Disclaimer: Naruto le pertenece a Kishimoto, aunque haya hecho canon el SS el desgraciado.

Kasdsahsd Hola! No tengo idea de cómo le he hecho para escribir el segundo, he tenido una pereza monumental todo el día, que se traduce en los últimos dos años y más. Somebody help me, please. (?)

OKya, waaaoo en serio no esperaba alguna vez en mi vida terminar esto. La mayoría, si es que consigo algún lector, ni siquiera ha de recordar este disparate al que estoy considerando agregarle la etiqueta de "Crack fic". Estuve muy tentada a editar el primero capítulo, pero creo que ya es tarde para eso, porque sentía que si lo editaba nunca iba a ponerme manos a la obra con la idea atorada en mi cabeza en mi cabeza desde que termine el capítulo I. Tal vez lo edite más adelante ya que mi estilo ha cambiado, después de todo la última vez que puse mis manos sobre este fic era 2014. Pero los fics son como nuestros hijos (?), y siento que se lo debo. Lo dejé en la etapa de mórula, ni siquiera es un triste embrión. A decir verdad, en este momento tengo toda la intención de escribir más, mucho más para este fic, tengo un mes libre en la universidad y espero que mi musa trabaje sin descanso porque es una de esas cosas que quiero terminar antes de morir.

Resumen rápido sobre mí: La universidad, vida social, familiar, y en especial LA UNIVERSIDAD van a absorber tu alma, justo como hizo con la mía. Cuando publiqué esto ni siquiera empezaba primer semestre, pero mírenme ahora, voy a séptimo y va a ser cada vez más duro. Sobreviviré en honor al sasuhina.


Capítulo II

No sé nada

.

.

.

Decir que Sasuke Uchiha había llegado a un nivel de exasperación monumental era decir muy poco. Su cólera subía de nivel con cada segundo que marcaba el reloj y solo necesitas saber que va una semana desde la hora cero. Una semana con un humor de los mil demonios, y todo por culpa de esa chica.

Esa pequeña pervertida.

Esa pequeña pervertida Hyuuga, para especificar.

¿Qué estaba tan mal?

Tan sólo se trataba de que la noche del fatídico día en el que sus ojos heteros fueron desvirgados se prometió que la iba a hacer pagar. Hacerla sufrir por dudar de su masculinidad era un pequeño precio que se encontraba más que dispuesto a pagar.

Era muy simple, únicamente la extorsionaría un poco. Coaccionarla con la sutil amenaza de cuaderno = esclavitud, y de esa manera humillarla una ínfima parte de lo que él se sintió humillado cuando descubrió su sucio secreto.

Si ella pensaba que había pasado alguna desgracia en su vida hasta el momento en que él decidió su venganza, estaba muy equivocada.

Él le enseñaría el significado de la palabra castigo.

Le devolvería su abominable objeto, tal vez algún día, si aceptaba hacer todo lo que él le dijera, y si no aceptaba la persuadiría a hacerlo de una u otra manera; y estaba seguro que tampoco odiaría hacerlo de esa otra forma. Secretamente pensaba también, que así podría hacerla declarar su amor por él.

Realmente no puedes esperar que Sasuke abandone esa idea en lo que le reste de vida.

Pero el universo intentaba decirle que su plan no podía seguir como él deseaba porque cada vez que estaba a punto de decirle los términos de su intercambio, Hinata terminaba desmayada.

Una y otra vez, como el karma actuando en su contra por su mal comportamiento.

Tonterías. Tendría su venganza, aunque fuera lo último que hiciera.

Su intento número uno quedó aplastado el día cuando reveló que tenía en su posesión el cuaderno del diablo. La impresión la envió al otro lado, y Sasuke reprimió el impulso de golpearse a sí mismo por no recordar lo mala que era lidiando con sorpresas. Plus, desapareció de la enfermería cuando fue por ella luego de clases.

Luego de aquello, Hinata se había ausentado un par de días, en definitiva, fingiendo estar enferma para huir de él. Pero el tiempo en que alguien sufre de un resfriado es limitada, de modo que Sasuke casi rio maniacamente cuando la volvió a ver en clases 3 días después, pero, aunque el intento número dos parecía estar encaminado, no contó con que esa chica saliera corriendo. Su código binario de luchar o huir, se decidió por lo último cuando lo vio aparecer por un corredor. Y no hace falta decir que se cayó y quedó inconsciente otra vez.

Y hoy, pese a que la suerte no parecía estar de su lado llegó su siguiente intento.

El escenario iba perfecto, encontró a Hinata muy fácil detrás del gimnasio todavía jadeando de forma agitada por la huida, o más bien ella lo encontró a él, porque se paró derecha en una exhalación al verlo doblar la esquina. Estaba esperándolo, aparentemente.

Los ojos opalinos se clavaron en los suyos por un instante, y Sasuke sintió como su corazón se sobresaltaba al mismo tiempo, lo que provocó que se maldijera por lo bajo. Lo último que necesitaba era sonrojarse solo porque lo mirara.

No puedes ser débil ahora, idiota.

–Uchiha-san. – La escuchó decir.

Levantó una ceja, curioso. Acortando la distancia –Hyuuga. – musitó.

Se mirando en par de segundos. Al plantarse frente a ella apenas a un par de pasos de distancia, notó lo pálida que estaba, mucho más de lo que ya era; había bolsas oscuras bajos sus ojos cada vez más obvias, y en general se veía muy cansada. Eso le dio un retorcijón extraño en el estómago, pero se dijo así mismo que no era nada importante.

– ¿Necesitas ayuda? –Preguntó seco. Hinata tuvo la desagradable sensación de deja vu, y estuvo tentada a decirle que era ella quién debía preguntar eso, pero se contuvo. Cuando pensó que el silencio se estaba prolongando demasiado y buscando las palabras que quería decir, el moreno replicó–Tú crees que soy gay.

La pelinegra solo pudo mirarlo aprehensiva, apretó los labios, conteniendo el impulso de una verborrea para asegurarle que su secreto estaba seguro con ella, que solamente había hecho uso de ello de maneras creativas, quería decirle tantas cosas como las felicitaciones por su relación secreta con el rubio adorable, y en especial, rogarle por todo lo que amara en esta vida no revelara su pequeño secreto fujoshi, pero no lo hizo. Algo en su mirada le advertía que asegurarle en su cara aquello sería muchísimo peor.

Sasuke saboreó el momento, pero le supo a agridulce. –Y eso no me gusta. – concluyó.

Ella estaba asustada, era lo que deseaba ¿No?

No

Sin decir nada Hinata tragó fuerte.

Quería decirle también que a ella no le gustaba como su estómago se empezaba a revolver, ni lo rápido que su corazón bombeaba. Porque pese a que él no había hecho nada hostil todavía, sentía peligro y sudor frío.

Cuando estaba a punto de perder la compostura y rogar por clemencia para su alma o lo que fuera una pelota, de quién sabe dónde, le dio en la cabeza mandándola al país de los sueños, así como si nada.

Al Uchiha le pareció que la escena iba en cámara lenta.

Un minuto estaba ahí, mirándolo como un cachorro asustado, y al siguiente tenía los ojos en blancos por una fracción de segundo congelada en una mueca muy ridícula, hasta que su cuerpo se relajó luego de ser apagada su consciencia de manera estrepitosa.

– ¿¡Es en serio!? – Gruñó el pelinegro a nadie en particular. Exhaló frustrado, enseguida salvando la distancia entre ellos, y tomando a la inconsciente chica por los hombros, antes de que colapsara al piso.

Estaba empezando a preguntarse seriamente si la causa de su rareza no era la cantidad de veces que su cabeza se golpeaba.

Quizás su plan de abordarla en mitad de clases no era lo adecuado. Debería intentarlo luego de clases, o mejor antes, porque en su cabeza plantarse en su casa, que obviamente conocía, no era lo suficientemente perturbador de por sí. Pero eso era tema para después, porque en ese momento ya no quedaba nada más que hacer el penoso viaje hacia la enfermería otra vez.

Su racha de cero progresos en la explicación de la extorsión lo ponía de los nervios, tanto como las otras cosas que contribuían a fastidiarle el humor. Cosas que no tendría que soportar sino fuera por esa tonta mujer pervertida con preferencia a pasar más tiempo inconsciente que despierta. Como esa enfermera, por ejemplo.

¿Por qué diablos la contrataron?

¿Cómo diablos la contrataron?

Cada una de las veces que se vio obligado a arrastrar hasta ahí a la insensata chica, esa enfermera hacía los mismos comentarios en cada visita. No fallaba ni una vez, como un robot programado.

Se le hacía muy rara en general, una mujer de su edad con su pecho plano y por alguna razón una foto de un cerdo muy gordo sobre el escritorio. Shizune era tan rara como las preguntas que decidía hacerle día sí, día también.

La primera vez que llevó a Hinata ahí, su "¿Han tenido relaciones sexuales últimamente?" cuando sólo había dicho que ella se desmayó, lo tomó por sorpresa y no pudo evitar que su corazón se disparara al mirar el angelical rostro apoyado en su hombro, y la sangre simplemente corrió al sur de su humanidad por la explosión imaginativa de su cabeza. Ese día se marchó diciendo un parco "No", mirando a la insolente enfermera como si estuviera loca.

Y hoy no sería la excepción.

Al verlo aparecer, luego de dejar a la causante de todo en una de las camas tras cortinas, Shizune preguntó, necia, si estaba seguro que no habían tenido relaciones sexuales sin protección en las últimas semanas.

–No, un balón le pegó en la cabeza.

Al parecer para ella solo existía una razón para que una chica se desmayara. Es decir, el escándalo de hace dos años de una tal Shion era ya agua pasada.

Pero por supuesto que estaba seguro, ¿Cómo diablos no iba a estar seguro? El que Hinata lo mirara directamente era motivo de celebración. ¿Pero sexo con ella? La sola palabra asociada a la chica de sus sueños le hacía cosquillear el estómago con un sentimiento extraño.

¡OBVIAMENTE ESTABA SEGURO!

No tenía que restregarle sus pocos avances en el amor. Muchas gracias.

– ¿Y no ha tenido algún síntoma matutino? ¿Tal vez nauseas? ¿Vómitos? – Preguntó por detrás de la cortina la mujer mientras revisaba a la chica.

El muchacho puso los ojos en blanco –Ya he dicho que no, ¿Puede decirme solo cómo está?

–Siento que no me estás diciendo algo, Sasuke-san. – Dijo Shizune, sentándose en su escritorio, ignorando olímpicamente la pregunta del muchacho –Puedo que creer Hinata está embarazada.

Él no pudo más que resoplar frustrado, conteniendo el deseo de golpear su frente contra la pared.

No esperaba que en serio tuviera el descaro de sugerirle eso en su cara, en su perfecta cara inmutable, pero gracias a esto, manchada por unas mejillas arreboladas.

Es ese tipo de cosas que no puedes creer que te estén pasando.

Era el colmo del descaro soportar eso.

Él era virgen.

–¡Ya le he dicho que un balón le golpeó la cabeza! – Gruñó desesperado.

Shizune lo miró con ojos de suficiencia, como ves a un pequeño niño ignorante que no entiende por qué no puede volar –Está bien equivocarse, Sasuke-san, –Le dijo suavemente– lo importante es que sean responsables en lo que hacen de ahora en adelante.

Sin esperar ni un segundo más, se volvió con dirección a la puerta, pero cuando estaba a punto de salir la enfermera lo detuvo –Espera. Ten, llévate un condón. –Le dijo con una sonrisa.

En serio era suficiente. Salió de ahí dando un portazo sin volver a mirar atrás.

Debía hacer cosas más importantes, como quitar ese estúpido sonrojo de su cara.

.

xxXXXxx

.

Naruto aceptaba que en ocasiones no podía entender algunas cosas; estúpidas en su opinión.

No entendía, por ejemplo, esas complicadas operaciones matemáticas, los tontos libros que debían leer en literatura, o en general cualquiera de las aburridísimas materias del instituto a las que su madre insistía fervientemente que prestara atención. La verdad, Naruto no comprendía su razón de ser tan aburridas, y además no entendía por qué recibía algunas de esas materias si honestamente no creía que fueran a servirle algún día en un futuro lejano o cercano. Después de todo él iba a convertirse en un detective famoso, el mejor detective del mundo, combatiría a los chicos malos y sería un héroe, y concluyó que en definitiva no necesitaba saber matemáticas para eso. Necesitaba aprender a disparar armas y patearles el trasero a criminales. Punto.

Pero aparte de ignorar las verdaderas exigencias para ser un servidor de la ley y el orden, Naruto tampoco entendía el porqué de ciertas decisiones y circunstancias propias y ajenas. ¿Por qué me junto con Sasuke? Encabezaba la lista. Seguido de ¿Por qué Sakura no sale conmigo? Y las más recientes: ¿Por qué Hinata está desmayada? Y ¿Por qué Sasuke la carga otra vez?

Llevaba pasando lo mismo hace unos días, en donde el raro de Sasuke había pasado de ser un creepy encubierto a ser un creepy con todas las intenciones de darlo a notar. Pero, ¿Qué ha cambiado? – Se preguntaba Naruto– ¿Qué es lo que hacen esos dos?

Llegado el punto en el que la curiosidad de dónde, porqué o qué hacían juntos para terminar en el misma excursión a la enfermería era insoportable, decidió preguntar al bastardo del pelinegro, pero éste ni siquiera se dignó a mirarlo, a lo que no le quedó más que volverse a sentar refunfuñando.

En serio ¿Por qué me junto con Sasuke?

El rubio había notado en los últimos días que Hinata parecía nerviosa, incluso más para sus estándares, pero no podía culparla en lo absoluto. Incluso él sentía las malas vibras que se desprendían de Sasuke todo el día, y no ayudaba para nada que la estuviera mirando todo el rato sin descaro, agujerando su nuca con los ojos, como maldiciendo su existencia. Lo cual era muy curioso, porque sabía que Uchiha Sasuke estaba enamorado de ella hasta los huesos, de una forma irremediable con la que tendría que vivir para toda la vida.

Pero esto era algo que sólo el Uzumaki sabía.

El secreto enamoramiento de su amigo con la chica tímida que se había prolongado desde que él tenía memoria, eso y el bizarro recuerdo de Sasuke borracho explicando su destino junto a Hinata con una intervención divina demostrada en algo tan mundano como una coincidencia de números 7, eran cosas que se llevaría al a tumba.

El comportamiento de ambos lucía como una afrente personal en donde Sasuke parecía culparla por algo, y la idea de que Hinata lo hubiera rechazado, hiriendo su hinchado orgullo, era muy jugosa como para dejarla pasar por alto.

Además de peligrosa.

Naruto temía que de ser cierto el rechazo de Hinata, el corazón de piedra de Sasuke no lo soportaría; colapsaría y tal vez la poca cordura que pensaba que el pelinegro poseía se iría al caño. Total, y nunca había tenido fe de que su amigo fuera una persona normal después de todo, de modo que cualquier cosa era posible dentro de su rubia cabeza; y dada su propensión a las series policiales había concluido que el Uchiha planeaba un asesinato, o quizás ya se había vuelto loco luego de tantos años en las sombras por lo que de seguro estaba intimidando a la pobre chica para que aceptara su enferma obsesión.

Sea como sea, extorsión, secuestro, intento de asesinato, acoso sexual, eran todos delitos que él como futuro mejor detective del mundo no podía dejar pasar, así que debía hacer algo al respecto.

Si Sasuke se había convertido en una amenaza para la inocente Hyuuga su honor como defensor de la justicia no podía permitirlo, así que tomó la resolución de poner cartas en el asunto, aunque eso significara seguir su amistad con Sasuke con él tras las rejas, porque cuando Sasuke persiguiera a Hinata cuando ella saliera casi corriendo al sonar la campana, él los iba a seguir esta vez.

Caminando sigiloso, como el tipo de Splinter Cell, se encaramó en la pared y asomó la cabeza por la esquina por donde creía que eso dos habían desaparecido; muy bien oculto. Soltó una maldición al darse cuenta que llegó tarde, aunque no es que hubiera tardado demasiado, quizás no había sido buena idea comer primero, ¡Pero no podía funcionar sin comida! Llegó en el momento justo en el que Sasuke parecía exhalar un suspiro exasperado, y ella caía inconsciente entre sus brazos una vez más. Y si su mente hubiera estado menos tiempo imaginando el tipo de droga que su amigo le metió a la chica para que terminara inconsciente tan rápido, habría notado al verdadero culpable, un balón de fútbol, rodar inocente hacia los arbustos traseros.

Cuando el moreno inició su camino a la enfermería, Naruto lo siguió de cerca, teniendo cuidado de no darse a notar según él, pero con muy poco éxito; iba ignorando las miradas asombradas que pasaban de la inusual pareja a su rubia existencia como escolta.

Si Sasuke escuchaba los murmullos y cuchicheos que dejaba a su paso era muy bueno para no darlo a notar, porque aparte de su ceño fruncido ligeramente más pronunciado no había nada malo con él, si quitamos a la inconsciente Hinata en sus brazos, era un naturalmente exasperado Uchiha que cruzaba el lumbral de la puerta de la enfermería y cerraba con un portazo. O al menos eso creyó él. Naruto conteniendo un chillido de dolor, mordió su lengua para no dejar salir ningún sonido delatador. Ese bastardo era una bestia, mira que patear la puerta de esa manera. Lo habría dejado sin la oportunidad de escuchar nada si no hubiera, en el último minuto, impedido que la puerta se cerrada del todo sacrificando su pie.

Sobando su adolorida extremidad tomó atención al leve murmullo del interior, y su sentido se agudizó en el instante que la enfermera soltaba la pequeña gran frase –Hinata está embarazada. – Como quien no quiere la cosa.

La boca del Uzumaki cayó al piso y sus ojos se dilataron de sorpresa. De repente sintió como la temperatura pareciera dramáticamente descender, aunque solo se tratara de una crisis donde su presión cayó en picada por la impresión.

Y vaya qué impresión.

Tienes que estarme jodiendo.

No escuchó nada más aparte de su corazón en los oídos, y lo que sonó como un gruñido proveniente del muchacho en el interior. Si de confirmación o negación no lo sabía, a oídos del rubio era pura resignación marca Uchiha.

–Hinata está embarazada… –Susurró para sí mismo. Y como si su cerebro todavía no pudiera procesarlo repitió la frase una vez más, como si saboreándola en la boca le diera un sentido más real –Hinata está embarazada de Sasuke.

Naruto no entendía muchas cosas. No entendí por qué diablos él no se había enterado de que esos dos llevaban ese tipo de relación, si se supone, era amigo de aquel irresponsable pelinegro. Pero algo hizo clic en su rubia cabeza y trajo consigo enojo puro y duro, el tipo de indignación que sientes cuando ves a alguien patear un perrito.

Pensar que Sasuke había manchado con sus bajos instintos a alguien tan inocente como Hinata le revolvía el estómago; era como pervertir a infantes.

Se le saltaron unas lágrimas de indignación al imaginar en cómo pudo haber procedido tan horrible acto; de seguro la había engañado con una tetra muy malvada a seguirlo a su casa, o tal vez la drogó, O AMBOS. Su imaginación volaba a velocidades increíbles, y a cada cosa mala que pensaba la seguía una peor. Una vez que el rubio entraba en ese estado de sospecha, no había forma de hacerlo pensar como una persona normal.

Quizás le ofreció un rollo de canela con drogas.

La asaltó con escopolamina al salir tarde alguna vez.

Secuestró a su familia y la extorsionó a cambio de sexo.

¿Pero pensar que tal vez fue de mutuo acuerdo? Mucho peor.

¿Y si lo había engañado también a él durante todos esos años haciéndole creer que se trataba de un tierno amor y no una obsesión pervertida? ¿Y si le habló bonito solo para llevarla a la cama y no la quería de verdad?

Mientras Naruto agregaba en su imaginación cada vez más cargos legales en contra de Sasuke, lo peor fue cuando vino la realización de porqué el poco entusiasmo que demostraba su amigo, de seguro se debía a que el muy idiota la dejó embarazada y ahora la culpaba. Olvida el asesinato o acoso sexual, la violación o el secuestro, el abandono infantil era la cereza del pastel.

No puedes ser más imbécil, Sasuke.

Se alejó de su posición, molesto.

Estaba tan distraído por el shock de la noticia del inminente sobrino que venía que camino, de modo que no notó la muy sorprendida sombra que dejó su escondite cuando estuvo segura de que el muchacho había caminado en dirección contraria.

Sí, había muchas cosas que el Uzumaki desconocía y entre tantas de esas cosas estaba también la importancia de no lanzar comentarios al aire con el poder de poner el mundo de alguien de cabeza sin tener la certeza de que es verdad, porque algo que también subestimaba su persona, era el poder que poseían las palabras. Los rumores. Aquellos secretos a voces que empiezan de la forma más inverosímil posible como con un comentario vago proveniente de un atónito chico con los ojos clavados en la puerta de la enfermería espiando a su mejor amigo.

¡Hinata Hyuuga está embarazada!

.

xxXXXxx

.

Sintió la luz estéril golpear su cara, confundida abrió los ojos para encontrarse con el impoluto blanco, y quedó hipnotizada por el ventilador de techo. Lentamente recobró los sentidos, y el olor característico del alcohol le dejaron saber dónde estaba.

Enfermería. Otra vez.

Se dio la vuelta perezosa sin encontrar una posición cómoda, y enojada consigo misma.

No era su culpa. De verdad, no lo era.

El trauma que le causaba Sasuke Uchiha, el trauma de saber que él sabía estaba afectando su salud. Y aunque no había tenido la oportunidad de escuchar lo que él quería decir, sabía que no se trataba de nada bueno. Sus ojos afilados se lo prometían, y la voz acerada al llamarla confirmaba sus sospechas.

O quizás era todo producto de su paranoia.

Había pasado los últimos días pensando en el destino oscuro que le esperaba porque simplemente no podía evitarlo. Dormía muy poco, comía aún menos y el acecho de Sasuke la agotaba. Pese a que solo habían sido unos pocos días, sentía a su cuerpo resentido por el estrés al que lo estaba sometiendo. Era la primera vez que experimentaba lo poderosa que era la mente en mellar en tu estado corporal.

Se incorporó como pudo, con un dolor punzante en la cabeza.

Ya recordaba.

Hoy, que había decidido que ese día lo escucharía, ya que al mal tiempo darle prisa; algo la había golpeado fuerte dejándola inconsciente, oh grandiosa ironía, muchas gracias; justo cuando había tomado la resolución de terminar con su calvario y aceptar lo que fuera, e incluso quizás, recuperar su preciada libreta.

–¿Ya despertaste, Hinata? – Preguntó una dulce voz, al tiempo que Shizune aparecía tras las cortinas.

La chica puso su mejor cara sonriente –Sí, siento mucho venir aquí tan seguido Shizune-san.

La mujer se acomodó en la silla frente a la cama. Revisó una más vez la herida en su cabeza, para corroborar que todo estuviera en orden. Solo una leve contusión, nada grave. Miró a la muchacha removerse incómodo, de seguro avergonzada.

Hinata era una niña muy dulce, y su enfermera estaba genuinamente preocupada por ella. Sabía que no tenía nada malo, y sus desmayos se debían principalmente al estrés más que a las caídas o golpes. –Sasuke te trajo otra vez. Dijo que te golpeó un balón cuando estaban hablando. – Le informó frunciendo el ceño levemente. Sospechaba que el estado de la muchacha se debí a él, y había disfrutado mucho poniendo incómodo a ese niño, antes que tenerlo pululando alrededor de la Hyuuga por más tiempo. Pero se lamentaba que solo pudiera hacer eso dentro de la enfermería. – ¿Por qué siempre te desmayas cerca de él? ¿Te está molestando?

–N-No es nada d-d-de eso. –Le aseguró Hinata apresuradamente, por una fracción de segundo quiso decir que sí; pero sería mucho peor explicar la razón. Que Sasuke supiera su secreto le daba vergüenza como para toda la vida, ¿Dejar que un adulto lo supiera también?, sería para no volver a mostrar su cara en público, nunca más. –La v-verdad sí me golpeó un balón, pero ya estoy bien. ¿Puedo ir a clases? –Preguntó con las mejillas sonrojadas por su suerte.

Shizune la miró un largo segundo como intentando leer su mentira hasta que se rindió –Ya es muy tarde para regresar, y deberías descansar antes de que pase otro desmayo. – Dijo levantándose de la silla. – Además, alguien vino por ti. – Añadió.

La chica vio en ese momento el largo cabello castaño, la expresión impasible, y los mismos ojos que los de ella en la alta figura que entró al pequeño cubículo.

–Hinata-sama. – Musitó el joven, haciendo una ligera reverencia. –La llevaré a casa.

–Neji-niisan, ¿Qué haces aquí?

Era muy raro que su primo estuviera en la escuela, después de todo pasaba casi todo el día en la universidad y no tenía casi tiempo para pasar por casa temprano, menos aún excursiones a su antiguo colegio a ver a su prima pequeña.

–Hay un festival en la facultad, no hay clases ni es obligatorio quedarse. – Explicó encogiéndose de hombros – Pasé por casa un rato, pero llamaron porque dijeron que estaba en la enfermería y como no había nadie más, decidí venir por usted. ¿Está bien su salud?

–S-s-sí, sí, no tenías que molestarte Neji-niisan. –Le dijo avergonzada. –No me pasó nada malo ¿V-verdad, Shizune-san?

–Ah! Sí, solo tienes una pequeña contusión por el golpe, pero no pasa nada. –Aseguró.

Neji parecía estar más cómodo con eso –¿Qué sucedió?

–Eh… B-bueno es que y-y-yo… –Hinata comenzó a jugar con sus dedos, se sentía realmente avergonzada por su torpeza, y pensar que la interrogaran por su razón para estar con Sasuke le daba escalofríos de solo pensarlo. –Me cayó un balón en la cabeza y me desmayé.

Neji no comentó nada al respecto, solo pensaba que la chica estaba en su natural estado de vergüenza por haberse metido en problemas, aunque no era su culpa. Le aseguró que estaba bien y juntos hicieron el camino a la salida.

Mientras caminaban en silencio, dándole el espacio a su prima para que estuviera a gusto nuevamente, sus oídos captaron las conversaciones a su alrededor de los demás alumnos que se habían quedado hasta tarde y salían recién de sus actividades.

Ahhhh… era agradable recordar la sencillez de la secundaria.

Aunque apenas tenía un par de años más que ellos, sentía el peso de la madurez que viene con ser expulsado al mundo real de la prácticamente adultez. Escuchaba los juegos tontos de los chicos que salían de su práctica deportiva poniéndose apodos, y golpeándose falsamente. Claro que gente de su universidad todavía hacían ese tipo de cosas en círculos cerrados, pero no era exactamente lo mismo. Veía a las chicas pasar con sus uniformes comentar de un lugar nuevo al que deberían visitar para comer helados, o hablar de una nueva película de estreno que en definitiva tenían que ver. Y a otros chicos pidiendo a gritos el dinero de una apuesta para ir a los arcades.

Sí, la adolescencia y los años de colegio eran muy bonitos, y la mayor parte del tiempo, solo apreciados verdaderamente cuando ya se nos han ido.

Pero algo para lo que Neji no estaba preparado tan pronto, era para ser regresado a la fea realidad de la otra cara de la secundaria. La frialdad y la rapidez con la que las palabras se escurrían como pólvora en esas casas de enseñanza.

Porque, aunque siempre había pensado en sí mismo como una persona muy dotada, humildad aparte, sus sentidos eran cosas de las que estaba orgullos; su aguda visión, por ejemplo; más en ese momento no se sentía con la seguridad de confiar en su oído, y aceptar que había escuchado correctamente a un grupo de chicas que iban algo detrás de él.

Intento aguzar el oído un poco más.

El grupo estaba quejándose en general de la prueba que había tenido de quien sabe cuál materia, cuando alguien calló abruptamente, y el castaño pudo jurar que la persona se detuvo en seco un segundo, de seguro mirando su celular. –¡OH POR DIOS! ¿¡Escucharon el rumor!?– Exclamó una voz chillona con aires de urgencia, bajando el tono enseguida lo que le dificultó la tarea un poco más a Neji.

– ¿Qué rumor?

– ¡Hinata Hyuuga está embarazada! – Musitó entre dientes la misma voz.

A esto no pudo resistir volver la vista un instante. Era un grupo de 3 chicas que, a juzgar a ojos del muchacho, estaba tan anonadadas como él. Una de ellas mirando la pantalla de su teléfono como si la vida se le fuera en ello.

–¿¡Eh!? ¿¡Cómo lo sabes!?– Gritó la más pequeña. – ¡Estás loca, eso es imposible!

–¿¡No lo has visto!?– Gritó alarmada. Las tres chicas se pararon en seco volviéndose hacia el teléfono intentado entender la vil mentira que de seguro estaba escrita ahí. Neji maldijo para sus adentros, necesitaba saber de qué demonios estaban hablando; ¿De dónde sacaron semejante locura? Tenía que tratarse de solo una terrible calumnia, obviamente. No podía ser de otra forma. –Es El Informante, publicó otra vez, todo el mundo está pasando el link a su post como locos. –Dijo la chica que habló la primera vez, un vago recuerdo de haber escuchado ese título antes llegó al muchacho que continuaba intentando escuchar, pero como el grupo se había parado, era cada vez más difícil. –¡Y no me vas a creer esto, pero dice que Sasuke Uchiha es el padre!

–¡No puede ser, déjame ver! – Eso fue exactamente lo mismo que pensó Neji en ese instante.

Se le erizó el vello del cuello y tragó fuerte de solo pensarlo, dejando a las chicas cada vez más detrás ya apenas y escuchaba exclamaciones de asombro y luego, otras cosas no tan amables después de que pasara el shock inicial.

–Y eso que parece que ella no hace nada, ¿Quién lo diría?, la princesa Hyuuga será madre adolescente.

–Las calladitas son las peores.

–Mosquita muerta, ¿Cómo creen que haya engañado a Sasuke-kun para que se enrede con ella?

–Te dije que era raro que faltara tanto a clases esta semana.

A esto, Neji miró de reojo a la chica junto a él, escaneando su expresión para ver si había algún tipo de reconocimiento por los comentarios, pero no había ninguna. Hinata parecía encerrada en su propio mundo de preocupaciones y eso envió una corriente eléctrica por la médula del Hyuuga. Preocupaciones, quizás, como qué hacer de ahora en adelante con un hijo en camino. Aunque se dijo a sí mismo una y otra vez que todo eso era imposible, recordó amargamente haber escuchado a su tío decirle que Hinata se había desmayo días atrás, y faltado otro tantos porque estaba enferma.

En su cabeza solo podía pensar en la tierna niña tímida que era su prima, y cómo era inverosímil considerar otra cosa que no fuera él asistiendo a su boda dentro de unos 15 o 20 años (como mínimo), con ella vestida de blanco, y luego de otros cincos años poder decir que tenía a sus nuevos y flamantes sobrinos, hijos de un matrimonio feliz, estructurado y conveniente; cuyo esposo y padre definitivamente no era Sasuke Uchiha.

Pero no es que hubiera pensado demasiado en el futuro de Hinata por su cuenta.

En el camino a casa no pudo dejar de pensar en lo mismo un millón de veces. Se calmaba a menudo y tomaba atención al camino, pero en otros instantes no paraba de mirar de reojo a Hinata que lucía ajena a todas sus preocupaciones; sonriendo inocente cuando sus miradas se cruzaban.

¿Y si… tal vez?

¡Hinata-sama, no puede ser!

Cada vez aparecían más preguntas en su castaña cabeza, ¿Debía preguntarle algo? ¿Había estado avergonzada en la enfermería porque sí estaba embarazada o era otra cosa? ¿Presionarla para que le diga verdad o esperar a que confíe en él? ¿Cómo decirle a Hiashi-sama? ¿Tendría que dejar la escuela? ¿Su tío la obligaría a terminar el embarazo? ¿Estaba enamorada? ¿Se casaría con ese desgraciado hombre? ¿Se haría responsable? ¿Si quiera Hinata quería pasar por el proceso de embarazo y el dolor del parto?

Como persona adulta se dijo una vez más que no era correcto dejarse llevar por rumores mal intencionados, porque también esa chica lo había dicho "El rumor". No hay pruebas, solo se trataba de un rumor. No debería darle importancia a ese tipo de cometarios, pero aquella semana de desmayos seguidos y la enfermedad que le dijeron, no concordaba con un resfriado, le hacían dudar. Y lo que le hacía dudar aún más era que incluso él había notado que ella estaba en constante preocupación y sin apetito.

Al llegar, Hinata le agradeció el haberla llevado y se fue directo a su cuarto dejando a un Neji con la cara muy pálida y lo que parecía ser sudor en la frente; la chica pensó que se debía al estrés de sus estudios además de haberse tenido que ocupar de ella. Se dijo a sí misma que se encargaría de la cena más tarde y haría su plato favorito para darle ánimos. Pero eso sería más tarde, en ese momento necesitaba disminuir su estrés y sólo sabía de un lugar en donde podría desfogar sus preocupaciones en el dulce anonimato.

x.x.x.x.x.x.x.x

CinnamonRolls2310

Les voy a contar mi triste historia.

¿Alguna vez se han desmayo tres veces en una semana?

Pues ésta es mi semana de suerte, ¿Por qué?, se preguntarán. Pues resulta que un chico en mi escuela encontró mi cuaderno y ahora sabe que yo sé que es gay. Eso no sería tanto problema sino me diera mucho, MUCHO miedo desde que tengo memoria, y que gran parte de mis historias se basan en él y su mejor amigo.

Pero por si no ha quedado claro: ¡ÉL SABE DE MI! ¡DE LO QUE HAGO! ¡DE LO QUE ESCRIBO!

Me ha perseguido por todas partes estos días, y he terminado inconsciente más de una vez, pero cuando lo he visto he podido sentir sus ganas de despellejarme viva. Tal vez por eso no lo ha hecho mientras estoy inconsciente: Tengo que sentir el dolor. Oh, claro. Será lento y tortuoso…

¿Debería decirle que entiendo por lo que pasa y que no contaré su secreto?

¿Rogar porque no cuente el mío?

DEP, CN2310

#Mi funeral está cerca #Los invito a todos #BasuTaru

5 notas

x.x.x.x.x.x.x.x

Vagando unos minutos más luego de su publicación inicial, apareció un mensaje nuevo a su buzón de entrada que sabía que tenía que llegar tarde o temprano. Respiró hondo, porque sabía que tendría que hacer un resumen extenso de los últimos días que habían sido una sube y baja de emociones, con toneladas de estrés.

x.x.x.x.x.x.x.x

Inked-Paintbrush te ha preguntado:

¿Te han amenazado de muerte? Parece que estás por tener un ataque de nervios, estoy en Skype. Mucho trabajo, no me había conectado en varios días. Lo siento.

x.x.x.x.x.x.x.x

Hinata se apuró a abrir la mensajería, aunque la verdad no tenía ganas de hablar demasiado en general, hablar con Sai siempre la hacía sentir mejor. Sai estudiaba en otra escuela, y la primera vez que se enteró que vivían en misma ciudad, casi murió de un infarto por el pánico a ser descubierta; pero él continuaba dejando comentarios en sus publicaciones sobre lo que podía hacer mejor o simplemente diciendo que le gustaba lo que escribía; pero su acercamiento definitivo fue cuando le pidió autorización para dibujar una de las escenas de su historia que más le había gustado. Todo fue como viento en popa desde entonces, Hinata seguía escribiendo y Sai se inspiraba de vez en cuando en ello, o ella decidía escribir una historia para uno de los personajes que él había dibujado. Eran el equipo perfecto. Así que por eso hablar con Sai era cosa que hacía muy seguido y le agradaba no tener que preocuparse por su tartamudeo o nerviosismo a través de una pantalla. Se preparó para explicar sus peripecias ya que, después de todo un artista entendía a otros artistas incluso en este tipo de situaciones que poco tenía que ver con arte en sí, sino con los gajes del oficio, ergo ser asesinada por un chico furioso.

x.x.x.x.x.x.x.x

H: Luego desperté en la enfermería y mi primo ya había ido por mí, así que me trajo a la casa.

S: Y…. ¿Qué piensas hacer entonces con uhm… Basuke?

S: ¿Hinata?

H: … No quiero hablar de eso en realidad, no tengo un plan de acción más que rogar y esperar que no me mate.

S: Vas a tener que hacer algo tarde o temprano. ¿No has pensado en recuperar tu libreta de otras maneras más creativas?, si tú me entiendes.

H: ¿Más creativas cómo qué? ¿Sobornarlo? ¿Pagarle algún matón para que lo recupere por mí? En serio me sentí muy mal por haber pensado eso, aunque fue solo un segundo. Siento que me metí con su vida privada de cierta forma, aunque se haya llevado algo mío muy personal.

S: No tienes que ser tan extrema. Tal vez intentar robarla de regreso por tu cuenta.

H: Aja… tú quieres que yo le robe a Sasuke Uchiha, ya sino me quieres, mejor dime que me suicide con mis propias manos en vez de hacer eso.

S: Pero si igual ya quiere matarte, ¿Qué puedes perder? Una raya más al tigre.

H: …Tienes un punto ahí. ¿Pero cómo robarla? No puedo físicamente con él.

S: Métete a su casa como un ninja. Te saldrá bien. Lo único malo sería, tú sabes, si te atrapan y terminas en la cárcel por allanamiento de morada. Te escribiré a prisión.

H: Jajaajajajaja claro, como no. Pero, bueno ¿Qué te pasó que desapareciste?

x.x.x.x.x.x.x.x

Al cabo de un rato se despidió de él sintiéndose un poco más relajada de lo que había estado en días para poner manos a la obra en la cocina, faltaba poco para que llegara su padre, y Hanabi ya tendría que estar en casa. Pero en su cabeza la tonta idea de Sai seguía dándole vueltas como muestra de lo desesperada que estaba. Era imposible, ni siquiera sabía dónde vivía Sasuke, no podía hacerlo.

¿Verdad?

.

xxXXXxx

.

Cuando Mikoto Uchiha abrió la puerta aquella tarde no le extrañaba encontrar ojos azules, piel tostada y cabello rubio; eran tan recurrentes por su casa que incluso podría pensar que lo dio a luz también.

–Hola, Señora Uchiha, ¿Va de salida? –Preguntó Naruto al ver su ropa. – ¿Está Sasuke?

–Sí, y con el peor humor de la vida en su habitación. – Mikoto resopló. –No incendien la casa mientras estoy fuera. –Advirtió.

El rubio sonrió nervioso. –De acuerdo.

Mikoto frunció el ceño gracias al reflejo de un recuerdo aun fresco en su mente. –Hablo en serio, Naruto, nada de cocinar.

–Señora, sí, señora. – Aseguró dándole una especie de saludo militar. La mujer pasó a su lado con una sonrisa, y la sombra todavía de disgusto por la reciente actitud de su hijo.

En el instante en que el clic de la puerta sonó tras él, Naruto salió disparado escaleras arriba, en pos del bastardo-irresponsable-Uchiha. Y como si lo hubiera ensayado muchas veces avanzó con todo su peso decido a darle una patada a la puerta, el elemento sorpresa es muy importante, pero ese mismo segundo la puerta se abrió y el rubio cayó estrepitosamente sobre el muchacho al que la bienvenida de una patada de lleno en el estómago no le sentó bien.

–¡Naruto, ¿Qué demonios estás haciendo imbécil?! –Gritó Sasuke como poseído, intentando incorporarse con resultados lamentables. Sentía que iba a vomitar de la patada.

El rubio pegó un salto rápidamente. La caída no lo había afectado en absoluto, y un poco de dolor no le impediría impartir justicia. – ¡Sasuke! – Gritó él también, mirando al otro chico aun tirado en el piso –¡Pero que poco hombre eres, idiota!

Sasuke levantó una ceja interrogante. Ahora sí el idiota se había vuelto completamente loco –¡Yo debería decir eso, estúpido, me atacaste de la nada! – bramó al fin recuperando la compostura y poniéndose de pie.

– Ya sé todo lo que estás ocultando. – Naruto lo miraba de forma inquisitoria, lo que era muy, muy sospecho.

– ¿De qué demonios estás hablando? –Preguntó Sasuke, intentando calmarse para saber qué bicho le había picado. Porque si algo había aprendido el Uchiha en todos esos años, era saber cuándo el rubio estaba realmente molesto, y en ese momento lo estaba. Lucía rígido con los brazos cruzados sobre el pecho y los puños muy apretados, y Sasuke se preguntó si estaba reprimiendo las ganas de golpearlo. Y aunque no es no pudiera con él, era una cosa muy curiosa porque ese tipo de lenguaje corporal lo había visto en contadas ocasiones.

¿Por qué?

–¡Sé todo lo que sucede con Hinata! – Gritó una vez más sin quitar sus ojos azules de los negros.

Sasuke se sintió sudar frío. ¿Cómo? Y más importante, ¿Por qué no le estaba gritando a Hinata en lugar de a él? Igual y era a ella a la que tenía que reclamarle el que los humillara así. No tenía sentido, él estaba tan indignado como Naruto. Pero una vez más ¿Cómo sabía si Sasuke tenía el desgraciado cuadernito? Pero su foquito mental se encendió, y se le pusieron los pelos de punta al pensar que tal vez esa niña le dijo que ese cuaderno era de él.

Unos ojitos de borrego a medio morir con esa cara tan linda y listo.

En serio ¿¡Naruto pensaba que él escribía cosas gays de ellos!? Porque no había otra explicación para que estuviera plantado en su casa con cara de estar profundamente ofendido.

– ¿Q-qué sabes? –Se maldijo internamente por balbucear, pero estaba en pánico. –…. ¿¡Cómo!? –Soltó.

El rubio se sintió especialmente irritado por su forma de comunicación tan poco Uchiha, todo ese teatrito de nerviosismo no hacía más que confirmar sus sospechas. – ¡Sé que la dejaste embarazada! – Le dijo, a ver si le daba vergüenza.

–Naruto, tú no entiendes nada, no fui yo, es esa chica… Espera, ¿¡Que yo qué!? –Explotó una vez el Uchiha. Ahora todo tenía sentido. Vaya estúpido al creer que Naruto podría saber algo de sustancia por una vez en la vida.

Su amigo seguía diciendo una sarta de idioteces ininterrumpidamente –Ahora no te hagas el que no sabes, maldito irresponsable. Hinata está embarazada y vas a dar la cara por ese bebé o te arrepentirás. – Y pese a que todas eran acusaciones sin fundamento, le hizo cosquillas en el interior el pensar en tener una familia con ella.

No es tiempo para estas cosas, Sasuke, concéntrate.

No pudo evitar graznar ahogadamente. –¿Qué bebé?

Pasada la impresión inicial y confirmado el hecho de que el rubio no sabía nada de eso. Sasuke invocó a todo su enojo anterior, porque hay que ser idiota para venir a decirle tremendas tonterías en la cara y salir bien parados. Y la realización de que ese energúmeno los había seguido lo llenó de miedo, y enojo.

Pero al parecer el desconocimiento de Sasuke de la imaginaria criatura hizo que Naruto te enervara aún más –No te hagas el que no sabes, ¡Escuché como Shizune te lo decía en la enfermería!

Sasuke decidió jugar a lo fresco, para ser más intimidante. Así que luego de repetir un millón de veces el nombre del tonto ese y que éste reaccionara bajando la guardia, lo tomó por los hombros y lo sentó en la silla del escritorio. Naruto se metía de lleno en cosas tipo policiales, sino estaba ya harto de escuchar de eso, así que Sasuke bajó las luces y puso una lámpara directamente en la cara del rubio como había visto hacer en una película.

–¿Estás confesando que nos seguiste? –Musitó el pelinegro con la voz más impasible que pudo. El rubio luchó contra su voluntad y tragó fuerte, justo como el tipo interrogado en la película. Otro tipo raro, eso de ley era un fetiche, Sasuke intentó sacar esa idea su cabeza para continuar. –El espionaje es un delito grave. –Naruto palideció, y antes de que recobrara el sentido de la realidad, Sasuke decidió que era tiempo de quitarle argumento a sus acusaciones. –Y Hinata no está embarazada, idiota, la enfermera solo me estaba fastidiando porque no puede pensar en otra que no sea eso cuando una chica se desmaya.

Naruto lo miro extrañado porque no entendía. –Pero yo la escuché decirlo, ¡Estás intentado ser un irresponsable! –Se defendió.

–¡Hinata se desmayó hoy porque le pegó un balón en la cabeza! Pregúntale a la dichosa enfermera o a la misma Hinata y te dirán la verdad, estúpido. –Sasuke se volvió hacia la pared para poner las luces como estaban. –Ni siquiera la he besado– Murmuró por lo bajo lastimeramente, esperando que el rubio no hubiera escuchado eso.

Pero sí que escuchó, y sonó tan poco Sasuke que le dio escalofríos porque fue tan afligido que hasta le dio pena. En serio Naruto ya no entendía nada, pero no creía que fuera tan patético como para admitir su pobre avance de esa forma si estuviera mintiendo en que no tenían un bebé en camino.

Se rascó despreocupado la cabeza olvidando todas sus hipótesis anteriores, pero eso solo le trajo las mismas preguntas de antes ¿Qué ha cambiado? ¿Qué es lo que hacen esos dos juntos?

Porque si algo presentía era que todavía existían asuntos inconclusos entre su amigo y la chica a la que quería.

.

xxXXXxx

.

Exceptuando la última semana, Hinata no se consideraba paranoica, pero sentía que todos la estaban mirando esa mañana. Algo que nunca había sucedido antes. Ella no era particularmente popular y toda esa atención la estaba poniendo de los nervios.

Escuchaba los murmullos, y a la gente que al verla acercarse callaban de inmediato. Veía las miradas de soslayo, y aquellos que giraban el rostro como para que ella no se diera cuenta que la estaban observando hacia solo unos segundos. Estaba empezando a respirar con dificultad de la ansiedad que le provocaban, sentía el corazón latirle apresuradamente, ¿Sería que Sasuke había revelado su secreto? Aunque fuera así, era demasiada atención para una chica a la que gustaba escribir yaoi. Había cientos de ellas en la secundaria, lo sabía.

Se hizo el camino hacia el salón tratando con todas sus fuerzas de ignorar el ruido de fondo de los cuchicheos y las miradas furtivas que estaba recibiendo. Dentro de su clase la cosa no iba mejor, porque cuando llegó al lumbral de la puerta todos sus compañeros de clases se callaron de golpe y la mirando en el silencio más incómodo que haya experimentado jamás, que duró incluso cuando caminó hacia su puesto y tomó asiento.

–B-b-bueno días a todos. –Murmuró lo mejor que pudo, pese a sentir como su corazón iba a estallar. Ya en serio se estaba asustando demasiado. El poco alivio que sintió cuando vio a una de sus amigas aparecer corriendo se esfumó cuando llegó a plantarse frente a ella con la cara contorsionada por la preocupación y algo parecido a la lástima.

–¿¡Hinata por qué no me lo dijiste!? –Farfulló la rubia lo más bajito que pudo, siendo conscientes de los ojos expectantes clavados en ellas.

Hinata estaba alarmada, no entendía el comportamiento de nadie; y ahora sí, ni siquiera Sasuke y su secreto estaban dentro de esto porque, aunque no le hubiera contado de su pequeño problema con el Uchiha, Ino sabía muy bien todo sobre sus historias, no sería una sorpresa para ella. –¿N-no te dije e-e-el qué Ino-chan?

Ino la miró suspicaz. Hinata no era buena mintiendo, algo ya no le cuadraba, y eso que la historia con la que venía en la cabeza ya de por sí le sonaba a cuento chino. –¿No lo has visto? –Preguntó más calmada, tanteando su suerte.

–¿He visto q-qué? – Volvió a preguntar confundida la Hyuuga.

–¡Oh por Dios, no lo sabes!, soy una tarada yo también. Obviamente no era cierto –Hinata se quedó atónita cuando su amigo se golpeó la frente en frustración y acto seguido sacó so móvil y empezó a buscar algo frenéticamente, lo que solo contribuyó a espantar más a la ya confundida chica pelinegra. –Ten, mira.

Tomó el celular que le ofrecía con las manos temblorosas. Lo que sea que estuviera pasando tenía con ver con lo que fuera que Ino le estaba mostrando. Insegura notó que se trataba de una página de un blog de color negro opaco con letras blancas. Conforme sus ojos iban descifrando el mensaje su cabeza simplemente no lo podía creer.

El Informante

¡Hola! Vaya, sí que ha pasado tiempo. Pero uno tiene que hacer lo que tiene que hacer en nombre de la verdad, ¿no?; y si me he ausentado por tanto tiempo es porque no había, hasta ahora, ninguna historia con la categoría de chisme ranking 10 en mi escala. Todos eran rumores sin sustancia en comparación al gran boom que les traigo hoy. ¡El gran boom, muchachos, estén preparadas!

Les recomiendo por favor tomar asiento si están parados, recostarse si están sentados, y abrir muy bien esos ojitos porque la información a continuación ¡Es de última hora y completamente impactante!

Todos conocemos a los grandes peces de nuestra ciudad, ¿Cierto?

Las poderosas familia Hyuuga y Uchiha.

Pero, ¿Habían pensado alguna vez en unirlas? El resultado sería espectacular, de seguro. Y a uno par de tórtolos se les ha ocurrido la brillante idea de hacerlo realidad, tal vez sin querer, debo añadir.

¿Pero quiénes son? Estén atentos. No, no es ningún heredero mayor de edad, como Itachi o Neji que haya encontrado el amor en brazos de alguna afortunada de la familia contraria.

Sucede que a nuestros tórtolos tanto amor se les fue de las manos que nos han dejado con un angelito Uchiha-Hyuuga en camino en nada más, y nada menos que la hija mayor de la familia principal Hyuuga; aja, justo como están pensando, la princesa Hinata Hyuuga espera al primogénito de un Uchiha.

Y como ya dije, no es Itachi. Si sus cabecitas están siguiéndome sabrán la respuesta para este momento: Sasuke es el ganador de la lotería del bebé Hyuuga.

¿Cómo estoy tan seguro de mi información? Pues bueno, esta fue confirmada por un íntimo amigo del padre, del cual no puedo dar el nombre, que se enteró ayer mismo de la gran noticia en la enfermería de la escuela, donde, como todos sabemos, Hinata terminó en la mañana por otro sospechoso desmayo en compañía de su amor, Sasuke.

¿A que los he impactado?

Pues imaginen mi sorpresa cuando ni en mis más locos sueños hubiera podido adivinar que estos dos chicos llevaban ese tipo de relación. Supongo que el club de fans de Sasuke Uchiha no está feliz por escuchar la noticia, pero recuerden, niñas, se trata de una mujer embarazada; piensen en el bebé antes de hacer alguna tontería.

Sin más, yo solo espero saber más de esta pareja dispareja que se está haciendo un espacio en mi lista de los mejores romances a pasos agigantados. Bye.

XOXO


Imaginen que este momento estoy como Rapunzel cuando se escapa de la torre gritando "No es posible, ¡Lo hice!"

Ya es muy tarde pero en serio sentía que tenía que terminar estoy hoy, sea como sea. Y aquí está. Mañana trabajaré en el siguiente y espero tener un día tan productivo como hoy.

Y por favor, por favor, por favor, necesito su opinión sobre esta cosa que llamo mi bebé fic, así que dejen review.

Ciacia.