Capitulo 2

Ciel y Sebastián y la pequeña iban en el carruaje de vuelta a la mansión, la pequeña miraba emocionada hacia afuera de la ventana sintiéndose a salvo, Ciel miraba a Sebastián con una sonrisa maquiavélica en la cara, tan sencilla y gentil como las que Sebastián solía ofrecer. El mayordomo en cuestión… bueno para variar el tenia una mirada perdida en su joven amo con una mueca de inconformidad nada disimulada

Flash back

-¿Cuantas posibilidades hay de que otro demo….-Sebastián le hizo señas de no decir la palabra delante de la niña y Ciel corrigió rápidamente- de que otro como tú la encuentre y la regrese

-Como del 2 % no más –

-Creo que eso lo decide, la niña se irá a casa hasta que tú contactes a sus padres y la recojan-

-El joven amo es muy generoso- dijo con una sonrisa –Pero…No cree que van a preguntar quién es, no pasa precisamente desapercibida ¿sabe?-

-Pues diremos que es tu sobrina claro, después de todo es lo mas cercano que te he conocido a un pariente-Dijo Ciel sonriendo

Fin del Flash back

El mayordomo suspiro- al menos no dijo que la presentaría como hija bastarda mía eso hubiera hecho trisas mi reputación – pensó para sí el mayordomo- naturalmente no lo hizo solo porque un mayordomo de mala reputación no le conviene –El mayordomo miro a la niña de 8 años era hermosa, de ojos grises y cabellera rubia dorada como trigo que caía como una capa espesa sobre su espalda, además era un demonio en toda la extensión de la palabra. Bueno uno en crecimiento.

Sebastián sabia el significado cognoscitivo y físico que eso implicaba en la chiquilla al menos no se sentiría avergonzado. El mayordomo suspiro de nuevo.

-A cuantos suspiros – Dijo de pronto su joven amo-

-Solo estaba pensando en las muchas preguntas que harán cuando volvamos a la mansión

-Cierto primero que nada ¿Cómo te llamas?- interrogo el conde

-Circe- sonrió la pequeña

-A que apropiado- observo Sebastián

-¿Porque?- interrogo su bochan

-Circe era una bruja de la antigüedad que hechizaba a los marineros perdidos y cuando bajaban sus defensas se los comía- soltó la niña como si hubiera contado algo simpático de mencionar

(nota: la verdad los convertía en cerdos)

-Muy cierto es parte de la mitología griega antigua, es un bonito nombre- añadió Sebastián

-Muy amable de su parte señor…?-

-Dile tío Sebastián – interrumpió Ciel- durante el tiempo que pases en mi casa él será tu tío y a quien te pregunte le dirás que es así ¿Lo entendiste? ¿Verdad que estás de acuerdo Sebastián?

-Yes my lord-

-De acuerdo el es mi tío entonces –asintió felizmente sin darle mucha importancia

-¿No te importa mentir?- le pregunto Ciel

-¿Mentir? Supongo que mentir no está bien pero este es el juego de las apariencias que siempre juego en casa no es así?-

Ciel la miro un poco desconcertado pero Sebastián sonrió y añadió enseguida

-Cierto esto es el juego de las apariencias, tu aparentaras ser mi sobrina y dirás si preguntas que tu mama es mi prima, y que no me habías visto hasta hoy más que en fotos, pero que paseando con tu mama en Londres te encontraste conmigo-

-Si y agregare que fui yo quien insistió en venir contigo para conocer el lugar en el que trabajabas y pasar un tiempo contigo o podría decir que mi madre te pidió que me cuidaras un par de días-

-La segunda me parece mas creíble- dijo Sebastián esta vez con una sonrisa

-Entonces es un juego que conocen bien los dos ¿no?- dijo el chico de 13 años que de pronto se sintió un poco ignorado

El mayordomo sonrió y se encogió de hombros.

La niña lo miro y sonrió-Tu también lo juegas seguido te gusta aparentar que tienes algo malo en el ojo pero la marca tras el parche me parece interesante y estoy segura de que si puedes ver - eso hizo que Ciel palideciera acaso ella podía ver la marca del contrato?

-El joven amo jamás menciona que él juega el juego también y tú no debes decirle a nadie que eres capaz de ver a través de ese parche o sobre la marca, ni nada.- dijo el mayordomo- son reglas del juego-

-De acuerdo yo respeto el juego de los demás en casa lo jugamos mucho- dijo con inocencia

-Bien, bien entonces quedamos en….- dijo dándole la palabra a Circe con una seña de la mano

-Eres mi tío Sebastián, primo de mama, no te veo desde chuequita pero hoy te encontraste con mama en Londres y te dijo que me cuidaras unos días. -Dijo rápidamente la preciosa chiquilla

-Eso es justamente, eres una esplendida jugadora- la felicito Sebastián

-Circe- dijo Ciel que la miraba ahora con un poco de recelo, jamás imagino que la niña era capaz de ver a través de su parche, ¿Qué otras cosas podría hacer? ¿Por qué Sebastián no lo dejo decir la palabra demonio frente a ella?- ¿cómo sabias que Sebastián podía ayudarte, que yo recuerde corriste directo a el ?

La niña lo miro un rato pensativa –yo lo vi y de pronto supe que él era diferente… como yo, como mama, como papa, yo se que en algo somos diferente pero siempre me dicen: cuando seas grande te explicare con calma ahora dedícate a estudiar.

-Cuando me quede sola en esa ciudad sentía que nadie podía ayudarme, los que me hablaban para intentarlo, me daba la impresión de que no podían hacer nada que valiera la pena por mí, me asuste porque nunca he estado lejos de mis padres, entonces vi al señor… digo a mi tío y supe enseguida que el tenia algo, el es como yo, no sé cómo explicarlo mejor.

-Significa que confiaste en tu instinto para decidir, eso es bueno pero no lo menciones de nuevo. –concluyo Sebastián

-Instinto Hm?- aparentemente aun siendo ella un demonio sus padres no se lo habían dicho lo que era . Incluso Sebastián parecía querer evitar que ella ollera esa palabra ¿Porque? Además parecía que Circe no era nada común podía identificar un demonio en medio de una ciudad llena de gente, y podía ver su sello en su ojo cubierto ¿Qué más podía hacer?

Finalmente llegaron a casa Sebastián ayudo a bajar a Ciel y después tomo a Circe de la cintura la cargo como a una muñeca y la puso en el suelo

Meylin que los esperaba en la puerta miro a la niña curiosamente –Bienvenido a casa amo y ¿quién es la niña? ¿Es invitada suya?

No es invitada de Sebastián es su sobrina la cuidara un par de días

¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Es eso cierto? ¡Que lindaaaaaaaaaaaaa es!- dijo sintiendo más confianza al saber que la niña no era una noble aristócrata sino sobrina de Sebastián - espera a que le diga a todos - dijo tomando a Circe de la mano y corriendo directo a la cocina donde estaban los demás.

Sebastián y Ciel quedaron en la entrada de la mansión un poco aturdidos hasta que Ciel con una sonrisa juguetona y diablilla miro a Sebastián diciendo.

-Parece que tu agenda finalmente es más entretenida que la mía Sebastián – Comento con tono burlón

Yes My Lord

Continuara

Cariños Ara