Ya no más un two-shot, y de ahora en adelante una historia completa. Lo llamaría por demanda popular si este fic fuera popular, pero una amable seguidora insistió y no se lo pude negar.
Cuando tenía 11 años, Astrid tenía un ave mascota que habia comprado junto con Hiccup—una pequeña cacatúa blanca llamada Sting—con la cual jugaba todos los días. Un día su padre la sostuvo por un momento, pero el padre de Astrid fue un contratista por 30 años de su vida, y apenas al intentar sostener la delicada ave, sus manos calludas y bruscas la tomaron demasiado fuerte y su cuello se quebró.
Esa fue la primera vez que ella perdió algo. Ahora la vida de Hiccup puede estar en las manos de alguien más y Astrid nunca ha tenido tanto miedo.
Ahora ella tiene 19 cuando recibe la llamada. Él tiene 20 y no despierta.
Astrid robo el auto de su madre y casi choca tres veces antes de llegar al hospital. Su corazón se siente pesado y apretado dentro de su pecho y su estómago se comprime cada vez que piensa en la asustada voz de Cami cuando la llamo.
Cami está sentada en la sala de espera cuando ella llega, pálida y sucia y una de sus rodillas sangra, aun vistiendo su equipo de escalar.
De alguna manera sigue viéndose feralmente hermosa.
—¿Dónde está Hiccup? —Es lo primero que Astrid dice. Camicazi tiembla. Camicazi no responde. Camicazi tiene miedo.
Astrid ignora cualquier racionalismo y se acerca a la rubia, tomándola de los hombros y sacudiéndola. —Camila—Ella casi grita —¿Donde esta Hiccup? —
—N-Nunca habia pasado—Cami tartamudea—Siempre he escalado por la misma grieta, pero esa piedra nunca habia caído, ¿Cómo es que la piedra se derrumbó? Hiccup pesa menos que yo…Dios, quise ayudarlo, pero sangraba tanto…—
Astrid no puede respirar. —¡¿Camila donde esta Hiccup?!—
—Él no despierta—Cami responde, sus ojos se ven hundidos y su pierna buena tiembla—Lo siento—
¿Por qué te disculpas? Una parte de Astrid se pregunta, mientras que otra parece escupir veneno Todo es su culpa.
Astrid no tiene tiempo para seguir con la interrogación, acercándose hasta la enfermera atendiendo en la recepción tan rápido que casi asusta a la pobre mujer.
—É-él paciente que acaba de entrar— Ella le dice, no sabe cómo referirse a Hiccup—la última vez que estuvo en un hospital fue cuando se resbalo en hielo negro y se rompió tobillo hace años y fue Hiccup el que sostuvo su mano todo el tiempo que estuvo en el edificio.
—Si está en emergencias, aun no podemos saber su condición exacta— La enfermera le informa con calmado profesionalismo, intentando hacerla sentir más calmada. No está funcionando. —¿Eres su conocida? ¿Tendrías alguna forma de contactar a sus padres? —
—S-si— Astrid le dice —Soy-soy su amiga— La palabra se atrapa en su garganta y la enfermera levanta una ceja, pero de cualquier manera le da unos formularios para que llene después de llamar a los padres de Hiccup.
Oh Dios, tiene que llamar a los padres de Hiccup.
Astrid sale del hospital para hacer la llamada, porque ella va a explotar si se queda un segundo más ahí adentro sin saber si Hiccup esta—
No. No. Hiccup está bien. Probablemente solo se rompió un brazo o disloco un hombro.
(Astrid intenta no pensar en la mirada asustada de Camicazi)
La peor llamada de su vida después, y ella se da cuenta que está sentada en la sala de espera. El tic-tac del reloj en la pared está punto de hacerla enloquecer.
Los padres de Hiccup llegan y ella no sabe cómo saludarlos, la madre de Hiccup se ve asustada y su padre se ve preocupado y enojado, demandando la presencia de Camicazi como si esta fuera a hacer una diferencia.
Es aquí cuando Astrid se da cuenta que Cami desapareció completamente.
Paso cerca de una hora antes de que los doctores salieran y pudieran hablar con los padres de Hiccup, y mientras que Astrid se rehúsa a moverse un milímetro más lejos de él, Camicazi no parece estar en ningún lado.
Astrid no sabe que esperar, pero como siempre, una parte de ella se imagina lo peor.
Cuando el doctor dice la palabra "Coma", ella puede sentirse desvanecer.
La palabra "Amputar" casi lo logra.
—El estado en su pierna izquierda era muy demasiado critico, creemos que durante la caída sufrió múltiples impactos en ella al punto de ser irreparable, teníamos dos opciones y desgraciadamente, en ninguna de ellas conservaba su pierna, intentamos salvar tanto de la pantorrilla como pudimos pero debe de entender que fue un procedimiento de emergencia y—
El doctor sigue hablando, Astrid no puede escuchar. Ella no puede escuchar nada.
—Si, pensamos que despertara pronto. El problema es que no sabemos exactamente porque no despierta. Las heridas craneales están esencialmente en reparación, pero probablemente el trauma llego a ser mental, solo estamos esperando las radiografías que le tomamos para verificar si la teoría es verdad. Por el momento tendremos que declararlo en estado comatoso indefinido—
Ella tiene 19 y tiene miedo, él tiene 20 y aun no despierta.
Astrid está sentada al lado de su cama del hospital, viendo como su pecho se comprime mientras respira.
Es…es terapéutico, ella ha tenido miedo por mucho tiempo y verlo respirar la calma de una manera que las palabras de los doctores no pueden.
Le da esperanza.
La hacen pensar que podría despertar en cualquier momento.
—Así que…— Astrid comienza, sosteniendo su mano —Tuve que decirles a las enfermeras que soy tu hermana para que me dejaran pasar a visitar, bueno, tus amigos pueden pasar, pero solo los familiares pueden quedarse más de una hora. Increíble ¿no? Así que cuando despiertes recuerda decirles que soy tu hermana o nos cobraran extra—
Hiccup no reacciona a la estúpida broma, el pitido de su medidor cardiaco su única respuesta.
—Hay-hay veces en las que no puedo quedarme mucho tiempo, porque Cami viene…viene a visitarte ¿Sabes? —Astrid se encoje de hombros— No debería sentirme tan…enojada cada vez que lo hace ¿Verdad?, Ella es tu novia—
Pi…pi…pi…pi…
—Sí, pensé que dirías eso— Astrid intenta sonreír, pero se queda corta. —Te-te traje esto—La rubia alcanza su mochila y saca un pequeño peluche, un dragón negro del tamaño de una naranja. Hiccup lo habia ganado en una feria cuando tenía 10 años y nunca habia salido a ningún viaje sin él. Estaba en su mochila cuando…
Astrid deja el peluche en la mesa de noche al lado de su cama y vuelve a tomar su mano. Igual de cerca, igual de cerca.
—Imagine que te haría sentir un poco mejor, ¿Recuerdas aquella vez en la secundaria cuando lo perdiste? Pasamos horas buscándolo y resulto que Snotlout lo había robado. Fue-fue tan genial tumbaste uno de sus dientes de un puñetazo...cuando-cuando despiertes podemos hacerlo de nuevo, yo lo sostengo y tu lo golpeas.
La mirada de Astrid, de alguna manera, decidio ir al punto de su cuerpo donde su pierna se convertía y en muñón, y ella desvia la mirada sintiéndose avergonzada y desesperada.
Hiccup probablemente nunca podrá volver a jugar futbol con ella como en los viejos tiempos, o a manejar su motocicleta, o escalar. Dios.
—Sven está vendiendo un nuevo tipo de hamburguesa— Astrid no soporta las lágrimas que escapan de sus ojos, tan furtivas como débiles como desesperadas y ella hace todo lo posible por suprimirlas, como si llorar enfrente de Hiccup fuera a matarla— Ti-tiene…tiene ese aderezo de chili que tú amas y yo odio, y está envuelta-envuelta en tocino, sé que te encantara así que…
Astrid aprieta su mano una vez más, rozando su pulgar con la su palma.
—Aun estas cálido—La rubia tiembla—te estamos esperando, despierta por favor…Hiccup.
Una semana después ella recibe un texto de Cami, invitándola a tomar un café.
Ambas llegan a la Cafetería a la misma hora, Astrid no sabe cómo saludarla y Cami no lo intenta.
El ambientes es relajado dentro de la cafetería. Hay un par de personas charlando una mesa más adelante y unos cuantos hípsters abarrotados en una esquina, pero se ven amigables y todo el lugar huele a granos de café.
Todo esto, y Astrid no puede olvidar que este es el lugar donde Hiccup tuvo su primera cita con la que ahora es su novia.
—Hey—Es lo único que a Astrid se le ocurre decirle cuando ambas están sentadas e incomodas al mismo tiempo.
—Hey— Camila responde, casi como un espejo. Excepto que no lo parece.
Astrid ha estado estresada desde el accidente, eso es más que obvio. Y ella sabe que de mirarse al espejo vería los efectos de lo mismo—su propio pelo está amarrado en una descuidada cola de caballo y maquillarse dejo de ser una prioridad en cuanto declararon a Hiccup en coma, además ella no recuerda cuantos días seguidos lleva vistiendo en mismo pantalón de mezclilla.
Pero Cami no se ve nada mejor.
Su cabello corto es una maraña despeinada en su pelo, sus ojos están tan rojos que Astrid apenas puede diferencias el blanco en ellos, y las ojeras debajo de los mismos hacen notar horas y horas sin sueño.
Se ve decaída, como si la flama inicial que la hacía tan agresiva y destructiva se hubiera reducido a una simple mecha de lo que era.
—Así que… ¿Cómo has estado? —Astrid es la primera en hablar, y en cuanto hace la pregunta se da cuenta de lo estúpida que suena.
Por supuesto que la estaba pasando mal, su novio está en coma por dios santo—Astrid eres estúpida y no tienes tacto, tu madre tenia razón.
Cami no responde por un largo momento, entonces se agacha y saca un par de bandas doradas de su mochila.
Astrid siente su pulso detenerse y de repente respirar se vuelve más complicado.
—No son anillos de compromiso— Cami dice, su voz una sombra calmada de la siempre jovial chica que habia capturado a Hiccup Haddock, y a medida que las palabras se alargan sus ojos comienzan a formar un espejo de lágrimas —Pero-pero son anillos de promesa, Hiccup me lo habia dado esa mañana, estoy segura que te lo habia dicho y-y yo lo acepte.
Ella no sabe que pensar, los anillos parecen burlarse de ella, y de repente se siente sucia y egoísta por todas esas veces que tomo la mano de Hiccup.
No estás en tu derecho, nunca lo has estado.
—¿Camila? — Astrid le pregunta, sin poder separar su vista del par de anillos descansando sobre la mesa, justo al lado del café negro que ella misma ordeno. Todo el mundo parece jodido de una manera que no puede poner en palabras y es aquí cuando se da cuenta que lleva jodida desde el momento en el que decidió mantenerse callada.
Entonces Camicazi dice algo que ella nunca pudo haber esperado.
—Mi ex-novio murió.
