éste se lo iba a rebatir enseguida.
—¿Niñato?... jajajaja… pues este niñato que ves enfrente te amansó fácilmente hace un rato atrás —acotó con suficiencia, dejando al final una sonrisa en sus labios.
—¡Eres un maldito! —refunfuñó tratando de zafarse de él, sin embargo, no lo logró.
—Deja de maldecirme, mujer, que todas tus maldiciones se te devolverán —espetó con un deje fastidio, sin embargo, no quiso perder la ocasión de molestarla otra vez—. Por qué mejor no reconoces que te gustó. Tan mal jinete no soy, ya que aunque no emitiste ni un gemido, tu cuerpo igual te delató.
Ella quedó de piedra.
—Tengo razón, ¿cierto? —la pinchó nuevamente, queriendo ver pronto su reacción.
La mujer estalló.
—¡Ganaste, Nara, ganaste! —le gritó enrabiada, mirándolo fijo a los ojos —. ¿Estás contento?
—Creo que sí —acotó no muy seguro de sus palabras.
—¡Entonces, suéltame y déjame ir! —espetó furibunda, sin embargo, el pelinegro ignoró su petición. Cerró los ojos y suspiró.
—No lo haré, mujer —acotó en su tono habitual, abriendo los ojos para toparse con la furiosa mirada aguamarina de su compañera —, ¿sabes por qué?... porque tengo la certeza que puedo amansarte de forma definitiva.
—¿Qué estupidez estás diciendo, Nara? —la rubia lo miró entre extrañada y enrabiada. —Tenía que ser una broma—pensó.
—No es ninguna estupidez, mujer —respondió con seguridad, el pelinegro, provocándole a ésta un escalofrío—, tú sabes muy bien que puedo hacerlo; esa la razón, por la que estás huyendo.
—¿Huyendo?, no me estoy arrancando de ti, Nara —replicó enseguida, la rubia, tratando de mostrase segura. No le podía dar la razón así como así—, no tengo motivos para hacerlo.
—A mí no me puedes engañar, mujer —la convicción de sus palabras, hizo que ella nuevamente se tensara —, tú dices una cosa y tu cuerpo dice otra. ¿Por qué crees que yo nunca te he soltado?
Temari lo miró asombrada y enseguida bajó la mirada.
—Me atrapó —pensó molesta.
—Tu cuerpo reacciona de forma diferente de acuerdo a lo hablamos —le explicó de lo más normal, el moreno—. Me he dado cuenta de las veces que te has tensado hasta cuando has temblado.
No lo soportó.
—¡Maldito, Nara! —espetó furibunda, golpeando el torso de moreno con sus manos.
—Hey mujer, cálmate, deja de comportarte como una quinceañera y asume lo que te pasa conmigo.
—¡No tengo nada que asumir!, ¡y no me digas quinceañera!
—Molesta, ¿cierto? —acotó con sarcasmo, el moreno, mirando sus bellos ojos—, pero seguiré nombrándote como tal hasta que me demuestres lo contrario. No decías que eras mucha yegua para tan poco jinete, ahora yo podría decir que soy mucho jinete para tan poca potranca, porque para yegua no te alcanza.
Esas palabras fueron un ataque directo a su ego, por lo que su semblante cambió.
—Te arrepentirás de tus palabras, Nara —señaló crispada, tomándolo de la camisa y acercándolo a su rostro. Tenía tanta rabia con él, ¡cómo no! si se había atrevido a llamarla potranca, ¡ni que fuera una novata!, pero ahora le dejaría en claro de lo que estaba hecha —. Ahora sabrás quien es Sabaku no Temari.
Y sin pensarlo dos veces, lo besó bruscamente.
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CONTINUARÁ…
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Gracias por leer, espero que les haya gustado.
Cualquier cosa que quieran decirme, pueden hacerlo a través de un review, me encanta leerlos y responderlos. Recuerden que los reviews siempre motivan al escritor (yo los amo).
Más rato responderé los reviews pendientes, disculpen la demora.
Disculpen también las posibles faltas de ortografías, apenas tenga tiempo las corregiré.
Este mes es muy importante para mí, ya que cumplo un año publicando en Fanfiction. Estoy muy agradecida de esta plataforma, ya que me ha permitido mostrar mi lado de escritora amateur, el cual tenía oculto. Lugar donde además, he conocido a magníficas personas que aman y aprecian mi trabajo, ya que tenemos un amor en común: Shikamaru Nara… perdón… Shikatema jajajaja. Muchas gracias a todos por su apoyo, y recuerden que somos una familia, donde debemos estar siempre apoyándolos, ya que si no lo hacemos como fandom, nadie lo hará por nosotros. ¡Arriba Shikatema! y sigamos adelante.
Este mes de aniversario pretendo actualizar: Problemática Rivalidad profesional, Sin Arrepentimientos y Lo que siempre nos unirá. Además pretendo presentar un nuevo one shot, el cual ya estoy escribiendo, y que tiene relación con el capítulo 43 de Boruto jajajjaja. Ustedes saben que el orden puede variar y capaz que aparezca otra cosa, y si no alcanzó, bueno… quedará para el otro mes :D
Sin nada más que decir, me despido.
Que tengan un lindo fin semana. Les mando un fuerte abrazo.
Saludos.
PD: Subí un one shot hace unos días, si no lo han leído, pasen a verlo :D
